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Las principales vías petroleras de Oriente Próximo, ¿al borde del bloqueo?

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
lunes 06 de agosto de 2018, 21:00h

Las crecientes tensiones en Oriente Medio podrían afectar al mercado del petróleo en la región. El líder de Irán, Hasán Rohaní, ya comentó la posibilidad de cerrar el estrecho de Ormuz. Más tarde, un alarmante acontecimiento tuvo lugar en el estrecho de Mandeb.

Redacción

Las crecientes tensiones en Oriente Medio podrían afectar al mercado del petróleo en la región. El líder de Irán, Hasán Rohaní, ya comentó la posibilidad de cerrar el estrecho de Ormuz. Más tarde, un alarmante acontecimiento tuvo lugar en el estrecho de Mandeb.

Tras el ataque de los hutíes contra dos buques petroleros en el estrecho de Mandeb, las autoridades saudíes suspendieron el tráfico marítimo en la zona por tres días, según recuerda Expert.

El estrecho es una importante vía petrolera a través de la que se transportaban alrededor de 500.000 y 700.000 barriles diarios.

De cerrarse el canal, los buques petroleros se verían obligados a recorrer 4.300 kilómetros extra. Por lo tanto, la transportación del combustible requeriría más tiempo y mayores gastos.

Mientras tanto, la capacidad diaria del estrecho de Ormuz es de 19 millones de barriles de crudo —alrededor del 20% de todas las exportaciones petroleras en el mundo—. Si a esta tasa se suma el gas licuado, se puede calcular que un tercio del combustible mundial pasa por el estrecho.

Más de un 85% del combustible que pasa por el estrecho se dirige a los países asiáticos —en particular, a Japón, India, Corea del Sur y China.

Tanto Arabia Saudí como los Emiratos Árabes Unidos tienen vías petroleras alternativas terrestres, pero su capacidad es considerablemente menor que la de la vía marítima.

Ambos países prevén aumentar la capacidad máxima de sus oleoductos terrestres, pero para el momento los trabajos de construcción se realizan muy lentamente, por lo tanto, la alternativa terrestre para el estrecho de Ormuz todavía no existe, según concluye el medio.

¿Puede Israel desencadenar una guerra contra el eje de resistencia?

Mientras Israel contempla con impotencia el retorno del Ejército sirio a los límites de los Altos del Golán ocupados, los medios israelíes siguen evocando una posible guerra con Hezbolá o Irán en el futuro. Muchos se preguntan cómo un ejército que es incapaz de “contrarrestar las cometas explosivas” de los palestinos de Gaza va a poder hacer frente a un conflicto de grandes proporciones con el eje de la Resistencia.

La revista norteamericana The Atlantic ha dedicado este mes un reportaje a este tema bajo el título de “¿Por qué Israel teme la presencia de Irán en Siria? El texto evoca el desarrollo de las capacidades militares de Hezbolá, un hecho que “inquieta considerablemente” al régimen israelí. El autor del artículo, David Kenner, reconoce los fallos estructurales que bloquean cualquier intento de Israel de lanzarse a una guerra contra el eje de la resistencia:

“De hecho, Israel es un país pequeño con una infraestructura limitada: tiene un aeropuerto internacional, unas pocas centrales eléctricas de gran tamaño y una red eléctrica que los expertos israelíes califican como vulnerables a cualquier ataque futuro”. ¿Qué hay de Hezbolá y especialmente de sus aliados iraníes? Hezbolá tiene misiles de mediano y largo alcance que atacarán a Israel si es necesario. Para los oficiales de seguridad israelíes, el escenario de pesadilla sería que estas armas ataquen con precisión la infraestructura civil y militar de Israel creando un contexto de parálisis técnica total. Para contrarrestar esta amenaza, Israel ha estado tratando de “cambiar las reglas de un posible enfrentamiento”.

¿Pero cómo?

El artículo evoca los cientos de ataques israelíes desde el inicio de la guerra en Siria contra “los convoyes de armas para Hezbolá”, que no han logrado nada, según muestran los hechos: “El Ejército sirio y sus aliados han avanzado y han acabado por tomar todo el Sur de Siria, incluyendo las fronteras de los Altos del Golán y los ataques israelíes no han cambiado en nada esta situación. En este sentido, la Fuerza Aérea israelí no podría cambiar gran cosa si una guerra total estalla con Hezbolá, dado, sobre todo, que el movimiento posee misiles”.

El autor se refiere luego al lanzamiento el 10 de mayo de varias decenas de misiles contra sitios militares israelíes en el Golán, citando al secretario general de Hezbolá, Hassan Nasrallah, quien anunció entonces un “punto de inflexión” en el conflicto con Israel:

“Desde 2006, Hezbolá ha estado expandiendo constantemente su stock de misiles y cohetes, que también están ganando en precisión. Es cierto que el escudo de defensa antimisiles israelí está allí, pero pronto quedaría abrumado, como confirma Ofer Zalzberg, analista senior del International Crisis Group para Israel y Palestina”.

Más adelante, el autor menciona una entrevista realizada con un hombre llamado Hayy Mohammed, quien dice ser un combatiente de Hezbolá durante la guerra de 2006. Según Hayy Mohammed, en 2006, Hezbolá escondió los lanzacohetes bajo capas de hormigón. El lanzador salía a la superficie mediante un sistema hidráulico, disparaba y luego desaparecía de nuevo bajo el suelo. Este sistema permitió a Hezbolá lanzar una corriente continua de cohetes a lo largo de toda la guerra, forzando a cientos de miles de israelíes a huir o esconderse en los refugios.

“Esta perspectiva será de nuevo relevante, si estalla una nueva guerra, pero con una diferencia: esta vez, Hezbolá conoce bien y en detalle todos los objetivos israelíes que serán atacados, incluyendo sus coordenadas exactas. Hayy Mohammed añadió: “La situación ha cambiado por completo. Esta vez ya hemos elegido nuestros objetivos, y nuestros poderosos misiles los alcanzarán con extrema precisión”.

Kenner cree que las evaluaciones de inteligencia extranjera confirman las declaraciones de Hayy Mohammed: “Según fuentes estadounidenses, el arsenal de Hezbolá contiene al menos 100.000 cohetes y misiles, diez veces más que en 2006. Y entre ellos está el temible Fateh-110 fabricado en Irán y dotado de un sistema de guía avanzado, y también hay misiles Scud y misiles controlados por radio, capaces de apuntar a aviones de combate israelíes. Hezbolá ha estado luchando desde la guerra siria con otro sistema de combate: los drones, que están lejos de ser rudimentarios. Ellos son dispositivos con GPS y cada vez más sofisticados. Al menos 1.200 cohetes por día, esa es la cantidad aproximada de misiles que Israel tendrá que esperar cuando solo eran 100 hace 12 años”.

A esto hay que sumar los misiles iraníes de medio alcance Shahaab-3 y Seyyil-3, avanzados y maniobrables que pueden llevar hasta 1.500 kgs de alto explosivo. Irán y sus aliados están preparados para incrementar la capacidad de sus misiles en todos los terrenos. Ellos los miniaturizan, los hacen más precisos, más rápidos y más maniobrables. Las infraestruturas israelíes no podrían aguantar semejante destrucción, indica Kenner.

Todavía más: Los responsables israelíes se inquietan por el hecho de que Hezbolá haya podido instalar una parte de sus misiles en las montañas del oeste de Siria, lo que le permitiría potencialmente atacar Israel sin desencadenar una guerra total contra el Líbano. Si la guerra estalla los misiles Fateh-110 reducirán a la nada las infraestructuras israelíes, concluye Kenner.