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Trump ganó con los votos de la clase trabajadora. Los "banksters" y Soros sacan a las calles a los “izquierdistas” descontentos con el resultado de las urnas

jueves 10 de noviembre de 2016, 23:00h

Después de la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, las organizaciones liberales, de izquierda y otras organizaciones relacionadas con la red globalista, comenzaron a organizar protestas. Las acciones se realizan en Nueva York, Boston, Seattle, Chicago, Washington DC, Filadelfia, Seattle, Portland, Oregon, Austin. Los organizadores también planean realizar las marchas de protesta en Los Ángeles, San Francisco y Oakland.

¿"Revolución de color"?

Tal escenario es idéntico a lo que estaba ocurriendo en los países, víctimas de las llamadas "revoluciones de color". Después de las elecciones, una parte de la población, controlada por las élites globales a través de las redes de ONG, salen a las calles para organizar largas protestas, creando tiendas de campaña en las plazas centrales.

¿Cómo puede terminar?

Estas autoridades se mostraban muy flexibles ante las situaciones similares, indicadas anteriormente. Las protestas relativamente pacíficas se transforman en los enfrentamientos armados con la policía: de repente, en manos de los manifestantes aparecen las armas de fuego, después mueren varias personas, los medios de comunicación agravan la situación al límite, entonces, los manifestantes irrumpen en los edificios del gobierno, matando o expulsando el gobierno legítimo del país.

¿Qué pasará con los Estados Unidos?

Es importante recordar que los Estados Unidos difieren de la mayoría de los países en los que se llevaron a cabo las "revoluciones de colores", por una gran cantidad de armas que está en manos de la población. Este factor podría jugar a favor del recién elegido presidente, como también en contra de él. En cualquier caso, las actuales autoridades y la policía deben actuar más firmemente contra los manifestantes con el fin de prevenir la escalada.

Liberales egocéntricos

El mismo hecho de tal comportamiento está mostrando que los partidarios de Hillary Clinton y las élites neoliberales están deseando a establecer una dictadura y no el respeto por la democracia. Donald Trump fue elegido legítimamente por el pueblo de los Estados Unidos, de acuerdo con las leyes establecidas, y una falta de respeto hacia este hecho significa falta de respeto hacia los Estados Unidos, sus ciudadanos y leyes.

El triunfo del 'Trumpismo', la nueva política que ha llegado para quedarse

 

El nuevo presidente electo de EE.UU. no ha logrado esta "extraordinaria insurrección" simplemente con la fuerza de su personalidad, sino innovando en un nuevo tipo de política: el 'Trumpismo'.

Consideren las dimensiones de la victoria de Donald Trump: alguien que nunca se había postulado para el cargo lideró una exitosa revuelta contra el 'establishment' republicano y luego derrotó a una candidata que gozaba de una importante ventaja en recaudación de fondos, una gran experiencia en el terreno y el apoyo casi unánime de las compañías estadounidenses y de los medios de comunicación", plantea el estritor estadounidense Ben Tarnoff en 'The Guardian'.

El columnista apunta que el magnate no ha logrado "esta extraordinaria insurrección simplemente con la fuerza de su personalidad", sino innovando en un nuevo tipo de política: el 'Trumpismo'.

¿Qué es el 'Trumpismo'?

Según Tarnoff, a pesar de que Trump sea "ideológicamente promiscuo", se mantiene fiel a un conjunto de ideas que son "reconociblemente de derechas", pero que representan "un alejamiento de la ortodoxia republicana".

Esta nueva política tiene dos ingredientes principales. El primero es la noción de que las personas de color y las mujeres "no llegan a ser plenamente humanas", una idea que -según el columnista- no es nueva para el Partido Republicano, aunque generalmente ha preferido ser "menos explícito a la hora de recurrir al odio racial y a la misoginia". "Los republicanos convencionales pueden fingir indignación por la intolerancia de Trump, pero el fanatismo ha estado pagando las facturas del partido durante mucho tiempo", apunta.

El segundo componente es lo que los expertos insisten en llamar "populismo", algo que el columnista define como "un comportamiento anti-elitista que empareja una crítica de la oligarquía corporativa con el apoyo a un cierto grado de protección social". "A lo largo de su campaña, Trump ha prometido imponer impuestos a Wall Street, penalizar a las empresas que subcontraten empleos, acabar con el TPP y renegociar o acabar con el NAFTA. Por supuesto, es probable que no tenga intención de cumplir ninguna de estas promesas", afirma.

