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España en ridículo: la “desinformación” como "amenaza" para el Estado, submarinos nucleares en Gibraltar y base de la OTAN contra Rusia

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19
domingo 02 de enero de 2022, 15:00h

La nueva estrategia de seguridad nacional destaca las "campañas" exteriores contra España y propone un plan para proteger a Ceuta y Melilla

El escenario internacional provocado por el Covid-19 ha llevado al Gobierno a aprobar en el último Consejo de Ministros del año la Estrategia de Seguridad Nacional 2021. Aunque se revisa cada cinco años, y la última es de 2017, se ha acelerado un año su revisión "como consecuencia de la experiencia de la gestión de la pandemia".

Las líneas generales de la estrategia se mantienen y los riesgos para el país son prácticamente los mismos, aunque se introducen algunas novedades destacadas, como la importancia que se da a las "campañas de desinformación", que el Gobierno eleva al nivel de "amenaza" para la seguridad del Estado, o las provisiones ante otra posible pandemia. Igualmente, se fija la necesidad de un Plan Integral de Seguridad para Ceuta y Melilla o se constata la complicación del escenario geopolítico mundial con las tensiones crecientes en Estados Unidos y China.

Sobre la desinformación, el Ejecutivo introduce este riesgo en una lista en la que figuran también las amenazas clásicas para cualquier Estado -conflictos, terrorismo, crimen organizado, espionaje o inmigración ilegal-, con las más modernas que se han ido introduciendo en los últimos años -cambio climático, inestabilidad económica o vulnerabilidad del ciberespacio-.

LA DESINFORMACIÓN

En 2017, bajo el Gobierno de Mariano Rajoy, se hizo por primera vez alusión a la desinformación de forma genérica, describiéndola como un nuevo "desafío" dentro del capítulo de la "transformación de la seguridad global". Ahora se da un salto cualitativo, se introduce en la lista de amenazas para el Estado y se advierte de su "potencial peligrosidad".

El texto que aprobó este martes el Consejo de Ministros, y cuya propuesta fue informada favorablemente por el Consejo de Seguridad Nacional el pasado 18 de noviembre, recoge: "Cabe señalar las estrategias de desinformación de actores extranjeros, tanto estatales como no estatales, que desarrollan aparatos de propaganda con la intención de polarizar a la sociedad y minar su confianza en las instituciones".

Ni en el texto ni desde el Gobierno se pone nombre a esos "actores extranjeros", pero los expertos identifican a Rusia y a China como los países que más utilizan estas estrategias. Incluso Marruecos en alguna ocasión.

Prueba de que estas acciones de "actores extranjeros" están trabajadas, coordinadas y son importantes es que el Gobierno español pide a la UE "asumir un mayor papel a la hora de gestionar desafíos, como las pandemias, el terrorismo internacional, los ciberataques o las campañas de desinformación", porque considera que su orquestación requiere de respuestas colectivas y la integración de capacidades.

En el informe se pone como ejemplo que la crisis provocada por la pandemia "ha estado acompañada de una crisis social y política, alentada por campañas de desinformación y desestabilización que pretenden erosionar las instituciones, influir en los procesos democráticos y alentar la polarización".

El informe distingue entre campañas de desinformación y fake news: "Las campañas tienen clara repercusión en la Seguridad Nacional y deben diferenciarse de otros factores como la información falsa -fake news- o información errónea -misinformation. Las campañas de desinformación no contienen necesariamente noticias falsas, sino que pretenden distorsionar la realidad mediante contenido manipulado".

Para hacer frente a estas injerencias externas se apuesta por elaborar una Estrategia Nacional de Lucha contra las Campañas de Desinformación, así como incrementar las capacidades de los servicios de inteligencia.

"Es una bomba flotante": Ecologistas españoles denuncian la presencia de un submarino nuclear de EE.UU. en Gibraltar

La organización sin ánimo de lucro Verdemar-Ecologistas en Acción ha denunciado la presencia de un nuevo submarino nuclear estadounidense en las aguas de Gibraltar, el enclave británico al sur de España, al que ha calificado de "bomba flotante".

Se trata de un submarino de ataque de la clase Seawolf (SSN), también llamado Los Ángeles, tripulado por militares de la Armada de EE.UU.

Verdemar ha advertido de que ya no arriban tan solo para realizar labores de avituallamiento, sino que en ocasiones también recalan en el puerto de Gibraltar para realizar reparaciones.

Critican que se esté poniendo en peligro a la población local, tanto británica como española, del Campo de Gibraltar, y piden a las instituciones que la zona quede libre de este tipo de embarcaciones.

Asimismo, también solicitan que el Gobierno español informe a la población de la zona sobre la llegada de este submarino y otros similares, así como que se active el Plan de Emergencia Nuclear de la Armada y los Grupos de Vigilancia Radiológica Ambiental de la Armada cuando estos navíos naveguen por la región.

Según la ONG, desde 2001 más de cien submarinos nucleares han recalado en el puerto de Gibraltar, por lo que los ecologistas han anunciado que continuarán con su campaña nacional e internacional para denunciar esta situación.

