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Colapsa el mercado petrolero de EEUU. Cotiza en negativo y arrastra a la economía mundial

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
martes 21 de abril de 2020, 00:00h

Cataclismo en el mercado petrolero en Estados Unidos. El sector nunca había vivido una jornada igual. Los tanques de reserva se han quedado sin espacio para almacenar más crudo tras la caída de la demanda por la pandemia. E incluso se han llegado a utilizar barcos. El precio de barril de referencia al otro lado del Atlántico, el West Texas Intermediate (WTI), cayó a terreno negativo por primera vez en su historia tras llegar a desplomarse un 305%. Los inversores llegaron a cobrar 37,63 dólares por comprar un barril en EE UU. La decisión del mercado de Chicago, principal plaza de negociación de futuros de WTI, de autorizar las ventas en negativo desató el pánico.

El mercado del petróleo está cumpliendo las funestas profecías de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que la semana pasada advirtió de que este sería el peor año de la historia para el sector petrolero. El estallido de la crisis de salud pública por la pandemia de la covid-19 ha recluido a medio planeta en sus hogares. Así que no hay demanda suficiente: el consumo se desploma y los tanques de reserva se han quedado sin espacio para almacenar más crudo. Los productores no tienen a quién colocar la materia prima y los precios del petróleo se hunden. Sin coches en las carreteras ni aviones en los cielos, las economías afectadas por la pandemia ya no necesitan consumir tanto crudo. Por eso, este lunes el mercado petrolífero sufrió un batacazo sin precedentes. La tensión en los mercados, el mayor terremoto desde que se desató la crisis del coronavirus, llevó al crudo a territorio negativo por primera vez en su historia.

El barril de petróleo Brent del mar del Norte, de referencia en Europa, también sufrió tras dejarse un 8% hasta intercambiarse por 25,8 dólares. El batacazo en Estados Unidos es más salvaje porque allí la potente industria del fracking ha contribuido a convertir al país en el primer productor de crudo del mundo. Por eso, ahora su mercado se ha desbordado.

Los precios del petróleo de Texas (WTI), que ya estaban por los suelos, arrancaron la jornada restando valor hora a hora y aproximándose peligrosamente a terreno negativo. Hasta que a media tarde (hora española) el mercado de Chicago, la principal plaza donde se negocian los futuros del petróleo en EE UU, autorizó a que el WTI cotizara en negativo. Entonces se desató la locura. El barril de West Texas llegó a dejarse un 305% de su valor. Es decir, al empezar la sesión los inversores pagaban alrededor de 17 dólares por barril de petróleo y a última hora de la noche recibían 37 dólares. Algo impensable hace meses.

“Las refinerías están rechazando barriles a un ritmo histórico y con los niveles de almacenamiento de los EE UU llegando a su límite, las fuerzas del mercado infligirán más dolor hasta que toquen fondo o se despeje la crisis de la covid-19. Lo que ocurra primero, aunque parece ser que lo primero tiene más posibilidades”, indicó a Bloombeg Michael Tran, director gerente de estrategia energética global de RBC Capital Markets.

Y, en ese contexto, cualquier recorte de la producción se antoja insuficiente. La reducción, a partir de mayo, de casi 10 millones de barriles diarios pactada hace unos días por los principales países productores no consigue frenar la sangría de precios, y empieza a amenazar la viabilidad de la industria extractiva en muchos países. “Si el consumo de energía ha bajado un 30% y la OPEP reduce el suministro en un 10%, todavía hay una gran brecha”, resume a Reuters Elwin de Groot, jefe de estrategia macro de Rabobank. Pero recortar aún más la producción parece difícil, a la vista de las desavenencias entre Rusia y Arabia Saudí, que ya estuvieron a punto de conducir al fracaso a la última cumbre.

Los contratos de futuro también se desplomaron con vistas a que las reservas ya almacenadas sobrepasen la demanda y que el frenazo económico continúe limitando el consumo. El contrato de junio para los futuros del WTI llegó a caer por encima de un 10%, y se sitúa en torno a los 22 dólares por barril. En Europa, la cotización del Brent aguanta mucho mejor, y este lunes perdió un 8%. Sin embargo, apenas se paga a 26 dólares, menos de la mitad de su valor al inicio de la crisis.

Con los precios actuales, el umbral de rentabilidad se ve amenazado en muchos países y las empresas ya están comenzando a sufrir. Diego Morín, analista de IG, considera que el endeudamiento del sector podría llevar a la bancarrota a algunas petroleras norteamericanas dedicadas al fracking. “Tener un barril por debajo de la barrera de los 50 dólares es perjudicial para la industria de esquisto”, asegura. A la vista de la tendencia, el mercado va a tardar mucho tiempo en volver a pagar esa cantidad.

