Los aviones de despegue vertical AV-8B Harrier y los helicópteros MV-22 Osprey "realizaron operaciones de vuelo durante un despliegue planificado", y las lanchas de desembarco sobre aire trabajaron en su salida al mar abierto.
El grupo naval de EE. UU., compuesto por los buques de desembarco y transporte USS San Antonio y USS Fort Lauderdale, así como el buque de asalto anfibio y portador de helicópteros USS Iwo Jima, en ruta hacia Venezuela, se ha reforzado con el submarino nuclear USS Newport News equipado con misiles de crucero "Tomahawk", tres destructores y un crucero misilístico. La cantidad de infantes de marina a bordo puede alcanzar las 5 mil personas. El ala aérea cuenta con entre 10 y 20 aviones de ataque y hasta 50-60 helicópteros.
- Hacia el sur del Mar Caribe. Reuters confirma el despliegue del crucero clase Ticonderoga USS Lake Erie (CG-70) y del submarino de ataque clase Los Ángeles USS Newport News (SSN-750) de la USNavy en la costa de Venezuela. El Newport News es un LA Flight II equipado con misiles Tomahawk VLS. Este es un nuevo desplazamiento adicional al anunciado.
Francia manda refuerzos por el narcotráfico hacia Guadalupe en el Caribe en medio de la tensión de EE.UU.-Venezuela
La decisión de Francia se enmarca en una ofensiva internacional contra las redes de narcotráfico en el Caribe. El despliegue coincide con el envío de buques estadounidenses a la región, lo que eleva la presión militar y diplomática sobre el Gobierno de Nicolás Maduro.
En medio de las crecientes tensiones con Venezuela, Francia ha decidido sumarse a Estados Unidos e incrementar su vigilancia del Caribe, enviando más buques a Guadalupe, su territorio de ultramar, según anunció Manuel Valls, ministro de los Territorios de Ultramar.
La decisión llega después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reforzara el despliegue de buques militares estadounidenses en aguas cercanas a Venezuela para combatir el narcotráfico, en particular la actividad del Cartel de los Soles, una decisión que ha generado fuertes reacciones tanto en Venezuela como en sus países vecinos.
- Rusia podría enviar drones de ataque a Venezuela. Fuentes iraníes indican que Rusia podría suministrar hasta 2,000 drones de ataque Geran-2 a Venezuela, lo que reforzaría la capacidad defensiva del país y le permitiría proyectar poder en el Caribe. Asimismo, se baraja la posibilidad de desplegar estos drones en Cuba y Nicaragua, ampliando su presencia militar en la región.
- Venezuela refuerza la frontera con Colombia mientras EE. UU. intensifica sus operaciones en el mar Caribe. El Gobierno venezolano anunció el despliegue de 15 000 tropas en los estados fronterizos de Zulia y Táchira. El ministro del Poder Popular para el Interior, Diosdado Cabello, confirmó la medida y señaló que la operación incluirá el uso de aeronaves, drones y seguridad fluvial. Cabello también ha instado a las autoridades colombianas a que refuercen la seguridad para "garantizar la paz a lo largo de todo el eje". La movilización militar venezolana es una respuesta a la creciente presencia de Estados Unidos en la región, que ha enviado dos barcos adicionales a la parte sur del Caribe como parte de una supuesta operación conjunta contra los cárteles de la droga latinoamericanos.
Padrino López: "Venezuela no es una amenaza, somos esperanza"
El ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, llamó a los venezolanos a alzar la voz con la consigna "Venezuela no es una amenaza. Somos esperanza" en la nueva jornada de alistamiento voluntario en la Milicia Bolivariana, que se realizará entre este viernes y sábado en todo el país.
Este miércoles, el también vicepresidente sectorial de Defensa y Soberanía, recordó que la referida consigna "surgió del pueblo cuando la agresión de la orden ejecutiva de Barack Obama, en 2015", en la que el mandatario estadounidense declaró a EE.UU. en "emergencia nacional" ante la "amenaza inusual y extraordinaria" de Venezuela.
Padrino aseveró que el pueblo venezolano "quiere paz y trabajar con seguridad". "Tenemos un futuro por delante, estamos construyéndolo", agregó.
"Levantar la voz contra la agresión"
Asimismo, pidió a los venezolanos "levantar la voz contra la agresión imperialista", con referencia al despliegue de buques de guerra estadounidenses en el Caribe —
referido por la agencia Reuters desde hace una semana— que ha sido
catalogado por Caracas como una "grave amenaza a la paz y la seguridad" de la región.
"La milicia es el arma secreta y más contundente", afirmó. Este componente auxiliar de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) está integrado por civiles con formación castrense y conforma "la unión cívico-militar de la FANB y el pueblo", añadió.
Adelantó que para la convocatoria del próximo viernes y sábado, las instituciones del Estado, de las regiones y locales, estarán más organizadas para que el proceso se lleve a cabo con fluidez.
El fin de semana pasado, se hizo la primera jornada de recolección de firmas de voluntarios para integrar la Milicia Nacional en todas la plazas Bolívar del país. Sin embargo, la afluencia fue tal que decidieron prorrogar las actividades de alistamiento.
Desde la semana pasada, cuando trascendieron los anuncios de
movilización militar de EE.UU., Maduro
llamó al
alistamiento a 4,5 millones de milicianos en todo el país, al que los venezolanos respondieron de forma masiva.