La fortaleza del 'Trumpismo'

El columnista sostiene que la gran fortaleza del 'Trumpismo', al que ha tildado de "plutonio político", es que "al romper con la ortodoxia republicana en temas económicos, puede explotar más eficazmente la ansiedad y la frustración que siente la gran mayoría de los estadounidenses que todavía vive bajo la larga sombra de la Gran Recesión".

"Resulta que golpear a Wall Street y prometer preservar programas sociales populares es más productivo políticamente en un momento de angustia económica que hacer apelaciones a la responsabilidad fiscal", destaca.

Tarnoff afirma que no hace falta "ser un genio" para hacer esto, "sino simplemente ser alguien que sepa entretener y que tenga una mayor conexión personal con su electorado en comparación con el típico político republicano". "Ahora que Trump ha llegado a la Casa Blanca, la era de 'Trumpismo' acaba de comenzar", concluye.

El ejército invisible de Trump: ¿por qué mintieron las encuestas?

A Hillary Clinton le salió el tiro por la culata con la táctica escogida para afrontar las elecciones, cree el sociólogo ruso Grigori Yudin.

La victoria del candidato republicano Donald Trump en las presidenciales estadounidenses ha invalidado todos los pronósticos, que apuntaban que la próxima presidenta sería la demócrata Hillary Clinton.

Las encuestas en las que se basaron estos pronósticos no tuvieron en cuenta el gran número de partidarios del magnate inmobiliario, opina el sociólogo ruso Grigori Yudin.

"Las encuestas de opinión pública tienen un grave defecto: solo se puede encuestar a aquellos que quieren responder, y los seguidores de Trump no entran en esta categoría. Son personas que desde siempre o durante mucho tiempo quedaron al margen de las elecciones o de la política en general. No confían en el sistema, la política ni las élites existentes y asocian las encuestas con este sistema, por lo que no quieren responder", explicó el experto al portal Meduza.

Según Yudin, esta parte del electorado no habría votado si no hubiera visto en Trump a una persona capaz de cambiar, volcar y romper el sistema existente.

Y las encuestas fracasaron en su intento de reflejar la opinión de esta categoría de personas, centrándose en otras que se sienten más cómodas en las circunstancias actuales.

Los partidarios de Trump se sintieron cohibidos

El sociólogo recordó que la campaña de Clinton se apoyó en la táctica de demonizar a Trump y a sus seguidores. La amenaza representada por Trump debía movilizar al electorado.

Y en las últimas tres semanas esta tendencia llegó a adoptar formas increíbles. Clinton acusó directamente a Trump de actuar según los intereses de un país hostil (Rusia), prácticamente calificándolo de traidor, y "trataron de hacer pasar por personas anormales" a los partidarios del republicano.

"Ante tal presión pública, los partidarios de Trump se sentían cohibidos a la hora de declarar sus actitudes políticas en las encuestas", precisó Yudin.

Al mismo tiempo la expectativa de una victoria fácil tuvo un efecto desmovilizador en los partidarios de Clinton. Las encuestas crearon la sensación de que la demócrata contaba con una mayoría abrumadora, aunque se conocía que ambos contaban con 'antirankings' significativos.

"Muchos de los que tenían la intención de votar por Clinton como un mal menor decidieron que ganaría de todos modos y perdieron toda motivación de ir a las urnas", añadió el sociólogo.

¿Qué podrá y no podrá hacer el presidente Trump?

Donald Trump ha ganado las elecciones más inusuales de la historia de Estados Unidos. El republicano se proclamó vencedor de las presidenciales al conseguir superar la cifra clave de 270 votos de miembros del Colegio Electoral frente a los 228 de su rival del Partido Demócrata, Hillary Clinton.

¿Cuándo empezará a ejercer sus funciones?

Técnicamente el presidente de EE.UU. es eligido por los 538 miembros del Colegio Electoral (los compromisarios) que representan todos los estados del país y cuyo congreso se celebrará en diciembre. Aunque el candidato republicano consiguió más votos electorales que los 270 necesarios, los compromisarios pueden cambiar su voto en contra de la voluntad de la mayoría de los votantes de sus estados. Sin embargo, a lo largo de la historia se han dado muy pocos de estos casos, de manera que la victoria del multimillonario está casi garantizada, aunque no ha sido formalizada.

