
La epidemióloga Chen Wei asgura que se hace todo lo posible para lograr una solución que tenga "una aplicación clínica".
ChenWei, una epidemióloga del Ejército de China que investiga para detener la epidemia del nuevo coronavirus se ha inyectado una vacuna contra el covid-19 que aún se encuentra en fase de desarrollo.
Las imágenes de la maniobra que ha realizado esta mujer de 53 años junto a seis miembros de su equipo han causado revuelo en redes sociales, ya que ese preparado no se había probado en humanos.
Las autoridades de China compartieron esas instantáneas en la red social Weibo, pero posteriormente eliminaron esa publicación porque al descubrirse que los protagonistas no habían realizado los ensayos previos pertinentes, explica el medio IB Times.
"Progreso clave"
El equipo de investigación que dirige Chen trabaja desde hace más de un mes en el Instituto de Virología de Wuhan (Hubei, China) y logró "un progreso clave" en el desarrollo de productos farmacéuticos que permitirán combatir este coronavirus.
Esta especialista aseguró que los especialistas chinos hacen todo lo posible para tener "una aplicación clínica" de esos artículos, desde una vacuna hasta productos y tratamientos que permitan aumentar la inmunidad de la población.
Diversos laboratorios del mundo se esfuerzan por lograr una vacuna efectiva contra el covid-19, sobre todo desde que una instalación china identificó toda la secuencia genética del coronavirus en enero.
Hasta el momento existen diversos prototipos, pero podrían pasar meses hasta que se terminen las pruebas en humanos y se obtengan los permisos necesarios para distribuir al público el producto final.
Científicos chinos desvelan la puerta de entrada del coronavirus a las células humanas
Un equipo de científicos chinos acaba de publicar la descripción más detallada de la puerta de entrada del nuevo coronavirus a las células humanas. Para entender su trabajo hay que viajar desde las dimensiones visibles en las que vivimos los humanos a las escalas diminutas que dominan los virus y las células.
El trabajo, publicado hoy en Science, se adentra en escalas de 2,9 armstrongs, equivalentes a diez mil millonésimas de metro, para estudiar la ACE2, una proteína humana fundamental para que el nuevo coronavirus pueda causar una infección.
Hasta ahora se sabía que el nuevo coronavirus usa una proteína en forma de aguja que encaja en la ACE2 como una llave en una cerradura. Esta unión abre literalmente la puerta de la célula humana para que el virus introduzca en ella su material genético. La maquinaria celular humana confunde ese material —ARN viral— con ARN propio, y empieza a seguir las instrucciones que contiene para fabricar proteínas virales. En cuestión de horas hay millones de copias de ARN viral a partir de las cuales se ensamblan copias del virus que revientan la célula y se lanzan a infectar otras.
Hasta ahora no se había descrito al completo la estructura de esta proteína humana. Y eso es una sorpresa. Los virus llevan miles de años evolucionando junto a nosotros y suelen elegir vías de entrada en la célula que son difíciles de cerrar o eliminar, pues sin ellas esa persona moriría. La proteína ACE2 tiene un papel fundamental en la producción de angiotensina, una molécula que controla la presión sanguínea. Esta proteína se expresa en los pulmones, el corazón, los riñones y los intestinos, y su falta provoca enfermedades cardiovasculares. De esta forma el virus se asegura que su puerta siempre va a estar ahí.
El equipo de científicos chinos que firma el trabajo, del Instituto de Estudios Avanzados Westlake, en Hangzhou, y la Universidad Tsinghua de Pekín, han sido los primeros en describir la forma exacta de esta proteína humana. Los resultados alcanzan un nivel de detalle en algunas zonas que equivalen a 0,00000000035 metros. A este trabajo se le suma otro publicado el pasado febrero por un equipo estadounidense que aportaba un retrato equiparable de la proteína S, la llave viral que encaja en la ACE2. Juntos, estos dos trabajos aportan la descripción más detallada a nivel molecular del primer paso de una infección y muestran la forma de desarrollar anticuerpos que se puedan unir bien a la proteína S del virus, bien a la proteína ACE2 de las células humanas y bloquear así la infección.