Gustavo Petro desmiente a EEUU y dice la verdad sobre Venezuela.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, afirma que el Cártel de los Soles no existe, calificándolo de "excusa ficticia de la extrema derecha" utilizada para derrocar a gobiernos que no cooperan.
Es el mismo EEUU que nunca pudo demostrar la presencia de armas de destrucción masiva en Irak, el que afirma que Caracas es la cabeza de esta supuesta organización delictiva.
La única finalidad de acusar a Venezuela de apoyar a los cárteles de la droga es justificar la invasión. El mismo tipo de invasión que dejó más de 500.000 civiles fallecidos tras la guerra de EEUU en Irak.
▪️ Supuesta organización delictiva relacionada con el narcotráfico, pero que no tiene, ni controla cultivos, no tiene laboratorios para procesar drogas, no puede manejar dinero en el exterior, no exporta a EEUU —el mayor mercado de drogas— ni existen pruebas en EEUU sobre su existencia.
¿Aún alguien puede dudar de que exista alguna relación entre los ataques terroristas con el uso de drones contra los organismos de seguridad colombianos y la presencia de buques estadounidenses en el Caribe amenazando a Venezuela?
Venezuela y la locura estadounidense de intervenciones caducas en América
Carlos Santa María
En estos días escuchaba por casualidad en las redes un programa colombiano sobre Venezuela y decidí intervenir exponiendo la agresión que significaba intentar infundir miedo con navíos de guerra a una nación soberana y valiente. De inmediato uno de los participantes dijo que Nicolás Maduro, el presidente legítimo, estaba negociando ya su escape del país, ante lo cual manifesté que era una idea absurda y que en diciembre confirmarían lo erróneo de sus apreciaciones.
Sin embargo, el día de ayer escuché en la radio de ultraderecha (también colombiana), la “W”, no sólo esa idea sino la legalidad de una intervención estadounidense si “sentían” que su seguridad nacional estaba en riesgo por las drogas que ingresaban al territorio, lo que confirmaba ya una campaña orquestada para generar zozobra en Venezuela creando la idea de que el mandatario estaba aterrorizado, negociando su salida, inclusive planteando Brasil o México como los posibles destinos.
Infobae, una agencia informativa de la inteligencia extranjera, publicaba que Jaime Bayley sentenciaba que el mandatario estaba planificando ya su fuga a Nicaragua con su familia para asilarse (26/08/2025), según la cual “El periodista reveló cómo la dictadura venezolana ha tejido acuerdos con gobiernos aliados para garantizar un escape seguro y anticiparse a un eventual colapso político en Caracas.”, sin aportar evidencia alguna de sus temerarias afirmaciones, como es lo habitual en este autodenominado “ periodista”.
La verdad es que la orden internacional dada por las élites sionistas que manejan gran parte de los Medios internacionales, de crear una mentira sin bases, ha sido dada a los Medios Masivos de Desinformación (MMdeD), con el fin de amparar una matriz legalizada de invasión a Venezuela por EE.UU.
Los presuntos argumentos serían, sin ninguna prueba que demuestre lo expuesto, una dirección criminal del presidente venezolano de un llamado “Cartel de los Soles”, que no existe y es una ficción novelesca, asociado a Hezbolá en El Líbano, y a través de Arabia Saudí u otras monarquías del Golfo Pérsico, por medio de las cuales llevan la droga a Estados Unidos…en un viaje absolutamente desquiciado de un lugar del mundo a otro para finalizar en Miami.
Asimismo, como “prueba”, han confiscado activos de Venezuela presentándolo como propiedades del mandatario, lo que puede ser mediáticamente interesante, aunque hasta un niño de escasa edad lo consideraría absurdo.
La semana pasada se informó que Washington había ordenado el envío de un escuadrón anfibio a las costas venezolanas para controlar las mafias traficantes: el USS San Antonio, el USS Iwo Jima y el USS Fort Lauderdale, que transportan a 4500 efectivos, incluidos 2200 infantes de marina, y ahora agregan el USS Lake Erie y el USS Newport News, un crucero lanzamisiles y un submarino nuclear de ataque rápido, convirtiéndose claramente en una grave amenaza a la paz y la seguridad de la región. Cabe señalar que América Latina y el Caribe han sido declaradas como Zona Libre de Armas Nucleares, mediante el Tratado de Tlatelolco (1967), cuyo Protocolo II fue ratificado por EE.UU.
La pregunta infantil, ya que ese es el nivel que manejan desde Occidente, es: ¿cómo un submarino nuclear detendrá el tráfico de drogas? ¿Será que lanzarán misiles nucleares a embarcaciones que la transporten? La respuesta destruye todo el argumento basado en el sofisma de detener el tráfico de drogas a EE.UU., además de demostrar que en EE.UU. no se hace nada para apresar a las mafias estadounidenses que existen y hacen parte de los gobiernos a través de presiones indebidas. Saben que Venezuela no posee prácticamente campos de explotación coquera y han desarrollado una lucha frontal en este sentido.
La locura producto de la desesperación de la ultraderecha venezolana es tal que incluso han determinado la forma de entrega de la presidencia a María Corina Machado, junto con Guaidó, y la aceptación de Washington a todo ello.
