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Poder político digital en la UE o el soft-totalitarismo

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
miércoles 30 de diciembre de 2020, 18:00h

Los gigantes tecnológicos se han convertido en infraestructuras críticas para la vida cotidiana de los ciudadanos y las empresas en la Unión Europea (UE) y a nivel mundial.

Redacción

Los gigantes tecnológicos se han convertido en infraestructuras críticas para la vida cotidiana de los ciudadanos y las empresas en la Unión Europea (UE) y a nivel mundial.

Los ciudadanos y las empresas europeas dependen de ellos para comunicarse, informarse, comprar, relacionarse con la Administración y entretenerse. En este tiempo de confinamiento, hasta el acceso a la educación y la cultura son tributarios de los gigantes tecnológicos. Esto confiere a Google, Amazon, Facebook, Apple, Microsoft, YouTube, Twitter, Instagram y otras grandes compañías y plataformas un enorme poder económico y político.

El abuso de las tecnologías digitales plantea un riesgo para la democracia, como evidenciaron los escándalos de Facebook y Cambridge Analytica, al explotar los datos personales de millones de usuarios para una manipulación política microfocalizada que influyó en 2016 en el referéndum británico del Brexit y en la victoria de Donald Trump en las elecciones norteamericanas. Brittany Kaiser, exempleada de Cambridge Analytica, detalla en La dictadura de los datos cómo se explotaron esos datos personales para orientar a los votantes.

Los algoritmos y los modelos de negocio de las firmas digitales tienden a maximizar el sensacionalismo político y a promocionar las opiniones y noticias más vistas, lo que favorece la expansión de la desinformación y la propaganda, que además puede promoverse con dinero. Un estudio del NATO STRATCOM Center de 2019 mostró que con sólo 300 euros pudo comprar 3.530 comentarios, 25.750 me gusta y 20.000 visiones. Un informe de la Universidad de Oxford reveló que las noticias basura se difundían en Facebook seis veces más que las profesionales en Alemania, tres veces más en Suecia y dos veces en Francia en 2019.

La profesora de Harvard Shoshana Zuboff precisa en La era del capitalismo de la vigilancia cómo los gigantes tecnológicos acumulan y procesan los datos de los usuarios para influir después en sus conductas. Zuboff alerta del peligro que para la democracia supone la acelerada concentración de datos, conocimiento, poder financiero y control de los canales de comunicación en manos de una pequeña élite tecnológica.

La Comisión Europea acaba de presentar dos propuestas para regular el mundo digital e intentar encuadrar a unas compañías cuyo poder desmesurado se ha acentuado durante la pandemia. Las leyes de servicios y mercados digitales tienen como objetivo evitar la manipulación de los mercados, los consumidores y la opinión pública, proteger los derechos de los ciudadanos, garantizar más transparencia en sus algoritmos, asegurar una competencia libre y justa a todas las empresas y minimizar la desinformación y manipulación política.

Los enormes beneficios de los gigantes tecnológicos, por los que pagan muy pocos impuestos, les confieren recursos casi ilimitados para socavar las leyes contrarias a sus intereses, recurrir las sanciones por violar las regulaciones e influir en los tribunales. Los más de 6 billones de euros de valor bursátil de los cinco grandes -Apple, Amazon, Microsoft, Google y Facebook- superan el producto interior bruto (PIB) anual conjunto de Alemania y Francia.

Los cinco gigantes declararon un gasto conjunto de lobbying ante la UE de 19 millones de euros en los primeros seis meses de este año, el doble que el año anterior, según Transparency International EU. Esos cinco grandes financian estudios académicos y think tanks (Bruegel, Center for European Reform, European Policy Center, entre otros), precisa Corporate Europe Observatory.

Asimismo, contratan como lobistas a exaltos cargos de la UE, como el reciente fichaje por Facebook de Aura Salla procedente de la Comisión Europea.