El cuartel de Bétera se prepara para la escalada bélica entre Rusia y la OTAN

El cuartel de la OTAN de Bétera (HQ NRDC-ESP) está preparado para dirigir hasta 120.000 militares en operaciones de combate de alta intensidad. En plena escalada del conflicto entre Rusia y Ucrania, y con las espadas levantadas entre Estados Unidos y Rusia, el Cuartel General de Despliegue Rápido de la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) en España acaba de ser certificado como Warfighting Corps en el ejercicio “Steadfast Leda”, cuya fase de ejecución tuvo lugar del 23 de noviembre al 1 de diciembre en la base “Araca” de Vitoria.

La certificación Warfighting Corps significa que el cuartel de Bétera está en fase de disponibilidad (stand by) a lo largo de todo 2022 para entrar en combates de alta intensidad. El “Steadfast Leda” ha sido un ejercicio de puestos de mando, sin grandes despliegues de tropas, en el cual el cuartel de Bétera, con el teniente general Fernando García-Vaquero al frente, ha liderado una fuerza compuesta por cuatro divisiones de España, Estados Unidos, Italia y Polonia, más tres brigadas de Portugal, Grecia y España.

Una guerra ficticia

El escenario ficticio simulaba la reacción ante un supuesto ataque contra un estado miembro de la OTAN, lo que activaría el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte. Desde el Centro de Adiestramiento de la OTAN en Bydgoszcz (Polonia), se han ido planteando una serie de incidencias relativas a los más diversos aspectos, como combate, logística, inteligencia o desinformación. Y unos evaluadores desplazados a Vitoria comprobaban sobre el terreno cómo el personal del HQ NRDC-ESP iba resolviendo esas situaciones.

El “Steadfast Leda” ha sido un ejercicio de nivel táctico y ámbito terrestre. En la base “Araca” han estado desplegados cerca de 800 militares de diversas nacionalidades, trabajando fundamentalmente en tres puestos de mando, para lo cual han requerido el uso de 1.300 ordenadores, 700 teléfonos, 145 contenedores y 180 vehículos. Esta simulación, podría convertirse en realidad si fracasan las conversaciones a tres bandas que están llevando cabo Estados Unidos y Rusia, junto con la OTAN y la OSCE, durante todo el mes de diciembre.

Las condiciones puestas sobre la mesa por Rusia son que la Alianza Atlántica no se amplíe a Ucrania y otros Estados eurasiáticos de la órbita ex soviética, el cese de ejercicios militares en esa región y que no despliegue tropas y armamento en el espacio europeo.

“Una amenaza real”

En su artículo “Rússia i Ucraïna: l’amenaça de guerra és real”, publicado en la web del Catalonia Global Institute (CGI) el 23 de diciembre en el momento más delicado de la escalada ente Rusia y Estados Unidos, Abel Riu, presidente de este think tank otanista, expresaba que, “si no puede integrar a Ucrania en su espacio geopolítico o como parte de la Unión Euroasiática o de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, Moscú busca al menos no tenerla en contra, con un estatus de neutralidad y buena vecindad”.

Respecto a la propuesta de Putin, el teniente coronel Lucas Martín Serrano, analista de geopolítica y conferenciante universitario, dice “simplemente no son unas peticiones razonables que puedan establecer un punto de partida para unas negociaciones. Sería como pedirle a Rusia que no desplegara sus misiles de crucero en el Distrito Militar Oeste. Esto nos lleva a concluir que son unas demandas expuestas para que sean rechazadas desde el primer momento”. Qué tipo más listo… Y añade que “se calcula que un 75% de todos sus Batallion Tactical Group han sido movilizados. A estos hay que añadir todos los apoyos al combate necesarios y algo que marca la diferencia: las unidades logísticas necesarias para el sostenimiento de las operaciones”. Este funcionario pretende que Rusia no tenga derecho a mover sus tropas dentro de su territorio cuando él pertenece a un país que tiene desplegadas unidades de combate e la frontera rusa… Hay que tener mucha cara.

La línea roja

Abel Riu coincidía y alertaba en su artículo sobre el movimiento de tropas ruso, que provocó señales de alarma en la CIA por la “acumulación de tropas, armamento y equipamiento militar ruso en la zona fronteriza con Ucrania”. Aunque estas tropas están a casi 300 km de la frontera con Ucrania, es un dato que no le va a fastidiar la tesis a tan gran “experto”. Y e un derroche de inteligencia explica el “experto” que “el despliegue militar ruso actual incluye grandes cantidades de piezas de artillería, transportes blindados de personal, tanques, unidades de defensa antiaérea, sistemas de misiles, equipamientos logísticos, y un largo etcétera”.

El presidente del CGI concluye que “Rusia ha cruzado su propia línea roja y ha puesto en juego su propia credibilidad como potencia dispuesta a utilizar la fuerza en caso necesario. Por eso, para Moscú, ya no sólo se trata de qué coste tendría la guerra, sino también de cuál sería el coste de no librarla, en caso de no conseguir sus objetivos por la vía diplomática”.

Estos son los tipos que nos van a llevar a la guerra. Washington paga bien…