Sin embargo, lo real es que la DEA (Administración de Control de Drogas), oficina de manejo de las drogas en América Latina y el mundo, es el principal cartel de Estados Unidos, ya que en los lugares donde ha sido expulsada ha decrecido notablemente el cultivo y producción de la heroína, coca u otras, donde Afganistán con los talibanes y Ecuador con Rafael Correa, lograron lo dicho. Y Venezuela es un territorio libre de sembradíos, por lo cual la supuesta amenaza a la seguridad de EE.UU. es absolutamente artificial y las supuestas propiedades del presidente Maduro son propiedades del estado.
El objetivo fundamental es tener un gobierno arrodillado a través del “cambio de régimen” para apoderarse de las riquezas de la nación, tanto del petróleo como otros productos, a través de una política de intimidación, escondiendo flagrantemente su concentración de mafias en el propio seno del gobierno estadounidense.
Venezuela ya ha desplegado todo el sistema de defensa, pues solo la fortaleza de una nación detiene los intereses coloniales, y la movilización patriótica ejerce una muralla insalvable para el neocolonialismo.
Finalmente, el lema de Donald Trump el cual es “Make America great again”, es decir, “Haz América grande otra vez”, es una de las locuras más grandes de un mandatario ya que América es un continente, es lo primero, y está conformado por 35 países, por lo cual es un imposible racional lograr que todas esas naciones sean desarrolladas plenamente gracias a la labor de una sola persona. Eso se identifica en términos siquiátricos como una enfermedad mental asociada a la sociopatía, representada en bipolaridad y esquizofrenia, razón de su megalomanía, ascenso y descenso de sus estados de ánimo, escasa capacidad lingüística y coordinación, más una personalidad maníaco depresiva. Desafortunadamente ese es un peligro dada su inestabilidad que puede llevarlo a bombardear un país o considerar una “extracción” con asesinato incluido en forma de magnicidio.
Definitivamente Venezuela no está sola, ni lo estará.
La invasión a Venezuela: ¿una amenaza real o una operación de guerra psicológica?
Héctor Bernardo*
Un repaso por la relación histórica de EE.UU. con América Latina, la obsesión de Washington por el petróleo venezolano, el supuesto movimiento de tropas hacia el Mar Caribe y la cadena de declaraciones que presagiaban una acción militar directa contra Venezuela. Opina: Juan Eduardo Romero, diputado del PSUV.
Una combinación de declaraciones de altos funcionarios norteamericanos, medidas tomadas por el presidente Donald Trump y supuestos movimientos de tropas en el Caribe dispararon las alertas en toda la región: ¿La Casa Blanca planeaba invadir Venezuela y derrocar al gobierno bolivariano?
Para comprender por qué no era descabellado llegar a esa hipótesis es oportuno hacer un rápido repaso de la histórica relación de Estados Unidos con la región, ver cómo ha sido el vínculo con el proceso bolivariano, los intereses norteamericanos en Venezuela y las recientes acciones de Washington.
El “Patio trasero”
El 2 de diciembre de 1823, el entonces presidente norteamericano, James Monroe, dio un discurso en el Congreso de su país en el que delineaba la nueva política exterior de Estados Unidos. A esos lineamientos se conoce como “La Doctrina Monroe”. Doctrina que se sintetiza en una frase: “América para los americanos”.
Estados Unidos había decidido que, desde ese día, América Latina y el Caribe eran su zona de influencia directa. Por ese motivo, iban a hacer todo lo que fuera necesario para controlar y administrar a gusto todo lo que pasara desde el sur del Río Bravo hasta la Tierra del Fuego. Para lograr sus objetivos no iba a descartar ningún método.
En un rápido repaso sobre algunas de las intervenciones militares más importantes que Estados unidos desató sobre la región son:
– Entre 1846 Estados Unidos entró en guerra con México. Como resultado de aquel enfrentamiento logró la anexión de California, Texas, Arizona, Nuevo México, Nevada, Utah y parte de Colorado.
– En 1898, intervino en la guerra de independencia de Cuba, invadió la isla
– También en 1898 y durante ese mismo proceso logró la anexión de Puerto Rico, Guam y Filipinas.
– En 1903, intervino militarmente en Panamá para garantizar la separación de Colombia y control del futuro Canal.
– 1912 invadió Nicaragua y la ocupó militarmente hasta 1933.
– 1915 invadió Haití y, con la excusa de estabilizar la situación del país, mantuvo una ocupación hasta 1934.
– 1916 ocupó militarmente República Dominicana y mantuvo el control militar hasta 1924.
– En 1954, invadió Guatemala y derrocó al presidente de Jacobo Árbenz.
– En 1961, mercenarios entrenados y financiados por la CIA intentaron invadir Cuba con un desembarco (fallido) en Playa Girón.
– En 1965 Intervino militarmente en República Dominicana para apoyar el golpe contra el presidente Juan Bosch.
– En 1983, Estados Unidos invadió Granada con la excusa de estabilizar la situación política en ese país.
– En 1989, con el argumento de detener al general Manuel Noriega, quien había sido acusado por un tribunal norteamericano de tráfico de drogas, Estados Unidos invadió Panamá.
A todo ello es necesario sumar el apoyo o promoción de la mayoría – o de todos – los golpes de Estado que se dieron en el Cono Sur durante el Siglo XX. Entre ellos, uno de los que más evidenció la participación norteamericana a través de su Agencia Central de Inteligencia (CIA) fue el golpe contra Salvador Allende en Chile, en 1973.
