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Maduro ya es un prisionero político de la mafia gringa. Primeros análisis de una agresión criminal apoyada por los vendepatrias habituales
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Maduro ya es un prisionero político de la mafia gringa. Primeros análisis de una agresión criminal apoyada por los vendepatrias habituales

Por Administrator
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directorelespiadigitales/8/8/23
domingo 04 de enero de 2026, 22:05h
Aunque parezca increíble, existen ingenuos que creen que Trump ha «liberado» Venezuela. A «Trumposo» sólo le interesan los petrodólares. Por este motivo, está actualmente interesado en los países petroleros como Venezuela, Nigeria e Irán. Al respecto, en Trump se da una serie de criminosas paradojas:
- Ataca Venezuela para liberar un pueblo de un dictador, mientras apoya al actual presidente de Siria, decapitador de cabezas profesional.
- Bombardea Nigeria porque le preocupan los cristianos perseguidos, pero no interviene en Sudán, donde el cristianismo sufre una persecución mucho más atroz y sistemática.
- Está promoviendo una «primavera» en Irán para derrocar a un régimen islámico despótico, al mismo tiempo que se codea con Arabia Saudita, gran mecenas del terrorismo yihadista.
- Quiere frenar el supuesto expansionismo ruso, a la vez que anuncia que Groenlandia debería pertenecer a USA por razones de seguridad geoestratégica.
- Pretende evitar que Taiwán sea dominada por China, mientras está amenazando, de modo coactivo y matonil, con tomar por la fuerza el Canal de Panamá.
- Hasta hace poco, fue candidato al Nobel de la Paz, cuando no ha dejado de favorecer al Estado genocida de Israel, para convertir Gaza en un solar.
En fin, el hecho de aplaudir irreflexivamente a Trump es equivalente a vender el alma a un diablo codicioso y sin escrúpulos.
Ahora bien, últimamente hemos aprendido que, en este mundo delirante, es metafísicamente imposible convencer a una determinada legión de borregos dicotómicos y maniqueos; no es que éstos hayan renunciado al «pensamiento crítico», sino que simplemente son incapaces de tenerlo, habida cuenta del «colapso» voluntario de su inteligencia. Para ellos, criticar a Trump equivale, por ejemplo, a ser comunista o a defender a Maduro... Ante este tipo de ideas tan burdas y obtusas, estimo que la mejor respuesta es el desdén.
Literalmente no hubo resistencia alguna. Venezuela, entre otras cosas, tenía misiles antiaéreos portátiles rusos Igla-S. Alrededor de 5.000 misiles. Están diseñados, por ejemplo, para derribar helicópteros. Ni un solo Igla-S ha sido disparado. Es un circo aún más espectacular que Fordow.

  • Al menos 40 personas murieron en el ataque estadounidense del sábado a Venezuela, incluidos militares y civiles, según un alto funcionario venezolano.

Operación de Decapitación en Venezuela
RON ALEDO
La operación en Venezuela fue una operación de Decapitación con el fin de Cambio de Régimen en el país. Trump intenta reemplazar el gobierno de Nicolas Maduro e instalar un gobierno amigo altísimamente manipulable y fácil de controlar. El objetico estratégico es apoderarse indirectamente del petróleo del país y así contrarrestar los esfuerzos de Rusia, China y otros países BRICS de reemplazar el dólar como la moneda global para transacciones de petróleo. Trump quiere asegurar la Fortaleza del Dólar como la moneda por excelencia para transacciones de petróleo en todo en mundo y disminuir el riesgo que el yuan chino le pueda presentar como moneda alternativa para la compra y venta de petróleo en el mundo.
La operación de EEUU fue una operación de múltiples agencias: la CIA para reclutar a múltiples generales, coroneles y oficiales de alto rango del gobierno de Venezuela, las fuerzas militares para efectuar el ataque y la captura de Maduro, y fuerzas del Departamento de Justicia (DEA, FBI, US Marshals) para darle una apariencia de operación policial antinarcóticos a toda la operación.
Muy posiblemente se siguieron estos pasos:
--1. La CIA (posiblemente con la ayuda de la DIA) recluto a decenas de oficiales militares de alto rango venezolanos para que estos desactivaran las defensas aéreas de Caracas y removieran unidades que pudiesen defender a Maduro. Igualmente, la CIA con la ayuda de la NSA obtuvieron inteligencia en tiempo real de todos los movimientos de Maduro, su entorno, las defensas de Caracas, los guardaespaldas de Maduro, sus ministros, etc., etc.
