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Soros, el vampiro busca sangre: EE.UU. y China están en una "guerra fría que pronto podría convertirse en caliente"

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
viernes 25 de enero de 2019, 23:00h

El célebre empresario instó a EE.UU. a adoptar una línea más dura hacia Pekín.

Acostumbrado a no pasar nunca desapercibido, George Soros, famoso multimillonario estadounidense de origen húgaro, advirtió este jueves a sus pares y a los líderes políticos reunidos en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, que EE.UU. y China están en una "guerra fría que pronto podría convertirse en caliente". Y con ello, además, instó a EE.UU. a adoptar una línea más dura hacia Pekín.

Soros, un destacado contribuyente del Partido Demócrata estadounidense, criticó la postura del Gobierno de Donald Trump hacia el país asiático y sostuvo que, en lugar de "librar una guerra comercial contra prácticamente todo el mundo", Washington "debería centrarse en China". En particular, llamó a EE.UU. a tomar medidas duras contra empresas de tecnología chinas como Huawei y ZTE.

"Una política efectiva hacia China no puede reducirse a un eslogan"

Al referirse a la decisión del jefe de la Casa Blanca, Donald Trump, que a fines de 2017 etiquetó a China como un competidor "estratégico", Soros dijo que ese enfoque es "demasiado simplista".

"Una política efectiva hacia China no puede reducirse a un eslogan", aseguró el inversor, añadiendo que esa política "debe ser mucho más sofisticada, detallada y práctica, y debe incluir una respuesta económica estadounidense a la Iniciativa del Cinturón y la Ruta de la Seda".

Trump, en opinión de Soros, "parece estar siguiendo un rumbo diferente: hacer concesiones a China y declarar la victoria mientras renueva sus ataques contra los aliados de EE.UU.".

China podría cortar totalmente su inversión en Silicon Valley tras el caso Huawei

El gigante tecnológico chino enfrenta restricciones por parte de varios gobiernos occidentales, en medio de la creciente preocupación de que sus productos puedan usarse para espionaje.

Pekín podría cortar completamente sus inversiones en Silicon Valley por la presión de Occidente sobre Huawei, uno de los mayores fabricantes de equipos de telecomunicaciones del mundo, según ha advertido el ex vicedirector del Banco Popular de China, Zhu Min.

El gigante tecnológico chino enfrenta restricciones por parte de varios gobiernos occidentales en medio de la creciente preocupación de que sus productos puedan usarse para espionaje. Además, coincide con una larga disputa comercial en la que están enredados Estados Unidos y China.

"Les puedo decir que después de los acontecimientos de Huawei, todo el dinero chino en Silicon Valley se detiene. Y tampoco nadie querrá invertir dinero de EE.UU. en China", aseveró Zhu Min a CNBC durante el Foro Económico Mundial en Davos.

De guerra comercial a guerra tecnológica

Huawei, que el año pasado superó a su rival estadounidense Apple para convertirse en el segundo fabricante de teléfonos inteligentes más grande del mundo, es acusado por EE.UU. de espiar a Gobiernos occidentales, algo que pone de manifiesto la guerra comercial entre ambas naciones.

Además de las repercusiones políticas que ha generado el caso de Meng Wanzhou, la directora financiera de Huawei arrestada en Canadá el pasado 1 de diciembre bajo petición de EE.UU., las acciones de Washington han ido más allá.

Expertos estadounidenses en seguridad nacional afirmaron al Comité de Inteligencia del Senado que recomiendan a los ciudadanos de EE.UU. no usar productos o servicios del fabricante chino, rival de Apple en el mercado. Los altos cargos expresaron su desconfianza sobre Huawei y la compañía de telecomunicaciones china ZTE.

Zhu, quien también ocupó el cargo de director gerente adjunto del Fondo Monetario Internacional (FMI), señaló que el conflicto comercial podría convertirse en lo que él definió como una "guerra tecnológica".

"La psicología realmente ha cambiado, porque la guerra tecnológica es la guerra más interconectada, con capital de Estados Unidos y capital chino moviéndose en todas partes", destacó el experto.

Popper y Soros un solo corazón

Alberto Buela

Cuando hace muchos años leíamos La sociedad abierta y sus enemigos (1966) de Karl Popper (1902-1994)pensábamos que era una propuesta inocente de un judío liberal de origen austríaco en contra del marxismo, y nunca barruntamos que este libro pudiera ser hoy la biblia de su correligionario George Soros y su fundación Open Society que alienta todas las propuestas culturales que padece Occidente: campañas internacionales a favor del aborto, de los grupos LGTB, feministas, aborígenes en América del Sur e inmigración islámica en Europa. A favor también de los programas de aprendizaje global del inglés (Globish) contra el castellano. Financió últimamente la gran marcha de 6000 migrantes que partiendo de Honduras llegó a Norteamérica.

El reciente Pacto mundial sobre migraciones, que Macri firmó alegremente, no así Brasil, Chile e Israel, puso en el tapete de las noticias mundiales esta tarea de zapa sobre las identidades nacionales que lleva adelante la fundación Open Society.

Víctor Orban, el presidente de Hungría afirmó que: “Soros va a traer a Hungría millones de africanos…es el hombre más peligroso del mundo…se hizo rico delatando a otros judíos… es anticristiano”. El ideal que se propone es un liberalismo progresista, que busca la apertura de todas las sociedades disolviendo los diferentes ethos nacionales en un hombre mundialmente homogeneizado.

Un operador privilegiado en pos de este ideal fue el inglés Peter Sutherland quien ante la Cámara de los Comunes del Reino Unido sostuvo en junio de 2012: “La Unión Europea debe socavar la homogeneidad de las naciones”. Hay dos autores que ha estudiado las consecuencias políticas y culturales del denominado popperismo: el belga y amigo Robert Steuckers y el francés Thierry Meyssan y a ellos se los puede consultar con provecho.

Un ejemplo vale por mil palabras, la coincidencia de ideas entre un ultra liberal como José Luis Espert y uno de izquierda como Nicolás del Caño: los dos están en contra del sistema previsional, los dos a favor del aborto, para los dos Macri y Cristina son lo mismo, y siguen las coincidencias.

El ideal es la formación de un sujeto único y homogéneo que desde la derecha o desde la izquierda piense, mutatis mutandi, de manera similar.