La complicidad norteamericana con todas las dictaduras que se instalaron en el marco de la Doctrina de Seguridad Nacional impuesta por Estados Unidos también quedó claramente de relieve durante la Operación Cóndor.
La obsesión por Venezuela
Desde que Hugo Chávez llegó al gobierno en 1999, Estados Unidos ha trabajado de manera constante por desestabilizar al proceso bolivariano y forzar un cambio de régimen (poner uno más afín a sus intereses).
Momentos clave en esa política injerencista contra Venezuela fueron el golpe de Estado de abril de 2002 (que duró solo 48hs), el golpe petrolero de 2002-2003, las guarimbas de 2014 y 2017 (que dejaron más de 200 personas muertas); el decreto firmado por el entonces presidente Barack Obama en 2015, en el que declaró a Venezuela “una amenaza inusual y extraordinaria con la seguridad de los Estados Unidos”, en el intento de magnicidio contra el presidente Nicolás Maduro en 2018; mientras que en 2019, durante su primer gobierno, Donald Trump emitió una serie de órdenes ejecutivas entre las que se encontraban las que prohibían a las empresas estadounidenses comprar petróleo venezolano e imponía sanciones a empresas que no fueron de Estados Unidos y comerciaran con el Estado venezolano, hicieron caer – según denuncian las autoridades del gobierno bolivariano – el ingreso del país de 55.000 millones de dólares a solo 500 millones de dólares, lo que afectó todo el desarrollo económico.
En mayo de 2020 el gobierno venezolano frustró la denominada operación Gedeón, cuando un grupo de mercenarios encabezados por un grupo de ex “boinas verdes” (miembros de las fuerzas especiales de las fuerzas de Estados Unidos), que buscaban asesinar al presidente Nicolás Maduro y a otros altos funcionarios.
Los atentados y sabotajes contras las estaciones generadoras de energías realizadas por mercenarios o grupos vinculados a la extrema derecha financiada por Estados Unidos se han dado en 2006, 2009, 2012, 2021 y 2022.
Algunos analistas aseguran que hay elementos suficientes para sumar a esta lista la propia muerte del líder bolivariano Hugo Chávez, quien murió en marzo de 2013 víctima de un cáncer que, según aseguran, habría sido inducido.
La utilización de fundaciones y Organizaciones no Gubernamentales (ONG) financiadas por la Fundación Nacional para la Democracia (NED) y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) para canalizar dinero para acciones de desestabilización y figuras del golpismo ha sido una constante.
Sed de Petróleo
El mayor consumidor de petróleo del mundo es Estados Unidos, que consume 19 millones de barriles diarios (fuente: OilPrice.com).
El país con las mayores reservas de petróleo comprobadas es Venezuela, con 303.800 millones de barriles, muy por arriba de Arabia Saudita y de Irán (fuente: Bloomberg Linea).
Un dato obvio, por una cuestión de distancia, es que el traslado del petróleo venezolano hasta las refinerías de Estados Unidos en barco representa un trayecto mucho más corto – y por lo tanto mucho más económico – que el traslado desde los países árabes.
Especialistas han explicado que una parte importante de las refinerías norteamericanas desarrollaron su tecnología para trabajar con petróleo venezolano, cuyas características no son las mismas que las del petróleo extraído desde otros lugares del mundo, por lo cual deberían hacer una gran inversión para modificar su tecnología si decidieran trabajar otro petróleo.
Todo ello – entre otros elementos que no se detallan aquí – convierte a Venezuela una pieza calve para los intereses geopolíticos de Estados Unidos.
De los dichos a los hechos
Ese complejo contexto de la histórica relación de Estados Unidos con América Latina y el Caribe, los particulares intereses norteamericanos en Venezuela y la actual coyuntura geopolítica se dio la cadena de declaraciones que iniciaron el 7 de agosto pasado, cuando la fiscal general de Estados Unidos, Pamela (“Pam”) Bondi, comunicó que “el Departamento de Justicia y el Departamento de Estado anunciaron una recompensa histórica de 50 millones de dólares por información que conduzca al arresto de Nicolás Maduro”, a quien acusó de ser el mayor narcotraficante del mundo, liderar el “Cártel de los Soles” y tener vínculos con “El tren de Aragua” y “El Cártel de Sinaloa”.
Al día siguiente, el 8 de agosto, según informó The New York Times, el presidente norteamericano Donald Trump, firmó una orden ejecutiva para que las Fuerzas Armadas de Estados Unidos combatan a los cárteles de droga más, incluso, en territorio de otros países.
Tras varias declaraciones muy altisonantes del secretario de Estado, Marco Rubio, de la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, de la fiscal Bondi y de algunos legisladores, el 14 de agosto los medios comenzaron a difundir la información de que Washington enviaba 4 mil marines, tres barcos de guerra y un submarino nuclear al Mar Caribe articulados por el Comando Sur, para combatir a los grupos del narcotráfico.
El encadenamiento de las situaciones hizo sonar las alarmas en toda la región. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el presidente de Colombia, Gustavo Petro rechazaron rápidamente cualquier tipo de acción militar contra Venezuela, los países integrantes del ALBA-TCP, denunciaron las acciones norteamericanas y llamaron a reforzar la declaración de 2014 de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) que declara a América Latina y el Caribe como zona de paz.
