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La razón detrás del rechazo de la UE a la vacuna rusa: La vacuna rusa contra el COVID-19 arruina el negocio a las grandes farmacéuticas

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
sábado 15 de agosto de 2020, 02:23h

La compañía sueco-británica AstraZeneca (AZ) firmó este viernes un acuerdo de suministro con la Unión Europea de al menos 300 millones de dosis de la vacuna contra el coronavirus.

Redacción

 

 

La compañía sueco-británica AstraZeneca (AZ) firmó este viernes un acuerdo de suministro con la Unión Europea de al menos 300 millones de dosis de la vacuna contra el coronavirus.

El acuerdo, del que no se ha proporcionado detalles, se basa en otro anterior alcanzado en junio entre AstraZeneca y la Alianza de Vacunas Inclusivas de Europa, formada por Francia, Italia, Alemania, y Países Bajos.

"Una vez que la vacuna ha demostrado ser segura y eficaz contra el covid-19, la Comisión ha acordado las bases para un marco contractual para la compra de 300 millones de dosis de la vacuna AstraZeneca, con la opción de comprar 100 millones más, en nombre de los Estados miembros de la UE", apunta en un comunicado la Comisión Europea (CE).

En fase II/III

Por su parte, Ursula von der Leyen, presidenta de la institución, afirmó que las "intensas negociaciones" llevadas a cabo están dando resultados. "El acuerdo de hoy es la primera piedra angular en la implementación de la Estrategia de Vacunas de la Comisión Europea. Esta estrategia nos permitirá proporcionar futuras vacunas a los europeos, así como a nuestros socios en otras partes del mundo", destacó.

Asimismo, Stella Kyriakides, Comisionada de Salud y Seguridad Alimentaria, añadió que se continuará trabajando "incansablemente" para incorporar más candidatos a una amplia cartera de vacunas de la UE. "Una vacuna segura y eficaz sigue siendo la estrategia de salida más segura para proteger a nuestros ciudadanos y al resto del mundo del coronavirus", apostilló.

El comunicado explica que el acuerdo alcanzado será financiado con el Instrumento de Ayuda de Emergencia, que cuenta con fondos destinados a la creación de una cartera de vacunas potenciales con diversos perfiles y producidas por diferentes empresas.

La vacuna de AstraZeneca se encuentra actualmente en la fase II/III de ensayos clínicos, tras unos resultados prometedores en la fase I/II. Según la CE, su elección se debe "a la tecnología utilizada, la velocidad de desarrollo a gran escala, el coste, el riesgo compartido, la responsabilidad y la capacidad de producción para abastecer a toda la UE".

Estrategia europea

El pasado 17 de junio, la CE presentó una estrategia europea para acelerar el desarrollo, fabricación y despliegue de vacunas seguras y eficaces contra el covid-19.

"A cambio del derecho a comprar un número específico de dosis de vacunas en un plazo determinado, la Comisión financiaría parte de los costes iniciales que afrontan los productores de vacunas en forma de acuerdos de compra anticipada. La financiación proporcionada se consideraría como un pago anticipado de las vacunas que realmente adquirirán los Estados miembros", puntualiza el texto.

En opinión de la CE, la inversión en una vacuna supone un gran riesgo debido al alto coste y los fallos que se presentan, por lo tanto, este tipo de acuerdos "permiten realizar inversiones que, probablemente, de otro modo no se llevarían a cabo".

Análisis: La vacuna rusa contra el COVID-19 arruina el negocio a las grandes farmacéuticas

Vicky Peláez

Ya van más de ocho meses desde que la pandemia de coronavirus viene devorando sin tregua a los humanos en todos los rincones del mundo donde los muertos ya llegaron a 700.000 y la economía sufre un serio derrumbe. En medio de tan negro panorama, el anuncio de la vacuna rusa Sputnik V ha llenado de esperanza a toda la humanidad.

