
El buque de desembarco ruso "Nikolái Filchenkov" ha zarpado este viernes rumbo a una posición marítima cercana a la costa de Siria con el fin de incrementar la presencia militar de observación de Rusia en el país árabe.
Según una fuente militar citada por la agencia rusa de noticias 'Interfax', este nuevo buque de guerra durante la jornada de hoy se abastecerá en el puerto ruso de Novorossiysk (mar Negro) con un cargamento especial, destinado a Siria.
Nikolái Filchenkov, de 113 metros de eslora, cuenta con una capacidad para transportar hasta 300 infantes de marina y una veintena de tanques.
Rusia ha desplegado recientemente otros buques de guerra en el Mediterráneo Oriental, en un esfuerzo por reforzar su agrupación naval en la región en medio de la intensificación de las retóricas de guerra del Occidente contra Siria.
El presidente ruso, Vladimir Putin, afirmó el pasado martes que Moscú tiene planes especiales para enfrentar una eventual ofensiva militar contra el país árabe.
"Tenemos nuestras propias ideas de qué haremos y cómo lo haremos en caso de que la situación se desarrolle hacia el uso de la fuerza. Tenemos nuestros planes", advirtió.
Washington y sus aliados, al no conseguir su objetivo de derrocar el Gobierno del presidente sirio, Bashar al-Asad, tras unos 29 meses patrocinando a los grupos terroristas en Siria, han recurrido a las acusaciones de la perpetración de un ataque químico por parte de Damasco para justificar una intervención militar en el país árabe.
Sin embargo, Rusia, además de oponerse a cualquier injerencia militar en Siria ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU), ha resaltado que Estados Unidos no ha presentado pruebas concretas ni concluyentes para acusar de dicho ataque químico al Ejército sirio.
Rusia a punto de agrupar su Flota del Mediterráneo
Hace unos días Rusia envió al Mar Mediterráneo varios buques militares. El estado mayor de la Flota Marítima Militar considera que en caso de necesidad estos barcos podrían influir seriamente en la situación creada en esta región.
Varios barcos militares rusos fueron enviados hace unos días a la zona este del Mediterráneo. Los buques de desembarco de las flotas del Mar Negro y del Báltico, llamados Novocherkassk y Minsk, así como el buque de reconocimiento de la flota del Mar Negro Priazovie, partieron de una base marítima militar de Novorossiisk rumbo al Mediterráneo. El estado mayor de la flota ha informado de que a bordo del Novochercassk viajan parte de los soldados de una brigada de infantería marítima de la flota del Mar Negro.
No obstante, si bien el Novocherkassk y el Minsk se dirigen al Mediterráneo cumpliendo con tareas de rotación de personal de operaciones permanentes de la Flota Marítima Militar de Rusia, que según los planes de la comandancia se amplían hasta mediados de septiembre, el buque Priazovie ha sido destinado a la región para reforzar las tareas de exploración de la situación en las proximidades de la costa siria.
Mientras tanto, una de las fragatas más modernas de la flota francesa, el Chevalier Paul, ya ha zarpado rumbo al Mediterráneo. Además, se ha anunciado que en la región se encuentran cinco destructores americanos armados con misiles de crucero, un grupo de buques con el portaaviones Harry Truman a la cabeza, así como los cruceros de misiles Gettysburg y San Jacinto y dos destructores más. Cabe señalar que el programa de patrullaje de algunos de estos barcos ya ha llegado a su fin, aunque estos permanecen en la región por orden de la comandancia de la Armada de los Estados Unidos.
“Esta es una práctica común para cualquier flota en caso de aumento de la tensión militar en una u otra región oceánica o marítima. La situación en Siria estará bajo control, ya que otros barcos de la formación de operaciones permanentes de la Flota Marítima Militar de Rusia en el Mar Mediterráneo además de los nuevos buques de reconocimiento ya se encuentran realizando tareas de seguimiento y vigilancia de los acontecimientos en la zona”, declaraban fuentes del Estado Mayor.
En la actualidad, Rusia posee en el Mediterráneo los buques de desembarco Almirante Nevelski, Peresvet y Alexánder Shabalin, el buque patrullero Neustrashimy, así como algunas embarcaciones de suministro. Además, a esta región también ha llegado recientemente el gran buque antisubmarinos Almirante Panteléyev, a bordo del cual se encuentra un mando operativo de la Flota Marítima Militar.
Durante los próximos días esta agrupación de la flota rusa recibirá además un gran buque antisubmarinos de la flota norte, y más tarde se unirá a ella el crucero de misiles de la flota del Mar Negro Moskva, apodado asesino de portaaviones por la OTAN. Se espera que con la llegada de este crucero a mediados de septiembre, el mando operativo se traslade a él desde el buque Almirante Panteléyev, de modo que el Moskva se convertirá en el buque insignia de la agrupación naval rusa en la zona.
