
Washington tiene como objetivo arrebatar al movimiento radical Talibán del territorio ocupado. Además, EEUU busca reforzar la capacidad de combate del Ejército afgano como parte de la estrategia del presidente de EEUU, Donald Trump, en Afganistán, informó Reuters.
Según la fuente de la agencia —un funcionario estadounidense de alto rango que prefirió mantenerse en el anonimato— el éxito de la operación será evaluado dependiendo de cuánto y qué territorio esté bajo el control del Gobierno de Afganistán o los talibanes y otros grupos.
"También se tomará en cuenta el número de combatientes, la presencia de Al Qaeda y Daesh [grupos terroristas proscritos en Rusia y otros países], sus fuerzas, la cantidad de terroristas, sus campos de entrenamiento, así como sus redes de financiamiento", afirmó el funcionario de la Administración Trump.
La fuente añadió que para implementar la estrategia es importante la eficiencia del Ejército afgano, que, a su vez, depende del apoyo de las fuerzas armadas encabezadas por EEUU. El propio mandatario estadounidense monitorea el progreso de este aspecto, destacó el interlocutor.
El presidente de EEUU, Donald Trump, anunció el 21 de agosto un nuevo plan para Afganistán que descarta una retirada rápida de las tropas desde ese país.
Trump también definió el papel de Pakistán en el arreglo de la situación en Afganistán y advirtió que Islamabad "perderá mucho si continúa dando refugio a criminales y terroristas".
Asimismo, el presidente estadounidense aseguró que su país abandonará la estrategia de emplear sus tropas para 'fomentar' la democracia en el mundo.
¿Qué esconde la nueva estrategia de Trump para Afganistán?
"La Fuerza Aérea de EE.UU. está lista para redirigir a los pilotos y a los aviones adicionales que se requieran para la lucha" afirma un portavoz estadounidense.
La "actualización" de la estrategia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para Afganistán podría implicar un aumento de los ataques aéreos en el país y ampliar el entrenamiento a la Fuerza Aérea afgana, dijo el general David Goldfein, jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, en una entrevista con la agencia Reuters.
Sin embargo, Goldfein señaló que el tema se encuentra todavía en fase de estudio y que la plana mayor del Ejército solo ha iniciado el proceso de convertir la nueva estrategia de Trump en acciones.
El general afirmó que es posible que se dediquen más recursos a Afganistán, pero puntualizó que "es muy pronto para decir qué significará esto en términos de aumentos o reducciones".
No obstante, Goldfein confirmó que la Fuerza Aérea de EE.UU. está estudiando la posibilidad de aumentar su poderío aéreo, incluido un mayor apoyo a las fuerzas estadounidenses de Tierra, dentro de la intensificación de la campaña contra la insurgencia talibán prometida por Trump.
En la misma nota, la secretaria de la Fuerza Aérea, Heather Wilson, destacó que el Ejército afgano ha logrado grandes avances gracias al entrenamiento y al equipamiento estadounidense, pero reconoció que "falta mucho por hacer, honestamente".
Ambos militares declararon que "la dirección es bastante clara" y EE.UU. va a ir a iniciar una gran ofensiva destinada a destruir las redes terroristas en el territorio afgano.
A su vez, el portavoz de la Fuerza Aérea, Edward Thomas, señaló que sus fuerzas en la región podrían ser desplegadas en caso de necesidad, incluyendo aviones de combate, bombarderos y aviones espías.
"Con la planificación detallada que va a seguir el anuncio del presidente, la Fuerza Aérea estará lista para redirigir a los pilotos y los aviones adicionales que se requieran para la lucha", afirmó Thomas.
El presidente estadounidense, Donald Trump, presentó su nueva estrategia para Afganistán y Asia del Sur en un discurso ante la nación desde la base militar Fort Myer, en Arlington (Virginia, EE.UU).
Durante su alocución, Trump no desveló el número concreto de tropas que serán desplegadas en el país afgano. Sin embargo, altos mandos militares estadounidense apoyan el envío de hasta 4.000 soldados adicionales, que se sumarán a unos 8.400 militares de EE.UU. que ya se encuentran en el terreno.