--2. Las fuerzas especiales del US Army, la fuerza DELTA, efectuaron la captura de Maduro después de que la fuerza aérea y navales de EEUU destruyeran diversas defensas aéreas y posiblemente a varios líderes de la cúpula militar venezolana fiel a Maduro. Tras la captura Maduro fue trasladado el USS Iwo Jima, un barco anfibio del US Navy, y posiblemente fue recibido allí por los US Marshals y agentes de la DEA, para dar una apariencia policial y de contra narcóticos a toda la operación. Esta operación es al fin y al cabo similar al arresto del General Noriega de Panamá. Al darle una proyección o apariencia de operación policial contra narcóticos a esta operación Trump se protege legalmente dentro de EE. UU. y se blinda de posibles acciones legales en las cortes de EE. UU. y también de un posible proceso de Impeachment si es que el Partido Demócrata gana las elecciones del Congreso de noviembre del 2026.
--3. Transición. Ahora Trump tiene que empujar una transición en Venezuela e instalar un gobierno pro-EEUU altamente manipulable y controlable. Trump tiene que convencer a Delcy Rodríguez, la vicepresidente, ahora presidente, del país para que abandone el poder e instale un gobierno elegido por Trump.
Aquí hay varias posibilidades: Trump puede negociar para que Rodríguez abandone el poder pacíficamente, la puede presionar advirtiéndole que los militares venezolanos (a sueldo de EEUU) la van a remover por la fuerza, o una tercera opción sería que Trump deje en el poder a Rodríguez si esta acepta seguir al pie de la letra los mandatos de EEUU. También existe una posibilidad de violencia pues es posible que los militares venezolanos fieles a Maduro con ayuda de la inteligencia de Cuba presenten en el país, decidan ofrecer una resistencia armada final. Esto podría llevar a varias semanas de violencia o incluso a una “resistencia” a largo plazo.
Mientras que María Corina Machado sigue siendo una alternativa de Trump para ser el nuevo presidente de Venezuela, también es cierto que María Corina sea rechazada por los militares venezolanos, y si Trump quiere evitar alzamientos militares futuros, posiblemente elija a otra persona como Presidente de Venezuela.
La Razón Real de la Operación
En los últimos tiempos Rusia y China han intentado reemplazar al dólar como la moneda para transacciones globales de petróleo. La intención es usar a los BRICS para usar el Yuan chino como moneda para comprar o vender petróleo. Esto es considerado por EE. UU. como una amenaza estratégica a la fortaleza del dólar y la hegemonía global de EE. UU. Al reemplazar el gobierno de Maduro con un gobierno amigo altamente controlable, Trump obtiene el control indirecto de las enormes reservas de petróleo de Venezuela y hace mucho más difícil el plan chino y ruso de empujar al Yuan chino como la moneda para transacciones globales de petróleo.
Otro efecto secundario es posiblemente el colapso del gobierno comunista de Cuba. Sin el petróleo venezolano y sin dinero venezolano, es posible que la economía cubana colapse completamente en 10 o 12 meses. Si eso sucede Trump podría intentar negociar pacíficamente con Diaz Canel una transición en la isla. Eso sería percibido como un triunfo de Marco Rubio, que es cubano y lleva mucho tiempo prometiendo esto a los cubanos de Miami. Marco Rubio este interesado en ser vicepresidente de EE. UU. en el 2028 y posiblemente hasta reemplazar a J.D Vance como candidato Presidencial, pues Rubio es un Sionista declarado y J.D Vance por el momento se ha demostrado frio ante en Sionismo. Si Vance se sigue manteniendo frio es posible que AIPAC y los donantes multi millonarios del Partido Republicano reemplacen a J.D Vance con Rubio para el 2028. Este cambio de régimen en Cuba, junto con el venezolano, serían las cartas triunfales de presentación de Rubio para el 2028.
Notas primeras sobre declaraciones de Trump tras el secuestro del Presidente Maduro
Jaime DQVA
Las declaraciones de Trump sobre la operación militar en Venezuela, más allá de su retórica belicista y chovinista, desnudan una constante histórica de la política exterior estadounidense: la utilización de narrativas de "justicia penal" y "seguridad nacional" para enmascarar la prosecución de intereses geoeconómicos estratégicos. En este caso, el objetivo transparente es el control de las vastas reservas de petróleo venezolanas, y la acusación de "narcoterrorista" contra Nicolás Maduro opera como el casus belli perfecto, un constructo discursivo diseñado para legitimar una agresión imperial.