El presidente electo no asumirá el cargo inmediatamente después de la reunión de los miembros del Colegio Electoral, sino que la toma de posesión se celebrará en enero de 2017. Hasta este momento, el presidente actual, Barack Obama, continuará ejerciendo sus funciones en calidad de jefe de Estado.

¿Tiene carta blanca para hacer lo que quiera?

No. El principio más importante de la Constitución estadounidense es el llamado mecanismo de pesos y contrapesos, que impide la concentración excesiva de poder en manos de un único organismo o rama del poder. Tanto en la política exterior como en la nacional, Trump se verá obligado a tener en cuenta la opinión del Congreso, ya que ninguna ley puede ser adoptada sin la aprobación de los parlamentarios.

Actualmente los representantes del Partido Republicano mantienen la mayoría en ambas cámaras del Congreso. Sin embargo, muchos de ellos consideraron que Trump es un candidato demasiado radical y no le han apoyado durante la carrera presidencial.

¿Podrá usar las armas nucleares?

Durante la campaña electoral muchos han acusado a Trump de ser demasiado impulsivo para hacerse cargo del 'maletín nuclear'. Sin embargo, el presidente solo autoriza los lanzamientos de misiles nucleares, que en realidad son efectuados por dos oficiales militares desde una habitación secreta.

Aunque la decisión debe ser tomada en unos pocos minutos, en el proceso están involucradas muchas personas, todas ellas con poder para anular el lanzamiento. El presidente de EE.UU. no puede llevarlo a cabo unipersonalmente.

¿Dividirá realmente a la sociedad estadounidense?

Ciudadanos de varios estados han salido a la calle para protestar contra el triunfo de Donald Trump. En el centro de la ciudad de Santa Bárbara (California) varias decenas de personas han celebrado una marcha con la consigna 'Not my president' ('No es mi presidente'). También se han registrado marchas en contra de Trump en las ciudades de Nueva York, Portland (Oregón), Seattle (Washington) y cerca de la propia Casa Blanca.

Aunque la sociedad estadounidense está muy polarizada, es poco probable que estas marchas se conviertan en protestas multitudinarias. Los ciudadanos estadounidenses pueden optar por otra alternativa: después de que el candidato republicano venciera en varios territorios clave del país, aumentaron en Internet las búsquedas de palabras y frases como 'emigrar', 'cómo emigrar a Canadá' y 'fin del mundo'.

A medida que los resultados preliminares de los pasados comicios indicaban una posible victoria de Trump, los dos portales oficiales de Canadá para informar sobre la inmigración a ese país, www.cic.gc.ca y www.immigration.ca, quedaron fuera de servicio.

Inercia geopolítica contra cambios: ¿Qué aguarda al Pentágono y la OTAN bajo el mando de Trump?

Las promesas del presidente electo sobre política exterior podrían tropezar con el propio sistema de gestión estatal de EE.UU., opinan algunos analistas.

Dado que las grandes potencias mundiales poseen una considerable inercia geopolítica y los cambios de estrategia toman mucho tiempo, sería incorrecto esperar en los próximos años recortes en financiación y suspensión de programas en el Pentágono y la OTAN bajo la presidencia de Donald Trump, cree el analista político Alexandr Jrolenko.

En su artículo para la agencia RIA Novosti el experto mantiene que el sistema de administración pública en Estados Unidos no puede ser reducido a un individuo y es bastante rígido a nivel de agencias de orden público, servicios secretos y defensa nacional.

Recordó que el desarrollo de las Fuerzas Armadas y la elaboración y realización de estrategias son determinadas por la base económica y sirven a los intereses del Estado.

Por lo tanto, comentando sobre las declaraciones electorales de Trump a favor de una mejora en las relaciones con Rusia, el experto señaló que "por muy intenso que sea su deseo, el nuevo presidente es incapaz de cambiar fácilmente la estrategia de enfrentamiento con Rusia".

El pragmatismo guiará a la OTAN

Pese a la crisis de excepcionalidad estadounidense y el escepticismo electoral de Trump en cuanto al sistema "obsoleto" de la OTAN, el experto asegura que la Casa Blanca es el último lugar en el planeta que abrigue planes de disolver la Alianza.

