Por ahora, nada. Su mandato comienza en enero. Aun así, todavía no ha ganado. En América Latina tenemos lo que solemos llamar la "tercera vuelta". Aquí es cuando el candidato respaldado por Estados Unidos o de derecha no ganó, ni perdió por un amplio margen, e intenta disputar las elecciones o recuperar el poder por la fuerza o algún golpe de palacio interno.
Hay mucho tiempo para eso, dos meses más o menos, e incluso después de eso, Lula tendrá un congreso hostil, donde solo un tercio en el mejor de los casos puede considerarse aliado. Esta es una particularidad del sistema de votación brasileño: el congreso nunca tiene nada que ver con el resultado de las elecciones presidenciales.
El propio Lula no encabezará un gran movimiento del tercer mundo en defensa de Rusia. Pero otros líderes latinoamericanos, como AMLO en México y Morales en Bolivia, son mucho más explícitos en sus llamados al fin de las sanciones, el frenesí de las armas y los intentos de aislar a Rusia. Será más difícil ignorarlos cuando Brasil apoye pasivamente su opinión.
Primero tendrá que sobrevivir en casa. El país está hecho jirones, la mitad de la población simplemente se volvió loca, la violencia política se convirtió en un lugar común y su actitud de "paz y amor" podría no ser la mejor para sobrevivir en este entorno. Tan pronto como comience su mandato, todos estos medios liberales y progresistas europeos que ahora respaldan se volverán contra él, lo llamarán populista barato, radical y todo tipo de cosas. Necesitará un grado de sabiduría y habilidad para revertir todas esas cosas que, para ser honesto, no creemos que tenga.
Esto es, sin embargo, una mala noticia para el mundo unipolar. Por muy imperfecto, moderado y rodeado de malos aliados que esté Lula, no está en sus planes dejar que Brasil se hunda y se convierta en un país irrelevante utilizado como peón por gente como Israel y Ucrania en una "guerra cultural".
Enorme concentración en la Avenida Paulista de Sao Paulo, Brasil, donde Lula se dirige al victorioso Pueblo brasileño.
La llegada de Lula al poder, cambia radicalmente el panorama geopolítico de la región, recordemos que Brasil es un país con mucho peso, que además es miembro de los BRICS y esto también repercutirá en la lucha mundial que está dirigiendo Rusia y China por un mundo multipolar contra la vieja élite sionista-imperial. En la geopolitica nada es al Azar, todo cuenta y se interconecta.
Pero también hay que recordar que nada es absoluto, tal cual lo dijo Rafael Correa, puedes ganar elecciones, pero no significa que ganes el poder, esto lo podemos ver perfectamente en Argentina donde el poder factico incrustado en el poder judicial, instituciones financieras y políticas hace que ese país aún siga las directrices de Washington.
En el caso de Brasil, es obvio que el poder factico dirigido desde Washington no va a dejar que Lula la tenga fácil, recordemos que hasta tuvieron que inventarle un circo judicial para meterlo preso con cargos ficticios para que pudiera ganar Bolsonaro en su momento, tiempo que seguramente aprovecharon para instalar el poder factico en el apartó estatal brasileño que ahora luchará desde adentro contra Lula.
De momento es una gran victoria no sólo para Brasil, sino para toda la región, con Lula millones de personas dejaron de tener hambre, Lula en su primer mandato les dio dignidad y un estómago lleno además de índices económicos increíbles.