
Ambos líderes abordaron una serie de importantes cuestiones, entre ellas, la situación en torno al acuerdo nuclear iraní, el gasoducto Nord Stream 2 y las cuestiones siria y ucraniana. Este viernes en la ciudad rusa de Sochi se han celebrado las conversaciones entre el presidente ruso Vladímir Putin y la canciller alemana Angela Merkel.
La agenda se ha centrado en torno a los siguientes problemas actuales:
- el futuro del acuerdo nuclear iraní;
- la crisis siria;
- la situación en Ucrania;
- la cooperación económica bilateral.
El encuentro adquiere una especial importancia teniendo en cuenta que la líder de una de las principales potencias del bloque europeo se ha reunido con el presidente ruso en medio de las tensiones entre Washington y la UE a raíz del acuerdo nuclear iraní y las sanciones contra Teherán.
En una rueda de prensa celebrada tras la reunión, Putin señaló que Moscú está dispuesto a trabajar con los socios alemanes sobre una base "mutuamente beneficiosa" que tenga en cuenta los intereses de ambos países.
El presidente ruso dio las gracias a la canciller alemana por unas conversaciones "oportunas y útiles" y afirmó que ambos países consideran importante mantenerse en contacto, a pesar de las diferencias de opinión que mantienen sobre una serie de cuestiones globales.
Merkel, por su parte, indicó que su país "tiene un interés estratégico en mantener buenas relaciones con Rusia" y se pronunció a favor de que continúe el trabajo del Consejo Rusia-OTAN y de que se mantengan los contactos entre la UE y Moscú.
La situación en Ucrania y Siria
En el encuentro, los mandatarios abordaron el tema de la situación en Ucrania, acordando continuar el trabajo bajo el formato de Normandía. El presidente ruso subrayó que "no hay alternativas" a los acuerdos de Minsk en torno a esta problemática.
En cuanto a la cuestión siria, Merkel indicó que su país está dispuesto a participar activamente en la reconstrucción del país tras la guerra. Los mandatarios coincidieron en que ambos países deben "contribuir conjuntamente tanto al proceso político", como a la "estabilización de la situación sobre el terreno con la asistencia humanitaria a la población de Siria", afirmó Putin.
El gasoducto Nord Stream 2
Asimiso, en la reunión fue discutida la situación del proyecto Nord Stream 2, que prevé la construcción de dos rutas de gasoductos desde las costas de Rusia hasta Alemania a través del mar Báltico y que se enfrenta a amenazas de sanciones por parte de EE.UU.
Al término de su encuentro con Merkel, Putin subrayó que el Nord Stream 2 es un proyecto "exclusivamente económico" situado "fuera del marco del proceso político". Según sus palabras, el lanzamiento del Nord Stream-2 "no supone la suspensión del tránsito de gas ruso a través de Ucrania".
Según Putin, al criticar el proyecto del Nord Stream 2, Trump "promueve los intereses de los negocios estadounidenses con vistas a garantizar ventas del gas licuado de EE.UU en el mercado europeo".
El acuerdo iraní
Como estaba previsto, los líderes abordaron el estado del acuerdo nuclear iraní tras el anuncio de Donald Trump de retirar a su país del mismo. Merkel declaró que el pacto no es perfecto pero "es mejor que nada". La canciller de Alemania insistió en que la UE apoya el acuerdo y seguirá comprometida con el mismo a pesar de la retirada de EE.UU.
El acuerdo nuclear iraní se ha convertido en uno de los temas más importantes de la actualidad tras el anuncio por Donald Trump de retirar a EE.UU. del mismo y aumentar las sanciones contra Teherán. Puesto que el pacto fue elaborado y firmado también por Rusia, China, Reino Unido, Francia, Alemania y el propio Irán, la decisión de Washington resultó en discrepancias con estas naciones.
Varios países salieron en defensa del acuerdo, y Angela Merkel fue uno de los líderes europeos que abogaron por preservarlo pese a "no ser perfecto". Este viernes la Comisión Europea anunció el inicio del proceso de renovación de la ley de bloqueo de 1996 para proteger de posibles sanciones estadounidenses a las compañías europeas con intereses en Irán.
Que Merkel rechace el Nord Stream 2 es equivalente a suicidarse
Merkel y Putin se reunieron en Sochi el 18 de mayo. Se trata de la primera reunión en mucho tiempo, y llega en un momento crítico para Europa. Alemania y el resto de la Unión Europea deben mantenerse firmes ante EEUU. El entendimiento estratégico entre Berlín y Moscú es la combinación ganadora frente a Trump, escribe el periódico ruso Vzglyad.