Aunque el bajo precio del petróleo beneficia a España, un país muy dependiente energéticamente, el Ibex no pudo escapar este lunes de la tendencia negativa que procedía de Wall Street —Nueva York abrió con pérdidas— y cerró con una caída del 0,64%. El selectivo español aguantó los 6.800 puntos, pero no acaba de consolidar su recuperación y cada día se aleja más de los ansiados 7.000. De nuevo, los valores turísticos encabezaron las pérdidas, ante unas perspectivas económicas cada vez más negativas. En cambio, los principales parqués europeos continuaron con la remontada iniciada hace un par de semanas, gracias al impulso de los datos positivos sobre la evolución de la pandemia.

"Ahora mismo no vemos ningún alivio a corto plazo para este mercado […] permanecemos realmente preocupados por las perspectivas sobre el crudo a corto plazo", declaró este lunes Helima Croft, de RBC Capital, en un comentario para la CNBC.

El West Texas Intermediate (WTI) es una clase de crudo producido en Texas y el sur de Oklahoma que sirve como referencia para fijar el precio de otras corrientes de crudo. Es mucho menos pesado que el Brent y tiene bajo contenido en sulfuro.

Además, el precio del crudo Brent para entrega en junio ha caído este lunes en la bolsa londinense ICE. Sus futuros han bajado un 7,87 %, hasta situarse en 25,87 dólares por barril.

La pandemia de Covid-19 ha provocado una reducción drástica de las perspectivas de demanda para los próximos meses ante la caída de la actividad económica y las restricciones de los viajes. Hay una sobreproducción de oferta y la reducción de la demanda no sólo ha desplomado los precios, sino que también ha llevado al límite la capacidad de almacenamiento de las empresas y centros logísticos en países como EEUU. Y esta es ahora una de las principales preocupaciones.

Según recoge Bloomberg, las reservas de crudo en el centro de almacenamiento de Cushing (Oklahoma) -un punto clave en el país- han aumentado un 48%, hasta casi 55 millones de barriles, desde finales de febrero; el centro, de acuerdo con la AIE, tenía una capacidad de almacenamiento operativa de 76 millones a fecha de 30 de septiembre.

Para intentar frenar el desequilibrio, tanto la OPEP como los países productores aliados, entre ellos Rusia, acordaron reducir su producción en casi 10 millones de barriles diarios, pero esa reducción, además de resultar insuficiente, tiene menos efectos sobre el crudo estadounidense. "En general, los recortes de la OPEP están más orientados hacia el Brent. En EEUU, la industria del esquisto no es de propiedad estatal, sino que está compuesta por muchas empresas privadas entre las que resulta más difícil acordar recortes coordinados", explica Michel Salden, gestor de Vontobel AM.

En el país norteamericano, la industria del fracking ha crecido notablemente en los últimos años, hasta el punto de que EEUU se ha convertido en el mayor productor de petróleo del mundo. Ahora, sin embargo, gran parte de esa producción no encuentra salida y casi no tienen lugares para reservarla. La posibilidad de un colapso del sector y de algunas de sus empresas está encima de la mesa.

"Desde que estalló la guerra de precios entre Arabia Saudí y Rusia, las empresas de fracking americano comenzaron a temblar, debido a que un precio del barril por debajo del rango entre 40 y 50 dólares era una llamada a la bancarrota por al fuerte endeudamiento que presentan estas empresas. Este proceso lo vivimos hace unas semanas cuando Whiting Petroleum Corp. se declaró en proceso de quiebra", apunta Diego Morín, analista de IG Markets. Su caso podría no ser el único.

Ante la deriva que ha tomado la situación, el número de plataformas de perforación ha ido a la baja en los últimos días, pero no compensa la velocidad a la que se acumulan las reservas. "Esto ha llevado a una presión de venta masiva en el contrato del WTI de mayo,que expirará mañana [por el martes]. Todos los inversores que no quieren entrega física están buscando compradores, ya que necesitan renovar su posición. Sin embargo, nadie quiere la entrega física del crudo simplemente porque no saben dónde ponerlo", explica Michel Salden, gestor de Vontobel AM.

¿Qué significa que el precio del petróleo WTI se vuelve negativo?

 

El petróleo estadounidense WTI cayó este 20 de abril por debajo de 0 dólares por primera vez en la historia. En particular, los futuros del WTI para entrega en mayo bajaron al cierre de la bolsa NYMEX de esta jornada hasta -37,63 dólares por barril, lo que representa una caída de un 305,97 % en un día.

Tras este desplome, el índice Dow Jones perdió más de 590 puntos, o 2,44 %, después del cierre de las cotizaciones. Los índices S&P 500 y Nasdaq cayeron un 1,79 % y un 1,03 %, respectivamente.

El precio negativo del petróleo significa que los depósitos de petróleo están llenos, y los productores de crudo se ven obligados a pagar a los compradores para que lo recolecten. Esto evita el cierre de los yacimientos.

