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Primer ministro checo sobre la inmigración en la UE: "No queremos vivir en Medio Oriente y África"

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
martes 04 de septiembre de 2018, 21:00h

De acuerdo con Andrej Babis, su país "toma la migración ilegal como una amenaza para la civilización europea".

Europa debe luchar por su cultura y valores en medio de la crisis migratoria, ha declarado el primer ministro checo Andrej Babis. Los recientes disturbios en Alemania muestran, de acuerdo con el mandatario, cómo el flujo incontrolado de migrantes conduce a situaciones explosivas, según reseñan medios locales.

"¡Chemnitz está a la vuelta de la esquina!", aseveró Babis, refiriéndose al caos que envolvió a esa ciudad alemana la semana pasada durante las protestas antiinmigración de grupos de ultraderecha.

"No queremos vivir en África o Medio Oriente aquí. Debemos luchar por nuestros valores", enfatizó el primer ministro checo, agregando que su país "toma la migración ilegal como una amenaza para la civilización europea".

Chemnitz se convirtió en escenario de enfrentamientos entre manifestantes antimigrantes y antifascistas tras el asesinato de un joven alemán a manos de un sirio y un iraquí el domingo pasado. La violencia durante los mítines fue condenada por las autoridades, y el ministro de Relaciones Exteriores, Heiko Maas, instó al pueblo a que se levante contra el extremismo de derecha.

Babis, por su parte, hizo hincapié en que los eventos en Chemnitz demuestran cómo la creciente afluencia de inmigrantes resulta en choques con la población local. Esos casos son muy peligrosos para Europa, ya que las tensiones en Alemania también afectan a los países vecinos, según apuntó el mandatario checo.

El primer ministro reiteró su oposición a los intentos de la Comisión Europea de obligar a su país a aceptar inmigrantes y criticó las políticas migratorias existentes de la UE.

Inmigrante afgano es encarcelado por apuñalar a una niña de 15 años en Alemania

Un solicitante de asilo ha sido encarcelado por un tribunal alemán durante ocho años y medio por apuñalar a su ex novia de 15 años porque ella rompió con él.

El acusado, identificado como Abdul Mobin D, recibió una condena de cárcel por un tribunal de menores en la ciudad occidental de Landau.

El veredicto se produjo una semana después de que estallaran violentas protestas contra los inmigrantes en la ciudad oriental de Chemnitz por el asesinato de un ciudadano alemán, presuntamente por un sirio y un iraquí.

Abdul Mobin D admitió en la corte que apuñaló a la niña, identificada solo como Mia V, en una farmacia en la ciudad de Kandel el 27 de diciembre del año pasado.

El atacante fue detenido por testigos que lo inmovilizaron hasta que llegaron agentes de la policía.

Además de su nacionalidad, surgieron dudas sobre su edad, que según dijo tenía 15 años en el momento del crimen.

Un experto estimó que su edad era entre 17 y medio y 20 pero, dada la incertidumbre, el proceso se llevó a cabo a puerta cerrada y bajo las normas penales de menores.

Mia V fue acosada y amenazada por su ex novio en las semanas previas a su muerte apuñalada

Abdul Mobin D llegó al estado alemán de Hesse en abril de 2016 como un refugiado no acompañado, y le dijo a las autoridades que tenía 15 años.

Su solicitud de asilo fue rechazada en febrero de 2017, pero no fue deportado de inmediato.

Según los informes, Abdul Mobin D y Mia V tuvieron una relación que duró varios meses, pero ella rompió con él a principios de diciembre después de que se volvió «celoso y mezquino».

El padre de la víctima, David V, dijo que él y su familia inicialmente dieron la bienvenida a Abdul Mobin D ‘como un hijo’ ya que «de otro modo no habría tenido a nadie ‘, pero agrega que siempre dudó de su edad.

Los agentes de policía notificaron personalmente al solicitante de asilo sobre el acoso por la mañana del apuñalamiento fatal.

A pesar de las dudas sobre su edad, los médicos alemanes se han resistido a las solicitudes de exámenes médicos para determinar la edad de los jóvenes inmigrantes, diciendo que no es ético.