Análisis: La arbitrariedad y la censura ?han regresado a Occidente

Thierry Meyssan

Cuando se inventó la imprenta numerosos autores pusieron en tela de juicio las ?supuestas verdades de su época. Hubo que esperar 4 siglos antes de que Occidente ?aceptara la libertad de expresión. Pero con la invención de internet la posibilidad de ?convertirse en autor se democratizó y la libertad de expresión volvió a cuestionarse ?de inmediato. Quizás se necesiten siglos para asimilar ese choque y restablecer la ?libertad de expresión. Mientras tanto, hemos regresado a la censura. ?

Cuando fundamos Red Voltaire, en 1994, nuestra primera preocupación era defender la libertad ?de expresión, inicialmente en Francia y luego en el mundo en general. ?

Pero hoy en día el concepto de libertad de expresión está siendo, a nuestro modo de ver, ?deformado y cuestionado. Por eso trataremos de definir en qué consiste ese ideal.?

La circulación de las ideas se desarrolló considerablemente con la invención de la tipografía ?moderna, a finales del siglo XV. Ya no había que creer ciegamente las afirmaciones de las ?autoridades y cada cual tenía la posibilidad de hacerse su propia opinión. ?

La mayoría coincidió en afirmar entonces que, aunque el debate es indispensable para la evolución del ?pensamiento humano, ciertas ideas serían perjudiciales para la sociedad y por ello deberían ser ?censuradas. Se estimó que las autoridades deberían determinar qué era útil y lo que podía ser ?perjudicial. Pero la promulgación del célebre Index librorum prohibitorum (Índice de libros ?prohibidos) por parte del papa Pablo VI no pudo impedir la difusión de las ideas antipapistas. ?

Nuestro punto de vista es que, en la mayoría de los casos, la censura es más perjudicial que ?las ideas que prohíbe. Todas las sociedades que practican la censura acaban anquilosándose. Es ?por eso que todas las autoridades basadas en la censura han acabado siendo derrocadas. ?

En ese sentido, existe un enfrentamiento entre dos grandes escuelas. El artículo 11 de la ??Declaración de Derechos Humanos que se proclamó en Francia en 1789 estipula que la ley ?deberá determinar y reprimir los casos de abuso en el uso de la libertad de expresión, mientras que ?la Primera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos de América ?–adoptada en 1791–? plantea que ninguna ley ?podrá limitar tal libertad. ?

Estados Unidos era entonces una nación en formación que acababa de emanciparse de la ?monarquía británica. Sin tener aún conciencia de las dificultades de la vida en sociedad, ya había ?sufrido los abusos del poder de Londres. Su concepción de las libertades era, por ende, que estas ?no debían reconocer límites. ?

Fue necesario más de un siglo para que los legisladores franceses lograran determinar los límites ?de la libertad de expresión, siendo estos la incitación a que se cometan crímenes o delitos, la ?injuria y la difamación. En cuanto al régimen de censura, el control dejó de ejercerse antes de la ?publicación y pasó a realizarse después de la publicacion. ?

En los países de cultura latina se llama “difamación” al acto de atribuir hechos o actitudes ?negativos sin tener pruebas de que sean reales, partiendo además del principio que ciertos hechos ?no pueden ser probados –como hechos que han sido objeto de amnistías, crímenes prescritos o ?ciertos elementos de la vida privada–, debido a lo cual no deben ser publicados. En los países ?anglosajones, por el contrario, sólo se considera difamación aquella afirmación cuya falsedad ?puede demostrarse. En la práctica, las leyes latinas exigen que el autor pruebe lo que afirma, ?mientras que las leyes anglosajonas plantean –por el contrario– que es la persona difamada ?quien debe demostrar que el autor no dice la verdad. ?

En ambos casos, los tribunales sólo pueden proteger la libertad de expresión si sus miembros son ?jurados populares –como en Bélgica– en vez de magistrados profesionales –como en Francia– ?con tendencia a defender la clase social a la que pertenecen. Fue ese el gran combate de Georges Clemenceau ??(primer ministro de Francia de 1906 a 1909), esfuerzo que sin embargo fue anulado durante la ?Segunda Guerra Mundial, cuando los gobiernos retomaron el control de los procedimientos. ?