¿Cómo funcionan los futuros?

El contrato de futuros, más conocido simplemente como 'futuros', es un acuerdo entre dos partes que se comprometen a, en una fecha futura establecida y a un precio determinado, intercambiar un activo, el cual puede ser físico, financiero, inmobiliario o de materia prima.

Este lunes, el precio del WTI se volvió negativo solo para un tipo de contrato: los contratos para entrega en mayo.

Así, los operadores comenzaron a deshacerse de los contratos que vencen el martes, los cuales fueron concluidos hace varios meses, cuando la pandemia de coronavirus en Estados Unidos —el país más afectado por el covid-19— solo estaba empezando, y la situación en la economía mundial era mucho mejor.

Los futuros del WTI para entrega en junio todavía se cotizan por encima de 20 dólares por barril.

Pronósticos alarmantes

La caída de los precios del petróleo se debe a la crisis de la demanda del petróleo como consecuencia de las medidas de cuarentena tomadas por varios países para detener la propagación del covid-19.

Según las previsiones de la Agencia Internacional de Energía, el exceso de suministro de petróleo en abril será de 29 millones de barriles por día, y en promedio en 2020 será de 9,3 millones de barriles por día.

Sin embargo, en el mercado hay una creciente preocupación de que la recesión en la economía de Estados Unidos pueda ser más fuerte de lo esperado, lo que significa que la disminución de la demanda de petróleo podría ser mucho más significativa.

La situación se ve agravada por el hecho de que los depósitos de petróleo se están llenando muy rápidamente. Según la Administración de Información Energética de EE.UU., durante la semana que terminó el 3 de abril las reservas de petróleo en el país crecieron en 19,25 millones de barriles, superando las expectativas de los analistas.

El West Texas Intermediate (WTI) es una clase de crudo producido en Texas y el sur de Oklahoma que sirve como referencia para fijar el precio de otras corrientes de crudo. Es mucho menos pesado que el Brent y tiene bajo contenido en sulfuro.

Por qué el petróleo WTI ha entrado en negativo y el Brent, no

El 20 de abril de 2020 será para siempre una fecha marcada a fuego en los libros de economía. El crudo West Texas Intermediate (WTI), de referencia en EE UU, entró por primera vez en la historia en terreno negativo. Aunque muy lejos del terreno en el que cotizaba a inicios de año, el Brent retiene el terreno positivo y se intercambia a 25,87 dólares por barril. Unos 64 billetes verdes por encima de los -38,5 dólares a los que ha cerrado el Texas.

Las razones de este desfase son, en primer lugar, técnicas. Cuando un inversor compra en el mercado de petróleo no adquiere, en realidad, un barril de crudo que se lleva a su casa. En realidad, compra un contrato de futuro. Los que sirven de referencia para calcular el precio del Texas vencen mañana y el petróleo se entregará en mayo. Para esa fecha sí hay una previsión de entrega física, pero el problema es que la capacidad de almacenamiento está llegando a su límite y nadie quiere quedarse el petróleo en la fecha de entrega prevista.

Los contratos de futuros sobre el WTI se liquidan mediante entrega física del crudo en una pequeña localidad de Oklahoma, Cushing, que es en realidad un enclave crucial en el mercado petrolero, el mayor centro de almacenamiento y distribución de crudo de EE UU, gracias en parte a su situación geográfica.

En cambio, los contratos del Brent son de crudo que se servirá en junio y no hay ese problema de almacenamiento. Los contratos de crudo estadounidense que expiran en junio cotizaron ayer a 21,15 dólares, 4,72 dólares por debajo de los europeos.

Es habitual que los inversores se desprendan de un activo financiero que en unas horas caducará y que este sufra una fuerte presión vendedora. No obstante, un desplome de tal magnitud indica que los inversores optan por liquidar sus posiciones en crudo y no realizar nuevos contratos. Y es que los futuros de ambas referencias vaticinan fuertes caídas. El mercado de petróleo se encuentra en lo que los expertos llaman contango. Es decir, cuando los futuros tienen un precio superior a los de la materia prima de entrega inmediata (spot). Una situación que indica que el mercado ha perdido el equilibrio, en este caso afectado por el hecho de que la capacidad de almacenamiento esté llegando a su límite.

Más allá de estas razones técnicas, el desplome del petróleo Texas tiene también algo de estructural. La expansión del coronavirus por todo el mundo ha cerrado casi por completo la economía. Las empresas han dejado de necesitar quemar tanto crudo, las aerolíneas y otras compañías de transporte han reducido prácticamente a cero el uso de combustibles al tener todos sus aviones en tierra y los ciudadanos no deben llenar el depósito de sus coches, porque no los pueden sacar del garaje. Es decir, la demanda global de crudo se ha desplomado.

