Por Milena Fáustova
La civilización cristiana corre un grave peligro. Alrededor de cien millones de adeptos de la doctrina de Jesucristo son objeto de persecuciones. Con la circunstancia de que ellos sufren e incluso perecen por la fe no solo en países de Cercano Oriente, África del Norte y del Sur y el sudeste, que son en esencia, regiones no cristianas.
Cada vez más frecuentemente son sometidos a actos antirreligiosos los creyentes de Europa y América, o sea los habitantes de los estados en donde la adopción de la fe cristiana definió antaño su devenir y su desarrollo.
En 2013 en Europa fue solemnemente celebrado 1700º aniversario del Edicto de Milán. En su tiempo, este documento fue un importante paso hacia la transformación del cristianismo en la religión oficial de la actual UE. Pero, ni siquiera esta efeméride histórica detiene a cuantos hoy están convencidos de que en la sociedad moderna no hay lugar para la religión. El escándalo más reciente y el más resonante del año se armó en noviembre, cuando fue despedida una presentadora de la TV noruega. La periodista fue castigada por haber venido al lugar del trabajo con una cruz en el cuello y se negó a quitarla. No es un caso único en Europa. Tales persecuciones se observan en casi todos los países del Viejo Mundo. Una de las causas fundamentales de la creciente cristianofobia es el total cambio de la concepción del mundo y una renuncia premeditada a los valores y postulados evangélicos, asevera el estudioso de la religión Yuri Tabak:
–Los últimos decenios guardan relación con el proceso de la separación definitiva de los valores europeos de los religiosos. La secularización de la Europa contemporánea se desarrolla a un buen ritmo y su fin es dejar los valores religiosos tan solo para uso privado, individual de la persona. Hace algunos años, cuando se aprobó la Constitución europea, al nivel más serio se discutió la cuestión de si dejar en ella la palabra “Dios”. Y se decidió que esta palabra no debía mencionarse en ella. O sea, todo el componente religioso, tradicional para el desarrollo multicecular de Europa, quedó al margen de la actual concepción del mundo. Justo por eso se lucha hoy contra todos los símbolos religiosos y contra su mención.
Los perseguidores no tienen más vergüenza de renunciar públicamente a sus raíces espirituales, de estampar leyes adversas a los cánones bíblicos, prohíben fiestas de masas con atributos cristianos, pretenden sustituir la doctrina religiosa tradicional por otra no tradicional. Hace días, la Corte Suprema de Gran Bretaña reconoció oficialmente la ciencialogía como una de las religiones. En la actual UE ocurren cada vez más a menudo casos en que templos cristianos se venden, se profanan y se destruyen. Con el consentimiento silencioso de la comunidad europea se perdieron para siempre cerca de doscientas antiguas iglesias únicas en Kosovo y Metóhija. Corre peligro la famosa catedral de Constantinopla, ahora de Estambul, de Santa Sofía. Este grandioso monumento de los primeros siglos del cristianismo puede ser convertido pronto otra vez en mezquita. Con tal postura hacia la fe histórica, los llamados de los almuédanos al zalá (oración musulmana) sonarán pronto por toda Europa. El politólogo Pável Sviatenkov expresó tal recelo en entrevista a La Voz de Rusia:
–Como se dice, “a rey muerto, rey puesto”, la UE tal vez espera la islamización. Hoy día el Islam se expande activamente. Los representantes de esta religión llegan a Europa procedentes de Oriente Próximo y de países africanos. Pero, estoy seguro que contra las persecuciones del cristianismo protestarán cada vez con más tesón las capas conservadoras de la sociedad. Pues, la decisión, por ejemplo, del Presidente de Francia Francois Hollande de legalizar matrimonios unisexuales, que este año fue aprobado por el parlamento, suscitó fuertes protestas en el país.
El Patriarca de Moscú muchas veces ha censurado airadamente cualesquiera manifestaciones de cristianofobia y ha llamado a la comunidad internacional, incluida la europea, a proteger a los cristianos. En 2011, el Santo Sínodo adoptó un documento especial, en el que la jerarquía rusa exhorta a las autoridades políticas, a los hombres públicos y científicos, a las organizaciones internacionales a extremar sus esfuerzos por contrarrestar las persecuciones contra los cristianos.