La libertad de expresión, que necesitó 4 siglos para establecerse en Occidente, se ha visto ?totalmente cuestionada con la aparición de las nuevas tecnologías informáticas de difusión que ?amplían las posibilidades individuales de convertirse en autor de contenidos. Está sucediendo lo mismo que en ?el siglo XVI: después de un corto periodo de florecimiento de la libertad de expresión, estamos ?viviendo un regreso al control y la censura. ?

Antes, franceses y estadounidenses hablaban a la vez de la libertad de expresión y de la libertad ?de prensa –o sea, de la posibilidad de ejercer la libertad de expresión en los periódicos. Ahora, la ?libertad de prensa se menciona a menudo para negar la libertad de expresión de personas ?corrientes a quienes se acusa de ser «complotistas» [1], o sea de ser ?simplemente individuos incultos, irresponsables y peligrosos para la sociedad. ?

Generalmente, los partidarios de la censura previa no mencionan su propio deseo de controlar ?las opiniones políticas de las masas sino que se sitúan en el terreno de la religión –argumentan ?que es necesario proteger a la sociedad frente a la herejía– o de la moral –argumentan la ?necesidad de proteger a la juventud de la corrupción mediante la pornografía. La aparición de las ?llamadas «redes sociales» ofrece un nuevo contexto para recurrir de nuevo a viejos argumentos.?

Dado el hecho que las religiones más establecidas están en pleno retroceso en el Occidente ?contemporáneo, esas religiones están siendo reemplazadas por una religión nueva, que no tiene Dios pero ?que reproduce los dogmas (el «consenso») y que también tiene sus “clérigos” (antes eran ?los periodistas, hoy son los dueños ? de Twitter, Facebook, Instagram, YouTube, etc.).?

Por ejemplo, en Francia se habla ahora de convocar un referéndum para agregar en la ?Constitución la siguiente frase:

«La República garantiza (1) la preservación de la biodiversidad, (2) del medioambiente y (3) lucha ?contra el cambio climático».?

Pero se trata de 3 propuestas que carencen de sentido ya que la biodiversidad no es un periodo o ?un ciclo sino un proceso; el medioambiente no ha sido nunca preservado sino que ha sido ?siempre modificado; y el clima no se somete a ningún tipo de “reglamento” o “arreglo” [2]. Por supuesto, ya se habla de censurar las observaciones que acabo de expresar aquí, que ?no encajan en el “consenso” y que serían por ende perseguidas, primeramente en los llamados ?medios sociales y seguidamente en la sociedad en general.? ?

Todos estamos seguramente preocupados por el incremento de la pornografía, a la que están ?expuestos nuestros niños, y todos quisiéramos espontáneamente preservarlos de ese fenómeno. ?Pero antes los niños de los campesinos estaban “expuestos” a ver el sexo entre los animales –?no siempre tiernos ni morales. Hoy los escolares pequeños están convencidos de que los animales ?copulan sólo para continuar la especie y ven en sus teléfonos celulares videos sobre eso –?no siempre tiernos ni morales. Históricamente, la mayoría de los regímenes autoritarios ?comenzaron censurando la pornografía… antes de arremeter contra las ideas políticas. Eso indica ?que para todos lo menos peligroso es instaurar procedimientos de control parental en vez de abrir una ?vía que conduce a la pérdida de nuestras libertades. ?

Observaciones finales:

  1. en 1990, Occidente dio un gran paso atrás en materia de libertades con la ?adopción de las leyes europeas que reprimen el «negacionismo».
  2. Otro gran retroceso tuvo lugar ?en los años 2000 con la concesión de una serie de privilegios a las redes sociales.
  3. El tercer gran ?retroceso en materia de libertades data de los años 2010 con la creación de agencias que atribuyen ?calificaciones en materia de “confiabilidad” de la información. ?

Sería comprensible la existencia de leyes que repriman los intentos de rehabilitar el régimen ?racialista nazi. Pero no se entiende que se atribuya a las leyes el papel de “guardianes de la ?Verdad”. Lo más grave es que esas leyes han restituido las penas de cárcel para los ?contradictores. Eso implica que en la Europa actual es posible ser enviado a la cárcel por una ?cuestión de ideas. ?