Por el lado de la oferta, los países productores se lanzaron durante el pasado mes a bombear más crudo que nunca, toda vez que Rusia y Arabia Saudí rompieron el pacto para recortar la producción que las ligaba desde 2016. En Semana Santa acordaron volver a los recortes, pero ya era demasiado tarde. Y, en EE UU, Trump ha inundado de crudo el mercado potenciando de nuevo la extración a través de fracking, toda vez que en las últimas semanas se ha convertido en un adalid de recortar fuertemente la producción.

Así, el problema que enfrenta el crudo en EE UU son las dificultades para almacenar todo el petróleo ya producido y que el mercado no puede asumir. Un reciente informe de la Agencia Internacional de la Energía apuntaba a que este problema lo comparte también Europa y Oriente Medio, pero en EE UU es más acuciante. Durante los años en los que el crudo hacía gala de su título de oro negro, el gigante norteamericano había acumulado millones de barriles en sus reservas nacionales. Con estas ya completas, el mercado sobre el papel paga por adquirir un barril de petróleo por lo costoso de almacenarlo.

En el largo plazo, el mercado de petróleo afronta otras tensiones. La tolerancia cero con las emisiones contaminantes, la eclosión de las energías renovables y el advenimiento de novedades tecnológicas como el coche eléctrico dibuja un panorama en el que el crudo ya no será la base de toda economía. Y los países no productores, como España, puedan apañárselas sin acudir a las exportaciones masivas.

Cientos de petroleras estadounidenses podrían ir a la quiebra tras volverse negativo el precio del WTI

El desplome de los futuros del West Texas Intermediate (WTI) para entrega en mayo, que este lunes se volvieron negativos por primera vez en la historia, podría llevar a la quiebra a cientos de compañías petroleras estadounidenses, informa la empresa de investigación energética Rystad Energy.

"30 dólares ya es bastante malo, pero una vez que llegue a 20 dólares o incluso 10 dólares, es una pesadilla completa", señaló Artem Abramov, jefe de investigación de esquisto de Rystad Energy, citado por la cadena CNN.

Si el petróleo baja a 20 dólares por barril, 533 compañías estadounidenses de exploración y producción petrolera se declararán en bancarrota a fines de 2021. Y si llega a 10 dólares por barril, habría más de 1.100 bancarrotas, según calculó la compañía.

"Con [el precio de] 10 dólares, casi todas las empresas estadounidenses de exploración y producción petrolera que tienen deuda, tendrán que hacerlo [declararse en quiebra] o considerar oportunidades estratégicas", aseveró Abramov, agregando que "nadie se sorprendería" si Chesapeake Energy (CHK) y Oasis Petroleum (OAS) se vieran obligadas a considerar la bancarrota.

El escenario de 20 dólares por barril de Rystad predice que más de 70.000 millones de dólares de deuda de compañías petroleras se reorganizarán en bancarrota, seguidos de 177.000 millones de dólares en 2021.

La clave será cuánto tiempo permanecerán baratos los precios del petróleo, ya que un rápido repunte podría permitir a varias petroleras evitar la quiebra.

Trump: "EE.UU. busca poner 75 millones de barriles de petróleo en las reservas estratégicas nacionales"

El presidente de EE.UU., Donald Trump, reiteró el lunes durante una conferencia de prensa que su administración tiene como objetivo llenar las reservas nacionales de crudo de emergencia a medida que caen los precios.

"Estamos llenando nuestras reservas nacionales de petróleo. Estamos buscando poner hasta 75 millones de barriles en las reservas. Eso alcanzaría su límite. Esa sería la primera vez en mucho tiempo que se alcanza su límite", dijo Trump.

El Departamento de Energía está en proceso de arrendar algunos de los casi 77 millones de barriles de espacio disponible en la Reserva Estratégica de Petróleo a las compañías petroleras de EE.UU. para ayudarlas a lidiar con la escasez de almacenamiento comercial a medida que el brote de coronavirus aplasta la demanda interna de energía.

La Reserva Estratégica de Petróleo fue creada para disminuir el efecto de las interrupciones del suministro de petróleo durante las emergencias. Tiene una capacidad total de unos 797 millones de barriles, almacenados en Texas y Luisiana.

"Es a muy corto plazo"

Trump aseguró que la caída de los precios del crudo no durará mucho tiempo, mientras que indicó que los productores de petróleo tienen que "hacer más por el mercado" en términos de recortes de la producción.

El presidente cree que la disminución de los precios se debe a una "restricción financiera". "La caída del precio del petróleo es a muy corto plazo", aseguró Trump, quien agregó que los precios negativos de crudo reflejan más la situación financiera que la del petróleo.