Además, el mandatario también prometió aumentar la presión sobre Pakistán para que acabe con los santuarios terroristas que se encuentran en su territorio.
Por qué la nueva estrategia de Trump para Afganistán podría convertirse en "lo peor de ambos mundos"
La estrategia anunciada por el presidente estadounidense deja a Washington y a sus aliados sin una misión claramente definida, "atrapados en medio de un conflicto cada vez más agudizado", asevera un analista.
La nueva estrategia de Donald Trump para Afganistán amenaza con convertirse en "lo peor de ambos mundos", dejando a EE.UU. y sus aliados sin una misión claramente definida, "atrapados en medio de un conflicto cada vez más agudizado", asevera el analista del diario británico 'The Guardian' Simon Tisdall.
Tisdall señala que el discurso de Trump sobre Afganistán "se demoró mucho" mientras los asesores de la Casa Blanca discutían sobre "qué hacer con la guerra de 16 años", pero cuando finalmente llegó, no hubo nuevas ideas o iniciativas. En cambio, el presidente "conservó los principales argumentos de la política de Barack Obama y trató de disfrazarla como algo nuevo", indica.
Los cambios a peor
Sin embargo, dos cosas sí han cambiado, y, según el analista, no a mejor:
- En primer lugar, Trump ha acordado con sus generales aumentar el número de tropas desplegadas, "invirtiendo la reducción" adoptada durante los años de Obama. Aunque no dio números, se estima que la cifra aumente en unos 4.000 soldados, que se sumarán a los cerca de 10.000 militares estadounidenses que se encuentran actualmente en Afganistán.
- El otro cambio es "aún más peligroso": Trump ha comprometido a EE.UU. a emprender "un conflicto abierto sin límites en su alcance o duración", y sin una noción definida de qué sería la victoria. No fijar tales parámetros por adelantado fue el gran error de George W. Bush en Irak, y Obama "tuvo cuidado de no repetirlo", apunta el columnista.
"Una gota en el océano"
En opinión del autor del artículo, la reiterada afirmación de Trump de que EE.UU. "lucharía para ganar" es "engañosa" en el mejor e "imprudente" en el peor de los casos, pues la historia de la guerra en Afganistán "sugiere que nadie 'gana'".
Además, el refuerzo de 4.000 militares es "una gota en el océano", estima el analista, quien explica que la situación de seguridad se ha deteriorado considerablemente en Afganistán, donde las fuerzas gubernamentales controlan menos del 60% del territorio; el número de víctimas civiles bate récords y un promedio de 20 soldados afganos mueren cada mes.
En cuanto a la amenaza de Trump de ejercer más presión sobre Pakistán para que acabe con los santuarios terroristas, el experto indica que el mandatario de EE.UU. no ofreció ninguna razón de por qué sus advertencias iban a ser atendidas cuando las de Obama y Bush fueron ignoradas.
En definitiva, el analista opina que "el giro político" de Trump —quien ha vuelto a comprometerse con una guerra que él mismo había descartado anteriormente como una pérdida de tiempo y recursos— marca una victoria para los "realistas" de la Casa Blanca, como el asesor de Seguridad Nacional, Herbert McMaster, y el secretario de Defensa, James Mattis.
Sin embargo, el mandatario tendrá dificultades para convencer tanto a sus partidarios en casa como a sus aliados extranjeros de que tiene "una política viable", concluye Tisdall.
Análisis: EEUU reconoce su derrota en Afganistán
Caricias y bofetadas. Es lo que sigue repartiendo Donald Trump a diestra y siniestra. Adornado con pompa y ultimátums dictó la nueva estrategia de EEUU para Afganistán, que para ser nueva, tiene un sabor rancio: las tropas norteamericanas permanecerán en la República Islámica. La única novedad no es el anuncio en sí, sino quién lo hizo: Trump.
¡Criminales, perdedores, les ganaremos! Fue el pregón que lanzó Trump contra los terroristas en Afganistán, en una arenga cuasi adolescente, desde una tarima en la base militar Fort Myer, situada cerca de Washington.
