La conferencia de 40 ministros de Asuntos Exteriores que ha comenzado este Miércoles, 22 de enero, en la ciudad suiza de Montreux tuvo un mal comienzo y una agenda despojada de cuestiones políticas sensibles. El ministro de Exteriores sirio, Walid Moallem, dijo que la presidencia de Bashar Assad es una "línea roja", y el ministro de Información Omran al-Zoubi negó que hubiera una guerra civil en Siria en absoluto, sólo "una lucha entre el gobierno y los terroristas."
Sus palabras vinieron de la mano del fiasco de la invitación del Secretario de la ONU Ban Ki-moon a Irán para asistir a la conferencia, que se vio obligado por Washington a rescindir por la negativa de Teherán a suscribir el Comunicado de "Ginebra 1", que pedía la destitución final de su aliado Assad como presidente.
Así, a pesar de que fue anunciada originalmente como la primera reunión del gobierno sirio y la oposición para discutir un gobierno de transición para sacar a Siria de una brutal guerra civil, el objetivo político se desvaneció antes de que los ministros de Relaciones Exteriores incluso tomaran asiento.
Y mientras tanto, según informes de la inteligencia israelí, una delegación iraní llegó en secreto a Montreux este martes por la noche después de todo, con el entendimiento de que no iban a tomar parte en los debates de la conferencia y de que se alojarían en un hotel fuera de la ciudad. Era obvio para todos los participantes que, aunque oficialmente ausentes, la presencia iraní se alzaba muy grande sobre cualquier posible toma de decisiones. Esto coincidía con los comentarios del Secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, a principios de este mes de que la admisión de Irán dentro del "marco de la conferencia" era admisible si su entrada era positiva.
Contra esta alineación formidable, la oposición siria está muy mal representada por la dividida Coalición Nacional Sira que está respaldada por Occidente, pero no puede pretender hablar en nombre del movimiento terrorista.
En las dos semanas de conferencia, las cuestiones políticas sustanciales serán escollos que mejor evitar para salvar a la conferencia de romperse en medio de tantas diferencias irreconciliables.
Después de que Moallem declarase que "nadie puede tocar la presidencia de Assad" no tiene mucho sentido discutir la formación de un gobierno de transición representante en Damasco para reemplazar al régimen de Assad, o la retirada de las fuerzas extranjeras que combaten en el país, como la Guardia Revolucionaria de Irán y el Hezbolá libanés.
La conferencia se limitará a discutir los acuerdos iniciales para la apertura de un número limitado de corredores para llevar ayuda esencial a las poblaciones de las zonas controladas por los rebeldes bajo asedio del ejército sirio. La activación de esto requiere altos el fuego locales entre las partes en conflicto.
Estos objetivos limitados fueron aprobados por los Presidentes Barack Obama y Vladimir Putin cuando hablaron por teléfono la noche del martes.
El mediador de las Naciones Unidas, Lakhdar Brahimi, dijo que esperaba que el primer día de conversaciones en el Hotel Palace de Montreux pueda conducir a discusiones detalladas que por lo menos traerían un poco de alivio a los civiles sirios que sufren y posiblemente el intercambio de prisioneros.
Los estadounidenses y los rusos están contando con el régimen de Assad e Irán para suscribir estos objetivos limitados. "Ginebra 2" puede entonces ser presentado a Oriente Medio y al mundo en general como el primer avance hacia la gradual terminación de la guerra en Siria.
Assad encuentra muchas razones para confiar en que el resultado de la segunda conferencia de Ginebra sobre el conflicto sirio se superpondrá a "Ginebra 1" hace dieciocho meses. Ahora se ve a sí mismo como el primer gobernante en derribar la “revuelta árabe” promovida desde Occidente que comenzó a barrer la región hace tres años y lo suficientemente fuerte como para que las agencias de inteligencia estadounidenses y europeas enviaran emisarios a Damasco la semana pasada para discutir una acción conjunta contra Al Qaeda. Mientras Moscú e Irán están detrás de él, ninguna de las partes con la esperanza de lograr los primeros pasos para poner fin al conflicto puede darse el lujo de evitar que participe directamente.
Denigrarlo con burdos montajes sobre “crímenes contra la humanidad” no va a funcionar.