CARACAS (Sputnik) — El ministro de Comunicación de Venezuela, Jorge Rodríguez, difundió una serie de fotografías de un presunto ataque contra la central de energía eléctrica de Guri, que habría ocasionado el apagón del 25 de marzo.
"Los criminales generaron un incendio en el patio de 765 kva de Guri, con la intención aviesa de dañar de modo definitivo la generación y transmisión de la carga", escribió el funcionario en Twitter, donde publicó además unas fotos del presunto incendio de la central.
Rodríguez añadió en otra publicación en la misma red social que al calcinar las vías de transmisión, "los terroristas lograron su cometido de que las máquinas de generación y la transmisión cayera generando el apagón".
?"La derecha no tiene límites en su ambición y afán homicida", expresó.
El ministro afirmó que el atentado ocurrió a las 9:50 PM del 25 de marzo hora de Venezuela (1:50 AM del 26 de marzo GMT), y que el ataque venía siendo anunciado por los perpetradores "y sus dueños gringos".
Rodríguez añadió que el presidente Nicolás Maduro había "denunciado en varias ocasiones" que el atentado tenía como objetivo "atacar de nuevo el sistema eléctrico para agredir a todo un pueblo".
El 25 de marzo, un apagón afectó buena parte del territorio venezolano, incluyendo la capital y al menos 15 de los 23 estados del país.
Tras dos horas sin energía eléctrica, las autoridades lograron restablecer el servicio en casi todo el territorio, según informó el ministro para la Comunicación y la Información, Jorge Rodríguez.
Rodríguez aseguró que el incidente del 25 de marzo tenía características similares a las del pasado 7 de marzo, cuando el presidente Nicolás Maduro aseguró que hubo un ataque cibernético y electromagnético que afectó el servicio en los 23 estados del país, además de la telefonía fija y móvil.
La recuperación de la hidroeléctrica de Guri tras el "criminal ataque" contra sistema eléctrico venezolano
El ministro para la Comunicación e Información del país, Jorge Rodríguez, también publicó fotografías y un video que muestran la instalación tras el incendio que provocó un nuevo apagón en el país.
La vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha publicado este miércoles en su cuenta de Twitter fotos que muestran el trabajo en el patio de generadores de Guri, la presa hidroeléctrica que suple el 70 % de la electricidad del país.
La política afirmó que se lleva a cabo una "dura batalla por la recuperación del sistema eléctrico" tras el incendio que definió como fruto de un "criminal ataque imperial".
La publicación detalla que, aparte de los trabajadores de la empresa eléctrica estatal Corpoelec, en el restablecimiento de la electricidad participan también empleados de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) y la Siderúrgica del Orinoco (Sidor).
VIDEO
Más temprano, el ministro para la Comunicación e Información de Venezuela, Jorge Rodríguez, publicó en su cuenta de Twitter fotografías y un video que muestran la hidroeléctrica de Guri tras el incendio que provocó este lunes un nuevo apagón en el país y que sigue afectando a gran parte del territorio venezolano. Según explicó el funcionario, se trató de un "ataque" perpetrado por "criminales".
"Los criminales generaron un incendio en el patio de 765 kva de Guri, con la intención aviesa de dañar de modo definitivo la generación y transmisión de la carga", escribió Rodríguez, que el día anterior ya había denunciado un sabotaje.
Un nuevo apagón
Como sucedió ya dos veces durante el mes de marzo, Venezuela volvió a verse afectada este lunes 25 por un importante apagón que afectó al menos a 16 de los 23 estados del país.
En Caracas, tal como ocurrió durante la falla eléctrica registrada el pasado 7 de marzo, las estaciones de la red de metro estuvieron cerradas, se decretó día no laborable en todo el país, las clases se suspendieron y las telecomunicaciones funcionaron con interrupciones.