El trabajo no solo arroja luz en la comprensión del proceso infeccioso. También facilita el desarrollo de nuevas técnicas de detección del virus y posibles compuestos terapéuticos antivirales
“Nuestro trabajo no solo arroja luz en nuestra comprensión del proceso infeccioso”, escriben los responsables del trabajo, “también facilita el desarrollo de nuevas técnicas de detección del virus y posibles compuestos terapéuticos antivirales”, añaden.
El trabajo describe varias mutaciones —cambios en la secuencia de unidades que conforman las proteínas del virus— que aumentan la capacidad y la fuerza con la que el virus se une a las células humanas y otras que la disminuyen, un conocimiento básico para comprender la naturaleza del nuevo virus y cómo se compara a otros similares, como el SARS.
La proteína ACE2 también ayuda a producir otra molécula esencial para las células del intestino y los investigadores sugieren que esa molécula también podría funcionar como un tapón que impida que el nuevo virus SARS-CoV-2 pueda anclarse a las células humanas y comenzar una infección.
“Este tipo de trabajos tiene mucho potencial para diseñar formas de que el virus no entre en las células”, explica Isabel Solá, experta en coronavirus del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC). “En este caso no estaríamos hablando de vacunas, sino de anticuerpos terapéuticos antivirales. Este tipo de moléculas no sirven tanto para inmunizar a gente sana, para eso están las vacunas, sino para curar a las personas que ya se han infectado. Es un tipo de compuestos que ya se han desarrollado para otro coronavirus, el MERS”, detalla la investigadora.
En cualquier caso se trata de un proceso lento que puede llevar meses o años hasta que pueda usarse en humanos. El siguiente paso, explica Solá, sería observar virus vivos o réplicas atenuadas del mismo actuando directamente sobre células humanas para estudiar sus propiedades funcionales.
Científicos chinos encuentran 149 mutaciones en 103 genomas del coronavirus
Un grupo de científicos chinos examinaron 103 genomas del coronavirus e identificaron mutaciones en 149 puntos de las cepas. Según su estudio, publicado este martes en National Science Review, las características de la mayoría de estas mutaciones indican que habrían tenido lugar recientemente.
Según los resultados del análisis, el virus SARS-CoV-2 ha evolucionado en dos tipos principales: el tipo predominante L (70 %) y el tipo secundario S (30 %).
Aunque entre los 103 genomas examinados el tipo L es el más frecuente, los investigadores creen que "la versión ancestral del SARS-CoV-2" fue el tipo S, considerado menos infeccioso y evolutivamente más viejo.
Además, los autores del estudio afirman que la frecuencia del tipo L —más agresivo— era inicialmente aún más alta, pero empezó a disminuir a principios de enero. La investigación sugiere que este fenómeno podría deberse a la intervención humana (cuarentena, tratamientos, cierres de ciudades, etc.) que "pudo haber ejercido una presión selectiva más severa sobre el tipo L".
En conclusión, los investigadores subrayan la "urgente necesidad" de llevar a cabo estudios adicionales con datos genómicos y epidemiológicos, así como registros de los síntomas clínicos de pacientes enfermos, con el fin de comprender mejor la evolución y la propagación del actual brote.
Emergencia en California por coronavirus ante la primera muerte y un crucero "sospechoso"
MOSCÚ (Sputnik) — El gobernador de California, Gavin Newsom, declaró el estado de emergencia para contener la propagación de COVID-19 tras la primera muerte de un paciente infectado por el nuevo coronavirus en el condado de Placer, y mientras el crucero Grand Princess vuelve a San Francisco por las sospechas de contagios anteriores a bordo.