Hacía mucho que la canciller alemana no podía conversar tranquilamente con Vladímir Putin. Después de las elecciones al Bundestag de septiembre de 2017 siguieron varios meses durante los que a Alemania le tocó formar Gobierno. Como canciller interina, Merkel no se sentía cómoda para hablar con el presidente ruso y, además, hasta marzo no hubo un Gobierno formado en el país teutón.
Había muchas cuestiones que abordar. A pesar de que el enfrentamiento entre Occidente y Rusia continúa, el mundo de los negocios alemán y una gran parte de la clase política intentan encontrar una forma de terminar con la guerra de sanciones. Para ello se hace necesario avanzar en los acuerdos de Minsk y eso se alcanza sosegando la crisis en Ucrania. Así que Merkel fue a Sochi para hablar sobre Ucrania y sobre Siria, entre otros temas.
"Pero cuanto más se acercaba la fecha de su viaje, más claro quedaba cuál iba a ser la principal pregunta que Putin le haría a Merkel: '¿Está usted por fin lista para defender sus intereses?'. Porque el principal problema de la Unión Europea y de su núcleo, Alemania, se ha convertido en la presión a la que los someten desde Estados Unidos. Una presión a la que se puede calificar de sin precedentes y cuya reacción europea puede acabar siéndolo también", explica Vzglyad en su artículo.
Lo cierto es que Donald Trump siempre ha exigido a Europa que pague más. Ya sea dedicando más dinero a las partidas en Defensa o reduciendo los aranceles que se aplican a los productos estadounidenses. Porque en realidad Trump no necesita una Europa fuerte. Considera al Viejo Continente un competidor de Estados Unidos, explica el artículo.
Sin embargo, Europa no quiere pagar, ya que está acostumbrada a depender geopolíticamente de Estados Unidos y de los atlantistas y, desde luego, porque no está preparada para llevar una vida independiente ni para repartirse las tareas como parte del matrimonio desigual que mantiene con Washington.
"No es ningún secreto que el nuevo líder estadounidense no le vea ningún sentido a la OTAN, a la solidaridad trasatlántica ni a una Unión Europea fuerte. Ni siquiera quiso oír hablar de asociación trasatlántica alguna. Más bien de todo lo contrario. Empezó a obligar a todos los socios comerciales de Estados Unidos a hacer concesiones en sus acuerdos bilaterales. Y a principios de año asestó su doble golpe".
Primero anunciando que aplicaría más aranceles a las importaciones de productos europeos. Después, saliéndose del acuerdo nuclear iraní. A Europa, por ahora, se la ha amenazado con sancionar a las empresas que colaboran con Irán y le han recordado que pueden hacer lo mismo con el Nord Stream 2.
Así es como Europa se ha situado a las puertas de una guerra comercial con Estados Unidos. Una guerra que para nada le apetece comenzar. Pero tampoco se puede permitir ceder ante ella. Alemania perderá la confianza que tiene en sí misma como país líder de la Unión Europea. Si los alemanes ceden ante Estados Unidos, estarán asestando un golpe contra la propia Unión Europea. De ahí que Alemania deba escoger entre defender sus intereses y los del resto de países de la UE frente a la presión de Estados Unidos o prepararse para la desintegración de la propia Unión. "Puede que sea una exageración, pero si lo es, no lo es tanto", señala el periódico.
Si la Unión Europea no se da prisa en seguir con el proceso de integración —en la práctica paralizado—, los problemas acabarán con ella.
Ahora mismo está atravesando varias crisis a la vez: las negociaciones sobre el Brexit, el auge de las voces euroescépticas y su llegada a los Gobiernos de varios países, la crisis que atraviesa su sistema financiero por culpa de las enormes deudas de algunos de los países de la eurozona, la crisis migratoria y la guerra de sanciones con Rusia. Que las relaciones con Estados Unidos empeoren puede acabar de rematarlo.
Ceder a las presiones de Estados Unidos no solo significa dar más argumentos a los euroescépticos, sino también traicionar los intereses europeos y nacionales a ojos, incluso, del más ferviente electorado europeísta. Ni Merkel ni ningún otro político alemán se puede permitir abandonar el acuerdo nuclear iraní ni el proyecto del Nord Stream 2. Sería un suicidio político total y absoluto. Alemania no piensa suicidarse, concluye el artículo.
Irán y Rusia buscan moneda digital para eludir sanciones de EEUU
Irán y Rusia podrían empezar a utilizar monedas digitales en sus intercambios bilaterales para neutralizar las posibles consecuencias de la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear entre Teherán y el Grupo 5+1 y la posible reanudación de las sanciones antiraníes.
Así lo planteó el parlamentario iraní Mohamad Reza Pur Ebrahimi en una reciente reunión con Dmitri Mezentsev, presidente del Comité de Política Económica del Consejo de la Federación de Rusia (el Senado), según informó el sábado la cadena iraní de habla inglesa PressTV.