Trump considerará detener las importaciones de petróleo saudita, dice que Estados Unidos tiene "mucho"

WASHINGTON (Reuters) - El presidente Donald Trump dijo el lunes que su administración estaba considerando la posibilidad de detener los envíos entrantes de petróleo crudo de Arabia Saudita como una medida para apoyar a la industria de perforación doméstica maltratada.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se dirige a la sesión informativa diaria del grupo de trabajo sobre coronavirus en la Casa Blanca en Washington, EE. UU., 20 de abril de 2020. REUTERS / Jonathan Ernst

"Bueno, lo veré", dijo Trump a los periodistas en una conferencia de prensa diaria después de que algunos legisladores republicanos le pidieran que bloqueara los envíos bajo su autoridad ejecutiva.

Trump dijo que había escuchado la propuesta inmediatamente antes de la rueda de prensa. "Ciertamente tenemos mucho petróleo, así que lo echaré un vistazo", dijo.

Los futuros del petróleo crudo de EE. UU. Colapsaron para negociarse en territorio negativo por primera vez en la historia el lunes, en medio de un exceso de oferta inducido por el coronavirus. Los futuros terminaron el día en un sorprendente menos- $ 37.63 por barril, ya que los comerciantes desesperados pagaron por deshacerse del petróleo ya que el espacio de almacenamiento estaba cerca de agotarse.

El colapso de los precios ha amenazado con llevar a la industria petrolera estadounidense a la bancarrota.

Trump describió la caída como a corto plazo y derivada de una "restricción financiera", pero dijo que la industria petrolera estaba sufriendo por la falta de demanda, ya que los estados han impuesto restricciones de permanencia en el lugar para frenar la propagación del virus.

“El problema es que nadie está conduciendo un automóvil en cualquier parte del mundo, esencialmente. ... Las fábricas están cerradas, las empresas están cerradas ", dijo Trump. "Teníamos mucha energía para comenzar, el petróleo en particular, y de repente perdieron el 40%, el 50% de su mercado".

Dijo que el grupo mundial de productores conocido como OPEP + había acordado reducir la producción en unos 15 millones de barriles por día, y dijo que los precios débiles podrían forzar más caídas por razones económicas.

“Tienen que hacer más por el mercado, es lo mismo aquí. Si el mercado es como es, la gente lo ralentizará o se detendrá. Eso va a ser automático, y eso está sucediendo ", dijo Trump.

Trump reiteró que su administración planea recargar las reservas de petróleo crudo de emergencia de la nación a medida que los precios caen.

“EEUU no puede permitir que Riad inunde el mercado con petróleo”

Tras el derrumbe de WTI a tasas negativas, un senador republicano pide al presidente Donald Trump que no deje que Arabia Saudí “inunde el mercado con petróleo”.

Semejante “caída dramática”, de acuerdo con el senador Kevin Cramer, explica por qué el presidente de EE.UU., Donald Trump, “no puede permitir que Arabia Saudí inunde el mercado con petróleo”.

Trump tampoco debe permitir que Arabia siga descargando su crudo en EE.UU., añadió el senador del estado de Dakota del Norte (centro-oeste), un correligionario del presidente, en un comunicado emitido la misma jornada del lunes.

“La caída dramática subraya por qué no podemos permitir que Arabia Saudí inunde el mercado, especialmente, dada nuestra decreciente capacidad de almacenamiento. Ahora mismo, mayor número de petroleros saudíes en años está llegando a nuestras costas. Dada la noticia de hoy (lunes), instó al presidente Trump a impedir que ellos descarguen en Estados Unidos”, remachó Cramer.

El senador estadounidense hizo notar que el histórico colapso del precio de WTI también “amenaza” los sectores del petróleo y gas de EE.UU., con miles de pérdidas de trabajo, mientras “socava” la seguridad nacional, si la industria no se pueda recuperar.

No obstante, el día que el precio del WTI se derrumbó a tasas negativas, Trump anunció desde la Casa Blanca que quiere añadir hasta 75 millones de barriles de petróleo a la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR, por sus silgas en inglés) del país, aprovechando los precios bajos récord del crudo.

Añadió también que considerará la iniciativa de bloquear las importaciones de crudo de Arabia Saudí, propuesta por Cramer. “Ciertamente tenemos mucho petróleo (...) Tenemos un almacenamiento masivo”, comentó el presidente.

Este descenso del precio del crudo del WIT ha registrado su menor nivel histórico desde 1986. Parece ser que ni el reciente acuerdo de la OPEP plus, (liderado por Arabia Saudí, Rusia y otros productores del carburante, entre ellos México) ha logrado evitar el desplome del precio del crudo en el mercado mundial. Aún con todo, los países esperan que este acuerdo devuelva el equilibrio al mercado petrolero.

Distintos analistas coinciden en que el impacto mundial del nuevo coronavirus 2019 (COVID-19) ha afectado el mercado petrolífero.