La declaración del estado de emergencia busca "poner a disposición recursos adicionales, formalizar acciones de emergencia que ya están en marcha en múltiples agencias y departamentos estatales, y ayudar al estado a prepararse para una situación más amplia de propagación de COVID-19", consta en el comunicado oficial.
Mientras, la empresa Princess Cruises con sede en Santa Clarita, California, anunció haber recibido de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) la notificación de que "están investigando un pequeño número de casos de COVID-19 (coronavirus) en el norte de California relacionados con un viaje anterior de [el crucero] Grand Princess que realizó el trayecto de ida y vuelta de San Francisco del 11 al 21 de febrero".
"A aquellos huéspedes que navegaron con nosotros en nuestro viaje anterior y pueden haber estado expuestos, los CDC requieren, por mayor precaución, que permanezcan en sus camarotes hasta que nuestro personal médico los contacte", comunicó la empresa.
Anticipando que habrá que reevaluar la situación a la llegada del buque a San Francisco, la compañía decidió cancelar la escala del 5 de marzo en Ensenada, México, para que el Grand Princess, con una tripulación de hasta 1.150 personas y capacidad para 2.600 pasajeros, navegue directamente a San Francisco.
Otro crucero de esta naviera, el Diamond Princess, que partió de Yokohama el 20 de enero con más de 3.700 personas a bordo, se vio obligado a regresar el 3 de febrero a este puerto japonés y fue puesto en cuarentena después de que se desvelara que un pasajero que se bajó en Hong Kong tenía el coronavirus.
Desde entonces, más de 700 pasajeros y tripulantes del Diamond Princess dieron positivo en la prueba del coronavirus, incluidos seis casos letales, lo que convirtió a este crucero en uno de los principales focos de la epidemia y empujó a varios países a lanzar programas de repatriación urgente. Los últimos tripulantes del Diamond Princess desembarcaron el 1 de marzo, tras lo cual la nave se sometió a una desinfección.
Microsoft pide a su personal de dos sedes en EE.UU. que trabaje desde casa para evitar contagiarse del coronavirus
La compañía estadounidense Microsoft ha pedido al personal de sus sedes en Seattle (Washington) y Silicon Valley (California) que trabajen desde casa hasta el próximo 25 de marzo, en un intento por limitar la exposición al brote del nuevo coronavirus, informa Reuters.
El gigante tecnológico también ha solicitado a sus empleados que suspendan los viajes de negocios a las zonas del país norteamericano afectadas por el covid-19, "a menos que sea esencial" para la empresa, así como también insta a cancelar los viajes a naciones donde haya casos de contagio del nuevo coronavirus.
Análisis: EEUU: Los números oficiales de coronavirus son incorrectos y todos lo saben
Alexis C. Madrigal
Sabemos, irrefutablemente, una cosa sobre el coronavirus en los Estados Unidos: el número de casos reportados en cada cuadro y tabla es demasiado bajo.
Los datos no son confiables porque los procesos que utilizamos para obtenerlos eran defectuosos. Los procedimientos de prueba de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades omitieron la mayor parte de los casos. Se centraron exclusivamente en los viajeros, en lugar de realizar pruebas más amplias, porque esa parecía ser la mejor manera de detectar casos que ingresan al país.