De acuerdo con Pur Ebrahimi, las criptomonedas proporcionarían una oportunidad a Irán y Rusia para evitar las transacciones en dólares estadounidenses, así como un posible reemplazo de la Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales (SWIFT, por sus siglas en inglés).
Además, indicó que Irán ya ha discutido este asunto con la Duma rusa (Cámara Baja del Parlamento ruso): “Ellos (Rusia) comparten nuestra opinión. Dijimos que si logramos avanzar en este trabajo, entonces, seremos los primeros países que usen criptomonedas en el intercambio de bienes”.
Por eso, agregó el parlamentario, la Asamblea Consultiva Islámica de Irán (Mayles) urgió al Banco Central de Irán (CBI, por sus siglas en inglés) a comenzar el desarrollo de propuestas para utilizar las monedas digitales.
Ellos (Rusia) comparten nuestra opinión. Dijimos que si logramos avanzar en este trabajo, entonces, seremos los primeros países que usen criptomonedas en el intercambio de bienes”, dijo el parlamentario iraní Mohamad Reza Pur Ebrahimi.
Por su parte, Mezentsev consideró que las relaciones comerciales entre Teherán y Moscú deberían ser de “gran importancia” en el contexto de las sanciones internacionales en vigor contra ambas naciones, según informó la cadena rusa de televisión RBC.
En los últimos años y mientras Estados Unidos estaba aterrorizando a las empresas extranjeras para que no hicieran negocios con Irán, surgió la idea de usar un medio monetario alternativo como el bitcoin.
Ahora, con la reciente decisión unilateral del presidente estadounidense, Donald Trump, de reanudar las restricciones contra el país persa, el posible uso de la moneda virtual se ha fortalecido. Europa, por su parte, dice que hará sus transferencias dinero al CBI y así saltarse las sanciones de Estados Unidos.
Análisis: Trump rompe con Europa por Irán, Jerusalén, el comercio, el cambio climático, la OTAN y el euro
Alfredo Jalife-Rahme
La atropellada política de Trump contra Europa está llegando a su paroxismo y solo falta la ruptura oficial. El polémico presidente de EEUU ha abierto seis frentes contra sus anteriores aliados del viejo continente: la OTAN, Irán, Jerusalén, el comercio, el cambio climático y el euro.
El polaco Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, preguntó durante la Cumbre de 28 países en Sofía (Bulgaria): "¿Con amigos como Trump, quién necesita enemigos?".
Tusk fustigó la "caprichosa asertividad" de Trump, quien ha hecho que "Europa se despoje de todas sus ilusiones" después de que EEUU abandonara el acuerdo nuclear con Irán y empujara a disputas comerciales, lo cual denota la "profunda discordia transatlántica".
De nada sirvió la cálida 'relación corporal' del presidente galo, Emmanuel Macron, con Trump, repleta de besuqueos, manoseos y apapaches para disuadir al pugnaz presidente de EEUU de no renegar del creativo acuerdo nuclear de Obama con Irán.
Por cierto, Macron ha visto derrumbarse su popularidad debido a sus acrobacias emocionales con Trump, que no impidieron la ruptura con Europa.
Tampoco la canciller alemana, Angela Merkel, ni el extravagante secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Boris Johnson, pudieron convencer a Trump de no renegar el acuerdo con Irán.
Las tres principales potencias de Europa occidental —el Reino Unido, Francia y Alemania— no estuvieron de acuerdo con el desafiante traslado de la Embajada de EEUU a la parte de Jerusalén anexada por Israel, que desembocó en la enésima carnicería de palestinos en Gaza.
Ya Trump había fustigado a la OTAN por "anacrónica" y castigado verbalmente a sus miembros europeos por no contribuir suficientemente en la participación de su defensa militar.
La guerra comercial que inició Trump en todos sus frentes deficitarios también engloba a la Unión Europea, que vendría en segundo lugar con 151.400 millones de dólares detrás de China, en el primero con 375.200 millones de dólares.
La salida de Trump del Acuerdo Climático de Paris representó una cachetada simbólica para la Unión Europea, cuando la suma de todas sus rupturas no habían llegado al clímax que alcanzó con el abandono de EEUU de su compromiso firmado con Irán en el marco del P5+1: los 5 miembros 'permanentes' del Consejo de Seguridad (EEUU, Francia, el Reino Unido, Rusia y China), sumados a Alemania.
Más que una vulgar guerra comercial, el abandono del acuerdo con Irán por Trump conlleva una jugada a varias bandas que, a fin de cuentas pudiera definir el epílogo de la guerra financiera del dólar contra el euro.
El portal alemán Der Spiegel consagra cinco angustiantes artículos a la "salida del acuerdo con Irán por Trump", quien "propina un profundo golpe a los lazos transatlánticos".
