Siria denuncia el ‘genocidio’ de la coalición liderada por EE.UU. en la ciudad de Al-Raqa, donde centenares de civiles han muerto en los ataques de la alianza.
La llamada coalición anti-EIIL que encabeza Estados Unidos provocó la muerte de centenares de civiles sirios en su guerra de aniquilación en la ciudad de Al-Raqa, sita en el norte de Siria. Amnistía Internacional (AI) condena dichos ataques, y censura a EE.UU., que rechaza su obligación hacia las víctimas, en su mayoría civiles.
“El mundo entero ha sido testigo de la destrucción sistemática de la ciudad de Al-Raqa por la llamada coalición internacional y los cuerpos podridos de civiles inocentes en las calles de la ciudad y el desplazamiento del resto de sus habitantes, lo que equivale a crímenes de genocidio que requieren la rendición de cuentas”, comentó un funcionario del Ministerio de Exteriores de Siria.
El diplomático, citado el domingo por la agencia oficial siria de noticias SANA, reveló que la alianza occidental contra el grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe) abrió “corredores seguros” para salvar a los extremistas de Al-Raqa, ciudad donde en 2014 establecieron su autoproclamado califato, aunque desde hace un año está bajo el control de fuerzas kurdas aliadas de EE.UU.
Su objetivo —explica— no era sino “complicar” y “prolongar” la crisis en Siria para utilizarla en provecho de las “agendas del Occidente colonial”.
La banda takfirí EIIL controló la zona hasta octubre de 2017, año en que fue derrotada por las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), apoyadas por la llamada coalición anti-EIIL, liderada por Estados Unidos. La ofensiva de liberación fue criticada por el Gobierno de Siria y de Rusia debido a las numerosas bajas civiles.
El 80 % de Al-Raqa, incluyendo 55 000 viviendas, está en ruinas, y la Investigación Global de Amnistía Internacional ha informado de que la financiación del equipo de recuperación de cadáveres se agotará el 31 de octubre.
Los residentes de la urbe, que han manifestado en varias ocasiones su apoyo al Gobierno sirio, presidido por Bashar al-Asad, afirman que las y los militares estadounidenses no han podido instaurar la seguridad en la ciudad, y hay mucho espacio para la infiltración de los extremistas de Daesh.
El Gobierno de Damasco ve Al-Raqa “como una ciudad ocupada” por EE.UU. y sus aliados, y dice que la ciudad “no puede considerarse liberada hasta la entrada del Ejército sirio”.
Activista humanitario en Siria revela por qué Occidente no quiere un Idlib liberado
La liberación de Idlib, el último bastión de los terroristas en Siria, marcará la victoria total de las fuerzas gubernamentales y el fracaso de los planes de los países occidentales para derrocar a las autoridades legítimas. Esta dicotomía implica que el proceso no será fácil, opina Pierre Le Corf, un activista francés que vive en Alepo.
"Será muy difícil liberar Idlib porque todas las fuerzas de la coalición encabezada por EEUU y de los Gobiernos [occidentales] implicados en la guerra, hasta la fecha se oponen a que la provincia sea liberada", comentó Le Corf a Sputnik.
Según el activista humanitario, una vez liberada Idlib, "llegará la hora de liberar las zonas ilegalmente ocupadas por EEUU, Francia y hasta Italia en el norte del país". Por eso, ninguno de estos Gobiernos quiere la liberación de la provincia.
La intención de mantener el estatus vigente podría llevar a "una masacre de la población civil de Idlib", teme Le Corf, que hace referencia a las múltiples advertencias de los militares sirios y rusos sobre posibles escenificaciones de ataques químicos con el fin de provocar una acción militar contra Damasco.
"Me preocupa el riesgo de una confrontación global bajo algún pretexto, sea un ataque químico o una crisis humanitaria. Cualquier cosa valdrá para manipular a la opinión pública", advirtió.
En cuanto a las cuestiones prácticas de la liberación de Idlib, Le Corf considera oportuno aplicar las lecciones de Alepo.
Según recuerda, los corredores humanitarios abiertos en Alepo Oriental a menudo fueron atacados por los radicales, así que las personas que querían huir del conflicto estaban bajo amenaza mortal. En el caso de Idlib, se debería protegerlos con fuerza y asegurar la salida segura de los habitantes.
Pero los esfuerzos serán para el bien. Según el activista, dejar Alepo Oriental bajo el control de los extremistas hubiera causado "miles de muertos más". Y hoy en día, la ciudad destrozada va retomando poco a poco a la normalidad, a pesar de lo que suelen presentar los medios 'mainstream' extranjeros.
"Se habló mucho sobre las cosas terribles vividas durante la liberación. (…) Yo lo he visto todo, el corredor humanitario, la gente llegando del otro lado, he trabajado con estas familias. Ahora la gente ha regresado a sus hogares, viven en sus casas y viven libres mientras sus hijos van a las escuelas. Acaban de iniciar la reconstrucción de sus vidas", afirmó Le Corf.
En cuanto a Idlib, el activista francés espera que la provincia padezca "el mínimo de la guerra y el mínimo de víctimas" posibles, y logre también retomar el rumbo hacia la vida pacífica.
Países de la Liga Árabe reabrirán en 2019 sus embajadas en Siria
Un gran número de los países miembros de la Liga Árabe (LA) tiene previsto reiniciar sus actividades diplomáticas en Siria a principios de 2019.
Hay “actitudes positivas hacia Siria, incluso de los países que eran hostiles a Damasco”, aseguró el sábado el director político de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) Anwar Abdul Hadi, en una entrevista con el diario sirio Al-Watan.
Al destacar el marcado giro en la postura de los países árabes ribereños del Golfo Pérsico hacia Siria, Hadi dijo que más de la mitad de los países miembros del ente panárabe han manifestado su decisión de reabrir sus embajadas en Damasco (capital siria).
So pretexto de que “no ha habido cese de la violencia por parte del Gobierno de Damasco)”, la LA aprobó en noviembre de 2011, en una reunión extraordinaria, la suspensión de Siria de esta organización, así como, la imposición de sanciones económicas y políticas contra el país árabe.
Hay “actitudes positivas hacia Siria, incluso de los países que eran hostiles a Damasco”, según el director político de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) Anwar Abdul Hadi.
No obstante, Hadi señaló esfuerzos a nivel internacional y regional (oeste de Asia) —en concreto por parte de Irak, Egipto, Omán, Kuwait, Argelia, Túnez, Sudán y Mauritania— para que Siria pueda volver a ser un miembro de la Liga Árabe.
A principios del octubre, el presidente sirio, Bashar al-Asad anunció que su país se ha acercado al fin de la lucha contra el terrorismo y pronto recuperará su papel fundamental en el mundo árabe.
En actualidad, delegaciones de muchos países occidentales y árabes han iniciado sus viajes a Siria para realizar los preparativos con el fin de facilitar la reanudación de las relaciones con Damasco en ámbitos de diplomacia, economía e industria, según resaltó el jefe del Ejecutivo sirio.
En esta línea, se reabrió el pasado lunes —después de tres años de cierre— el paso fronterizo de Nasib, el principal paso de tránsito de mercancías entre El Líbano, Turquía, Siria, Jordania y los países del Golfo Pérsico.