
Ahora, al veto de Berlín a que los líderes turcos hagan propaganda entre sus compatriotas que viven en Alemania y a la restricción de movimientos de los diputados germanos en territorio turco por parte de Ankara se suman las amenazas y la «toma de rehenes».
De una enemistad discreta a las acciones
Actualmente, Ankara trata de obligar a las autoridades de Alemania a extraditar a Turquía a los adversarios políticos del presidente otomano, Recep Tayyip Erdogan.
Para ello, las autoridades turcas entregaron al país europeo una lista de «cómplices de terroristas» con 4.500 documentos que probarían sus supuestos delitos. Posteriormente, Erdogan declaró que, a menos que Alemania extraditara a estas personas, consideraría que Berlín apoya el terrorismo. Pese a la amenaza, el Gobierno de Merkel no cumplió con la exigencia turca.
Después, Erdogan decidió subir un escalón en la disputa. El 5 y el 18 de julio, la policía turca arrestó a diversos activistas de Amnistía Internacional, entre los cuales se encontraba el alemán Peter Steudtner. Ankara rechazó todos los llamamientos de Berlín para la liberación del activista y del corresponsal del periódico Die Welt, Deniz Yucel, que también se encontraba preso en Turquía.
Con estos arrestos, Ankara quiere lograr un intercambio de presos por dos generales turcos prófugos, opina el politólogo Gevorg Mirzayán, en un artículo para Sputnik.
«Resulta que Erdogan ha tomado como rehenes a europeos para poder cumplir sus objetivos», escribe.
No obstante, Alemania se comportó de una forma un tanto inesperada y respondió a las amenazas con más amenazas. El ministro de Asuntos Exteriores de Alemania, Sigmar Gabriel, aconsejó a los inversores alemanes no apostar por Turquía.
Además, declaró que Berlín barajaba la posibilidad de introducir sanciones contra Ankara.
«Dicha amenaza es bastante seria, ya que Alemania es uno de los mayores inversores y el socio comercial más importante de Turquía», sostiene el politólogo.
Además, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Alemania recomendó a sus ciudadanos no visitar Turquía excepto en casos de necesidad extrema.
Mirzayán considera que esta recomendación iba dirigida a los 300.000 turistas alemanes que visitaron al país otomano solo en el mes de mayo de 2017.
La táctica de Alemania
Cada día están más cerca las elecciones al Bundestag -Parlamento Federal de Alemania- que se celebrarán el 7 de septiembre.
De cara a los comicios, Merkel necesita atraerse simpatías entre los conservadores alemanes. Esta fue la razón por la que la política apoyó a Sigmar Gabriel en la disputa y calificó el castigo a Turquía como «inevitable y necesario», opina el politólogo.
No obstante, este no es el único objetivo que persigue el país europeo.
«Alemania quiere castigar al propio Erdogan porque el mandatario turco está destruyendo los lazos político-culturales que se han forjado entre Turquía y Europa y está convirtiendo al país otomano en un sultanato impredecible, incontrolable y hostil hacia Europa», escribe el autor del artículo.
Comentario: También Erdogan tiene el atrevimiento de no ser otro vasallo más de EEUU y decide amistarse con sus vecinos y con Rusia. Es decir, Alemania está sirviendo para castigar a Turquía por su insolencia. Si Turquía jugara a ser un buen vasallo, este tipo de crisis no serían tan sonadas.
Mirzayán califica a Turquía de ‘sultanato’ y a Erdogan de ‘presidente-sultán’ a raíz de los recientes cambios introducidos en la Constitución del país, que otorgan amplios poderes ejecutivos al presidente. Avaladas por más del 51% de los turcos en un referéndum, estas enmiendas entrarán en vigor en 2019.
¿Qué gana Rusia con estas hostilidades?
El principal ganador de este enfrentamiento puede ser Moscú, apunta el experto. Si Alemania y Turquía están enfrascadas en una disputa táctica, Rusia puede extraer de ella beneficios estratégicos, opina el politólogo.