Der Spiegel afirma que "ya es tiempo para que Europa resista y confronte a Trump", a quien "nunca ha impresionado la docilidad". Lo grave del asunto es que "Europa carece de muy pocas buenas opciones con Trump".
Más allá de la humillación asestada a Europa, el inconveniente radica en que carece de opciones, a grado tal que el reciente embajador de EEUU en Berlín, Richard Grenell, declaró en un tuit de claro corte trumpiano que "las empresas alemanas que hacen negocios en Irán deben cerrar inmediatamente sus operaciones". Más que amenaza, fue una orden perentoria.
La dependencia militar alemana es tal que necesita del "equipo fundamental" de EEUU para que sean operativos sus aviones y submarinos.
Las angustias germanas no son nuevas: habían sido epitomizadas por su exministro de Relaciones Exteriores Sigmar Gabriel y propaladas por la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich sobre la orfandad europea.
La empresa petrolera Total, la danesa naviera Maersk y la aseguradora alemana Allianz señalan su voluntad de abandonar sus inversiones en Irán debido a las extraterritoriales "sanciones secundarias" impuestas por EEUU, debido a la "naturaleza internacional del sistema bancario" y la "exposición de los bancos sistémicos al sistema financiero de EEUU y a las transacciones con el dólar", según Reuters, cuando los "bancos de EEUU están implicados en más del 90% de las operaciones financieras de Total y los accionistas de EEUU representan más del 30% y los activos de EEUU constituyen más de 10.000 millones de dólares de su capital empleado".
Pareciera que la guerra económica y financiera de Trump contra Europa y Rusia es multidimensional cuando "EEUU se prepara a golpear con sanciones el gaseoducto Nord Stream 2 que conecta Rusia con Alemania", con el fin de someter a Europa a la compra obligada del gas proveniente del 'fracking' de Texas y que sacaría a Gazprom de la jugada.
Tamara Kasiánova, vicepresidenta del Club Ruso de Directores Financieros subrayó que "las duras medidas de Trump son para proteger la economía de EEUU", por lo que no es nada improbable que la Unión Europea "levante su mano contra el instrumento más importante de la superioridad de EEUU": pagar el petróleo importado de Irán con euros en lugar de dólares.
Cabe señalar que la ruta hacia la desdolarización será prolongada, ya que todavía el 60% de las reservas de los bancos centrales globales se encuentra en dólares y solamente el 20% en euros.
Según el Financial Times (16-05-18), la Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunications (SWIFT), con sede en Bruselas, es "uno de los ejes del sistema financiero global", que conecta a más de 11.000 bancos en todo el mundo". Y fue reabierto a Irán con el acuerdo nuclear de Obama y parece ahora quedar en el aire con la confrontación de EEUU y la Unión Europea sobre su manejo financiero y la reimposición de las sanciones de Trump.
El secretario del Tesoro de EEUU, el israelí-estadounidense Steven Mnuchin —quien con el yerno 'talmúdico' Jared Kushner representó a Trump en la ceremonia del traslado de la Embajada a Jerusalén que provocó la carnicería de palestinos— está determinado a quebrantar la conexión del Banco Central de Irán y de los bancos iraníes con las instituciones financieras foráneas.
Según el FT, la SWIFT se encontrara "atrapada en el fuego cruzado de la disputa transatlántica sobre las sanciones".
Según Behnam Ben Taleblu, de la Fundación de Defensa de las Democracias, "combatir a los estadounidenses con la SWIFT es una opción de alto riesgo para los europeos".
La amazona cosmopolita Elizabeth Rosenberg, miembro del Center For a New American Security, amenazó con que el Departamento del Tesoro de EEUU puede colocar en su lista negra al Consejo entero de 25 miembros del SWIFT.
También se encuentran en la mira otros proveedores financieros de infraestructura, como Euroclear y Clearstream, propiedad de Deutsche Börste.
Jean-Claude Juncker, oriundo de Luxemburgo y presidente de la Comisión Europea, declaró que pondrán en marcha el "estatuto de bloqueo" para "proteger a las empresas europeas de las sanciones de EEUU" y solicitará al European Investment Bank apoyar los tratos de las empresas europeas con Irán mediante el ofrecimiento de líneas de crédito en euros.
Esta reacción defensiva de Europa significará un 'casus belli' para EEUU, porque pondría bajo la picota la hegemonía del dólar, que es el verdadero poder que todavía ostenta Washington.
Por las tratativas del euro contra el dólar, EEUU implementó el derrocamiento de Sadam Husein en Irak y el linchamiento de Muamar Gadafi en Libia.
En caso de que la humillada Europa reaccione con medidas protectoras a las golpes de Trump, esto puede desembocar en la intensificación de su desestabilización, y hasta de su balcanización, en sus cuatro rincones hoy bajo la espada de Damocles del irascible mandatario estadounidense.