Las transnacionales de internet –como Twitter, Facebook, Instagram o YouTube– obtuvieron de ?Estados Unidos enormes privilegios destinados a facilitarles la conquista del mundo. ?Son consideradas simultáneamente transportadores de información –como las clásicas oficinas ?de correos– y reguladores de la información que vehiculan. Trate usted de imaginar qué habría ?sucedido si las oficinas de correos clásicas hubiesen tenido la potestad de leer la correspondencia ?y censurarla. ?

Afirmando que sólo son transportadores neutrales, esas transnacionales de internet protegen el ?anonimato de sus clientes. El resultado es que entre todos los mensajes que vehiculan hay ?algunos que incitan a cometer delitos y crímenes, así como mensajes de carácter injurioso o ?difamatorio, pero esas empresas cubren a sus autores. Sin embargo, en la prensa escrita, quien ?publica un texto y se niega después a revelar la identidad de su autor es considerado responsable ?de lo que imprimió, mientras que las transnacionales de internet –que dicen ser sólo ??«transportadores de información»– se han erigido en «reguladores». Esas transnacionales ?siguen negándose a revelar la identidad de los culpables pero cierran olímpicamente las cuentas ?donde se expresan ideas que no les agradan, con lo cual se erigen en jueces, sin leyes, ?sin debate o deliberación y también sin posibilidad de apelación. ?

El 28 de mayo de 2020, el presidente estadounidense Donald Trump retiró ese privilegio a las ?transnacionales de internet y abrió el camino a una regulación a través de la justicia. Pero es ?poco probable que el Congreso llegue a convertir en ley esa decisión del poder ejecutivo. ?Sobre todo porque los jefes de esas transnacionales ya crearon –con la OTAN– agencias como ?NewsGuard, que se encargan de endilgar “malas notas” a los sitios web que no pueden ?controlar. El objetivo de esas agencias es relegar a quienes no piensan “como se debe” a las ?profundidades de los motores de búsqueda hasta que desaparezcan. Hemos regresado a la ?arbitrariedad y la censura. ?

NOTAS

[1] También suelen usarse calificativos como ??«conspiracionistas», «conspiranoicos», etc. Nota de Red Voltaire.

[2] El ?término utilizado en francés para designar el «cambio climático» en la modificación de la ?Constitución que propone el gobierno es «dérèglement climatique», que podría traducirse ?también como “desarreglo” e implica además la noción de “reglamento” –“réglèment”. Nota del ?Traductor.

Análisis: Aparece el “Telón de acero” digital

Alastair Crooke

¿Qué es un 'telón de acero digital'? Es cuando Big Digital, como el profesor Michael Rectenwald denomina a estos Tech Goliath occidentales, se convierten en 'gobernabilidad', usando una palabra originalmente acuñada por Michel Foucault para referirse a los medios por los cuales los 'gobernados' (es decir, 'nosotros, el pueblo') asimilamos y reflejar exteriormente, una actitud mental deseada por las élites: “Se podría señalar el enmascaramiento y el distanciamiento social como ejemplos de lo que Foucault quiso decir con su noción de gubernamentalidad”, sugiere Rectenwald .

¿Y cuál es esa 'mentalidad' deseada? Es abrazar la transfiguración de la identidad y el estilo de vida estadounidenses y europeos. El presunto presidente electo de EE. UU., las élites europeas y las élites más importantes del 'despertar', además, están públicamente comprometidas con tal "transformación": "Ahora tomamos Georgia, luego cambiamos el mundo" (Chuck Schumer, líder de la minoría del Senado, declaró: celebrando la 'victoria' de Joe Biden); “La derrota de Trump puede ser el principio del fin del triunfo de los populismos de extrema derecha también en Europa”, afirmó Donald Tusk, ex presidente del Consejo Europeo.

En resumen, el 'Telón de Acero' desciende cuando las empresas supuestamente privadas (Big Digital) se interpenetran mutuamente con el Estado y luego lo reclaman: ya no se debe persuadir al no creyente que enfrenta esta metamorfosis venidera, se le puede obligar. Los valores regresivos sostenidos por la identidad, la raza y el género se deslizaron rápidamente en una etiqueta de 'herejía'. Y como repiten sin cesar los activistas de BLM: “El silencio no es una opción: el silencio es complicidad”.

