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Sobre Bolsonaro y las fuerzas reaccionarias: serviles con los de arriba y feroces con los de abajo

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
jueves 01 de noviembre de 2018, 20:00h

Tras Trump y Salvini, Bolsonaro suma a Brasil, cuarta democracia del mundo, a la internacional reaccionaria. España y Portugal tenemos un enorme reto por delante: seguir demostrando en Europa que se puede construir una alternativa al desorden neoliberal.

Íñigo Errejón

Íñigo Errejón

Tras Trump y Salvini, Bolsonaro suma a Brasil, cuarta democracia del mundo, a la internacional reaccionaria. España y Portugal tenemos un enorme reto por delante: seguir demostrando en Europa que se puede construir una alternativa al desorden neoliberal.

En todo el mundo soplan fuerte los vientos del miedo, de la fragmentación y la división del pueblo para que la gente trabajadora se pelee entre sí, para que lo capitalicen millonarios que se dicen "políticamente incorrectos".

Son siervos de los de arriba que solo pueden reinar sobre la incertidumbre, la desconfianza hacia el otro, el resentimiento, la derrota moral. Convencer a los golpeados de que es culpa suya, que los privilegiados no lo son por apellido o porque hacen trampas, sino porque lo merecen.

Ni autoflagelaciones, ni palabras gruesas, ni hacerles el juego concediéndoles lo que no son. No estamos ante fuerzas rebeldes ni antiestablishment. Como no se atreven con los señores del dinero, como ni siquiera alcanzan a imaginar una vida sin su yugo, canalizan la frustración y las ansias de cambio contra chivos expiatorios. Siervos de siervos.

No hay nada de revolucionario en el machismo, en el racismo, en hacerle la pelota a los ricos y ser despiadado con los de abajo. Ser servil con los de arriba y fiero con los de abajo no es ser políticamente incorrecto: es ser un cobarde.

Ningún dato, ninguna tabla de Excel nos va a salvar de los que quieren volver a la ley de la selva. No regalemos los mitos, las ilusiones, la fuerza telúrica de la voluntad popular en marcha. Un pueblo no es un conjunto de gente desconfiada que vota contra el vecino: es una voluntad amplia y generosa de ser en común.

Los españoles no somos un pueblo de siervos asustados: por eso no soñamos con machacar al más débil sino con poner en su sitio al más fuerte, para construir una Patria orgullosa, justa, democrática, diversa, que cuida de los suyos y no cae en la mediocridad de las mentes pequeñas que dejan de pensar en el horizonte para dar codazos al de al lado. Juntos.

Una patria que no mira al futuro con angustia sino con la cabeza alta. Vamos a equilibrar la balanza, vamos a recoger la herencia de los que vinieron antes y a llevarla más allá, vamos a escribir nuestro destino, vamos a dejarle a los que vengan después una vida mejor. Juntos.