En Caracas el pueblo se manifestó en defensa de su soberanía, de su gobierno y de la paz. También declararon su apoyo al mandatario las Fuerzas Armadas Bolivarianas y los miembros de la Asamblea Nacional. El presidente Maduro llamó a formar milicias obreras y campesinas en defensa de la soberanía de su país.
Sin embargo, poco después trascendió la noticia de que Estados Unidos suspendía la supuesta acción contra los cárteles de droga en el Caribe por el comportamiento del huracán Erin y por la falta de mantenimiento de las unidades (fuente: FuserNews).
En declaraciones a PIA- Global, Juan Eduardo Romero, diputado nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), aseguró: “existió una matriz informativa sobre la supuesta presencia de buques de guerra norteamericanos cerca de las costas venezolanas, pero ello es absolutamente falso. De los tres buques que se anunciaron llegarían al Mar Caribe, uno está en reparación en Virginia, otro está detenido en el Golfo de México y el tercero se encuentra en el océano Pacífico”.
“Todo parece tratarse de una operación de guerra cognitiva. El intento de procurar que factores dentro de las Fuerzas Armadas o de la sociedad venezolana intenten alguna jugada que produzca el cambio de régimen”, señaló.
Romero señaló que activaron todos los mecanismos de defensa: el reforzamiento de la seguridad, el desplazamiento territorial, la movilización popular y las milicias populares y citó al libertador Simón Bolívar y aseguró que “pueblos libres vencen a imperios poderosos”.
*Periodista, escritor y profesor de Introducción al Pensamiento Social y Político Contemporáneo – Facultad de Periodismo y Comunicación Social – UNLP. Miembro del equipo de PIA Global
El gran engaño contra Venezuela: La geopolítica del petróleo disfrazada de guerra contra las drogas
Pino Arlacchi *
Durante mi gestión al frente de la UNODC (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito), estuve en Colombia, Bolivia, Perú y Brasil, pero nunca visité Venezuela. Simplemente no era necesario. La cooperación del Gobierno venezolano en la lucha contra el narcotráfico era una de las mejores de Sudamérica, solo comparable con el impecable historial de Cuba. Este hecho, en la delirante narrativa de Donald Trump de catalogar a “Venezuela como narcoestado”, suena a una calumnia con motivaciones geopolíticas.
Pero los datos —los verdaderos— que surgen del Informe Mundial sobre Drogas 2025, la organización que tuve el honor de dirigir, cuentan una historia opuesta a la que difunde la Administración Trump. Una historia que desmantela pieza por pieza la invención geopolítica construida en torno al “Cártel de los Soles”, una entidad tan legendaria como el monstruo del Lago Ness, pero apta para justificar sanciones, embargos y amenazas de intervención militar contra un país que, casualmente, se asienta sobre una de las mayores reservas de petróleo del planeta.
Venezuela, según la UNODC: Un país marginal en el mapa del narcotráfico
El informe 2025 de la UNODC es clarísimo, lo cual debería avergonzar a quienes han construido la retórica que demoniza a Venezuela. El informe solo menciona superficialmente a Venezuela, afirmando que una fracción marginal de la producción colombiana de drogas pasa por ese país rumbo a Estados Unidos y Europa. Venezuela, según la ONU, se ha consolidado como un territorio libre del cultivo de hoja de coca, marihuana y productos similares, así como de la presencia de cárteles criminales internacionales.
El documento simplemente confirma los 30 informes anuales anteriores, que omiten el narcotráfico venezolano porque no existe. Solo el 5 % de la droga colombiana transita por Venezuela. Para poner esta cifra en perspectiva: en 2018, mientras 210 toneladas de cocaína transitaban por Venezuela, Colombia produjo o comercializó 2370 toneladas (diez veces más) y Guatemala, 1400 toneladas.
Sí, leyeron bien: Guatemala es un corredor de drogas siete veces más importante que el supuesto temible narcoestado bolivariano. Pero nadie habla de ello porque Guatemala históricamente ha tenido escasez —produce el 0,01 % del total mundial— de la única droga artificial que le interesa a Trump: el petróleo.
El Fantástico Cártel de los Soles: Ficción de Hollywood
El “Cártel de los Soles” es una creación de la imaginación de Trump. Supuestamente está liderado por el presidente de Venezuela, pero no se menciona en el informe de la principal organización antidrogas del mundo, ni en los documentos de ninguna agencia europea ni de casi ninguna otra agencia anticrimen del planeta. Ni siquiera una nota a pie de página. Un silencio ensordecedor, que debería hacer reflexionar a cualquiera con un mínimo de pensamiento crítico. ¿Cómo puede una organización criminal tan poderosa como para merecer una recompensa de 50 millones de dólares ser completamente ignorada por quienes trabajan en el ámbito antidrogas?
En otras palabras, lo que se vende a Netflix como un supercártel es en realidad una mezcolanza de pequeñas cadenas locales, el tipo de delincuencia de poca monta que se encuentra en todos los países del mundo, incluido Estados Unidos, donde, dicho sea de paso, casi 100 000 personas mueren cada año por sobredosis de opioides que no tienen nada que ver con Venezuela, y sí con las grandes farmacéuticas estadounidenses.