Con el advenimiento del omnipresente 'alcance' de la ideología de Silicon Valley, el diktat se puede lograr armando la 'Verdad' a través de la IA, para lograr una ' equidad en el aprendizaje automático' que refleje solo los valores de la revolución venidera, y a través del aumento del 'aprendizaje' de la IA esa versión de la "verdad" binaria, en contra de una "no-verdad" adversaria (su polo opuesto). La forma en que se produjo esta interpenetración fue a través de una combinación de financiación inicial de la CIA; conexiones y contratos con agencias estatales, particularmente relacionadas con la defensa; y en apoyo a campañas de propaganda al servicio de las narrativas "gubernamentalistas".

Estas plataformas tecnológicas de EE.UU., durante algún tiempo, se han fusionado efectivamente en el 'Estado', particularmente en los ámbitos de la inteligencia y la defensa, en la medida en que estos directores ejecutivos ya no se ven a sí mismos como 'socios' o contratistas estatales, sino que, como un liderazgo de élite superior, que configura y dirige precisamente el futuro de Estados Unidos. Sin embargo, su objetivo es avanzar más allá de la "esfera" estadounidense, a la noción de que tal oligarquía de élite eventualmente estaría dirigiendo un futuro "gobierno planetario". Uno, en el que sus herramientas tecnológicas de IA, analítica, robótica y aprendizaje automático, se convertirían en el andamio matemático y digital alrededor de cuya estructura se administra el globo en todas sus dimensiones. No habría política, solo análisis.

El descarado intento de las plataformas de Big Tech y los HSH de escribir la narrativa de las elecciones estadounidenses de 2020 en Facebook y Twitter, junto con su campaña para insistir en que la disidencia es la intrusión de desinformación enemiga, 'mentiras' provenientes del presidente de los EE. UU. o pura tontería no es más que el primer paso para redefinir a los 'disidentes' como riesgos de seguridad y enemigos del bien.

La mención de 'herejía y desinformación' también juega el papel de alejar la atención del abismo de desigualdad entre las élites presumidas y las franjas escépticas de la ciudadanía común. Las élites del partido pueden ser notoriamente conocidas por enriquecerse injustamente, pero como valientes caballeros que llevan a los fieles a la batalla, las élites pueden volver a convertirse en objetos de veneración del público y de los medios de comunicación: ¡héroes que pueden llamar a los creyentes una vez más a la brecha! '.

El siguiente paso ya se está preparando, como señala Whitney Webb :

El lunes, la agencia de inteligencia de señales del Reino Unido, GCHQ, lanzó una nueva ofensiva cibernética, que busca apuntar a sitios web que publican contenido considerado "propaganda", [y que] plantean preocupaciones sobre el desarrollo de la vacuna Covid-19 patrocinada por el estado, y corporaciones farmacéuticas multinacionales involucradas.

Se están llevando a cabo esfuerzos similares en los EE. UU., con el ejército financiando recientemente una empresa respaldada por la CIA ... para desarrollar un algoritmo de inteligencia artificial dirigido específicamente a nuevos sitios web que promueven la desinformación "sospechosa" relacionada con la crisis de Covid-19, y liderado por el ejército de EE. UU. un esfuerzo de vacunación conocido como Operation Warp Speed ??...

El Times informó que el GCHQ "ha comenzado una operación cibernética ofensiva para interrumpir la propaganda contra las vacunas que están difundiendo los estados hostiles" y "está utilizando un conjunto de herramientas desarrollado para abordar la desinformación y el material de reclutamiento que vende el Estado Islámico" para hacerlo ... La guerra no solo acabará con la "propaganda antivacunas", sino que también buscará "interrumpir las operaciones de los ciberactores responsables de la misma, incluido el cifrado de sus datos para que no puedan acceder a ellos y el bloqueo de sus comunicaciones entre ellos".