"Las consecuencias de una salida rápida (de las tropas) son impredecibles e inaceptables (…) crearía un vacío que aprovecharían los terroristas, incluidos de Daesh y Al Qaeda", se justificó Trump, y dejó claro que la ayuda, ni es un cheque en blanco, ni será infinita.
Para Pakistán, el inquilino de la Casa Blanca también tenía lo suyo.
"El terrorismo y el extremismo han causado grandes sufrimientos al pueblo paquistaní, (…), pero Pakistán también dio refugio a organizaciones que intentan cada día matar a nuestra gente", disparó.
Pero China reaccionó a esta acusación contra Pakistán. La portavoz de la Cancillería del gigante asiático, Hua Chunying, dijo que "Pakistán se encuentra en la primera línea del frente contra el terrorismo, hizo grandes sacrificios y una contribución importante a esta lucha, así como a la preservación de la paz y la estabilidad".
Para el analista internacional y director de Elespiadigital.com Juan Aguilar el de Afganistán es un tema complejo, sobre todo porque "denota una vez más las graves contradicciones que existen en la administración norteamericana. Hay que tener en cuenta que Trump no hace muchos días se preguntaba a sí mismo, qué hacía EEUU en Afganistán".
El analista explica que el anuncio sobre la nueva estrategia de EEUU para Afganistán "viene a ser una especie de reconocimiento de una derrota militar en toda regla. Si después de 17 años no se pueden ir las tropas (de EEUU) de Afganistán porque quedaría un vacío que aprovecharían Al Qaeda o el Estado Islámico, quiere decir claramente que no ha sido capaz de derrotar en 17 años a Al Qaeda y al Estado Islámico en Afganistán".
"Lo que posiblemente le va a costar tres, cuatro o cinco años a iraquíes o sirios acabar con el Estado Islámico y demás organizaciones terroristas, parece ser que la increíble superpotencia militar norteamericana no ha sido capaz de hacerlo en Afganistán, con muchas menos condiciones para mantener una guerra por parte de los talibanes y otras fuerzas, pues no ha sido capaz de derrotarlos. Diecisiete años. Es decir, la lectura es muy grave", incide Aguilar.
El experto explica que detrás de esta "nueva estrategia", para alguien como Trump que opina "qué pinta" EEUU en Afganistán, "hay otras razones, que no son Al Qaeda, ni el Estado Islámico, ni el terrorismo. Pero son otras razones que ya existían en el año 2001 cuando se inició la invasión en Afganistán. Y esas otras razones son las que explican, por un lado la amenaza a Pakistán, y por otro el apoyo de China a este país".
En su alocución, Trump subrayó también que los militares estadounidenses gozarán de mayores facultades para "atacar a los terroristas y las redes criminales que siembran el caos y la violencia en todo Afganistán".
Al respecto, Aguilar observa que "las razones políticas de consumo interno (de Trump) hacen injustificable que 17 años después, todavía sigan las tropas norteamericanas en Afganistán para, teóricamente, luchar contra unos desarrapados y una banda terrorista. No es excusa".
Los motivos verdaderos son otros, según explica el también periodista.
"Aquí hay razones geopolíticas profundas, y otro tipo de razones más inconfesables. Las razones geopolíticas que ya sirvieron en el año 2001 para la invasión, era esa necesidad de un oleoducto y gasoducto que llevaría los recursos energéticos de Turkmenistán hasta Pakistán y el mar arábigo, pasando por Afganistán. Esto implicaba que si los talibanes no se avenían a razones, sería necesaria la intervención en el país".
"Geopolíticamente hablando, además, tener ocupado o controlado Afganistán, era también una forma de impedir a los entonces soviéticos, — hoy rusos —, y chinos fundamentalmente, el paso hacia los mares cálidos del sur. Y en la actualidad con mucha mayor gravedad todavía, la continuación de la 'Ruta de la Seda', que tiene que enganchar desde Asia Central, pasando por el norte de India y Pakistán, con Irán. ¿Qué está en medio? Afganistán. Esas razones geopolíticas son de tan importante peso como para que EEUU no quiera dejar su presencia en Afganistán", concluye Juan Aguilar.
AUDIO