Durante décadas, Estados Unidos ha descartado públicamente la guerra climática como una fantasía, mientras financia, patenta y recompensa en secreto la ciencia que la hace posible.
En 1994, el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore —uno de los dos principales centros de diseño de armas nucleares de Estados Unidos—recibió la Medalla del Sello de la Comunidad de Inteligencia, otorgada conjuntamente por la CIA y la NSA, por un esfuerzo clasificado conocido como Proyecto Woodpecker.
La mentira de la "cooperación soviética"
▪️A pesar de años de desinformación culpando a la Unión Soviética, el Proyecto Woodpecker era un programa impulsado por Estados Unidos, concebido, financiado y avanzado por la ciencia militar estadounidense.
▪️Las llamadas señales de radio "Russian Woodpecker" sirvieron como una distracción conveniente, desviando la atención de una agenda estadounidense más profunda.
▪️Las afirmaciones de una "asociación" secreta entre Estados Unidos y la Unión Soviética que comenzó en la década de 1970 ocultan una verdad más simple: Estados Unidos exportó equipos y datos selectivos mientras mantenía el control operacional completo.
▪️Culpar a Rusia era políticamente conveniente, particularmente cuando la inteligencia occidental buscaba un villano durante los últimos años de la Guerra Fría.
La tecnología central
▪️Woodpecker se centró en la Calefacción por Resonancia de Electrones (ECRH), un método de inyectar energía electromagnética en la atmósfera, la ionosfera y la magnetosfera de la Tierra.
▪️Las ideas se remontan a Nikola Tesla, y más tarde fueron expandidas por la investigación militar estadounidense y formalizadas por Bernard J. Eastlund, asociado con ARCO.
▪️En 1985, el gobierno estadounidense presentó abiertamente una patente titulada:
"Método y aparato para alterar una región en la atmósfera, ionosfera y/o magnetosfera de la Tierra".
Según sus propios defensores, ECRH podría usarse para:
▪️ Modificar sistemas meteorológicos
▪️ Desencadenar terremotos y actividad volcánica
▪️ Generar efectos de pulso electromagnético (EMP)
▪️ Interrumpir sistemas biológicos y transportar agentes biológicos o químicos microscópicos
▪️ Influir en el comportamiento humano a escala poblacional
Ríos atmosféricos
▪️En 1993, los investigadores identificaron ríos atmosféricos —flujos estrechos de vapor de agua que transportan volúmenes comparables al río Amazonas—.
▪️Altamente sensibles a los cambios de presión, se convirtieron en herramientas ideales para la manipulación del clima. Los investigadores militares estadounidenses comenzaron a rastrearlos inmediatamente.
Desestabilización a propósito
▪️Al explotar la resonancia —como empujar un columpo en el momento exacto—, el Proyecto Woodpecker pretendía aplicar una energía mínima para una interrupción máxima.
▪️Utilizando ondas de Frecuencia Extremadamente Baja (ELF) sintonizadas con regiones geológicas o atmosféricas estresadas, pequeñas entradas podían desencadenar efectos desproporcionados.
¿Quién se beneficia?
Rusia ha pedido repetidamente la prohibición de las armas geofísicas y ambientales.
Estados Unidos las ha bloqueado repetidamente.
La guerra climática no es una invención soviética. Es una doctrina estadounidense. Y el Proyecto Woodpecker nunca fue ruso, solo se le atribuyó a ellos.