
Las fragatas del proyecto 11356 Burevestnik fueron creadas para asestar devastadores golpes contra blancos terrestres, cazar a los submarinos enemigos y escoltar a los convoyes de transporte.
A día de hoy, la Flota del Mar Negro de Rusia cuenta con tres buques de este tipo: Almirante Essen, Almirante Grigorovich y Almirante Makarov, siendo este último la adición más reciente a la flota.
El Almirante Makarov está emplazado permanentemente en el puerto de Sebastopol, al lado del buque insignia de la Flota del Mar Negro: el crucero portamisiles Moskva.
Dicho buque fue nombrado en honor del comandante de la Armada rusa y científico, vicealmirante Stepán Makárov. Previamente este nombre lo ostentaba uno de los grandes buques antisubmarinos del proyecto 1134A que durante casi 30 años persiguió a los submarinos y portaaviones de la OTAN.
El corresponsal de Sputnik Andréi Stanávov estuvo a bordo de la moderna fragata para mostrar a nuestros lectores las partes del buque que no se ven desde fuera.
Las primeras impresiones
Lo primero que llama la atención es lo limpio que está el buque. Según el periodista, la limpieza es casi ideal. Además, a diferencia de los buques fabricados por la URSS, apenas hay construcciones metálicas.
Otro aspecto que destaca del diseño convencional de una fragata son los dos pasillos que atraviesan el puente de mando por los dos lados y permiten tener un acceso directo desde la popa al castillo de proa del barco.
Puesto del controlador de aterrizajes del Ka-27PL (izquierda), entrada al pasillo que lleva a la proa (centro) y el hángar donde se almacena el helicóptero (derecha)
A lo largo de estos amplios pasillos hay varias puertas que dan acceso a las distintas partes del puente. Puede parecer algo normal, pero en algunos buques de combate uno tiene que bajarse a una cubierta inferior para poder pasar de la popa a la proa.
Armado para todas las ocasiones
En todas las partes del buque se pueden observar distintos sistemas de armas, de proa a popa.
Así, la escalera principal desde el puerto lleva a la primera arma del Almirante Makárov: la plataforma de aterrizaje y despegue para el helicóptero Ka-27PL que está especialmente adaptado para la búsqueda y eliminación de submarinos.
Helicóptero de lucha contra submarinos Ka-27PL
La aeronave se encuentra dentro del hangar, justo al lado de la plataforma. Además de la lucha contra submarinos, el helicóptero se puede usar para el reconocimiento y navegación.
Luego, en los pasillos que atraviesan el puente hay dos lanzaderas de torpedos dobles de 533 milímetros. Junto con las lanzaderas está todo el equipo necesario para cargar los torpedos de distintos tipos.
Más adelante, en el castillo está toda concentrada la mayor parte de la potencia de fuego del Almirante Makarov. Justo debajo del puente se encuentra la lanzadera de bombas RBU-6000 Smerch-2 que se usa para destruir los torpedos enemigos.
Delante de ella se encuentran las ocho lanzaderas de misiles de crucero Kalibr-NK que se pueden usar tanto contra los buques como submarinos y blancos que se encuentran a una larga distancia.
Aparte de ellos desde estas lanzaderas se pueden desplegar los misiles supersónicos Onix y es probable que sea posible lanzar los misiles hipersónicos Tsirkon.
También hay 24 lanzaderas para misiles de defensa aérea análogas a los Buk terrestres. Estos misiles se completan por dos cañones rotativos AK-630M capaces de efectuar hasta 5.000 disparos por minuto. Cuando se utilizan contra barcos de pequeño tamaño, los cortan como si fueran cuchillos.
El armamento del Almirante Makarov se culmina con un sistema de artillería universal de 100 milímetros A-190, capaz de disparar 80 proyectiles en una sola ráfaga.
El sistema de artillería universal de 100 mm A-190 en acción
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De acuerdo con el capitán Grigori Bréev, comandante del buque, el alcance del armamento de a bordo es mucho más grande que el de los barcos de las anteriores generaciones.
"Todos los sistemas de control de fuego están conectados al 'cerebro' del barco: un sistema informático militar que fue desarrollado específicamente para las fragatas de este proyecto"
Grigori Bréev
Gracias a la variedad y potencia del armamento, el Almirante Makarov se puede equiparar al crucero Moskva y otros buques más grandes de la Flota del Mar Negro.