Es el pragmatismo estadounidense el que prevalecerá al respecto, Washington no abandonará a sus aliados y las ventas de armas de fabricación norteamericana a Europa solo seguirán creciendo.

Oriente Medio no es menos importante para EE.UU., que lleva décadas haciendo negocios exitosos en el sector petrolífero de la región, dando soporte a las dictaduras de la zona.

"Es simplemente imposible retirar las fuerzas, no hay respeto a empresarios desarmados en Oriente Medio", indicó Jrolenko.

Con respecto a Moscú, aunque Trump ha manifestado su apoyo a la operación antiterrorista de Rusia en Siria, el experto señaló que los "intereses de Rusia y EE.UU. en Siria no coinciden", por lo que Trump "tendrá que deshacer la maraña de controversias geopolíticas con Rusia".

Acerca de los planes de mejorar las relaciones con Rusia, Jrolenko acentuó que sería difícil realizarlos simultáneamente desplegando tropas de la OTAN en la frontera rusa.

Mantener el balance viable, aunque inestable, en Asia-Pacífico

Tomando en cuenta la alta concentración de reserva de hidrocarburos y rutas de navegación comercial en la región de Asia-Pacífico, el experto cree que la influencia de EE.UU. en la región solo crecerá en los próximos años.

El sistema inestable de seguridad que se ha formado en la región es suficientemente viable a menos de que se tomen medidas drásticas. En este sentido el despliegue de sistemas antimisiles en Corea del Sur podría llevar a un conflicto con Corea del Norte y China.

Por lo tanto, el experto citó al politólogo francés Pierre Picard: "El curso político de Trump sería alcanzar acuerdos con los grandes poderes, incluido China y Rusia, y acordar con sus líderes la división de papeles geopolíticos, así como asegurar la tranquilidad de los estadounidenses ante el nuevo balance mundial, algo que reduciría el riesgo de conflictos".

En defensa propia

Fernando Márquez "El Zurdo"

Los USA dan la victoria a Trump en defensa propia (no sólo propia, sino también de los Otros -por una vez la injerencia norteamericana es por el bien de todo el planeta: si el nuevo presidente se atiene al discurso que motivó este graffiti, ahora sí tendría sentido en el caso, claro, de que alguna vez tal galardón haya tenido sentido un Nobel express de la PAZ-).

El profeta Dugin ayer mismo dejó este mensaje de esperanza a escala de todo el orbe. Porque nunca hemos estado más cerca de la ANTIGLOBALIZACION (de la de veras: no del doble lenguaje orwelliano de los indignados marionetas/cómplices de Soros).

La sonrisa tórtiga de la alcaldesa Carmena, tan amiga de comprender y dialogar con las atrocidades del DAESH ¿se mantendrá ante este nuevo panorama o mostrará preocupación porque el limbo de kippel y mierda que la encumbró y en el que se encuentra tan a gusto pueda desaparecer?  Ella, tan motivada contra la contaminación atmosférica ¿lo estará también contra el smog de falacias injerencistas de buen rollito que han tratado de convertir al planeta entero en lecho de Procusto para el ejercicio caprichoso de una minoría disfuncional de residuos de la opulencia occidental? ¿Ayudará a quienes desean clarificar la perspectiva y mejorar las relaciones entre los pueblos combatiendo las metástasis indeseables, tanto políticas como económicas, incubadas por ese mismo Occidente en su insensato delirio de Nuevo ¿¿¿¿Orden???? Mundial?

En fin, parece que esta vez las cosas del Zurdo son algo más que "una pedorreta excéntrica que a nadie importa"...

Análisis: La clase trabajadora ganó las elecciones

Paul Craig Roberts

Las elecciones presidenciales de Estados Unidos son históricas, porque el pueblo estadounidense fue capaz de derrotar a los oligarcas. Hillary Clinton, agente de la oligarquía, fue derrotada a pesar de la cruel campaña mediática contra Donald Trump. Esto demuestra que los medios y los establishment de los partidos políticos ya no tienen credibilidad entre el pueblo estadounidense.

Queda por ver si Trump puede seleccionar y nombrar un gobierno que le sirva a él y a sus objetivos para restaurar los empleos estadounidenses y establecer relaciones amistosas y respetuosas con Rusia, China, Siria e Irán.