Jorge Rodríguez denunció lo ocurrido el lunes como "un nuevo ataque al centro de transmisión de carga" para "sacar de funcionamiento las máquinas" de la central hidroeléctrica Guri.
Por su parte, desde la oposición señalaron al Gobierno como el responsable de la situación. El diputado Juan Guaidó escribió en su cuenta de Twitter que se trató de una "sobrecarga en el sistema de subestaciones".
Así vivió Caracas el nuevo apagón
Esther Yáñez Illescas
Quedaban 13 minutos para las diez de la noche del lunes 25 de marzo y de repente Caracas y 21 estados del país se volvieron a quedar a oscuras. La luz había dado un nuevo susto esa misma tarde, cuando pasadas las 13 horas, varias zonas de la capital y del interior reportaron fallas eléctricas.
Dos semanas después del mayor apagón de la historia de Venezuela, volvían a repetirse las mismas escenas: el metro de la capital dejó de funcionar, avenidas enteras llenas de gente caminando para llegar a sus casas o a sus trabajos, autobuses colapsados y líneas telefónicas y de internet completamente caídas.
En esta ocasión, la incertidumbre duró poco y apenas unas horas después el servicio se había restablecido prácticamente en su totalidad. El ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, en una comparecencia pública a través de VTV (Venezolana de Televisión) aseguró que se había tratado de un ataque similar al del pasado 7 de marzo pero que el Gobierno tuvo la capacidad de responder rápidamente.
Por su parte, la vicepresidenta ejecutiva Delcy Rodriguez señaló a las 20:15 desde el Palacio de Miraflores que el servicio se había reestablecido prácticamente en su totalidad. Una hora y media después llegó el blackout que tuvo al país en vilo durante más de doce horas ininterrumpidas y que todavía mientras se redacta esta nota, continúa pendiente de algunos cortes intermitentes en Caracas y varias zonas del interior donde aún no ha vuelto la luz.
El Gobierno de Nicolás Maduro ha emitido un comunicado explicando las causas de los apagones que han tenido lugar sucesivamente desde el lunes 25 de marzo. Sobre el perpetrado pocos minutos antes de 22 horas del lunes, el comunicado asegura que "manos criminales provocaron un incendio de gran magnitud en el patio de transmisión de Guri, afectando los tres autotransformadores que los componen, y todo el cableado imprescindible a los fines de transmisión".
Jorge Rodriguez, en su cuenta de Twitter, posteó varios vídeos y fotografías que mostraban el incendio en la hidroeléctrica y aseguraba que durante toda la noche "los bomberos combatieron el fuego hasta sofocarlo por completo a las 8:45 am del martes".
A esa hora, Caracas hacía rato que había amanecido y en las radios de los carros en la calle apenas se escuchaba nueva información. Los locutores e invitados de las emisoras públicas y privadas se limitaban a recordar lo sucedido en el país hacía casi veinte días y trataban de localizar a sus corresponsales en las diferentes partes de la capital o en alguno de los estados más afectados para que dieran el reporte in situ de lo que estaban viendo y viviendo en primera persona.
Se notaba menos incertidumbre en sus voces y también una mayor "normalidad" en las principales avenidas de la capital venezolana respecto al apagón anterior. Había más tráfico, aunque menos que un martes cualquiera, y más comercios se animaron a abrir sus puertas para poder vender su mercancía y no echarla a perder.
Era el caso de muchas panaderías o tiendas de comestibles. También del negocio de Ezequiel. Es el dueño de una tienda de artesanías muy cerca de la Plaza Bolívar, en pleno centro de Caracas. Alto, grande, rostro arrugado y perspicaz; está pasando la mañana mirando a su nieto zurcir unas alpargatas que venderán pronto en sus estanterías de madera. "He abierto porque hay que trabajar. Porque así es como se levanta un país".
Muchos como él decidieron abrir a pesar de no tener luz y cobrar a sus clientes en efectivo ante la falta de punto de venta, en bolívares (moneda nacional) o en dólares. Se aceptan divisas. A dos cuadras de la tienda de Ezequiel hay un café muy conocido en la ciudad.
