El viernes, el canal de televisión estatal turco TRT World publicó un exclusivo video que muestra a investigadores turcos reuniendo pruebas del asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi dentro del consulado de su país en Estambul hace dos años.
Khashoggi, famoso por criticar al príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohamed bin Salmán, fue visto por última vez en el Consulado de Arabia Saudita el 2 de octubre de 2018, cuando iba allí para extraer los documentos de su matrimonio. Los fiscales turcos alegan que el periodista fue asesinado y luego desmembrado dentro de la misión diplomática. Su cuerpo nunca ha sido encontrado.
El video se publicó una semana después de que la Fiscalía de Turquía preparara una segunda lista de cargos contra seis nuevos sospechosos sauditas en relación con el asesinato de Khashoggi.
En las imágenes nunca antes vistas, se muestra a investigadores inspeccionando la ropa manchada con pintura, que según el medio fue usada por un equipo de limpieza que eliminó rastros de sangre de la escena del crimen, pintando las paredes del consulado.
También hay pruebas de que las alfombras del consulado se limpiaron en seco en los días posteriores a la desaparición de Khashoggi. El recibo de la tintorería fue dejado adherido a las alfombras, según afirma el canal turco. Además, el clip muestra pequeñas manchas de sangre en las paredes y pisos del consulado, que fueron detectadas con luces UV.
De acuerdo con TRT World, los investigadores habrían encontrado agentes químicos dentro del consulado saudí, que podrían haber sido utilizados para eliminar el ADN de Khashoggi después de que su cuerpo fuera posiblemente incinerado en un horno de barro.
Ese horno, que también aparece en el video, se utilizó ampliamente en los días posteriores a la desaparición del periodista, según los investigadores. Además, se reveló que un panadero supuestamente fue llamado para que encendiera el horno justamente en ese período.
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HRW denuncia blanqueo de Riad para encubrir asesinato de Khashoggi
HRW denuncia el “blanqueo” de los gobernantes saudíes para encubrir sus violaciones de derechos humanos, particularmente, en el caso de Jamal Khashoggi.
En un comunicado publicado el viernes con motivo del aniversario del homicidio del periodista disidente saudí Jamal Khashoggi, la organización pro derechos humanos Human Rights Watch (HRW) repudia “la campaña publicitaria” lanzada por el régimen saudí, en la que ha gastado miles de millones de dólares para desviar la atención pública de su “funesto historial de violación de los derechos humanos”.
La oenegé no gubernamental, además, ha criticado que aún no ha habido rendición de cuentas de altos funcionarios saudíes involucrados en el “brutal” asesinato de Khashoggi, pese a las masivas denuncias internacionales.
“El Gobierno saudí ha hecho todo lo posible en los últimos dos años para enterrar el asesinato de Jamal Khashoggi bajo espectáculos públicos y eventos deportivos”, lamentó Michael Page, director adjunto de HRW para Asia Occidental.
Para llegar a este objetivo, según resalta HRW, los funcionarios saudíes, en especial, el príncipe heredero Muhamad bin Salman Al Saud, han organizado y financiado eventos de alto perfil, como la cumbre económica del G-20, el rally Dakar de 2020, el torneo de golf Saudi Invitational y los eventos de lucha libre profesional de la WWE, como una medida para mejorar la imagen del reino árabe tras el brutal asesinato de Khashoggi.
“Cuando estrellas de Hollywood, atletas internacionales y otras celebridades mundiales aceptan el dinero del Gobierno saudí para actuar en el país mientras guardan silencio sobre el atroz historial de derechos del gobierno, están impulsando la estrategia del reino de encubrir los abusos de Bin Salman”, ha advertido Page.
Khashoggi, prominente columnista del diario estadounidense The Washington Post (WP) —quien se mostraba crítico con la política del régimen de Riad—, fue degollado el 2 de octubre de 2018 en el consulado saudí en la ciudad turca de Estambul.
Tras reiteradas negativas, las autoridades saudíes terminaron reconociendo el asesinato del periodista, pero insinuaron que fue obra de algunos de los asesores de Bin Salman, aunque las evidencias señalan que él mismo lo ordenó. Sin embargo, nunca se llegó a incriminar al príncipe heredero.
Entretanto, un tribunal de Arabia Saudí condenó el 7 de septiembre a penas de cárcel a ocho personas por el asesinato de Khashoggi, reduciendo así la pena de muerte dictada en diciembre de 2019 contra cinco de ellas.
El fallo de la corte saudí provocó el inmediato rechazo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que consideró “parodia” tal veredicto, y de Turquía que denunció que el fallo dictado por Riad contra los autores del asesinato de Khashoggi “no cumplía las expectativas” del país ni de la comunidad internacional.