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Ante una nueva campaña difamatoria contra la vacuna rusa: Qué se sabe de la vacuna Sputnik V en mayores de 60 años

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
viernes 18 de diciembre de 2020, 21:00h

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, dijo este jueves que todavía no se ha vacunado contra el coronavirus, pero lo hará "tan pronto como sea posible".

El mandatario, quien actualmente tiene 68 años, señaló que "las vacunas no han llegado" para personas de su edad, en referencia a la Sputnik V, desarrollada por el Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya.

De inmediato, en Argentina se generó una polémica y surgieron duras críticas contra el mandatario de ese país, Alberto Fernández, quien anunció la semana pasada un contrato con Rusia para adquirir las dosis necesarias para vacunar a 10 millones de argentinos, entre enero y febrero del próximo año, y entre los grupos prioritarios están las personas mayores de 60 años.

¿Qué dijo exactamente Putin?

Durante su gran rueda de prensa anual, el mandatario ruso señaló que las vacunas "hoy en día se proporcionan a los ciudadanos de una determinada categoría de edad".

En su alocución, añadió: "Para personas como yo, las vacunas aún no han llegado. Repito una vez más, soy una persona bastante respetuosa de la ley en este sentido, escucho las recomendaciones de nuestros especialistas, y hasta ahora no me he vacunado, pero definitivamente lo haré".

¿Qué sucedió en Argentina tras la declaración de Putin?

Algunos medios argentinos publicaron, de inmediato, que la vacuna rusa no era recomendable para mayores de 60 años. La discusión se trasladó a las redes sociales, donde se posicionó la etiqueta #AlbertoMentiroso.

En Twitter se pueden leer mensajes como: "Si no fuera por Putin, estos delincuentes vacunaban sin piedad a los jubilados".

Incluso alguien señaló, siguiendo el discurso mediático: "Miles de mayores y personas de riesgo hubiesen muerto si el presidente Putin no advertía de su peligro".

"Alberto, te quiero ver poniéndote la vacuna"manifestó otro internauta; esto porque cuando el mandatario, de 61 años, hizo el anuncio del acuerdo con Rusia, dijo que sería el primero en vacunarse, una vez que la vacuna llegue al país y sea aprobada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).

¿Cuál es el proceso de vacunación en Rusia?

La Sputnik V es una vacuna que utiliza una tecnología de adenovirus humano de dos vectores diferentes, Ad26 y Ad5, que se aplican en dos inyecciones. Esta solución no contiene adenovirus humanos vivos, sino vectores adenovirales, que no multiplican y resultan completamente seguros para la salud.

Los resultados obtenidos durante la fase 3 de los ensayos clínicos de esta vacuna mostraron que la eficacia del fármaco ruso es del 91,4%.

El pasado 5 de diciembre comenzó la vacunación masiva en Rusia. En primera instancia, está dirigida a personas entre 18 y 60 años.

La vacunación es gratuita y tiene carácter voluntario, se lleva a cabo en dos etapas y la segunda inyección se aplica 21 días después de la primera.

¿Qué pasa con los mayores de 60 años?

Alexéi Kuznetsov, asesor del ministro de Salud de Rusia, Mijaíl Murashko, afirmó que "actualmente el uso médico rutinario de la vacuna Sputnik V es posible con pacientes de entre 18 y 60 años".

"Para aumentar el límite máximo de edad, los desarrolladores de la vacuna, el Centro Gamaleya del Ministerio de Salud de Rusia, están realizando ensayos clínicos adicionales con voluntarios que son de más de 60 años, quienes están mostrando buenos resultados preliminares. Ningún problema de seguridad con la Sputnik V fue determinado con los voluntarios de mayor edad", declaró Kuznetsov.

"El desarrollador de la vacuna está analizando los datos clínicos y preparando un informe que será usado por el Ministerio de Salud para decidir sobre el uso de la vacuna contra el covid-19 para los grupos de mayor de edad de la población", indicó, agregando que la decisión al respecto "puede tomarse en los últimos 10 días de diciembre".

En un comentario a KP, Kuznetsov detalló que 100 personas mayores de 60 años participan en la prueba. Incluso, en ese ensayo participa el periodista de ese medio Serguéi Ponomarev, quien está en el rango de personas mayores.

Antes, a finales de octubre, director del Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya, Alexánder Gíntsburg, comentó a la agencia rusa Tass, que "un cierto número de personas de 60, 70, tal vez incluso 80 han sido vacunadas".

"No esperamos nada fuera de lo común, no habrá efectos secundarios adicionales, desarrollarán anticuerpos. Lo único es en qué medida los anticuerpos neutralizarán el virus", en comparación con el efecto en los más jóvenes, dijo entonces.

¿Qué mayores han recibido la vacuna?