La tensión entre Ankara y Berlín, con el trasfondo del empeoramiento de las relaciones turco-estadounidenses a raíz del papel de los kurdos en Siria, aísla todavía más a Turquía en la arena internacional.
«En estas circunstancias, la única ventana que le queda a Ankara es Moscú, que en comparación con los países occidentales, no interfiere en sus asuntos internos», escribe el experto.
Además, a través de Moscú, Ankara puede entablar un diálogo directo con Teherán. Eso significa que es muy probable que Erdogan respete los intereses de Rusia en Siria.
«Es algo muy importante [la neutralidad en Siria], especialmente ahora, las milicias proturcas tienen que portarse bien: no obstaculizar el avance de las tropas sirias hacia la ciudad siria de Deir Ezzor y no oponer resistencia cuando los diplomáticos sirios traten de ponerse de acuerdo con ellos sobre las condiciones de una tregua», prosigue.
La escalada en las relaciones turco-alemanas, por otra parte, ayudará a Moscú en sus negociaciones con Europa sobre el problema del suministro de gas.
Desde hace años, varios expertos y funcionarios rusos han tratado de convencer a los europeos de que la opción de Turquía para el suministro de gas no es segura y de que Ankara puede usar el tránsito del combustible por su territorio como una especie de ‘palanca política’. No obstante, en Bruselas y Berlín siempre habían hecho caso omiso de Moscú y habían apostado por los suministros de gas no ruso, por ejemplo, el gas procedente del mar Caspio -y que pasaba a través de Turquía-.
«En caso de que el conflicto entre ambos países no se solucione, los alemanes estarán más interesados en la construcción del gasoducto Nord Stream 2 y presionarán a través de Bruselas para la implementación de este proyecto a pesar de la oposición de los países del este de Europa», concluye.
EEUU prepara un duro golpe para el Nord Stream 2 y el Turk Stream
Washington está preparándose para asestar un duro golpe a los gasoductos Turk Stream y Nord Stream 2, que amenaza con acabar con estos ambiciosos proyectos rusos.
Recientemente, Turquía llegó a un acuerdo con la empresa rusa Gazprom sobre el financiamiento para la construcción del Turk Stream en su territorio.
Al mismo tiempo, el ejecutivo de la empresa turca ?otas, Burhan Ozcan, comunicó durante la celebración del 22° Congreso Mundial de Petróleo que el proceso que implica la recepción de permisos para la construcción del segundo tramo del gasoducto va bien y sin ningún tipo de obstáculos.
No obstante, en Gazprom temen que el nuevo paquete de sanciones preparado por EEUU pueda acabar con los planes de construcción de los gasoductos Nord Stream 2 y Turk Stream.
El nuevo proyecto de ley prevé otorgar el derecho al presidente de EEUU de imponer sanciones contra personas y compañías que inviertan más de un millón de dólares de un solo golpe y más de cinco millones durante el año en la construcción de gasoductos realizados por Rusia.
Además, el nuevo paquete de sanciones prohibirá proveer equipamiento, tecnologías y servicios a las empresas rusas que realizan proyectos de esta naturaleza.
El analista de la empresa Alor Broker Alexéi Antónov consideró que la puesta en vigor de esta ley puede afectar el futuro financiamiento del Nord Stream 2.
«Como bien sabemos, los socios europeos ya han transferido más de 1.000 millones de euros en la cuenta bancaria del único operador del Nord Stream 2. No obstante, para poder lanzar las primeras obras de construcción, el operador debe obtener la mitad del valor del proyecto, es decir, necesita más de 4.000 millones de euros», comentó el experto al periódico ruso Expert.
Si EEUU introduce nuevas sanciones ¿dónde las empresas van a buscar recursos tan grandes? Un programa de inversión tan ambicioso no permitiría a Gazprom encontrar tan rápido el dinero necesario. Además, el gigante ruso no podrá paralelamente resolver los problemas vinculados con la construcción del gasoducto Turk Stream, sostuvo Antónov.
