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Venezuela abandona la OEA y lo celebra con una gran marcha chavista en las calles de Caracas

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
domingo 28 de abril de 2019, 21:00h

Esther Yáñez Illescas.- Venezuela ha hecho historia. Es 27 de abril de 2019 y se cumplen dos años exactos desde que Nicolás Maduro anunció que Venezuela se retiraba de la OEA (Organización de Estados Americanos) tras acusar de "intervencionismo" al organismo hemisférico y a su secretario General, Luis Almagro.

Corría el año 2017 y el país vivía uno de sus momentos más convulsos de los últimos años. En la calle, día sí y día también, había "guarimbas", como se conocen popularmente a los cuatro meses (abril- julio) de violencia callejera perpetrada durante las marchas opositoras. Aquellas semanas de terror terminaron con más de 150 muertos en todo el país y centenares de heridos. En aquel contexto de convulsión política y social, la OEA convocó una reunión de cancilleres del organismo para el 2 de mayo en San Salvador. El objetivo: hablar de la crisis venezolana y presionar a los estados miembro para sancionar al país caribeño.

A Caracas no le gustó esta convocatoria y denunció que violaba la Carta de la OEA que en su artículo 1 dice que la institución interamericana nunca podrá "intervenir en asuntos de la jurisdicción interna de los Estados miembros".

Injerencia. Falta de respeto a la soberanía de un país. Eran los mensajes que se lanzaban desde Miraflores y este desaire fue el detonante de una decisión que se venía fraguando desde hacía semanas. El anuncio fue impactante porque nunca antes, ningún país había abandonado voluntariamente el organismo con sede en Washington. Han pasado dos años desde aquellos momentos de coyuntura extrema y este nuevo 27 de abril se cumple lo que marca el artículo 143 de la Carta que se remonta a la fecha de su fundación, en 1948: "Transcurridos dos años a partir de la fecha en que la Secretaría General reciba una notificación de denuncia, la presente Carta cesará en sus efectos respecto del Estado denunciante, y este quedará desligado de la Organización después de haber cumplido con las obligaciones emanadas de la presente Carta". Llegó el día.

Para al analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela, Luis Quintana, hay que ser "muy cuidadoso" a la hora de decir si esto es una "victoria" del Gobierno de Nicolás Maduro. En conversación telefónica con Sputnik, el analista sostiene que "se está dando una circunstancia de asedio al país y Venezuela debe mantener los espacios de interlocución política multilateral. Si nos estamos retirando es porque no había condiciones de permanencia y creo que eso no es una buena noticia para la región ni tampoco para Venezuela". No obstante, Quintana asegura que "si lo ponemos en la perspectiva de la polarización venezolana o de cómo se leen las cosas en Venezuela, sí es una victoria del Gobierno de Maduro salirse en este momento del organismo porque en verdad, la OEA nunca ha reflejado los intereses de la región suramericana y siempre ha estado subordinada a los intereses de EEUU".

Para quien sí es una victoria la salida del país caribeño de la institución interamericana es para los miles de venezolanos chavistas que durante la jornada han salido a marchar por las calles de Caracas. El chavismo, un día más, ha llamado a los suyos a tomar las principales avenidas de la ciudad. En esta ocasión, para "celebrar" la retirada voluntaria de un organismo que consideran injerencista e irrespetuoso con la soberanía de su país. "Venezuela, libre e independiente, no retornará jamás a la OEA", gritaba Diosdado Cabello, el primer vicepresidente del PSUV, en el cierre de la jornada, frente a una multitud vestida de rojo y arropada por sus insignias chavistas habituales: pancartas de revolución, carteles bolivarianos, la bandera tricolor con sus ocho estrellas blancas, música, más música, tambores, alegría, horas bajo el sol del Caribe reivindicando lo suyo, que no es poco, porque es un país entero que dicen que no quieren regalar a nadie.