El Times declaró que "el gobierno considera que abordar la información falsa sobre la inoculación es una prioridad creciente a medida que se acerca la perspectiva de una vacuna confiable contra el coronavirus", lo que sugiere que los esfuerzos continuarán aumentando a medida que una vacuna candidata se acerque a la aprobación.

Este giro más amplio hacia el tratamiento de supuestos "anti-vacunas" como "amenazas a la seguridad nacional" ha estado en curso durante gran parte de este año, encabezado en parte por Imran Ahmed, director ejecutivo del Centro para la lucha contra el odio digital con sede en el Reino Unido , miembro de la Grupo de trabajo piloto del Comité Directivo para la lucha contra el extremismo del gobierno del Reino Unido , que forma parte de la Comisión para la lucha contra el extremismo del gobierno del Reino Unido.

Ahmed le dijo al periódico británico The Independent en julio que "iría más allá de llamar a los teóricos de la conspiración anti-vacunas para decir que son un grupo extremista que representa un riesgo para la seguridad nacional". Luego afirmó que "una vez que alguien ha estado expuesto a un tipo de conspiración, es fácil llevarlo por un camino en el que adopte visiones del mundo más radicales que pueden llevar al extremismo violento ... De manera similar, un grupo de expertos vinculado a la inteligencia estadounidense argumentó en una investigación artículo publicado pocos meses antes del inicio de la crisis de Covid-19 que "el movimiento 'anti-vacunas' de Estados Unidos representaría una amenaza para la seguridad nacional en caso de una 'pandemia con un organismo nuevo'".

Para ser claros, no se trata solo de la comunidad de inteligencia 'Five Eyes': YouTube, la plataforma de video dominante propiedad de Google, decidió eliminar un video del Instituto Ludwig von Mises, con más de 1.5 millones de visitas, por desafiar aspectos de la política estadounidense sobre el coronavirus.

¿Qué diablos está pasando? ¿El Instituto Mises como 'extremista' o proveedor de desinformación enemiga? (Por supuesto, hay muchos otros ejemplos).

Bueno, en una palabra, es 'China'. Tal vez se trate de temores de que China supere a Estados Unidos en términos económicos y tecnológicos en breve. No es ningún secreto que EE. UU., Reino Unido y Europa, en general, han fracasado en su manejo de Covid y pueden estar al borde de la recesión y la crisis financiera.

China, y Asia en general, tienen a Covid mucho mejor controlado. De hecho, China puede resultar ser el único estado que probablemente crecerá económicamente durante el próximo año.

Aquí está el problema: la pandemia persiste. Los gobiernos occidentales han evitado en gran medida los bloqueos totales, mientras esperaban alternar entre el distanciamiento social parcial y mantener la economía abierta, oscilando entre subir o bajar los diales en ambos. Pero no están logrando ni lo uno (pandemia bajo control) ni lo otro (salvándose del colapso económico que se avecina). La única salida de este enigma que las élites pueden ver es vacunar a todos lo antes posible, para que puedan ir a toda máquina en la economía, y así evitar que China supere a Occidente.

Pero entre el 40% y el 50% de los estadounidenses dicen que rechazarían la vacunación . Les preocupa la seguridad a largo plazo para los seres humanos de la nueva técnica de ARNm; preocupaciones, al parecer, que están destinadas a ser rigurosamente des-plataforma para dar paso a la saturación "requerida" de mensajes pro-vacuna en los medios de habla inglesa.

No hay evidencia , sin embargo, que, o bien Moderna o la vacuna experimental de Pfizer impidan hospitalizaciones o muertes. Si los hubo, no se le ha dicho al público. No hay información sobre cuánto tiempo persistiría el beneficio protector de la vacuna. No hay información sobre seguridad. No es de extrañar que exista una cautela pública, que GCHQ y Big Digital pretenden aplastar .

El telón de acero digital no se trata solo de Estados Unidos. Los algoritmos estadounidenses y las redes sociales también saturan Europa. Y Europa tiene sus 'populistas' y sus 'deplorables' Estados (actualmente Hungría y Polonia), sobre los que Bruselas quisiera ver descender la 'Cortina' digital de la denigración y el ostracismo político.