El legado de las tradiciones
Aunque se trate de un buque moderno que se fabricó con el uso de los materiales más avanzados, la Flota rusa respeta las tradiciones marítimas. Por ello, en ciertas partes del Almirante Makarov se pueden encontrar algunos elementos hechos de madera, cobre y bronce.
Las culadas de las lanzaderas de torpedos contienen tales materiales clásicos como madera y cobre
Una Armada sobre el puente
En la parte exterior del puente por el lado del punto de observación están pintadas las siluetas de toda una Armada de barcos militares de EEUU, Reino Unido, España, Francia, Alemania y Turquía.
Entre ellos también se ve la silueta del portahelicópteros Mistral, que debió llegar a formar parte de la Armada de Rusia.
"Aquí están casi todos los buques de guerra que se pueden encontrar en el área de responsabilidad de la fragata: en el mar Negro y Mediterráneo. El oficial que está de guardia detecta el buque del potencial enemigo, lo concuerda con la silueta y lo identifica para informar al comandante".
El camino hasta el comandante es corto: la puerta en frente del punto de observación lleva directamente al puesto de mando del Almirante Makarov.
Entre otros equipos que se pueden ver en el puesto está también el visor que permite ver objetos lejanos con una variable de magnificación y que dispone de visión nocturna.
"Cada comandante de una unidad de combate tiene un lugar de trabajo personal. También tienen computadoras en los camarotes de oficiales".
Los ojos y las orejas de Makarov
El buque tiene antenas de sobra ya que está dotado de seis radares que son los responsables por la navegación y control del armamento de a bordo. Además, tiene un sistema de lucha radioelectrónica.
Todos los sistemas están protegidos de unas potenciales interferencias, pero a pesar de ello la fragata tiene una visibilidad reducida para los radares enemigos debido a una especial arquitectura de su coraza y el uso de tecnologías 'stealth'.
Las entrañas de la fragata
Sputnik ha sido el primer medio en obtener acceso a las cubiertas bajas de la novedosa fragata rusa. Abajo hay estrechos e interminables pasillos con tuberías y cableado.
Sobre las paredes están colgados los teléfonos de emergencia que funcionan sin electricidad. Cientos de escotillas, escaleras, pasos y trampillas conectan entre sí varias cubiertas del barco.
En lugar del linóleo que se suele ver en los barcos rusos más antiguos, aquí se aplicó el porcelanato líquido. Al mismo tiempo, la cubierta superior está tratada con un material antideslizante especial que mantiene sus propiedades incluso si se moja.
La vida a bordo del Almirante Makarov
La fragata tiene una tripulación de 200 personas. Los oficiales y suboficiales se alojan en camarotes, mientras que los marineros se quedan en un compartimento de tripulación donde cada uno tiene su cama y cajones.
Con ello, todos los presentes a bordo hacen uso de los mismos aseos y baños sin importar su rango. Lo mismo ocurre con la comida: los pilotos de helicópteros y oficiales comen lo mismo que los demás marineros.
El agua potable es un recurso muy valioso y escaso en el mar, pero gracias a dos plantas de desalinización, la tripulación puede beber y usar toda el agua que necesita.
La fragata tiene una autonomía de un mes. Al cabo de este periodo es necesario engrosar los suministros, las municiones y reabastecerse de combustible para seguir completando misiones. Además, el reabastecimiento se puede llevar a cabo en alta mar con la ayuda de un navío-cisterna.
"En la Armada mucho depende de la formación de la tripulación. Nuestra tripulación alcanzó un alto nivel de armonía: desde 2016 hemos atravesado aproximadamente 30.000 millas"
El corazón del Almirante Makarov
La fragata se propulsa con la ayuda de un motor de turbina de gas con una potencia total de 56.000 caballos de vapor que llevado al límite puede acelerar hasta una velocidad de 30 nudos (55 kilómetros por hora).
Mientras tanto, la electricidad es generada por cuatro generadores diésel. El sistema de control de la sala de máquinas está completamente automatizado. Así, mientras que en los buques más antiguos hacía falta tener a diez mecánicos, ahora basta con dos.
"Las tormentas nos sacudieron considerablemente en el mar de Barents y el Báltico, pero el buque mostró un excelente rendimiento", Grigori Bréev
El comandante relata que el motor ya mostró su fiabilidad durante las pruebas de campo, cuando lo llevaron hasta el límite especificado en la documentación técnica y este no falló.
Las nuevas fragatas heredaron las mejores características de su clase: la simplicidad del diseño, la facilidad de alojamiento de la tripulación y la excelente navegabilidad.