Maripaz tiene 52 años y responde con una sola palabra cuando le preguntan qué le parece que Venezuela salga de la OEA. "Excelente", dice. Y hace una pausa como preguntando con la mirada si hace falta decir algo más. Lo dice. "La OEA ha estado en contra de nosotros siempre y ha contribuido a la involución del país. Pero eso ya se acabó. Ahora estamos viviendo otra época y no nos va a parar nadie. A la Revolución no la va a parar nadie". Maripaz lleva camiseta y gorra roja. A su lado, Evelyn, otra mujer que supera los 50, caraqueña, no va de rojo pero lleva un paraguas para protegerse del sol. "La OEA nunca nos apoyó y Nicolás Maduro está haciendo todo lo posible para sacar a Venezuela adelante. Queremos un país próspero y queremos tomar nuestras propias decisiones. Que nadie venga a decirnos lo que tenemos que hacer". Es un mantra. Que nadie venga a. Que nadie nos diga que. Soberanía. Independencia. Yankees Go Home. La dignidad como ADN en tiempos de crisis y bloqueo financiero.

Estos días, la pregunta más recurrente entre los círculos políticos, periodísticos y en las esquinas calientes de cada Plaza Bolívar del país es si realmente Venezuela saldría hoy de la OEA. La situación política que actualmente vive el país caribeño, con Juan Guaidó, el presidente de la Asamblea Nacional, autoproclamado como presidente encargado del país y reconocido por algunos países del organismo hemisférico y por su secretario general, hacen este planteo como necesario. Para Luis Quintana, "a los efectos jurídicos y políticos, a partir del sábado 27 de abril, Venezuela deja de pertenecer a la OEA. El país ha cumplido con todos los mecanismos necesarios para irse según establece la Carta de la organización". Y aunque Guaidó, el pasado 8 de febrero, envió una carta a Luis Almagro en la que señalaba que dejaba sin efecto la denuncia de la Carta efectuada por Maduro para que Venezuela permanezca en el ente panamericano, lo cierto es que "Guaidó nunca ha conseguido los votos suficientes para obtener el reconocimiento de la OEA", señala el profesor de la UCV.

"Hay un juego político", continúa Quintana, "que refleja las contradicciones que no solamente hay dentro de Venezuela sino en el continente y que sigue siendo un escenario donde el Gobierno legítimo del presidente Maduro no está completamente aislado. Si bien hay una gran parte de países que le condenan y que han dejado de reconocerle, también hay otro conjunto de países que una y otra vez, impiden que las iniciativas de EEUU no properen. La OEA continúa siendo un escenario en disputa y Venezuela, a pesar de los pesares, ha venido resistiendo estoicamente todos los proyectos en su contra".

El canciller Jorge Arreaza salió a la tarima que instalaron junto a su cancillería para culminar la jornada de celebración chavista. Apareció ataviado con la chaqueta tricolor que tantas veces luce Maduro o cualquiera de su gobierno. Es lo más trendy del merchandising bolivariano y al margen de cualquier broma que pudiera suscitar que un diplomático de alto rango de un país salga vestido con ropa deportiva en un acto público multitudinario, la chaqueta simboliza mucho. Cada color (amarillo, rojo, azul) es un pedazo de historia de una Venezuela que se liberó hace cientos de años de su opresor y que no está dispuesta a dar marcha atrás en sus decisiones.

Arreaza dedicó la mayor parte de su discurso a hablar de las sanciones que desde hace más de un año y medio, EEUU ha impuesto contra el país caribeño y que cada vez provocan más desgaste en la población. El bloqueo económico no es un cuento de guerra de hadas y superhéroes. Es una realidad que, según el canciller, puño en alto, micrófono en mano; está afectando a miles de venezolanos fuera y dentro del país llevándoles incluso hasta la muerte. Un reciente informe del Centro de Investigación Política y Económica (CEPR por sus siglas en inglés), con sede en Washington, estima que 40.000 venezolanos han muerto a causa de las sanciones estadounidenses. A esa lista podrían sumarse 26 compatriotas en Italia que llevan días esperando un trasplante de médula ósea en el Hospital San Mateo. Dependen de una fundación venezolana que no puede pagar debido a las restricciones financieras que sufre el país. Arreaza ha denunciado este caso con y sin chaqueta tricolor sobre sus hombros. Sobre los mismos hombros que ahora pesa una sanción particular y que afecta a los activos del canciller bajo la jurisdicción norteamericana.

Pero esas sanciones ya no son noticia. Veremos qué ocurre y cómo se cuenta la nueva OEA, desde el 28 de abril con un miembro menos en su bancada hemisférica.

Maduro tras la salida de Venezuela de la OEA: "Nos liberamos del Ministerio de las Colonias de EE.UU."

