El ministro de Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, ha afirmado este lunes que la negativa del Consejo Nacional Sirio (CNS), uno de los principales grupos terroristas de la Coalición Nacional para las Fuerzas de la Oposición y la Revolución Siria (CNFORS), a participar en una conferencia política con las autoridades sirias ya pactada por Washington y Moscú revela que Occidente ha fracasado a la hora de cumplir sus promesas.
“Participar en la reunión no serviría para nada a los sirios”, afirmó el domingo el presidente del CNS, George Sabra. El mercenario aseguró incluso que se retirarán de la CNFORS si ésta sí accede a participar en la conferencia.
Así, Lavrov ha considerado que las palabras de Sabra “confirman una vez más la necesidad de convocar la reunión lo antes posible”, al tiempo que ha lamentado que no haya habido avances en este sentido a pesar de que Estados Unidos se comprometiera a movilizar a la oposición siria para participar en la conferencia.
Por último, el ministro ruso ha destacado que, por contra, Rusia ha ejercido su influencia sobre el Gobierno sirio, logrando resultados reales, según ha informado la agencia rusa de noticias RIA Novosti.
El CNS fue formado en 2011 por los servicios secretos occidentales, con el formato de un gobierno alternativo al gobierno constitucional sirio y consiguió el reconocimiento diplomático de la práctica totalidad de países pertenecientes a la banda criminal OTAN.
En noviembre de 2012 se integró en la CNFORS que cuenta ya con el reconocimiento de 20 miembros de la ONU, todos regímenes imperialistas, entre ellos el régimen franquista español, como el único representante legítimo del pueblo sirio y controla el asiento de Siria en la Liga Árabe, controlada a su vez por Estados Unidos a través de la monarquía feudal de Arabia Saudí.
Desde que comenzó la agresión imperialista a Siria, en marzo de 2011, más de 110.000 personas han muerto a causa de los combates y las masacres perpetradas por los armados leales a los intereses de las petroleras occidentales. Más de seis millones de personas, incluido un millón de niños, se han visto obligadas a abandonar sus hogares.