El precio de la guerra del petróleo: Arabia Saudí se llena de deudas

Arabia Saudí vendió 7.000 millones de dólares en bonos siguiendo el ejemplo de otros estados de Oriente Medio que emitieron deuda externa ante la pandemia del coronavirus y la caída de los precios del petróleo, informa Bloomberg. Los economistas afirman que la guerra de precios del crudo asestó un duro golpe a la economía del reino.

El acuerdo de la OPEP+ concluyó y los participantes del mercado respiraron con alivio. Rusia y Arabia Saudí lograron acordar una reducción de la producción. Pero no hay que esperar que los precios del petróleo se disparen: la demanda juega un papel clave, y se mantiene baja ante la pandemia del coronavirus, señala Natalia Dembínskaya, columnista de la edición en ruso de Sputnik.

La reducción de la producción mundial en unos diez millones de barriles al día solo ha evitado que el mercado se derrumbe aún más. El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que, gracias al acuerdo de la OPEP+, el precio medio del barril será de 34,8 dólares en 2020 y de 36,4 dólares en 2021.

En este contexto, la economía de Arabia Saudí se ha enfrentado a graves problemas. El presupuesto del reino se basa en precios exorbitantes para la situación actual: 80 dólares por barril. Por lo tanto, resulta imposible que el país evite un déficit presupuestario. Según las estimaciones de Moody's, podría alcanzar un 10% del PIB.

"Los precios actuales del petróleo están obstaculizando seriamente la economía saudí", comentó Todd Schubert, jefe de investigación de renta fija del Banco de Singapur.

En esta situación, a los saudíes no les queda nada más que endeudarse, constata Dembínskaya.

El reino vendió el 15 de abril 2.500 millones de dólares de bonos con vencimiento a 5,5 años, 1.500 millones de dólares de deuda con vencimiento a 10,5 años y 3.000 millones de dólares de pagarés a 40 años.

"No tiene otra opción que pedir prestado al mercado de bonos", dijo Richard Segal, analista principal de Manulife Investment en Londres. "Con unos precios del petróleo más bajos, una pronta reducción de la producción, y un paquete de apoyo económico recientemente establecido, el déficit del Gobierno y las necesidades de financiación se han disparado".

De esta manera, Riad siguió el ejemplo de sus vecinos de Oriente Medio, que también tuvieron que acumular deuda externa a raíz de la pandemia y el colapso de los precios de la energía. La semana pasada, Catar y Abu Dabi vendieron 17.000 millones de dólares en bonos.

Arabia Saudí tiene ahora alrededor de 500.000 millones de dólares en reservas, pero los analistas advierten que el déficit presupuestario seguirá creciendo. El Gobierno saudí planea aumentar su techo de la deuda del 30% al 50% de la producción económica y dijo que podría pedir prestado hasta 100.000 millones de riyales saudíes (26.600 millones de dólares) este año.

Los precios del petróleo WTI cayeron debido a la expiración de futuros, almacenamientos empaquetados

MOSCÚ, 21 de abril. / TASS /. La caída del lunes de los futuros del petróleo WTI fue causada por el acercamiento de la fecha de vencimiento y las instalaciones de almacenamiento embalado, dijo la Agencia Rusa de Calificación Crediticia Analítica (ACRA).

"Los precios del petróleo WTI cayeron en más de un 300%, a la zona negativa. Esta situación fue causada por la fecha de vencimiento del petróleo WTI - 21 de abril - y la falta de capacidad de almacenamiento", dijo ACRA en un comentario.

Los analistas dicen que los futuros del WTI eran entregables. Normalmente, antes de la fecha de vencimiento, los hedgers compran contratos. Sin embargo, esta vez los productores de petróleo que vendieron los futuros para mitigar sus riesgos, decidieron no comprarlos y están listos para entregar petróleo a cualquier precio, porque sus depósitos están llenos y ya han recibido sus ingresos vendiendo sus futuros. contratos a tiempo.

"Como resultado, los especuladores no pueden vender futuros a los coberturistas. Al mismo tiempo, no necesitan petróleo, y están listos para pagar más para que se lo quiten. Esta situación en el mercado financiero se llama" esquina " ", dijo la agencia de calificación.

Según los expertos, esta dinámica en los precios del petróleo permite presumir que la Comisión de Ferrocarriles de Texas, la agencia estatal de EE. UU. Que regula la industria del petróleo y el gas, resolverá imponer restricciones a la extracción de petróleo en Texas durante la sesión del martes.

Rusia propone vender petróleo sobre la base de los contratos 'take-or-pay'

MOSCÚ (Sputnik) — Rusia propone vender petróleo sobre la base de los acuerdos 'take-or-pay' (toma o paga) y está dispuesta a discutirlo con sus socios, declaró el vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev.

