
"Los problemas de la UE no pueden ser resueltos en una sola reunión", anunció Angela Merkel en la cumbre de la UE en Bratislava. Al llegar a la cumbre de la UE en Bratislava, orientada a encontrar un camino a seguir después de la decisión del Reino Unido de salir del bloque europeo, la canciller alemana Angela Merkel admitió: "Nos encontramos en una situación crítica, por eso es importante mostrar a través de nuestras acciones que podemos estar mejor", informa Reuters.
"Hoy vamos a hablar de la declaración de Bratislava, y espero que seamos capaces de elaborarla. Pero no se trata de encontrar una solución a todos los problemas durante solo una reunión", señaló la canciller.
La líder alemana añadió que hoy los jefes de Estado y de Gobierno de los países de la UE discutirán los problemas de la inmigración y la lucha contra las causas de la crisis migratoria. "Vamos trabajar hasta el final del año y hasta el 60 aniversario del Tratado de Roma en marzo del 2017 y queremos alcanzar progresos concretos", dijo Merkel.
El futuro proyecto de una Europa unida
En vísperas de la cumbre en Bratislava el analista político Petr Akopov concluyó en la revista 'VZglyad' que la UE no solo debe determinar la forma de vivir sin el Reino Unido, sino también el futuro del proyecto de una Europa unida.
"Por primera vez en mi experiencia consciente de la cooperación europea me parece que el proyecto puede fracasar", dijo Frans Timmermans, primer vicepresidente de la Comisión Europea. Continúa la crisis económica y financiera, la crisis de refugiados, la crisis en las relaciones con Rusia, se fortalecen las tendencias separatistas en varios países de Europa occidental. Por último, el Reino Unido sale de la UE, lo que estimula el aumento de la popularidad de los euroescépticos en diferentes países europeos.
La crisis de confianza en la UE está creciendo. Por eso es necesario aumentar drásticamente la velocidad de integración o revisar la situación actual, debilitando el poder de Bruselas y el crecimiento del euroescepticismo porque solo seguir la política actual no funciona, escribe Petr Akopov.
Doctrinas del desarrollo de la UE
Ahora existen dos conceptos para luchar por la Europa Unida. Donald Tusk, el actual presidente del Consejo Europeo, apoya la idea de que los gobiernos nacionales, y no Bruselas, deben influenciar la velocidad y el ritmo de la integración europea. Por el contrario, Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, cree que no es necesario debilitar la coacción por parte de Bruselas a pesar del 'Brexit', los desacuerdos sobre los refugiados y las sanciones contra Rusia.
Hay división. Es decir, la parte atlántica de las élites de Francia, Países Bajos, Bélgica y Alemania cree que la respuesta a la crisis de la UE debería ser la aceleración de la integración europea, mientras que el Grupo Visegrád (Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia) propone luchar contra la crisis de la UE con el apoyo de los gobiernos nacionales.
Petr Akopov subraya que el conflicto con Rusia tenía que ser una de las herramientas importantes de la consolidación de la UE, no obstante, tras dos años de guerras por las sanciones ha quedado demostrado que Europa no se siente unida. El tema de Rusia se ha convertido en motivo de nuevas disputas en la UE, en acusaciones a las élites de traicionar los intereses nacionales de sus países.
Pero ahora los refugiados, Rusia, las finanzas e incluso el 'Brexit' no son tan importantes. En Bratislava los europeos pensarán qué hacer con la Unión Europea si Donald Trump resulta elegido presidente de Estados Unidos. Su victoria el 8 de noviembre no solo dará lugar a una grave crisis del atlantismo, sino también aumentará las posibilidades de los nacionalistas y euroescépticos de llegar al poder.
El destino de la UE: ¿amputación o eutanasia? La cumbre de Bratislava como sentencia
En el contexto de la incesante crisis política y económica, Bratislava acogerá la cumbre informal de la UE. En la víspera de la cumbre de Roma que se celebrará en marzo de 2017, y que sera dedicad al 60 aniversario de la creación de la Comunidad Europea que precedió a la UE, Bruselas está tratando de suavizar las asperezas de la política europea.
Cumbre informal
Esta cumbre en Bratislava es la primera desde el 2007, y será una reunión informal de los líderes de la UE. En la conferencia de 2007 en Lisboa fue adoptado el famoso Tratado de Lisboa de la UE, que se ha convertido en una reacción de la burocracia europea al fracaso del proyecto de Constitución de la UE. En 2005, el proyecto fue rechazado por los electores de Francia y los Países Bajos.