También queda por ver cómo responderá la oligarquía a la victoria de Trump. Wall Street y la Reserva Federal pueden causar una crisis económica para poner a Trump a la defensiva, y pueden usar la crisis para obligar a Trump a nombrar a uno de los suyos como Secretario del Tesoro. Los agentes rebeldes en la CIA y el Pentágono pueden causar un ataque de bandera falsa que interrumpa las relaciones amistosas con Rusia. Trump podría cometer un error y conservar a los neoconservadores en su gobierno.

Con Trump hay al menos esperanza. A menos que Trump se vea obstaculizado por el mal juicio en sus nombramientos y por los obstáculos puestos en su camino, debemos esperar el fin del conflicto orquestado de Washington con Rusia, la eliminación de los misiles estadounidenses en la frontera de Rusia con Polonia y Rumania, Ucrania, y el final de los esfuerzos de Washington para derrocar al gobierno sirio. Sin embargo, logros como estos implican la derrota de la oligarquía de los Estados Unidos. Aunque Trump derrotó a Hillary, la oligarquía todavía existe y sigue siendo poderosa.

Trump dijo que ya no ve el sentido a la OTAN 25 años después del colapso soviético. Si se atiene a su punto de vista, esto significa un gran cambio político en los vasallos de Washington de la UE. La hostilidad hacia Rusia de los actuales funcionarios de la UE y de la OTAN tendría que cesar. La canciller alemana Merkel tendría que cambiar su posición o ser reemplazada. El Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, tendría que ser despedido.

No sabemos a quién seleccionará Trump para servir en su gobierno. Es probable que Trump no esté familiarizado con las distintas posibilidades y sus posiciones sobre los asuntos. Realmente depende de quién esté aconsejando a Trump y de qué consejo le den. Una vez que veamos su gobierno, sabremos si podemos tener esperanzas acerca de los cambios que ahora tienen una oportunidad.

Si la oligarquía es incapaz de controlar a Trump y realmente tiene éxito en contener al poder y el presupuesto del complejo militar/de seguridad, y en mantener al sector financiero políticamente responsable, Trump podría ser asesinado.

Trump dijo que pondrá a Hillary en prisión. Primero debería llevarla a juicio por traición y crímenes de guerra junto con todos los neoconservadores. Eso despejaría el camino para la paz con las otras dos grandes potencias nucleares sobre las que los neoconservadores buscan la hegemonía. Aunque los neoconservadores todavía tendrían contactos en el estado profundo oculto, haría difícil para las alimañas el organizar operaciones de bandera falsa o un asesinato. Los elementos rebeldes en el complejo militar/de seguridad todavía podrían provocar un asesinato, pero sin los neoconservadores en el gobierno sería más difícil disimularlo.

Trump tiene más entendimiento y perspicacia de lo que sus oponentes perciben. Para que un hombre como Trump arriesgara a ganarse tantos enemigos poderosos y arriesgara su riqueza y su reputación, debía saber que la insatisfacción del pueblo con el establishment gobernante significaba que podría ser elegido presidente.

No sabremos qué esperar hasta que veamos quiénes son los secretarios y los subsecretarios. Si es la gente habitual, sabremos que Trump ha sido capturado.

Un feliz resultado duradero de las elecciones es el completo descrédito de los medios de comunicación estadounidenses. Los medios de comunicación predijeron una victoria fácil de Hillary e incluso el control del Partido Demócrata del Senado de los EE.UU. Aún más importante para la pérdida de influencia y credibilidad de los medios de comunicación, a pesar del cruel ataque de los medios de comunicación contra Trump durante las primarias presidenciales y la campaña presidencial, es que los medios no tuvieron ningún efecto fuera de las costas noreste y occidental. El resto del país ignoró a los medios de comunicación.

No pensé que la oligarquía permitiría a Trump ganar. Sin embargo, parece que los oligarcas fueron engañados por su propia propaganda mediática. Asegurados de que Hillary era la ganadora segura, no estaban preparados para poner en práctica los planes para robar las elecciones.

Hillary ha caído, pero los oligarcas no. Si se aconseja a Trump que sea conciliador, que tienda su mano y que adopte al establishment en su gobierno, el pueblo estadounidense volverá a ser decepcionado. En un país cuyas instituciones han sido tan completamente corrompidas por la oligarquía, es difícil lograr un cambio real sin derramamiento de sangre.