Es famoso por sus golfeados con queso, un dulce típico de Venezuela que se hace principalmente a base de harina de trigo y papelón (dulce a base jugo de caña de azúcar), y se completa (a gusto del consumidor) con alguno de los deliciosos quesos blancos venezolanos como el telita o el queso de mano. Joaquín atiende la barra del café. Es el barista. Apenas pasa de los 25 años, lleva gorra, camisa de cuadros, pelo moreno y rizado. Están abriendo más tarde de la hora habitual (por motivos obvios) pero sorprende la cantidad de trabajadores que han conseguido llegar al local.
Junto a Joaquín, más de diez compañeros se alistan para comenzar a recibir a la clientela, aunque advierten que la carta es mucho más limitada: hoy no se sirven sándwich ni bebidas frías. "He venido por responsabilidad con el trabajo", asegura el muchacho. "Vivo en El Junquito (una localidad a 40 minutos en automóvil de donde se encuentra el negocio). Bajé caminando de madrugada ocho kilómetros hasta Antímano y ahí me dieron la cola hasta aquí". Lo dice sin inmutarse, convencido de que ha hecho lo correcto, casi orgulloso de sí mismo.
Al lado, su compañera Viviana está colocando los dulces en el mostrador. "A mí me acercó un vecino con su camioneta". En seguida comienzan a entrar los primeros clientes y preguntan por los golfeados. Sí hay.
A primera hora de la tarde las pantallas de los teléfonos celulares comenzaban a chisporrotear casi con normalidad, iluminándose asiduamente ante la llegada de mensajes preocupados preguntando que tú qué tal. En la Plaza del Venezolano, a pocas calles del lugar de los golfeados famosos, hoy no se bailaba salsa como suele ser habitual cada tarde en ese punto frente a la casa del Libertador (Simón Bolívar), pero varios grupos de personas esperaban tranquilas nuevas noticias. Charlando entre sí o simplemente mirando la calma.
Otro grupo jugaba al ajedrez en una mesa fija sin preguntar si había vuelto la luz y el señor del termo de café negro continúa vendiendo vasitos de plástico pequeños a 1.000 (bolívares) soberanos. A Mariela le acaba de llegar un whatsapp de su hija Laura. "Dice que ya ha vuelto la luz en la casa" ¿Dónde? "En La Pastora", una zona popular junto al Palacio de Miraflores. "En un rato voy para allá", responde.
En La Pastora, precisamente, Leonardo y Coyote están en la puerta de su casa, fumando un cigarro. Son mototaxistas. Cuando pasa Julio con su camioneta nueva y les pide ayuda porque la batería ha dejado de funcionar "repentinamente; no sé qué le pasa, hermano", ambos se bajan de un salto del muro donde están sentados y comienzan a empujar la Mitsubishi Montero azul barrio abajo. No arranca. Llaman por teléfono a otro amigo mecánico que dice que viene en camino. Ninguno habla del apagón y todos tienen los celulares a punto de nuevo.
La rutina ha vuelto a Caracas sin darse cuenta mientras en la Asamblea Nacional los últimos periodistas salen del hemiciclo. Ha habido Sesión Ordinaria de la Asamblea en desacato presidida por Juan Guaidó. Allí, el autoproclamado Presidente encargado de ha criticado que "el régimen está más preocupado por traer militares rusos al país (en referencia al casi centenar de efectivos de este país que el pasado sábado aterrizaron en Caracas junto a dos aeronaves), que plantas eléctricas para solucionar el problema".
Posteriormente los diputados opositores calificaron en la sesión como una "injerencia a la soberanía nacional que viola flagrantemente la Constitución" la llegada de estos efectivos que según fuentes oficiales se encuentran en territorio venezolano para la realización de operaciones de cooperación técnico militar entre los dos países.