El secretario norteamericano de Estado John Kerry hizo una declaración durante una visita a Filipinas, de la que se deduce que su país espera la creación por China de una zona de identificación de sistemas de defensa antiaérea en el mar de China Meridional. Antes, Pekín introdujo una zona similar en mar del Este (mar de Japón), incluida la región de las islas en litigio de Diaoyu (Senkaku en japonés). Esto condujo a un incremento de la tensión en las relaciones con Japón. En tanto, como resultado de la creación de una nueva zona de identificación podría surgir una situación conflictiva que incluya por un tiempo el mar del Este (mar del Japón).
La introducción de una zona de identificación en el mar de China Meridional es más importante para este país que la creación de una zona análoga en el mar del Este (mar del Japón). Pekín lleva a cabo una construcción militar de envergadura en el mar de China Meridional. Allí se crea una base de submarinos atómicos y un nuevo cosmódromo. Esto lleva ya a la actividad creciente de la flota estadounidense y a colisiones periódicas. Una prueba patente de ello es el acercamiento peligroso del crucero norteamericano "Cowpens", que vigilaba el portaviones chino "Liaoning", y un buque de su escolta.
China ha expresado más de una vez su inquietud ante la presencia de buques y aviones espías estadounidenses a lo largo de sus fronteras. El anuncio de la nueva zona de identificación de sistemas antiaéreos puede conducir a acciones más de China destinadas a la creación de escollos para el espionaje aéreo norteamericano. Ello significa que podría repetirse la historia de la colisión, ocurrida en 2001, del aparato espía estadounidense ER-3 y de un caza chino. Y mucho más peligroso puede ser el posible desarrollo de la situación con el aliado de EEUU en la región, Filipinas. Manila se afana en aplicar con respecto a China una política exterior áspera. Sin embargo, a diferencia del otro socio militar de EEUU, Japón, Filipinas no cuenta con un potencial militar ponderable. Las posibilidades de Manila son, en los hechos, iguales a cero en materia de defensa antiaérea y de lucha por el dominio en el aire.
En 2005 fueron dados de baja, por caducidad, los últimos cazas filipinos verdaderos, a saber, modelos norteamericanos F-5. Los únicos aviones de combate que dispone Filipinas actualmente son unos cuantos aparatos italianos caducos de entrenamiento militar S-211. La aviónica de estos aparatos es obsoleta y pueden solo cargar cohetes para un combate a corta distancia.
La fuerza aérea filipina restante consiste en aviones y helicópteros de espionaje y de transporte que distan de ser nuevos. Ellos pueden ser útiles en operaciones contra guerrilleros y terroristas, pero son del todo nulos en combates contra fuerzas armadas de otros Estados.
Los filipinos no cuentan con medios militares capaces siquiera de amenazas, y no hablar ya de crear obstáculos serios a la fuerza aérea y a la Armada de China en la región. Resulta incluso dudosa la capacidad de Filipinas de registrar, adecuadamente, el desplazamiento y las acciones del enemigo en los mares contiguos.
Después de que Pekín anunciara la zona de identificación de sistemas aéreos en el mar del Este (mar de Japón), Tokio y Washington enviaron hasta ella, ostentosamente, sus aviones de combate sin acordarlo con los chinos, para confirmar de esa manera que no reconocen a los chinos el derecho de control en esa región. China se limitó a observar la situación y, en algunos casos, envió sus aviones a dicha zona. En el caso de Filipinas, la reacción china puede ser mucho más recia. Pekín puede perfectamente tratar de expulsar los aparatos filipinos de la zona en litigio y crear escollos serios para su actividad en el mar de China Meridional. Como resultado podría sobrevenir tal escalada de tensión que obligaría a olvidar por un tiempo la situación en torno al archipiélago en litigio de Diaoyu en el mar del Este (mar de Japón).
Vasili Kashin