 

Lo esencial es invisible a los ojos.
(Antoine de Saint-Exupéry, El Principito)

 

El lograr una vacuna contra el COVID-19 se convirtió desde el primer anuncio de la pandemia en la prioridad de cada gobierno y más de 200 laboratorios del planeta trabajan desde entonces contra reloj para encontrar una solución que termine con esta terrible pandemia. Las corporaciones farmacéuticas de las grandes potencias, al percibir la posibilidad de una ganancia segura y suculenta, se lanzaron en una carrera internacional desenfrenada para ser los primeros en encontrar la vacuna salvadora guiándose por el egoísmo racional de Margaret Thatcher y olvidándose de la cooperación internacional, la solidaridad colectiva y de los intereses del público global.

En estas condiciones, el anuncio del presidente ruso, Vladímir Putin, indicando que el Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya ha registrado la vacuna rusa contra el coronavirus Sputnik V en el registro estatal de medicamentos del Ministerio de Salud, provocó no solo alegría, sino también desató estupor y dudas sobre la calidad, eficiencia y seguridad de esta vacuna. Y no podía ser otra la reacción de Occidente para quien un país como Rusia, que recién pasó del socialismo al capitalismo, no podría tener la capacidad de convertirse en el primero en el mundo en producir la vacuna contra el temible COVID-19.

Se olvidaron los gobernantes occidentales que a pesar de los dramáticos cambios que experimentó Rusia en los siglos XX y XXI, el país logró proteger y conservar el conocimiento y experiencia de una vieja escuela de virología en términos históricos y su capacidad creativa frente a las pandemias.

Lo que está temiendo Occidente es que al convertirse Rusia en el primer país del mundo que ofrece la solución para acabar con el virus que azota el planeta, la autoridad rusa se proyectaría más encima de la occidental en la opinión pública global. Por supuesto, los más poderosos y ricos del mundo no pueden aceptar esta realidad.

Además la Big Pharma, es decir el complejo farmacéutico globalizado, ya se frotaba las manos pensando en las suculentas ganancias que le traería la vacuna contra el coronavirus tan anhelada por la humanidad. Y de repente aparecen estos rusos y el mismo día del anuncio del registro de su vacuna Sputnik V han recibido pedidos por 1.000 millones de vacunas de 20 países. Estas solicitudes hicieron bajar en seguida las acciones de Pfizer en un 0,8%, las de Novavax en 7,7% y las de Moderna en un 2,5%.

Todas estas tres corporaciones están incluidas en la lista de la Organización Mundial de Salud (OMS) como creadores de la vacuna contra el COVID-19 que están en el tramo final o fase tres en el que se evalúa la seguridad y la eficacia de la misma. Sin embargo, entre esas no se incluye la vacuna anunciada por Rusia por no "generar la confianza", según el principal inmunólogo norteamericano, Anthony Fauci quien declaró: "Espero que los chinos y los rusos realmente estén probando la vacuna antes de administrarla a alguien. Las afirmaciones de que tienen una vacuna lista para distribuir antes de hacer las pruebas son, cuanto menos, problemáticas".

Al final de su intervención ante el Congreso en Washington, el doctor Fauci aseguró: "En Estados Unidos estamos avanzando rápidamente y no pienso que aparecerán vacunas antes que las nuestras ni que vayamos a depender de otros países para obtener la vacuna".

No calculó bien la autoridad máxima de EEUU en inmunología, que los rusos empezarán la vacunación voluntaria masiva a partir del primero de octubre. Mientras que la vacuna mRNA-1273 creada por la corporación Moderna no va a estar lista hasta el 3 de noviembre, como lo estaba esperando Donald Trump, sino para el comienzo de 2021.

La mayoría de los expertos consideran que la vacuna norteamericana y la británica estarán disponibles para mediados de 2021. Y esto es a pesar de los 8.000 millones de dólares que el Gobierno norteamericano entregó a las biotecnológicas nacionales. Los representantes de la corporación china, Sinopharm anunciaron que su vacuna estará lista para el uso antes del fin de este año.