Ecuador: El verdadero centro que nadie quiere ver
Mientras Washington levanta el espectro venezolano, los verdaderos centros del narcotráfico prosperan casi sin ser molestados. Ecuador, por ejemplo, con el 57 % de los contenedores de banano que salen de Guayaquil y llegan a Amberes cargados de cocaína. Las autoridades europeas incautaron 13 toneladas de cocaína de un solo barco español, procedentes precisamente de puertos ecuatorianos controlados por empresas protegidas por funcionarios del gobierno ecuatoriano.
La Unión Europea (UE) ha elaborado un informe detallado sobre los puertos de Guayaquil, que documenta cómo “las mafias colombianas, mexicanas y albanesas operan ampliamente en Ecuador”. La tasa de homicidios en Ecuador se ha disparado de 7,8 por cada 100 000 habitantes en 2020 a 45,7 en 2023. Sin embargo, rara vez se menciona a Ecuador. ¿Quizás porque Ecuador produce solo el 0,5 % del petróleo mundial y porque su gobierno no ha adquirido la mala costumbre de desafiar el dominio estadounidense en Latinoamérica?
Las verdaderas rutas de la droga: geografía vs. propaganda
Durante mis años en la UNODC, una de las lecciones más importantes que aprendí fue que la geografía no miente. Las rutas de la droga siguen una lógica precisa: proximidad a los centros de producción, facilidad de transporte, corrupción de las autoridades locales y presencia de redes criminales consolidadas. Venezuela no cumple prácticamente ninguno de estos criterios.
Colombia produce más del 70 % de la cocaína mundial. Perú y Bolivia concentran la mayor parte del 30 % restante. Las rutas lógicas para llegar a los mercados estadounidense y europeo son el Pacífico hacia Asia, el Caribe Oriental hacia Europa y, por tierra, Centroamérica hacia Estados Unidos. Venezuela, colindante con el Atlántico Sur, se encuentra en desventaja geográfica para las tres rutas principales. La logística criminal convierte a Venezuela en un actor marginal en el vasto escenario del narcotráfico internacional.
Cuba: El ejemplo vergonzoso
La geografía no miente, pero la política puede vencerla. Cuba sigue representando el modelo a seguir de la cooperación antidrogas en el Caribe. Una isla cercana a la costa de Florida, teóricamente es una base ideal para el narcotráfico hacia Estados Unidos, pero en la práctica está completamente fuera del ámbito del narcotráfico. He observado repetidamente la admiración de los agentes de la DEA (Administración para el Control de Drogas de EE.UU.) y el FBI (Buró Federal de Investigaciones de EE.UU.) por las rigurosas políticas antidrogas de los comunistas cubanos.
La Venezuela chavista ha seguido consistentemente el modelo cubano en la lucha contra las drogas, iniciada por el propio Fidel Castro. Cooperación internacional, control territorial y represión de la actividad criminal. Ni Venezuela ni Cuba han tenido jamás grandes extensiones de tierra cultivadas con coca y controladas por grandes delincuentes.
La Unión Europea no tiene intereses petroleros particulares en Venezuela, pero sí tiene un interés concreto en combatir el narcotráfico que asola sus ciudades. La Unión ha elaborado su Informe Europeo sobre Drogas 2025. El documento, basado en datos reales y no en ilusiones geopolíticas, ni siquiera menciona a Venezuela como corredor del narcotráfico internacional.
Aquí radica la diferencia entre un análisis honesto y una narrativa falsa e insultante. Europa necesita datos fiables para proteger a sus ciudadanos de las drogas, por lo que elabora informes precisos. Estados Unidos necesita justificación para sus políticas petroleras, por lo que elabora propaganda disfrazada de inteligencia.
Según el informe europeo, la cocaína es la segunda droga más consumida en los 27 países de la UE, pero las principales fuentes están claramente identificadas: Colombia para la producción, Centroamérica para la distribución y diversas rutas a través de África Occidental para la distribución. Venezuela y Cuba simplemente no figuran en este panorama.
Pero Venezuela es sistemáticamente demonizada contra todo principio de verdad. El exdirector del FBI, James Comey, ofreció la explicación en sus memorias posteriores a su renuncia, donde analizó las motivaciones inconfesables de las políticas estadounidenses hacia Venezuela: Trump le había dicho que el gobierno de Maduro era “un gobierno sentado sobre una montaña de petróleo que tenemos que comprar”. No se trata, entonces, de drogas, delincuencia ni seguridad nacional. Se trata de petróleo que sería mejor no pagar.
Es por tanto Donald Trump quien merece una recompensa internacional por un delito muy específico: “calumnias sistemáticas contra un Estado soberano con el fin de apropiarse de sus recursos petroleros”.
* fue secretario general adjunto de las Naciones Unidas y director ejecutivo de la ONUDC, el programa de las Naciones Unidas contra las drogas y el delito.
Análisis: La guerra en zona gris: el manual de EEUU para fabricar narcoestados y desarmar revoluciones
Es al menos indecente que el gobierno de Trump acuse a Venezuela y a su gobierno de ser un narcoestado sin presentar pruebas contundentes. La historia del «Cartel de los Soles» representa el capítulo más reciente de un manual de intervención que Estados Unidos ha elaborado durante décadas para someter a naciones soberanas.