Hace solo unos días , no estaba claro que el virus se hubiera propagado únicamente por contacto doméstico. Pero luego comenzaron a aparecer casos sin conexión internacional conocida. Lo que los expertos en salud pública llaman "difusión comunitaria" había llegado a los Estados Unidos. El virus no se detendría por fronteras estrechas, porque ya se estaba propagando a nivel nacional. El laboratorio de Trevor Bedford en el Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson en Seattle, que estudia la evolución viral, concluyó que hay " evidencia firme " de que, al menos en el estado de Washington , el coronavirus se había propagado sin ser detectado durante semanas. Ahora, diferentes proyecciones estiman que parece estar extendiéndose , aunque las pruebas limitadas significan que nadie está seguro de qué tan lejos . y 1.500 personas ya han sido infectadas en el área metropolitana de Seattle. En California también, la enfermedad
En total, se han realizado pruebas a menos de 500 personas en todo el país (aunque los CDC han dejado de informar ese número en su resumen del brote ). Como resultado, el recuento actual de casos "oficiales" dentro de los Estados Unidos era de 43 a partir de esta mañana (excluyendo los casos de cruceros ). Este número es incorrecto, pero todavía se imprime y se cita constantemente. En otros contextos, llamaríamos a esto lo que es: una forma sutil de información errónea.
Este número artificialmente bajo significa que durante las últimas semanas, hemos visto una acción estatal masiva en el extranjero y solo hemos herido la inquietud internamente. Mientras los funcionarios chinos estaban implementando un esfuerzo de contención histórico-mundial, poniendo a más de 700 millones de personas bajo algún tipo de restricción de movimiento, poniendo en cuarentena a decenas de millones de personas y colocando a otros bajo nuevos tipos de vigilancia, y los funcionarios estadounidenses de salud pública estaban observando la escritura en la pared de que la enfermedad era extremadamente probable que se propagara en los Estados Unidos, la respuesta de salud pública se quedó estancada en neutral. El recuento de casos en los Estados Unidos no estaba aumentando en absoluto. Prepararse para un brote considerable parecía absurdo cuando había menos de 20 casos en suelo estadounidense. Ahora sabemos que la enfermedad ya se estaba extendiendo y que fue la respuesta de los Estados Unidos la que se estancó.
Mientras tanto, los funcionarios surcoreanos han estado evaluando a más de 10,000 personas por día , aumentando el recuento de casos reportados en el país. Lo mismo ocurre con Italia: alta tasa de prueba, alto número de casos. (Ahora, algunos políticos italianos quieren restringir las pruebas ). En China, los datos oficiales dicen que el país tiene más de 80,000 casos, pero el número real podría ser mucho, mucho mayor debido a todas las personas que tuvieron casos leves (er) y fueron rechazó la atención médica, o nunca la buscó en primer lugar. Eso puede ser motivo de tranquilidad ( aunque no todos están de acuerdo), porque el número total de casos es el denominador en la ecuación simple que produce una tasa de mortalidad: muertes divididas por casos. Más casos con el mismo número de muertes significa que la enfermedad es probablemente menos mortal de lo que muestran los datos.
El punto es que los números de cada país son el resultado de un conjunto específico de pruebas y regímenes contables. Todos están cocinando los datos, de una forma u otra. Y, sin embargo, a pesar de que estas inconsistencias son públicas y claras, las personas continúan confiando en gráficos que muestran diferentes números, sin indicación de que no todos se produzcan con el mismo rigor o vigor. Esto es malo. Fomenta el comportamiento peligroso, como reducir las pruebas para reducir los números de un país o las pruebas de marcha lenta para mantener bajos los números de un país.
El otro problema es que, ahora que Estados Unidos parece estar acelerando las pruebas, el número de casos crecerá rápidamente . Los funcionarios de salud pública actualmente advierten a las personas que no se preocupen mientras eso sucede, pero será difícil desambiguar qué proporción del número creciente de casos es el resultado de más pruebas y qué proporción es de la propagación real del virus.
La gente confía en los datos. Los números parecen reales. Los gráficos tienen poder carismático. La gente cree lo que se puede cuantificar. Pero los datos no siempre reflejan con precisión el estado del mundo. O como lo expresó un erudito en el título de un libro: "Raw Data" es un oxímoron .
La brecha de la realidad entre los números estadounidenses y los casos estadounidenses es amplia. Los ciudadanos comunes y los encargados de tomar decisiones no pueden confiar solo en los números para tomar decisiones. A veces, la cuantificación oscurece tanto como revela.