Este mes, Hungría y Polonia vetaron el presupuesto de 1,8 billones de euros y el paquete de recuperación del bloque de la UE en represalia por el plan de Bruselas de multarlos de manera efectiva por violar los principios del 'estado de derecho' de la UE. Como señala el Telegraph , “Muchas empresas europeas dependen del efectivo y, dada la 'segunda ola' de coronavirus que azota el continente, Bruselas teme que los aliados del Grupo Visegrád” puedan mantener una recuperación como rehén de sus objeciones a la regla de la UE. de ley '' multas ').

¿De qué se trata todo esto? Bueno, el ministro de Justicia de Orbán ha introducido una serie de cambios constitucionales. Cada uno de ellos desencadenó disputas sobre el "estado de derecho" con la UE. La enmienda más polémica es una ley anti-LGBT , que establece explícitamente que la madre es una mujer, el padre es un hombre . Agregará más restricciones para solteros y parejas homosexuales que adopten niños, y limitará la transición de género a los adultos.

El veto de Orbán es una prueba más de que un nuevo Telón de Acero desciende por la espina dorsal de Europa. El 'Telón' de nuevo es cultural y no tiene nada que ver con la 'ley'. Bruselas no oculta su disgusto por el hecho de que muchos estados miembros de Europa central y oriental no se adhieran a los valores "progresistas". En su raíz se encuentra la tensión de que “mientras Europa occidental se está descristianizando , los estados del centro y el este de Europa se están volviendo a cristianizar ; la fe había sido antes un punto de reunión contra el comunismo y ahora sirve como manantial para estos estados” emergentes de la posguerra fría. (No es tan diferente a algunos distritos conservadores estadounidenses republicanos que también están volviendo a sus raíces cristianas, frente a la polarización política de Estados Unidos).

Estos eventos combinados apuntan a un punto clave de inflexión que ocurre en la política occidental: una constelación de aparatos estatales y extendidos por el estado ha declarado abiertamente la guerra contra la disidencia ('falsedades'), la 'desinformación' extranjera y el apoyo sin disidencia de sus propios 'hechos' comprobación'.

Toma una forma concreta a través de la sanción silenciosa y la vigilancia punitiva de las plataformas en línea de Big Digital, bajo el disfraz de abordar el abuso; a través de programas de reeducación y formación obligatorios a nivel nacional en antirracismo y teoría social crítica en las escuelas y lugares de trabajo; incrustando la obediencia pasiva y la aquiescencia entre el público al calificar a los anti-vacunas como extremistas o como riesgos para la seguridad; y finalmente, montando una serie de espectáculos públicos y de teatro, "llamando" y avergonzando a los soberanistas y "regresivos" culturales, que merecen ser "cancelados".

A su vez, avanza todo un canon de progresismo arraigado en la teoría social crítica, el antirracismo y los estudios de género. También tiene su propia historia revisionista (narrativas como el Proyecto 1619) y jurisprudencia progresista para su traducción en derecho concreto.

Pero, ¿y si la mitad de Estados Unidos rechaza al próximo presidente? ¿Qué pasa si Bruselas persiste en imponer su cañón progresista? Entonces, la Cortina de Hierro descenderá como el anillo de metal cayendo sobre la piedra. ¿Por qué? Precisamente porque quienes se adhieren a su misión transformadora ven a los transgresores 'llamar la atención' como su camino hacia el poder, un estado en el que la disidencia y la herejía cultural pueden enfrentarse con la aplicación (eufemísticamente llamado el 'estado de derecho' en Bruselas). Su 'intención es mantener permanentemente a los disidentes pasivos y a la defensiva, por temor a ser etiquetados como' extremistas ', y a través del pánico a la aquiescencia.

Es posible que mantener una política occidental unificada ya no sea posible en tales condiciones. Si los perdedores de esta lucha (quienquiera que sea), temen ser abrumados culturalmente por fuerzas que ven su forma de ser como una herejía que debe ser purgada, podemos presenciar un poderoso giro hacia la autodeterminación política.

Cuando las diferencias políticas se vuelven irreconciliables, la única alternativa (no violenta) puede llegar a verse en la ruptura de la unión política.