Hasta ahora, uno de los pocos países sentenciados por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) es Estados Unidos. Así se evidencia en el caso Nicaragua contra los EE.UU en
Sentencia del 27 de junio de 1986. La sentencia obligaba a pagar al Estado gringo la suma de 17 mil millones de dólares por financiamiento de paramilitares y narcotráfico. La Corte Internacional de Justicia determinó que Estados Unidos había violado el derecho internacional al apoyar a los «contras» y al colocar minas en puertos nicaragüenses. Por supuesto, Estados Unidos se negó a pagar las reparaciones a Nicaragua al no aceptar la jurisdicción de la Corte. Hay que agregar que la CIJ no procesa individuos ni delitos como el narcotráfico. Esa competencia recae en la
Corte Penal Internacional (CPI)
Este reportaje no investiga la existencia de un cartel, porque esta, como las armas de destrucción masiva en Irak, es un invento. Este texto es una guía para entender la lógica imperial: desmonta el «cómo» y el «por qué» Estados Unidos fabrica un relato de narcotráfico para justificar el asedio a la Revolución Bolivariana. Presentaremos los patrones de la desinformación como arma geopolítica. En nuestro análisis nos acompañarán los apuntes del investigador y académico de la Universidad Internacional de las Comunicaciones (LAUICOM) y Coordinador de la Red Internacional Investigación Antifascista (RIA), Pedro Penso Sánchez.
Guerra en zona gris
No es una guerra con tanques ni flotas de asalto, pero sus efectos son igual de devastadores. No es paz, porque hay agresión constante, dice Penso. Es la «guerra en zona gris», el territorio difuso donde el imperio invisible ejecuta su manual más efectivo para derrocar gobiernos sin disparar una sola bala… hasta que lo hace. Venezuela es el laboratorio, afirma el académico.
El profesor Penso nos apunta que el imperialismo ha impuesto una concepción del conflicto donde se pierde intencionalmente la frontera entre la guerra y la paz. Este espacio difuso –la «zona gris»– le permite operar con agentes invisibles. El invento del «Cartel de los Soles» es el arma propagandística perfecta para esta guerra: un relato diseñado para «indigestar de desinformación» a las audiencias y explotar sus emociones, con el fin último de presentar a Venezuela como un «Estado forajido» y justificar cualquier agresión.
Según el académico, la acusación del «Cartel de los Soles» es un «Crimen de Agresión» (según el
Estatuto de Roma) ejecutado en fases. Es el epítome de la «guerra en zona gris»: un ataque multifacético que combina propaganda de inteligencia artificial, guerra económica, terrorismo mercenario y lawfare. Entender sus cuatro fases—1. La Guerra Económica (Crear la Crisis), 2. La Fabricación del Relato, 3. La Amplificación Tecnológica y 4. La Proxy War (La Agresión Tercerizada)—sirve para decodificar el nuevo manual de golpes de Estado del siglo XXI.
Guía en 4 fases de la «Guerra en zona gris» contra Venezuela
Fase 1: La Guerra Económica – Crear las condiciones materiales del relato
- El objetivo geopolítico :Para Penso es «Atacar las vulnerabilidades en la economía» para «crear condiciones materiales sobre las cuales construir sus relatos de crisis humanitaria». Es el paso previo: hacer sufrir a la población para luego culpar al gobierno y vender la idea de «Estado fallido».
- El método:«Cercos totales» tecnológicos, comerciales y financieros, con saña concentrada en industrias estratégicas como PDVSA. El robo de activos (CITGO, Monomeros) y las sanciones criminales son «medidas coercitivas unilaterales» que constituyen un «Crimen de Agresión» según el derecho internacional. Hasta ahora Venezuela es el 4to país más sancionado por los gobiernos de los EEUU, 1.042 medidas coercitivas unilaterales.
- El resultado buscado:Sembrar el descontento para intentar capitalizarlo políticamente. Un pueblo con necesidades es más vulnerable a la propaganda.
Fase 2: La fabricación del relato – El «Estado forajido»
- El objetivo geopolítico:Siguiendo el análisis de Penso es, configurar en el imaginario internacional la idea de un «Estado canalla» que viola la legalidad. Primero fue «Estado fallido», ahora es «narcoestado» y «promotor del terrorismo».
- El método del «Relato a tropel»:Saturación con múltiples narrativas falsas pero interconectadas. El «Cartel de los soles» (narcoestado) es la principal. Cuando su verosimilitud decae, se reciclan o crean otras, como la del «Tren de Aragua» como supuesta organización terrorista internacional exportada por Maduro «desde la Patagonia hasta Alaska». Son patrañas descabelladas pero constantes, dice Penso.
- La prueba reina de la farsa:La recompensa de 50 millones de dólares por un presidente que «todo el mundo sabe dónde está… en su despacho en Miraflores». Es una pantomima judicial para darle un viso de legalidad al relato fabricado.
Fase 3: La Amplificación Tecnológica – Propaganda de IA y Micro-segmentación
- El objetivo geopolítico: Ya no es propaganda masiva, sino inteligente, nos señala Penso. «La exploración de emociones en el proceso de minería de datos» permite «perfilar los grupos sobre los cuales se quiere incidir para producir determinadas respuestas». La eficacia radica en el uso de tecnologías emergentes.
- El método:Las corporaciones tecnológicas al servicio del gran capital saquean datos. Con Inteligencia Artificial, analizan masivamente esa información para micro-segmentar audiencias y activar «conductas movilizadas por las emociones» que la propaganda calcula (miedo, odio, indignación).