El "Brexit" que lo cambió todo
A pesar del hecho de que la canciller alemana, Angela Merkel, ha dicho que el tema de la salida del Reino Unido de la UE no dominará en la agenda en Bratislava, y que en la cumbre se centrarán en "otras prioridades", está claro que este evento influyó firmemente los planes de Bruselas. El Brexit ha dado un nuevo impulso a la derecha del movimiento conservador dentro de la Unión Europea ultraliberal, especialmente en Alemania. El Brexit se convirtió en uno de los principales retos para la UE, y hacer la vista gorda al mismo significaría afirmar su propia impotencia ante un colapso inminente.
Conflictos financieros
Otro aspecto importante: las contradicciones financieras dentro de la UE. En Atenas, el 9 de septiembre, se llevó a cabo la cumbre de los países mediterráneos de la UE (Grecia, Italia, Francia, España, Chipre, Malta y Portugal), donde se aceptó la "Declaración de Atenas", en la cual se pide a poner fin al "régimen dogmático de la economía", y de hecho rechazar el "Pacto de Estabilidad y de Crecimiento", que es la base de la política financiera de la UE, y que establece criterios estrictos sobre los déficit presupuestarios y la deuda pública. La "Declaración de Atenas" ha provocado una fuerte reacción en Berlín y Bruselas.
Política de inmigración
En la víspera de la cumbre también se hizo evidente que los paises del "Grupo Visegrád": República Checa, Eslovaquia, Hungría y Polonia, adoptarán una posición especial respecto a la seguridad fronteriza y la inmigración.
Los líderes de Estados de Europa central y oriental, especialmente en Hungría y Polonia, creen que el Brexit demostró la necesidad de endurecer su posición en materia de inmigración y derechos humanos, y abogan por "corregir los errores del pasado". El primer ministro húngaro, Viktor Orban, llamó a la UE sin rodeos una formación "rica pero pobre". Así, a principios de octubre, Hungría llevará a cabo un plebiscito sobre las cuotas de entrada para los inmigrantes. Los expertos prácticamente no tienen dudas sobre una decisión positiva que va a poner fin a los planes para el reasentamiento de los inmigrantes de Bruselas, así como también pondrá en cuestión el principio de libertad de movimiento: concepto que es la piedra angular de toda la Unión Europea.
Análisis: La UE tiene los días contados
Sin unidad legislativa, con una moneda común que hace aguas y que no alcanza a los 28 países, la UE es un ente político donde en cualquier momento se inicia una reacción en cadena, y se acabó. Ya salió un país y pueden seguirle otros. Y de esto “parecen no querer darse cuenta unos señores que viven a cuerpo de rey en Bruselas o en Estrasburgo”.
Políticos que pareciera que “viven en otro mundo y se ponen a contar las medallas de los Juegos Olímpicos”. Algo que es insultante cuando lo escuchan “los trabajadores griegos, portugueses, españoles o de países del Este de Europa, que no saben si van a comer mañana, o si tendrán trabajo el mes que viene”. Así ve la actual situación del bloque el analista internacional y director de Elespiadigital.com Juan Aguilar en declaraciones a SPUTNIK Radio.
"La UE podría dejar de existir"
Y es que la UE está en una crisis muy profunda. Tan profunda que posiblemente no sobreviva a ella, opina Aguilar. En tanto, el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, quien recientemente vaticinó un futuro oscuro para el bloque, plantea dos soluciones, que son poco probables: que Alemania pague todos los platos rotos, o que haya que abandonar el euro como moneda común. Juan Aguilar sostiene que si no llegan soluciones pronto, la UE se embarrancará y se hundirá como el Titanic.
“Mientras los ciudadanos del bloque ya no creen en sus bondades, aumenta el euroescepticismo, y crecen los partidos populistas, los burócratas de Bruselas y Estrasburgo aparecen como lo que son: unos burócratas que viven a cuenta de los presupuestos y de los impuestos de los ciudadanos europeos, sin que muchas de las instituciones sean si quiera elegidas democráticamente”, apunta el analista.
A todo esto hay que sumarle el fracaso como unidad política, de defensa, como una voz única ante la comunidad internacional, que hacen que las contradicciones rompan la costura de la propia Unión. Algo que se reflejó, señala Aguilar, “en las sanciones contra Rusia, en la cuestión ucraniana, en la crisis de las hipotecas subprime, en los recortes sociales, en el Brexit, en la cuestión de los inmigrantes y los refugiados, y que se verán en cualquier circunstancia que para solucionarse implique de verdad una unidad política”.
Entretanto, en el Parlamento europeo juegan a contar las medallas que los países de la Unión Europea obtuvieron en los Juegos Olímpicos de Río 2016, entre las que incluyen las ganadas por el Reino Unido que decidió abandonar el bloque. “Algo esperpéntico”, concluye Juan Aguilar.
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