Frente a este adelanto ruso, no le quedó ninguna otra alternativa a la OMS, al Gobierno norteamericano, alemán, a los representantes de la Big Pharma y a los medios de comunicación globalizados que poner en duda la efectividad de la vacuna rusa Sputnik V, aunque será muy difícil ante la opinión mundial.

?El sistema internacional de aceptación de vacunas y de nuevos medicamentos está funcionando a base de lo que se conoce como secret de Polichinelle que consiste en la idea que todos saben lo que está ocurriendo, pero nadie quiere hablar de esto.

Según el autor del libro Pharmas, Greed, Lies and the Poisoning of America, Gerald Posner, "las corporaciones farmacéuticas perciben el COVID-19 como una oportunidad de negocios que se presenta solamente una vez en la vida. Esta pandemia global tiene el potencial de un bombazo para la industria en términos de venta y ganancias. Mientras peor se pone la pandemia, más altas serán las ganancias".

Las corporaciones de EEUU ya han recibido más de 8.300 millones de dólares para el desarrollo de la vacuna contra el coronavirus. También poseen la autoridad de establecer el precio, determinar la distribución de la vacuna poniendo sus intereses comerciales encima de las prioridades de la salud. No hay que olvidar que el mercado mundial farmacéutico es de 1,3 millones de millones de dólares y la misma Johnson & Johnson que está preparando su vacuna contra el COVID-19 ya proyectó obtener en 2020 más de 86.000 millones de dólares. La inesperada entrada de Rusia en este mercado farmacéutico está haciendo peligrar sus cálculos financieros.

La OMS tampoco se caracteriza por su desinterés o su santidad. Hace 12 años, en 1988, el director de la OMS (1973-1988) Halfdan T. Mahler advirtió al mundo en el periódico danés Politiken del creciente poder de la industria farmacéutica: "La industria se está apoderando de la OMS".

Pasados 21 años de su advertencia, estalló el escándalo de la gripe porcina. El ministro de Salud y Asistencia Social de Polonia, Adam Fronczak, reveló detalles sobre horribles contratos cuando las compañías farmacéuticas ayudadas por la OMS vendieron vacunas que no eran apropiadas y describió cómo la OMS negociaba el precio de la vacuna con los gobiernos en nombre de las compañías. (ResearchGate, 15 de febrero, 2015; Avens Publishing Group, Why the Corruption of the World Health Organization (WHO) is the Biggest Threat to the World Public Health of our Time, enero 2015, vol.2, issue 1).

Entonces, todo esto explica la risible y escéptica recepción que obtuvo la vacuna rusa Sputnik V en los círculos de los países y corporaciones farmacéuticas que se consideran ser amos y guardianes de la salud planetaria. No obstante, tanto los habitantes de América Latina, Asia y África recibieron la noticia sobre una posibilidad de poner fin a la pandemia con la vacuna rusa con optimismo y esperanza de acabar con la pesadilla que los está teniendo en zozobra. El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, fue el primero en anunciar que aceptó la propuesta de Putin de abastecer su país con la vacuna rusa, anunciando que será el primero en vacunarse.

El presidente de Argentina, Alberto Fernández envió una carta al presidente Putin con sus felicitaciones "por un logro que quedará en la páginas indelebles de la historia de la medicina mundial". Las autoridades de Brasil ya están negociando la producción de esta vacuna en su país. Bolivia también expresó su deseo de obtener la Sputnik V.

En realidad, a ninguno de los países en condiciones de severa pandemia les interesa el escepticismo occidental sobre la vacuna rusa y los comentarios sobre la presura con que ha sido registrada la vacuna. Pero la muerte de más de 700.000 personas en el mundo y la posibilidad de la segunda ola de coronavirus en septiembre no ofrecen más tiempo para extender las pruebas varios meses más.

Los científicos del Centro Nacional de Investigación Epidemiología y Microbiología Gamaleya y los del Ministerio de Defensa ruso están convencidos que su único y exclusivo método de uso de dos vectores adenovirales es el más eficiente y seguro de todos los procedimientos utilizados por otras instituciones y corporaciones farmacéuticas.