Próximamente, esta agrupación operativa recibirá además al destructor de la flota del Báltico Nastoichivy y al patrullero de la flota del Mar Negro Smetlivy. El Estado Mayor de la Flota Marítima Militar señala que la tarea de las tripulaciones de los patrulleros fue establecida hace unos días y que estas misiones han sido preparadas con carácter de urgencia. Junto a estos dos barcos también podría viajar rumbo al Mediterráneo el crucero de misiles de la flota del Pacífico Variag.
La Flota Marítima Militar de Rusia aclara que la estructura de la agrupación naval del Mediterráneo se está modificando “para poder actuar en cualquier desarrollo posible de los acontecimientos” en la región.
“Hoy estimamos que nuestros efectivos en el este del Mediterráneo son suficientes para cumplir con sus misiones. Para poder seguir de cerca la situación en la región tenemos los buques militares y de reconocimiento de la agrupación operativa de la Flota Marítima Militar. En caso de necesidad, estos efectivos, junto con nuestras fuerzas submarinas, podrían influir seriamente en cualquier situación militar que pudiera tener lugar”, declaran fuentes de la Flota Marítima Militar.
Además, fuentes en el Ministerio de Defensa de Rusia subrayan que en este momento la principal tarea de la agrupación naval de Rusia en el Mediterráneo es “el seguimiento de cerca de la situación aérea y naval en la región”, y que los barcos rusos no tienen ninguna intención de entrar en guerra en el Mediterráneo.
Siria: ¿Qué puede hacer la Marina de Rusia?
La Armada rusa concentra en el Mediterráneo las fuerzas más importantes desde los tiempos del derrumbe de la Unión Soviética. ¿Qué puede hacer la escuadra operativa rusa en caso de un agravamiento de la situación y qué instrumentos pueden elevar la eficacia de la presencia naval rusa en las regiones clave del océano mundial?
Busca de posibilidades
Actualmente en el Mediterráneo hay más de diez buques de la Armada rusa y un número desconocido de submarinos. Semejante cantidad de buques bajo bandera rusa se encuentran en el Mediterráneo tras la disolución de la Quinta Escuadra Operativa de las Fuerzas Navales de la URSS en diciembre de 1992.
El agravamiento de la crisis siria y la perspectiva muy real de un pronto inicio de la guerra requieren de Rusia una reacción oportuna a los hechos y la presencia de buques de guerra en este caso significa más que una simple “ostentación de la bandera”.
Ante todo llama la atención la gran cantidad de grandes buques de desembarco. Actualmente en el Mediterráneo hay siete buques de desembarco bajo bandera rusa: dos son de la Flota del Pacífico, otros dos de la Flota del Báltico y tres de la Flota del mar Negro. Algunos de ellos se encuentran en el mar hace ya mucho tiempo, por ejemplo, el Alexánder Shabalin abandonó el puerto de Baltíisk aún en diciembre de 2012.
La presencia de los grandes buques de desembarco obedece a varias razones. Una de las más importantes es que estos navíos aseguran el canal de ayuda rusa al gobierno legítimo de Siria en su lucha contra los terroristas. Varias agencias informativas rusas comunicaron no hace mucho, citando a fuentes del Ministerio de Defensa, que estos buques fueron utilizados para el suministro de armamentos a los efectos de evitar una repetición del incidente ocurrido con el buque de carga Alaed, cuya marcha a Siria con helicópteros a bordo fue detenida en verano de 2012.
La segunda tarea de estos buques consiste en garantizar en caso de seguridad la evacuación de los ciudadanos rusos que se encuentran en ese país.
¿Observación y nada más?
Sin embargo, las tareas de la flota no terminan con una eventual evacuación, y la presencia de buques de guerra rusos en el Mediterráneo así lo confirman. En los próximos días el crucero de misiles Moskvá debe llegar al Mediterráneo Oriental. Este buque acaba de cumplir misiones en el Atlántico y el Pacífico con visitas a Cuba y Nicaragua. Ahora debe ser el núcleo de la unidad por su potente sistema de radar y su sistema antiaéreo de largo alcance. La agrupación reforzada con el buque Moskvá podrá resolver varias tareas sustanciales en el caso de que se inicie la guerra.
En primer lugar, las posibilidades del crucero, potenciadas con los equipos de los buques de inteligencia, permiten tener un panorama completo y fidedigno de los hechos, cubriendo con los radares todo el Mediterráneo Oriental. En segundo lugar, todo dependerá de las tareas que planteará ante la flota la dirección del país y de sus Fuerzas Armadas. En definitiva, la información sobre la detección de misiles crucero norteamericanos, en caso de que EEUU empiece a atacar Siria, puede ser transmitida no solo a Moscú, sino también a Damasco, aliviándole la detección e intercepción de los misiles de las fuerzas de defensa antiaérea sirias.
A pesar de todas las posibilidades de los buques rusos, la agrupación en general tiene un potencial limitado, ante todo en lo referente a los medios aéreos y anfibios. Los grandes buques de desembarco de Rusia, que en este caso se utilizan como transporte, no son una alternativa a los buques de desembarco universales, capaces de garantizar una presencia prolongada en el teatro de operaciones militares a la agrupación de Infantería de Marina con el apoyo de la aviación.