Además del grupo que participa en los ensayos, se conoce que, hasta ahora, entre las figuras públicas, se han vacunado con la Sputnik V el ministro de Defensa de Rusia, Serguéi Shoigú, de 65 años; el alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, de 62 años; y Gíntsburg, de 69 años.

También lo hizo el escritor y director de cine estadounidense Oliver Stone, quien actualmente tiene 74 años.

"Me vacuné hace unos días. No sé todavía cuán efectiva es la vacuna rusa, pero escuché muchos comentarios positivos sobre ella. [...] Necesitaré la segunda inyección", adelantó.

Director del Centro Gamaleya: "La 'vacuna light' contra el covid-19 no será efectiva por mucho tiempo, pero permitirá prevenir casos fatales graves"

Alexánder Guíntsburg, director del Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya, que desarrolló la vacuna rusa Sputnik V, comentó la idea de crear una 'vacuna light' contra el covid-19. Según sus palabras, este tipo de vacuna es necesaria, ya que es imposible producir rápidamente las cantidades requeridas de un medicamento convencional.

Guíntsburg explicó que este tipo de fármaco ofrecería "un compromiso entre la duración de la preparación de la vacuna y la necesidad de bajar rápidamente el pico de incidencia, y sobre todo la tasa de mortalidad por esta enfermedad, con el uso de solo un componente de la vacuna".

Este jueves, después de una conferencia de prensa anual, el presidente ruso, Vladímir Putin, indicó que existe la posibildad de la creación por especialistas del centro Gamaleya de una 'vacuna light' de una sola inyección y un período más corto de producción de anticuerpos.

El científico dijo que el potencial uso de la 'vacuna light' permitiría cubrir una gran cantidad de población, y aunque la duración de su efectividad no sería muy larga, permitiría prevenir casos fatales graves de la enfermedad.

Los médicos alertan de una grave tercera oleada si no hay "sacrificios" esta Navidad

El aumento de contagios y de hospitalizaciones por el coronavirus que se está produciendo esta semana ha hecho saltar las alarmas, especialmente entre los sanitarios que empiezan a sufrir las consecuencias del Black Friday y del Puente de la Constitución. Un total de 46 médicos catalanes, la mayoría responsables de unidades de los cuatro principales hospitales de Barcelona (Vall d'Hebron, el Clínic, el Mar y Sant Pau) han hecho público un manifiesto en el que piden "prudencia" ante la llegada de las vacunas y "el máximo rigor colectivo" y "sacrificio" para afrontar la tercera ola del coronavirus.

Bajo el título de Viendo la luz a la salida del túnel pero con prudencia y con necesidad del máximo rigor colectivo, los médicos dicen que es una buena noticia que haya varias vacunas contra el coronavirus que "han demostrado gran eficacia en prevenir la enfermedad", pero advierten de que si no hay "espíritu de sacrificio", la tercera ola del coronavirus será letal.

"Respecto al número de muertos solo relacionados con el Covid-19, a veces escuchar estos crueles números nos hacen perder la perspectiva (...), pero es como si cada día en España se estrellase un Airbus 320", alertan en el manifiesto conjunto.

Resaltan, por otro lado, que las vacunas han sido testadas en miles de personas, por lo que ofrecen "seguridad y confianza", pero piden seguir manteniendo las medidas de distancia, lavado de manos y uso de mascarilla para no propagar el virus.

"Hemos visto en esta segunda ola de la pandemia que las medidas de distanciamiento físico y el uso continuado de la mascarilla fuera del ámbito estrictamente unifamiliar (burbuja) son imprescindibles para evitar diseminar la infección", subrayan.

Los profesionales justifican la mejora "significativa" de la mortalidad del Covid-19 en esta segunda ola en que han "mejorado el conocimiento sobre cómo tratar de forma eficaz la enfermedad". "Aun así", puntualizan, "el número de personas que desarrollan la enfermedad sigue siendo muy elevado, así como los enfermos que desarrollan secuelas tras superar la infección, y de éstos aún no sabemos cómo evolucionarán a medio y a largo plazo".

Los sanitarios comparan la actual crisis sanitaria con la de las grandes guerras europeas del siglo pasado. Advierte que "afrontamos esta tercera oleada con la ciudadanía cansada, con unas pérdidas económicas y una crisis que no se recuerda desde el final de las guerras europeas del siglo pasado y que afecta a muchísimas familias. También los profesionales sanitarios están fatigados". Y es por ello que llaman a tomarse "muy seriamente" las recomendaciones epidemiológicas y sanitarias, para que "el impacto de la tercera oleada sea lo menor posible".

LOS DAÑOS COLATERALES

Los profesionales lamentan que se haya hablado poco de los daños sanitarios colaterales al Covid-19, relacionados con las otras enfermedades que normalmente tiene la población y que debido a los efectos, sobre todo de la primera ola, o bien no se han diagnosticado o bien se han diagnosticado tarde".

