geoestrategia.eu

La musa de la Resistencia: La adolescente palestina Ahed Tamimi estará 8 meses en las mazmorras israelíes

Por Elespiadigital
x
infoelespiadigitales/4/4/19
jueves 22 de marzo de 2018, 20:00h

JERUSALÉN (Sputnik) — La defensa de la menor palestina Ahed Tamimi acordó con la Fiscalía militar un pacto mediante el que Tamimi acepta el cumplimiento de una pena de prisión de 8 meses.

Redacción

 

 

JERUSALÉN (Sputnik) — La defensa de la menor palestina Ahed Tamimi acordó con la Fiscalía militar un pacto mediante el que Tamimi acepta el cumplimiento de una pena de prisión de 8 meses.

El acuerdo, que fue aceptado por el tribunal que la juzga en la prisión militar de Ofer, al oeste de Ramala, en la Cisjordania ocupada, pone fin a un espectáculo que el Gobierno israelí y el Ejército han tratado de minimizar decidiendo, entre otras cosas, que el juicio fuera a puerta cerrada.

Los abogados de Tamimi han decidido que la adolescente de 17 años acepte cuatro de los cargos que se presentaron contra ella por abofetear a soldados israelíes en su pueblo natal, Nabi Saleh, al norte de la Cisjordania ocupada.

Inicialmente, la Fiscalía militar presentó doce cargos diferentes contra la joven, aunque en el acuerdo con la defensa solo aparecieron los cuatro mencionados.

Uno de ellos es el de obstruir y atacar a un soldado israelí. Sin embargo, la Fiscalía acabó retirando los cargos de incitación a la violencia y de animar a que se lleven a cabo operaciones contra el Ejército.

Tamimi se convirtió en un icono internacional de la causa palestina en diciembre de 2017, cuando fue grabada en un video hostigando a varios soldados israelíes cerca de su domicilio en Nabi Saleh.

Desde entonces, Tamimi se convirtió en una heroína de la causa palestina, especialmente en el mundo árabe y entre los grupos occidentales propalestinos, y fotografías de la joven aparecieron en distintos países.

Basem Tamimi, padre de Ahed, fue autorizado la semana pasada a visitar a su hija en la cárcel militar por primera vez desde su detención en diciembre último.

La esposa de Basem también está detenida desde entonces.

El padre dijo que Ahed Tamimi está animada y dedica la mayor parte de su tiempo en prisión a estudiar textos escolares, especialmente inglés.

Simplemente, Ahed

Julio Yao Villalaz

No es habitual ver poesía en la Red Voltaire. Pero una adolescente de 17 años acaba de ser condenada, este miércoles 21 de marzo, a 8 meses de cárcel, luego de más de 3 meses tras las rejas, en un país que debería ser el suyo pero donde un ejército de ocupación se arroga la potestad de irrumpir a las 4 de la madrugada en una casa para llevarse detenidas a dos adolescentes y la madre de una de ellas. Los grandes medios de difusión prefieren ignorar esos hechos y si hablan de Ahed Tamimi, generalmente se limitan a afirmar que está siendo utilizada para denigrar al Estado de Israel, al que suelen describir como «la única democracia del Medio Oriente». Pero los hechos están ahí: una adolescente de 17 años –cumplidos en la cárcel el 31 de diciembre– está desde hace más de 3 meses en una prisión israelí y acaba de ser condenada por un tribunal militar que la juzgó a puertas cerradas. ¿Hace falta decir más?

 

No fue por un reclamo religioso 
de si la tierra fue siempre de éstos o de aquéllos, 
sobre quién llegó primero, 
o si en la Declaración de Balfour 
una nación prometió solemnemente a una segunda 
el territorio de una tercera, 
dejando en el despojo a Palestina.

 

 

Tampoco fue porque la frontera 
pasa por aquí, por allá o más acá; 
de si las agresiones santifican victorias, 
de si el socialismo y el capitalismo 
son el paraíso o el infierno.

 

 

No, queridos amigos 
Se trata de algo más simple y a la vez complejo: 
se trata de saber con qué derecho 
un ser humano le arranca la vida a otro. 
Con qué derecho una fuerza intrusa 
expulsa a naciones de sus tierras y de su historia 
porque no me gusta tu color ni tu manera de andar, 
porque sospecho de tus barbas, de tu atuendo 
y de la forma de mirar de tu mirada.

 

 

Tampoco se trata de tus sedas, 
que olerán a azufre o a jazmines 
dependiendo de tu lengua o de tu olfato, 
que igual te apedreará o quemará 
en el fuego que redime, libera o purifica.

 

 

No, caros amigos, compañeras: 
No es cuestión de libros sagrados sino de justicia; 
no es cuestión de leyes sino de derechos históricos. 
La Humanidad sufre un Estado de Sitio 
bajo la ley dictatorial de un solo imperio, 
este Apartheid sionista de prisiones y exterminios, 
de lavanderías étnicas y gritos despavoridos, 
de niños abandonados, de niños sin niñez, 
y de esta esclavitud que nunca acaba.

 

 

No nos engañemos, camaradas: 
aún desnudos nos desnudan; 
aún torturados, nos torturan; 
aún atados nos amarran, 
nos despedazan sus perros, 
nos arrancan la piel, 
y nos siguen matando después de muertos.

 

 

¿Por qué me haces tu mujer 
si no eres mi hombre? 
¿Por qué seré yo tu hombre 
si no eres mi mujer? 
¿Cuál título o propiedad nos une, 
si nacemos sin cadenas 
y somos distintos aunque en el fondo iguales?

 

 

No, queridos amigos, compañeras. 
Se trata de que una niña cuasi mujer 
o una mujer cuasi niña 
(llamémosla, simplemente, Ahed), 
acaba de dejar sus juguetes en el baúl de su infancia 
para sacar a pasear su dignidad 
por los senderos de la Patria insurrecta 
y darle de bofetadas, 
una, otra y otra cachetada, 
al asesino que mató a su familia 
(la que le enseñó el alfabeto de la libertad); 
al ladrón 
que robó las tierras, aguas y mares de Palestina; 
al usurpador 
que decapitó sus sueños de jugar en la playas de Palestina; 
al carcelero 
que condena a perpetuidad a los niños sin futuro de Palestina.

 

 

Ahed no solo dejó su muñeca en su baúl de infancia. 
Para liberar su dignidad de tantas ataduras, 
con ella también enterró rencores, 
su inocencia de niña, 
su miedo a la muerte, 
su temor a lo desconocido, 
porque sólo el amor es capaz de sepultar el odio.

 

 

Ahed odia porque ama. 
Ahed ataca porque protege. 
Ahed resiste porque comprende.

 

 

Niña cuasi mujer, mujer cuasi niña: 
Con sus dedos de muñeca maltratada, 
con su frágil bracito de tallo en flor, 
Ahed dio bofetadas al Sionista 
que retumbaron en el Cosmos 
y le hicieron pedir perdón en su placenta.

 

 

Por eso yo, que cuando niño 
juré también destruir igual infamia, 
brindo por las bofetadas de Ahed Tamimi, 
por su valor, 
por su malcriadez 
por crecer antes de tiempo, 
por su ocurrencia y arrojo; 
y brindo, ante todo, por su rebeldía, 
por su genial locura ¡que tanta falta hace!, 
porque solamente la rebelión 
y únicamente la rebelión, 
nutrida en la resistencia, 
¡renovará la piel de nuestros pueblos!

 

Ciudad Panamá, 9 de marzo de 2018.