- El papel de los medios:Son las cajas de resonancia que lavan el relato fabricado por las agencias (DEA) y lo amplifican en el ecosistema digital, donde los algoritmos de las plataformas hacen el trabajo de targeting y viralización.
Fase 4: La Proxy War y la Agresión Tercerizada – El brazo armado de la zona gris
- El objetivo geopolítico:El académico de LAUICOM nos apunta que, dada la «alta capacidad disuasiva» de Venezuela, EE.UU. «va a preferir la ejecución de la ‘proxy war'» (guerra por procuración). La opción de una invasión directa al estilo Granada (1983) o Panamá (1989) es de costos prohibitivos.
- El método:
- Mercenarios:«Tercerización de las intervenciones militares» mediante «empresas de la muerte» como Silvercorp, contratadas para el trabajo sucio (ej. Operación Gedeón).
- Operaciones de falsa bandera:Infiltraciones o sabotajes a infraestructura estratégica para culpar al gobierno y crear caos.
- Instrumentalización del crimen:Usar «grupos estructurados de la delincuencia» para promover violencia y sensación de inseguridad.
- La estrategia de tensión:«Maniobras militares imprudentes» y anuncios de «órdenes ejecutivas secretas» para calibrar la respuesta venezolana y mantener la presión psicológica.
Ese intervencionismo nuestro
El Comandante Hugo Chávez desarrolló la idea de que en el caso venezolano “
Estados Unidos nunca se vio obligado a invadir Venezuela”. Chávez referenciaba las intervenciones en Guatemala para derrocar al coronel Jacobo Arbenz Guzmán, en República Dominicana para deponer al presidente Juan Bosh y liquidar el movimiento revolucionario encabezado por el coronel Francisco Caamaño Deño.
El marco evidenciado por Chávez fue el de la injerencia de los gobiernos de estadounidenses dilatada por más de un siglo gracias a la complicidad de los gobiernos de la primera mitad del siglo XX y luego en la segunda mitad con la anuencia del bipartidismo expresado en los gobiernos derivados del “Pacto de Puntofijo”.
El ambiguo Grupo Anfibio Iwo Jima
Para quienes piensan que la reciente movilización del Grupo Anfibio de Respuesta Rápida Iwo Jima, encabezado por el buque de asalto USS Iwo Jima (LHD-7), es un evento “inusual y extraordinario”, les recordamos que, en 2020, según una nota de la BBC,
“Poderosos barcos de guerra, aviones espía y miles de tropas estadounidenses van rumbo al mar Caribe, cerca de las costas de Venezuela”. He aquí el correlato inmediato de la acusación falsa sobre el inexistente “Cartel de los Soles”. En la nota se posiciona que el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó por narcotráfico al presidente Nicolás Maduro y a una decena de altos funcionarios o exfuncionarios de Venezuela en el gobierno de Donald Trump. El objetivo fue la supuesta reducción de la entrada de drogas ilegales en EE.UU. De manera que la más reciente movilización de buques de guerra gringos tiene su antecedente en cuanto a amenaza real de uso de fuerza militar entre marzo y febrero de 2020. Aquí cabría la duda de los verdaderos fines de tales movilizaciones militares. Se sabe que, junto a esas embarcaciones y tropas, se desplazan aviones espías, que podrían ser el objetivo central de las misiones. Mientras el mencionado Grupo Anfibio gringo retornó a la base naval de Norfolk, Virginia, el pasado martes 19 de agosto, bajo la excusa de evadir al poderoso Huracán Erin, la
Guardia Costera y la Marina gringas habían incautado casi 1.300 libras de cocaína en el Pacífico Oriental proveniente de Ecuador el 11 de agosto pasado.
Más allá del invento, la soberanía
Finalmente, el profesor Pedro Penso nos advierte que “El Cartel de los Soles» no es una acusación aislada. Es la narrativa central de un ataque en «zona gris» que incluye guerra económica (crimen de agresión), fabricación de relatos («Estado forajido»), propaganda de alta tecnología y agresión mercenaria. Es un todo coordinado.
El «Cartel de los Soles» es un artefacto de propaganda, un invento que sigue un manual de cuatro pasos: se fabrica en Washington, se amplifica en los medios y se usa para justificar el saqueo y la agresión. Entender esta lógica es esencial para no ser cómplice de una guerra híbrida.
El único cartel real es el de los grandes medios y las agencias de inteligencia gringas, que trafican impunemente con mentiras para proteger los intereses de un imperio en decadencia. la DEA y la CIA son los carteles más importantes del mundo y el principal sistema de lavado de dólares de las drogas está en la banca de Estados Unidos.
Lo cierto es que Estados Unidos, cuyo gobierno acusa a Venezuela de
narcoestado es desmentido por el
Informe Mundial sobre las Drogas 2025 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) el cual señala que venezuela no es territorio de producción ni de procesamiento y ruta de la droga.
Todo este arsenal de desinformación y agresión tiene un objetivo último: destruir el ejemplo. Venezuela se ha convertido en un «proyecto contrahegemónico con un alcance que trasciende sus fronteras, para convertirse en el ejemplo de que la independencia nacional, la soberanía y la autodeterminación de los pueblos es posible»,según Penso. Ese es el delito imperdonable para el imperio. El relato del narcoestado es la condena mediática para un proceso que se atreve a ser soberano.