En este sentido, informan de que en lo que va de año, y con respecto al mismo periodo del año pasado, se han diagnosticado un 15% menos de enfermos con cáncer y han dado un 40% menos de primeras visitas de enfermedades mentales.

También han aumentado la gravedad de los infartos cardíacos e ictus "como hace años que no veíamos", según los firmantes, que atribuyen este hecho al miedo a acudir a los centros sanitarios, la negación o infravaloración de los síntomas y a que "la práctica totalidad del sistema sanitario se dedicara a atender una única enfermedad para superar lo mejor posible la primera ola de la pandemia".

Tras recordar "el bajo porcentaje del PIB" que se dedica a la sanidad pública y que ésta está "siempre bastante tensionada y en algunas ocasiones al límite", los profesionales piden que, cuando termine la pandemia, se "definan las prioridades que la sociedad quiere".

"Que estemos en la salida del túnel dependerá de cómo afrontemos los meses que nos quedan con espíritu de sacrificio, cumpliendo las medidas de protección y distanciamiento físico, la responsabilidad social y la vacunación adecuada. El número de aviones que se estrellen los próximos meses dependerá de lo que hagamos las próximas semanas y en las fiestas de Navidad", concluyen.

"Creo que hemos fallado, se han perdido muchas vidas": el rey de Suecia admite deficiencias en la respuesta al coronavirus

El rey de Suecia Carlos XVI Gustavo habló en una entrevista para la cadena STV, entre otras cosas, sobre la situación que se vive en el país por la pandemia de coronavirus, así como de la respuesta de las autoridades ante la emergencia sanitaria. "Creo que hemos fallado. Se han perdido muchas vidas y eso es terrible", señaló el monarca.

Del mismo modo, el rey calificó 2020 como un "año terrible" en el que "el pueblo sueco ha sufrido enormemente en condiciones difíciles", especialmente los familiares de las más de 7.000 personas que han fallecido por covid-19.

"Pienso en todos los miembros de la familia que no pudieron despedirse de sus familiares fallecidos. Creo que es una experiencia difícil y traumática no poder decir un cálido adiós", apuntó el soberano.

Las medidas sanitarias aplicadas en la nación escandinava fueron mucho más laxas que en el resto de Europa. En Suecia, por ejemplo, no se decretó el cierre de establecimientos, ni medidas de confinamiento obligatorias. Del mismo modo, las autoridades continúan sin recomendar el uso de tapabocas en el país, en donde hasta el momento se han registrado 348.585 contagios de coronavirus.

¿Por qué las vacunas de ARN frente al Covid-19 no pueden modificar nuestro genoma?

José M. Jiménez Guardeño/Ana María Ortega Prieto

De todas los candidatas a vacuna para prevenir la Covid-19, las desarrolladas por Pfizer/BioNTech y Moderna son las que (de momento) están ganando la carrera.

Lo que caracteriza a ambas vacunas es que son vacunas de ARN mensajero. Esta técnica no es nueva para los científicos, pero sí es la primera vez que se usa en humanos a gran escala.

Las vacunas tradicionales consisten en inocular a la persona con un patógeno atenuado (capaz de infectar y multiplicarse, pero no de producir la enfermedad), un patógeno inactivado (que no puede infectar) o proteínas del virus para estimular al sistema inmune. El objetivo es el mismo: desarrollar una respuesta inmunitaria que proteja frente a futuras infecciones.

Las vacunas de ARN mensajero se diferencian de las anteriores en que que no se inocula ningún patógeno ni fragmentos del mismo. En su lugar, los científicos crean un ARN mensajero sintético en el laboratorio, el cual contiene una copia de parte del código genético viral. Este ARN mensajero se introducirá en nuestras células y permitirá a la maquinaria celular poder fabricar la proteína viral directamente, la cual se presentará en la membrana celular y estimulará al sistema inmune.

Al ser una vacuna relativamente nueva es normal que surjan dudas. Sobre todo en redes sociales, donde los contenidos que se comparten no siempre están verificados.

Uno de los rumores más extendidos dice que las vacunas de ARN pueden modificar nuestro genoma y causar daños desconocidos e irreparables. Sin embargo, lo cierto es que no es posible que este tipo de vacunas pueda alterar nuestro ADN. Las razones no son pocas.

1. La infección natural hace lo mismo

Lo primero que hay que tener en mente es que cada vez que el virus infecta de forma natural una célula se producen millones de ARN mensajeros. Sin embargo, esto no supone ningún riesgo para nuestro ADN.

2. El ARN mensajero desaparece muy fácilmente

La molécula de ARN es muy frágil –tanto, que estas vacunas tienen que conservarse a temperaturas bajísimas– y el tiempo que permanece en las células es muy corto (horas).