Así, como opinó el filósofo argentino José Pablo Feinmann, "lo biológico se transforma en política de Estado: el que resuelva la situación biológica va a adelantarse a otros".

Rusia ha hecho el primer paso hacia adelante y este paso incomodó a los más ricos y poderosos de nuestro planeta, alegrando al mismo tiempo al resto de la humanidad que es la mayoría.

Curiosamente, Gates se ha quedado atrás en la carrera farmacológica con la vacuna de su empresa Inovio Pharmaceuticals. Trump ha favorecido financieramente más a la empresa Moderna, donde aparece como asociado el infectólogo Anthony Fauci, mediante el National Institute of Allergy and Infectious Diseases que dirige.

Pese a ello, Gates se mostró optimista por la efectividad de las vacunas contra el COVID-19, advirtiendo que existirá una dificultad para su distribución: "No será una solución expansiva y de bajo costo para el resto del mundo".

El verdadero mundo requiere de una nueva OMS, más plural y menos elitista, alejada de los controles globalistas anglosajones.

Análisis: Sabotaje de la OMS y Microsoft a la vacuna rusa Sputnik V

Alfredo Jalife-Rahme

La OMS se volvió una vulgar sucursal de la controvertida Fundación Bill & Melinda Gates, su primer donante. La globalista Microsoft, fundada por Bill Gates, ostenta una capitalización de mercado de 1,36 billones de dólares frente al raquítico presupuesto de la OMS que, con la salida de EEUU, posee 4.760 millones: ¡30 veces menos que Microsoft!

El momento Sputnik y el momento Putin sobre la primera vacuna del mundo contra el COVID-19 despertó la envidia y la furia de los medios multimedia anglosajones, adscritos al globalismo y sembrados en la carrera geopolítica y farmacológica de las vacunas.

Más allá del esperado escepticismo sobre la seguridad y eficacia de la vacuna rusa, llamó poderosamente la atención que se haya sumado la controvertida OMS a las críticas infundadas de sus mecenas anglosajones, como acotó uno de los principales consejeros del Director General de la OMS: el canadiense-anglosajón Dr. Bruce Aylward, entrenado por la London School of Hygiene and Tropical Medicine y la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health.

Cabe señalar que la hazaña farmacológica rusa, en caso de ser efectiva, deja rezagadas tanto a la vacuna británica AstraZeneca de la Universidad de Oxford como a la vacuna china CanSinoBio.

Dejo de lado las anteriores controversias de la OMS, que brilló por su ausencia en investigar los efectos en la salud por el desastre nuclear en Fukushima. También el papel de su directora entre 2004 y 2017, la sino-canadiense Margaret Chan Fung Fu-chun, por su pésimo manejo del brote de la fiebre aviar H5N1 de 1997 al frente del Departamento de Salud de Hong Kong, sin contar los despilfarros estrafalarios en sus truculentos viajes. También soslayo el pésimo manejo de la OMS del brote de ébola en 2014 en África occidental.

La OMS ha sido severamente criticada por sus sesgados análisis, políticamente motivados, sobre su clasificación de sustancias potencialmente cancerígenas. Peor aún: la OMS despilfarra más de 200 millones de dólares al año que representan mucho más de lo que invierte en conjunto en malaria, tuberculosis, sida y problemas de salud mental.

El financiamiento de la OMS es aterradoramente perturbador cuando se escudriña a sus 20 principales donadores bajo el esquema globalista de asociación público-privada (PP) que puso de moda financierista el Banco Mundial para la transición de enajenación catastral a la privatización plena de las joyas geoestratégicas de los países en vías de desarrollo.

Con la sonora salida de Trump, quedó en primer lugar, como donador de la OMS, la Fundación Bill & Melinda Gates, seguido por el Reino Unido, y en cuarto lugar la controvertida Alianza GAVI. ¡Todo un proyecto globalista anglosajón de control de la salud de los humanos!