El caso es uno de una serie de crímenes presuntamente cometidos por solicitantes de asilo que han avivado la ira popular contra los recién llegados y presionan a la canciller Angela Merkel sobre su política de refugiados, que ha visto a más de 1 millón de inmigrantes entrar en el país desde 2015

La Alternativa del partido de extrema derecha para Alemania (AfD) ha estado movilizando manifestaciones regulares sobre el asesinato en la pequeña ciudad con una población de solo 9,000 personas, ya que ha buscado reforzar su campaña anti-migrante.

En el momento álgido de las protestas, miles también marcharon en Kandel.

Europa sigue desestabilizada por la crisis migratoria.

Hace tres años, el 4 de septiembre de 2015, Angela Merkel fue aplaudida por haber abierto las fronteras de Alemania a decenas de miles de refugiados que llegaron de Oriente Próximo a través de los Balcanes.

Hoy, las imágenes de ultraderechistas xenófobos que desfilan por las calles de Chemnitz haciendo el saludo hitleriano destacan en las portadas de los diarios.

Un contraste que ilustra el enorme cambio que experimenta toda Europa, más allá de Alemania, con la «crisis de los refugiados» que desde 2015 llevó a más de tres millones de ellos a encontrar un destino en la Unión Europea.

Entre todas las crisis que sufrió Europa, desde la del euro hasta Ucrania, «esta es la más grave» y «no está resuelta», opinaba el politólogo búlgaro Ivan Krastev en una reciente entrevista para el diario Die Welt.

«Provoca un conflicto enorme entre Europa del Oeste y del Este» y «hay un giro conservador en Europa» con tendencias hacia el repliegue identitario en una atmósfera de «pánico demográfico», explicó.

Reino Unido se dispone a abandonar la UE a raíz de un referéndum muy marcado por el tema migratorio. Italia ha elegido al primer gobierno populista de Europa Occidental. En todos los países los movimientos antimigrantes van viento en popa, y la posición de Merkel parece muy frágil.

Y el presidente estadounidense, Donald Trump, echa leña al fuego. «¡Fue un gran error en toda Europa dejar entrar a millones de personas que cambiaron tan fuerte y violentamente su cultura!», tuiteó en junio, acusando a Alemania en primer lugar.

El asunto migratorio «ha convertido a Angela Merkel en un monstruo para una parte de los alemanes y casi le costó el puesto», analiza el periódico Süddeutsche Zeitung.

La canciller afirma que no lamenta la decisión que tomó el 4 de septiembre de 2015 por motivos humanitarios, ya que muchos solicitantes de asilo de entonces huían de la guerra en Siria.

«Vamos a lograrlo», prometió entonces a los alemanes. Una frase de la que se ha distanciado desde entonces.

Como en otros muchos países, la canciller ha endurecido claramente su política migratoria en los últimos tres años. Tras la llegada de un millón de solicitantes de asilo en la primera economía europea en 2015 y 2016, el número será probablemente inferior a los 200.000 este año.

Una tendencia que se puede ver en toda la UE, donde el año pasado el número total de solicitantes de asilo bajó hasta unos 650.000.

A pesar de todo, la integración de los demandantes de asilo a través del trabajo ha dado también casos exitosos en Alemania, gracias a una economía próspera.

Pero una parte de la opinión pública acusa a los solicitantes de asilo de ser responsables de un alza de la inseguridad. Desde el asesinato hace una semana de un alemán de 35 años en Chemnitz, cuyo principal sospechoso es un demandante de asilo iraquí, la extrema derecha alemana se moviliza en las calles contra los extranjeros.

«La cuestión de la inmigración sigue siendo el mayor reto» de Europa, considera Stefen Lehne, profesor de la Fundación Carnegie Europe.

«Aunque disminuya el número de llegadas, la histeria crece en un contexto en que los movimientos populistas y también un creciente número de gobiernos más tradicionales se alimentan de sentimientos antimigrantes». Una tendencia que quedará probablemente de manifiesto en las urnas durante las elecciones europeas del próximo año.

El historiador británico Niall Ferguson se muestra aún más pesimista. «Lejos de llevar a una unión, la crisis migratoria de Europa lleva a una escisión», ya que cada Estado va por su cuenta, asegura en un análisis.

«Creo que, cada vez más, los historiadores verán el tema migratorio como el disolvente fatal de la Unión Europea» y el «Brexit como un primer síntoma».

Una opinión que no comparte Stefan Lehne. Desde su punto de vista, el debate actual «podría actuar como un catalizador hacia un cambio positivo» al permitir «aclarar» la situación y preparar el futuro.