"Dada nuestra experiencia en el sector gasístico, proponemos vender el petróleo sobre la base de los contratos 'take-or-pay'. Estamos dispuestos a debatir está opción con nuestros socios", escribió Medvédev en su cuenta de Faceboook en el contexto de la situación acerca de los contratos de futuros de petróleo de Estados Unidos.

"Lo que vemos con respecto a los contratos de futuros de petróleo recuerda mucho a una conspiración del cartel", expresó Medvédev.

Max Keiser: "Los precios negativos del petróleo WTI son las partes del cuerpo cortadas a una bestia bancaria desmembrada"

La caída sin precedentes de los futuros del petróleo WTI para entrega en mayo, por debajo de 0 dólares, representa la extremidad "cortada" de una "bestia bancaria desmembrada", según señaló este martes durante una entrevista con RT el presentador del programa Keiser Report y excorredor de bolsa estadounidense Max Keiser.

"Intuitivamente, el observador casual está completamente perplejo cuando escucha que el precio del petróleo se ha vuelto negativo, y tiene razón al pensar que algo está fundamentalmente mal en este mercado", dijo Keiser.

El presentador aseveró asimismo que las tasas de interés negativas son una prueba más de que el sistema financiero global fue "destruido irreparablemente" durante la crisis de 2008.

"Deberíamos ver los precios negativos del petróleo y las tasas de interés negativas como las partes del cuerpo cortadas a una bestia bancaria desmembrada, que ensucia el matadero de financiarización que creamos con dinero barato y una desregulación interminable", declaró Keiser.

"En 2020 el cadáver podrido de los bancos mundiales, muertos desde 2008, se está desintegrando ante nuestros ojos y todas las señales de precios de todos los mercados han dejado de tener sentido", subrayó el experto.

"El petróleo de esquisto de EE.UU. no es rentable"

Max Keiser advirtió además a RT que hay señales de que los recientes altos precios del petróleo estadounidense nunca volverán. Según el presentador, la situación actual muestra que la industria del petróleo de esquisto de EE.UU. ha quedado expuesta como esencialmente no rentable.

El esquisto "tenía cero posibilidades de ser rentable porque la industria, tal como está estructurada, es negativa para el flujo de efectivo, sin forma alguna de volverse positiva", indicó Keizer, señalando que "toda la industria existe únicamente como un medio para crear bonos basura rentables para Wall Street".

"Creo que el mundo está experimentando un cambio de paradigma lejos del petróleo, por lo que los máximos históricos que hemos visto en el precio podrían no volver nunca", concluyó el excorredor de bolsa estadounidense.

El gran dilema de los países productores: ¿es sostenible el precio negativo del petróleo?

Apenas ha transcurrido una semana desde que el mercado digería un acuerdo histórico para el recorte de la producción de petróleo en casi 10 millones de barriles. La medida se anunciaba como un paso de calado para la estabilización de un mercado agitado por las convulsiones económicas del coronavirus y la guerra de precios abierta entre dos grandes productores como Arabia Saudí y Estados Unidos.

El presidente estadounidense Donald Trump se felicitaba por un "gran acuerdo", facilitado por sus gestiones, que venía a salvar cientos de miles de empleos en la industria petrolera estadounidense.

Cualquier esperanza de éxito del acuerdo, no obstante, ha saltado este lunes por los aires. Los precios del barril de petróleo West Texas Intermediate registraron recortes superiores al 100%, lo que ha supuesto que por primera vez se registren precios negativos en este mercado de hasta 42 dólares por barril. Es decir, los operadores del mercado pagan a los compradores para que se lleven los barriles.

Esta situación se debe a un caso concreto -los futuros que vencen el próximo martes y cuyos barriles subyacentes se entregan en mayo- y reflejan la casuística del momento: el hundimiento de la demanda por los confinamientos y el parón económico junto con el agotamiento de la capacidad de almacenaje en Cushing, Oklahoma (lugar donde se entrega físicamente cada barril de WTI). Nadie quiere comprar ese petróleo ahora: no hay a quién revendérselo ni hay dónde almacenarlo.

Y aunque los vencimientos de los meses siguientes ya sitúan el barril de WTI en el entorno de los 20 dólares, esos precios se fundamentan en la expectativa de que la demanda se va a haber recuperado para entonces, gracias a una suavización de esos confinamientos y la reapertura gradual de la economía. Si esta no se produce ni aumenta la capacidad de almacenamiento en Oklahoma, el vencimiento de mayo con entrega en junio seguirá los mismos derroteros que el de abril.

Lo cierto es que casi desde el primer momento el acuerdo alcanzado por la OPEP y sus aliados, con Rusia a la cabeza (el grupo denominado OPEP+), ha sido cuestionado por los expertos, que advertían de que los recortes anunciados poco podrían hacer para compensar un mercado afectado por un derrumbe global de la demanda, de hasta 30 millones de barriles, a causa de la parálisis económica sin precedentes que ha provocado la lucha contra el Covid-19.