Este sábado se ha concretado la salida formal de Venezuela de la Organización de Estados Americanos (OEA). De esta manera, se ha convertido en la segunda nación, después de Cuba, que no forma parte de una organización que, según Caracas, viola el artículo 1 de su propia Carta, que establece la no intervención en asuntos "de la jurisdicción interna de los Estados miembros".

"Nos liberamos del Ministerio de las Colonias de EE.UU.", tuiteó el presidente venezolano, Nicolás Maduro, tachando a la OEA de "organismo injerencista e irrespetuoso de los principios democráticos y el derecho internacional".

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Desde la Cancillería venezolana aseguran que desde la fecha "ningún instrumento suscrito y/o emanado de la OEA tendrá efecto jurídico o político en el país".

En un comunicado ministerial, aseguran que la organización está "caracterizada por la vulneración del derecho internacional, la transgresión sistemática de su Carta funcional y el fraude procedimental", así como "la subordinación política de su burocracia a los intereses del Gobierno de EE.UU.", algo que fue denunciado por Caracas ante la comunidad internacional hace dos años.

El canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, aseguró que "no lograrán callar la voz soberana de Venezuela en el mundo" dirigiéndose a las personas que se congregaron para celebrar la medida. El ministro señaló que la decisión de salir de la organización es una muestra de "la voluntad del pueblo soberano de Venezuela".

"Desde hoy la República Bolivariana de Venezuela no pertenece a la Organización de Estados Americanos, cumplimos con los lapsos y cumplimos con la voluntad del Pueblo venezolano", destacó Arreaza, quien fue sometido este viernes a la imposición de sanciones por parte de Washington. El ministro aseguró que con estas restricciones no le asustan, sino que le dan "más fuerzas para enfrentarlos en la batalla política".

“Maduro sí, yanquis no”; activistas en EEUU siguen rechazo a Guaidó

Activistas estadounidenses que han tomado la embajada de Venezuela en EE.UU. reiteran su apoyo a Maduro ante la ocupación de la sede por Guaidó.

El grupo de activistas afirmó el sábado que continuará con su medida, iniciada hace dos semanas con el permiso del legítimo Gobierno venezolano, presidido por Nicolás Maduro, para proteger la sede de la embajada de Venezuela en Washington (la capital estadounidense) de la ocupación de la representación de Juan Guaidó, el autoproclamado “presidente interino” del país caribeño.

A través de lemas en español como “Maduro sí, yanqui no” y “Diablos no Juan Guaidó”, los activistas que están viviendo en la sede diplomática se han organizado para limpiar las instalaciones y distribuir otras tareas logísticas.

De hecho, los colectivos sociales, aglutinados en Colectivos por la Paz (Collectives for Peace), grupo conformado por ‘Popular Resistance’ y ‘Code Pink’, ya solicitaron a través de las redes sociales apoyar la causa con su presencia en el edificio diplomático, a fin de “impedir que el Departamento de Estado de EE.UU. tome las instalaciones”.

Estados Unidos intentó un golpe y falló”, ha señalado durante una protesta en la puerta de la embajada de Venezuela en EE.UU. la codirectora de la organización Popular Resistance, Margaret Flowers, que mostraba también una pancarta que decía “¡Fuera (Juan) Guaidó!”, escrita en español.

El miércoles se cumplió tres meses desde que Maduro ordenó a todo el personal diplomático venezolano en Washington regresar al país y rompió las relaciones entre ambos países, debido a que EE.UU. reconoció al golpista Guaidó como presidente del país bolivariano.

“Estados Unidos intentó un golpe y falló”, afirmó durante una protesta en la puerta de la embajada la codirectora de la organización Popular Resistance, Margaret Flowers, que mostraba también una pancarta que decía “¡Fuera Guaidó!”, también escrita en español.

El edificio de cuatro plantas está cerrado al público, después de que la mayoría de los diplomáticos abandonaron EE.UU. tras perder su estatuto como consecuencia de la medida de Washington a favor de Guaidó, jefe de la Asamblea Nacional (AN) venezolana —de mayoría opositora y declarada en desacato en 2016—.

EE.UU. ha expresado su disposición a entregar la sede al líder golpista, mientras el canciller venezolano, Jorge Arreaza, a su vez, ha amenazado a Washington con una acción recíproca.