Por lo tanto, este ARN no se va a quedar dentro de la célula tiempo suficiente como para poder hacer algo más que producir la proteína del virus y desaparecer.

3. El ARN no llega a encontrarse nunca con el ADN

Imaginemos que por arte de magia este ARN mensajero puede permanecer dentro de las células un tiempo indeterminado. El siguiente paso para poder alterar nuestro ADN sería poder interactuar con él y esto no ocurre. ¿Por qué? Pues simplemente porque hay una separación física entre ellos: el ADN se encuentra en el núcleo de la célula y el ARN estaría en el citoplasma.

Es cierto que hay ciertos ARN que pueden viajar al núcleo, como por ejemplo los del virus de la gripe, pero para ello deberían contener una información genética determinada que permitiría la participación de proteínas muy específicas, algo que nada tienen que ver con los ARN usados en este tipo de vacunas.

4. El ARN mensajero no puede integrarse en el ADN

Imaginemos que este ARN es capaz de viajar al núcleo y ponerse frente a frente con nuestro genoma. Tampoco pasaría nada, porque la secuencia de ARN mensajero usada en la vacuna no puede integrarse en el genoma. Para ello el ARN tendría que convertirse en ADN lo cual solo es posible mediante una enzima especial denominada transcriptasa reversa.

Esta enzima se encuentra principalmente en retrovirus como el virus de la inmunodeficiencia adquirida humana o VIH, retrotransposones (tramos auto-replicantes de nuestro genoma) o telomerasas (enzimas que replican el ADN en los extremos de nuestros cromosomas). Aquí se puede encontrar una explicación bastante detallada de cómo funcionan y de las diferencias entre ellas, pero el mensaje más importante es que estas enzimas son muy específicas y requieren de condiciones muy especiales para funcionar.

En este punto me gustaría detenerme un poco en la presencia de retrotransposones en el genoma humano porque es algo que se suele utilizar como argumento en contra de este tipo de vacunas.

Los retrotransposones son un tipo de secuencias genéticas móviles que se encuentran en el genoma de muchos organismos eucariotas y pueden copiarse a sí mismos y pegarse en otras partes del genoma. Existe una amplia diversidad de elementos genéticos móviles o transposones (anteriormente conocidos como «genes saltarines» por su capacidad de dar saltos en el genoma).

Como he dicho, estos «genes saltarines» son muy abundantes. De hecho, alrededor de 42% del genoma humano está compuesto de retrotransposones. Estos elementos móviles han acompañado a los organismos vivos durante su evolución y su contribución en los cambios genéticos que han ido aconteciendo ha sido decisiva.

Lo que caracteriza a los retrotransposones y los diferencia de otros transposones es su estrategia de transposición (la manera que tienen de saltar). Para ello, antes de integrarse en otro sitio del genoma, primero se convierten en ARN y después vuelven a transformarse en ADN mediante la anteriormente mencionada transcriptasa reversa.

Sabiendo esto se podría pensar que existe la posibilidad de que el ARN de la vacuna se convirtiera en ADN usando las herramientas de las que disponen elementos genéticos como los retrotransposones o incluso retrovirus endógenos (sí, también tenemos secuencias de retrovirus en nuestro genoma. De hecho, hasta un 5-8% del genoma humano está comprendido por retrovirus endógenos). Sin embargo, esto no es posible porque para que la transcripción reversa tenga lugar hace falta un iniciador y unas secuencias específicas que no se encuentran en el ARN de la vacuna.

En resumen, cualquier ARN que se encuentre con una transcriptasa reversa no va a convertirse en ADN. Por lo tanto, si el ARN de la vacuna se encontrase con nuestro genoma no podría llegar a integrarse.

6. Si el ARN de la vacuna se pudiera insertar en el genoma la célula no duraría mucho

Imaginemos que el ARN mensajero de la vacuna fuera finalmente capaz de convertirse en ADN, viajar al núcleo e integrarse con el genoma. Lo que con más probabilidad pasaría es que tendríamos una célula que empezaría a producir la proteína del SARS-CoV-2 utilizada como antígeno por lo que sería reconocida por el sistema inmune y destruida inmediatamente.

7. Si se pudiera hacer sería un gran descubrimiento

Si realmente se descubriera la forma de modificar nuestro genoma simplemente inyectando secuencias de ARN mensajero sería un gran avance en el campo de la terapia génica.

En resumen, no hay ninguna evidencia científica en base a lo que conocemos sobre biología molecular que indique que el ARN mensajero usado en las vacunas frente a la COVID-19 pueda tener la capacidad de alterar nuestro genoma. El problema viene cuando se usa y comparte información incompleta o simplemente no cierta.

Jose M. Jimenez Guardeño. Investigador en el Departamento de Enfermedades Infecciosas, King's College London-

Ana María Ortega-Prieto. Postdoctoral research associate, King's College London.