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El punto de vista balcánico sobre el gasoducto transadriático

Por Victoria
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jueves 30 de enero de 2014, 00:00h

altEl proyecto del gasoducto transadriático (TAP, Trans Adriatic Pipeline) cumplió diez años. Su construcción aún no ha comenzado, pero se promete el 2015.

Redacción

 

 

altEl proyecto del gasoducto transadriático (TAP, Trans Adriatic Pipeline) cumplió diez años. Su construcción aún no ha comenzado, pero se promete el 2015.

Muchos países de la Unión Europea esperan que el proyecto, a favor del cual optó el consorcio Shah Deniz, no corra la misma suerte que el tristemente famoso Nabucco y permitirá disminuir el precio del gas. El recurso italiano Guerra del gas, escribe:

—En caso de que se lo materialice en el país aparecerá una estación de distribución del gas azerbaiyano, lo que favorecerá la diversificación de los suministros para la industria y los particulares, una posible disminución de los precios y la creación de puestos de trabajo en un momento de grave crisis económica y social.

En 2013 los presidentes de Montenegro, Albania, Croacia, Bosnia y Herzegovina firmaron en Tirana un memorándum de cooperación en la construcción de dos nuevos gasoductos – el transadriático, y su ramificación – el jónico-adriático (IAP).

El proyecto TAP, elaborado en 2003 por el Grupo EGL de Suiza, supone el transporte de gas de la región del Caspio a Europa. La capacidad de paso del TAP es de diez mil millones de metros cúbicos por año y la máxima de veinte mil millones. La tubería comenzará en Grecia, atravesará el territorio de Albania y el mar Adriático en dirección a Italia. En Italia y Grecia será conectado a la infraestructura de transporte de gas ya existente. Por eso algunos expertos consideran el TAP un proyecto para las periferias de Europa y los Balcanes, que no reportará mayores beneficios ni a Azerbaiyán ni a la Unión Europea. Es que Albania consume no más de veinte millones de metros cúbicos de gas por año, Grecia con sus cerca de cuatro mil millones de metros cúbicos anuales tampoco puede ser considerado un gran consumidor de gas azerbaiyano, al tiempo que el mercado balcánico no es grande. En Montenegro, a través de cuyo territorio pasará el IAP, en general nunca hubo gasoductos. El proyecto jónico-adriático deberá unir la ciudad albanesa de Fier y la croata de Split, a través de los territorios de Montenegro y de Bosnia y Herzegovina.

La principal fuente para el gasoducto TAP será el gas que se prevé extraer en el yacimiento Shah Deniz. En 2013 el consorcio Shah Deniz escogió TAP en calidad de ruta para el transporte de su gas a los mercados europeos. El director gerente, Kjetil Tungland, estima que tal opción tiene grandes perspectivas:

—La opción del proyecto TAP para el transporte de gas azerbaiyano a Europa es el primer paso importante del proyecto Corredor Sur de Gas.

Parte de este proyecto eran el inexistente gasoducto Nabucco y el gasoducto transadriático, cuya suerte se desconoce. El pequeño TAP del sur europeo es el menos costoso de los tres proyectos. Además, la ejecución del TAP, según el primer ministro de Grecia, Antonis Samaras, permitirá a Grecia ser por primera vez no un simple curso secundario, sino un país por el que pasan redes transeuropeas.

Por otra parte, el TAP augura a Atenas dos mil nuevos puestos de trabajo y 1,5 mil millones de euros en inversiones, si bien el partido opositor Syriza considera que la construcción del gasoducto transadriático le viene de perlas a EEUU, país al que la cooperación energética de Grecia y Rusia no le alegra mucho. Según datos divulgados por la organización política, EEUU se entrometió en el proceso de privatización de la compañía nacional de gas DEPA y su filial DESFA pretendidas por las compañías rusas Gazprom y Negusneft, por la petrolera estatal azerbaiyana y las griegas M2M (empresa mixta Mytilineos y Motor Oil) y compañía energética GEK Terna.

Sea como sea, EEUU evidencia cierta inquietud por el proyecto Corredor Sur de Gas. El Embajador de EEUU en Azerbaiyán, Richard Morningstar, destacó: “Respaldamos el proyecto de gasoducto transadriático y estamos dispuestos a hacer todo lo posible para su materialización”.

Cabe remarcar que el TAP no es ningún rival de Gazprom en el mercado europeo. Los diez mil millones de metros cúbicos de gas azerbaiyano que en la etapa inicial irán a Europa son una gota en el mar en comparación con los suministros del gigante ruso: tan solo el 2 % del consumo paneuropeo y además conciernen a dos países de la UE a través de los cuales pasará el gasoducto – Grecia e Italia.