Ya había abordado cómo la Alianza GAVI constituye la llave médica para el gobierno mundial del Foro Económico de Davos, al unísono, de nuevo, de la Fundación Bill & Melinda Gates como primer donador de la reciente Cumbre Global de Vacunas bajo los auspicios del Reino Unido y que recaudó casi 9. 000 millones de dólares: ¡el doble del presupuesto anual de la OMS!

La Alianza GAVI, con bendición globalista anglosajona y cuyo principal donador es la Fundación Bill & Melinda Gates, ¿es el caballo de Troya de la OMS?

Hoy la OMS padece un notorio síndrome de Estocolmo y ahora opera su gran reset instrumentado por el Foro Económico Mundial de Davos 2021.

No fue gratuito que la vacuna británica AstraZeneca de la Universidad de Oxford haya sido seleccionada como primer fabricante de vacunas en las instalaciones de COVAX, dirigidas por la Alianza GAVI. ¿De allí nace la cólera contra la delantera de la vacuna rusa?

¿Por qué desea la anglósfera globalista controlar tanto las pandemias como la salud de los casi 8.000 millones de habitantes en la biósfera, según el reloj poblacional global?

Ahora Bill Gates ha exhibido una nueva cuan extraña vocación por las pandemias y las vacunas que no formaron parte de su (de)formación académica, que por cierto no concluyó.

Cabe señalar que a mediados de julio las autoridades del Reino Unido, en específico, el Centro Nacional de Ciberseguridad (NCSC) —quizá a sabiendas del descomunal avance de la vacuna rusa— denunció, sin evidencias, que Moscú intentó robar los datos de la vacuna de AstraZeneca/Universidad de Oxford.

Hoy Microsoft —de la que la controvertida OMS parece ser su vulgar filial—, cofundada por el polémico Bill Gates, ostenta el primer lugar de EEUU, medido por la capitalización de mercado, y el segundo lugar a escala global, detrás de la petrolera saudita Aramco, con 1,36 billones de dólares y que ha dejado atrás a:

  • Apple con 1,28 billones (tercer sitial en el ranking global);
  • Amazon con 1,23 billones (cuarto lugar);
  • Alphabet con 919.000 millones (quinto lugar);
  • Facebook con 584.000 millones de dólares (sexto lugar).

Resulta perturbador el control casi absoluto no solo de la OMS, sino también del dominio estadístico por los epidemiólogos de entidades globalistas anglosajonas como el Imperial College London y la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health.

Es ampliamente sabido que el ominoso reporte sobre el COVID-19 del Imperial College London influyó notablemente en la aplicación de medidas de confinamiento en el Reino Unido y EEUU, donde brillaron intensamente los modelos matemáticos del prominente epidemiólogo Neil Ferguson.

Por cierto, Neil Ferguson fue orillado a renunciar después de que su amante casada lo visitó en su casa en Londres dos veces sin respetar la guía de la distancia social que él mismo había exigido.

Hoy los fustigados epidemiólogos, por poco creíbles, de la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health marcan en forma inverosímil la pauta sobre el curso de la pandemia en el mundo sin ningún control ajeno y/o foráneo.

Lo perturbador radica en que la Universidad Johns Hopkins fue el asiento ideológico y estratégico de los neoconservadores straussianos, encabezados por el subsecretario del Pentágono Paul Wolfowitz, quien dirigió la invasión y la destrucción de Irak.

Asimismo, los intereses pecuniarios del globalista Michael Bloomberg —exalcalde de Nueva York y aliado y correligionario del megaespeculador George Soros, con una fortuna de 54.900 millones— contribuyen a la aplicación de las políticas de salud pública en la controvertida universidad.

En una entrevista con el portal Wired, el depredador financiero Bill Gates, quien opera con máscara de filántropo —en similitud a su aliado George Soros—, divide al mundo entre ricos y pobres cuando "el mundo rico debería terminar seguramente con la pandemia del COVID-19 a finales del 2021", mientras que el restante "lo haría a finales del 2022".