Sin embargo, con su ajuste, los países productores parecían alejar el peor escenario del mercado, aquel que llevaba a un creciente número de expertos a augurar precios negativos —que los productores pagaran a los clientes para que se llevaran los barriles—, debido a la falta de capacidad de almacenamiento por la acumulación de inventarios.

Pero este escenario no ha tardado en hacerse realidad. Las noticias apuntan a que el centro de almacenamiento de Cushing, el principal de Estados Unidos, se encuentra ya al 70% de su capacidad, y al ritmo de aumento de reservas (en la última semana, se alcanzó la cifra récord de 19 millones de barriles), se espera que se llene antes de que finalice mayo.

Todo esto ha llevado a algunas voces en el mercado a señalar la necesidad de que los países productores acuerden ajustes adicionales. Este llamamiento, sin embargo, es fácil que choque con serias resistencias entre unos Estados a los que ya les costó llegar al entendimiento para el acuerdo recién alumbrado. Y si ya este ha generado suspicacias sobre el grado de cumplimiento que puede conllevar, cualquier endurecimiento de las condiciones no haría sino multiplicar estas.

"Hay varios países que tienen una reputación de no siempre cumplir completamente con los acuerdos de reducción de producción. No hay razón para creer que esta vez será diferente. Las condiciones económicas débiles en muchos de estos países pueden darles, en su opinión, una razón excepcional para eludir las reglas", advertían hace unos días los analistas de ABN Amro.

Pero, además, los países de la OPEP+ pueden considerar que ahora les toca a otros mover pieza. De hecho, el acuerdo de hace solo una semana conllevaba la expectativa de que otros países productores, como Estados Unidos, Canadá o Brasil, también reducirían su producción en hasta cinco millones de barriles diarios. Pero este recorte vendría derivado, simplemente, de las condiciones del mercado y los bajos precios, que obligarían a muchos productores a detener la producción.

Ese escenario parece haberse precipitado con este derrumbe de precios, que sitúa a buena parte de la industria del 'shale oil' estadounidense contra las cuerdas. Cabe señalar que mientras el petróleo West Texas sufre un derrumbe de proporciones históricas, los precios del petróleo Brent, de referencia en Europa y Oriente Medio, registran un recorte mucho más limitado, próximo al 9%, que lo dejan en torno a los 25 dólares por barril. La brecha entre ambas referencias se ha abierto a niveles no vistos en muchos años.

Es cierto que en la caída de este lunes del Texas influyen cuestiones técnicas del mercado, ya que el vencimiento este martes del contrato del futuro de mayo obliga a los inversores a deshacerse del mismo de forma precipitada si no quieren recibir unos barriles para los que cada vez hay menos sitio de almacenaje. Pero esto no oculta que la situación ha llegado a ser más compleja para el mercado petrolero estadounidense que para el resto, a causa de su incapacidad para ajustarse de forma automática —de hecho, algunos productores en estados como Texas claman por un acuerdo sectorial para limitar la producción— y su lejanía del mar, que hace escasamente viable el recurso al almacenaje de la producción en buques flotantes, una opción que sí se está explotando en centros de producción de Oriente Medio.

Es difícil que el Brent escape a los recortes mientras los precios del West Texas se derrumban, pero mientras se mantenga un cómodo diferencial entre ambos, es posible que algunos productores de la OPEP+ interpreten la situación como favorable, ya que podrían estar consiguiendo estabilizar los precios del Brent sin dejar de herir una industria, la del 'shale oil', contra la que se han dirigido la mayor parte de sus estrategias en los últimos años. El hundimiento de esta podría dejarles al fin el camino libre para capitalizar una recuperación del mercado que los expertos prevén hacia el tramo final de 2020.

Así, la cuestión que preside hoy el mercado del crudo puede dejar de plantearse desde el punto de vista de cuánto más pueden hacer los países productores por estabilizarlo, para abordarla más bien como a quién le puede interesar hacerlo.

Entre estos últimos destacaría, obviamente, Estados Unidos, necesitado de proteger la que ha sido una de sus industrias más pujantes de la última década. Pensar, sin embargo, en una Administración estadounidense impulsando un ajuste de la producción en una industria privada como la del crudo puede parecer fuera de toda lógica. Pero tampoco era fácil, hasta hace una semana, imaginar a un presidente estadounidense celebrando un acuerdo de la OPEP para elevar los precios del petróleo.

En tiempos extraordinarios, no se puede descartar ninguna medida extraordinaria. Y el colapso de los precios del crudo solo parece remediable con soluciones que hoy son difíciles de imaginar.

Fuentes: El País, El Confidencial, RT, Hispan TV, Cinco Días