«Se puede suponer que al fin y al cabo Rusia logre tender el gasoducto hasta Turquía ya que este país es el mayor consumidor del gas ruso y es muy poco probable que acuerde cambiarlo por el gas natural licuado [GNL] de EEUU. Sin embargo, el problema vinculado con la extensión del gasoducto hasta los países de Europa del Este e Italia tardará mucho tiempo en solucionarse».
Por lo tanto, si las nuevas sanciones afectan a la compañía suiza Allseas —responsable de la construcción del Turk Stream— Gazprom tendrá que buscar a una nueva empresa contratista, lo que puede representar un gran problema ya que en las condiciones de sanciones actuales Allseas es la opción más segura para Rusia.
La implementación de los proyectos destinados a llevar el gas ruso a Europa está llena de dramatismo, señaló por su parte el analista en jefe de la compañía rusa TeleTrade, Mark Goijman.
«Aquí los intereses políticos y económicos de muchos países se entrelazan entre sí. Sin duda, Turquía está interesada en recibir gas ruso tanto como para el uso doméstico, como para poder exportarlo al extranjero, convirtiéndose de esta manera en un ‘hub’ europeo»,dijo el analista.
Esta es la razón por la que Ankara da la bienvenida a la construcción del Turk Stream y está lista para financiarlo con Gazprom.
Tras el empeoramiento de las relaciones con Rusia, a los políticos europeos y estadounidenses les gustaría disminuir la dependencia de Europa del gas ruso.
La reciente declaración de Trump de que EEUU aumentará las exportaciones del gas natural licuado (GNL) a Europa evidencia que Washington está tratando de utilizar métodos administrativos —como las sanciones— para limitar la competencia en este ámbito.
Lo hace a pesar que de que se muestra completamente en contra cuando guerras comerciales parecidas perjudican los intereses de las empresas estadounidenses, afirmó Goijman.
Alemania declara la guerra económica a China
El Gobierno de Alemania impuso barreras contra las inversiones chinas tras reforzar el control de las autoridades en sectores estratégicos de su economía, informa el periódico El Confidencial.
Berlín ha sido el primero en actuar. El Gobierno de Angela Merkel aprobó un decreto que refuerza el control de las inversiones procedentes de fuera de la UE en sectores estratégicos.
Según la fuente, el primer país que se verá afectado por estas medidas será China, país al que acusan de manera indirecta de violar las condiciones de competencia al financiar con dinero público a sus empresas. Las restricciones fueron adoptadas a pesar de que China y Alemania forman parte de una alianza contra la política proteccionista de Donald Trump.
Entre los sectores claves para Berlín se encuentran las redes eléctricas, las centrales nucleares, los suministros de agua, las redes de telecomunicaciones, los hospitales y aeropuertos.
El objetivo que persigue el Gobierno alemán es ganar más tiempo —de dos a cuatro meses— para analizar las ofertas de compra de empresas localizadas fuera de la UE.
Con la nueva norma, la compra de más del 25% del paquete accionario de una empresa alemana por parte de inversores extranjeros o de la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por sus siglas en inglés) puede ser revisada por el Ministerio de Economía, que analizará si se pone en riesgo la seguridad del país.
"Seguimos siendo una de las economías más abiertas del mundo, pero también velamos por que las condiciones de la competencia sigan siendo justas", dijo la ministra de Economía, Brigitte Zypries.
Por su parte, Angela Merkel, la cual se reunió el 13 de julio con su par francés y el consejo de ministros franco-alemán en París, se mostró abierta a impulsar reformas en la política económica de su país hacia Europa; no obstante, es poco probable que pueda concretar algún cambio antes de las elecciones parlamentarias que se celebrarán en Alemania el próximo septiembre.
Francia y Alemania son los países más preocupados por las compras de empresas locales, en particular por parte de compañías chinas.
"Soy favorable a que haya inversiones chinas, asiáticas, americanas, africanas (…), pero es legítimo tener mecanismos de control cuando estas inversiones se hacen en sectores que son estratégicos", apuntó por su parte el presidente galo, Emmanuel Macron.