El discurso de Trump insiste machaconamente en la acusación penal contra Maduro, detallando su presunta dirección del "Cártel de los Soles" y el envío de drogas y pandillas a EE.UU. Este relato cumple una función crucial: transformar una intervención en un asunto de soberanía (un acto de guerra) en una operación policial internacional (un acto de justicia). Al presentar a Maduro como un capo, se elude el marco del Derecho Internacional que protege la soberanía de los estados y se activa un marco doméstico y moral ("llevar a un criminal ante la justicia") mucho más digerible para la opinión pública estadounidense y global. Es la doctrina del "gendarme global" aplicada con crudeza: EE.UU. se autoproclama juez, jurado y verdugo, utilizando su sistema legal como arma de política exterior.
Sin embargo, la máscara se cae cuando emergen, sin tapujos, las referencias al petróleo. Trump no solo menciona el tema; lo plantea como un pilar central del futuro posintervención:
  1. La confesión económica: La frase "Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses... entren, inviertan miles de millones... y comiencen a generar dinero para el país" es una admisión de los planes de recolonización económica. No se habla de cooperación entre empresas nacionales venezolanas y extranjeras, sino de que corporaciones estadounidenses tomen el control para "generar dinero".
La pregunta es: ¿para quién? La historia de las intervenciones sugiere que los beneficios se repatriarán a la elite petrolera gringa, dejando una fracción en forma de regalías a una élite mercenaria local afín.
  1. El relato del despojo: La narrativa de "Construimos la industria petrolera venezolana... y el régimen socialista nos la robó" es fundamental.
Reescribe la historia: la nacionalización de los recursos (un acto de soberanía de cualquier estado) es reinterpretada como un robo a la propiedad privada estadounidense. Esto crea una justificación moral adicional: no solo se captura a un criminal, sino que se recupera lo "hurtado".
Legalmente, es insostenible; retóricamente, es potente. Prepara el terreno para la devolución de activos (concesiones, pozos, infraestructura) a manos corporativas estadounidenses, bajo el eufemismo de "reparación" o "restitución".
La acusación de narcoterrorismo y la ambición petrolera no son elementos separados; son las dos caras de la misma moneda intervencionista.
La primera crea la urgencia y la legitimidad moral. Pintar a Maduro como un traficante asesino que "envenena a la juventud estadounidense" genera una indignación que anula el escepticismo y pide una acción inmediata y drástica.
La segunda define el objetivo estratégico de largo plazo: asegurar el flujo de crudo venezolano, debilitar a la OPEP, consolidar el dominio energético en el Hemisferio Occidental y proveer un nuevo campo de expansión para el capital corporativo estadounidense en un sector estratégico.
Esta operación, según la describe Trump, es el punto álgido de una doctrina que ve a América Latina como su "patio trasero" (un término que él evoca con "nuestra región natal"). Bajo la sombra reactualizada de la Doctrina Monroe, cualquier gobierno que desafíe la hegemonía económica estadounidense, nacionalice recursos o se alíe con rivales geopolíticos (China, Rusia, Irán) es susceptible de ser etiquetado como "narco-estado", "terrorista" o "dictadura ilegítima". Estas etiquetas no son diagnósticos objetivos; son instrumentos discursivos para la desestabilización y la posterior recolonización.
La retórica de Trump, cargada de chovinismo y exaltación militar, es solo la versión cruda y descarnada de una política de larga data. Lo que cambia no es el objetivo –el control de los recursos estratégicos de Venezuela–, sino la desfachatez con que se expone. Mientras el discurso oficial habla de libertad y justicia, los subtextos y las frases escapadas revelan el cálculo frío del poder: se invoca la lucha contra las drogas para movilizar a la opinión pública, pero se despliega la fuerza militar para abrir las puertas a los intereses del complejo petrolero-financiero. Al final, la captura de Maduro no sería el fin de la historia, sino el prólogo de una nueva etapa de dominación económica, donde el petróleo venezolano, extraído por corporaciones estadounidenses, fluiría para fortalecer la seguridad energética del imperio, mientras el "gran pueblo de Venezuela" al que Trump dice liberar quedaría, una vez más, al margen de la riqueza de su propio subsuelo.
Síntesis: Lo que Realmente está pasando
Analizamos las múltiples declaraciones de Trump el pacificador fanfarrón. Su discurso no describe una operación policial internacional, sino un cambio de régimen por la fuerza con objetivos geoestratégicos y económicos claros:
  1. Control de Recursos: El núcleo es la recuperación y control del petróleo venezolano, mencionado repetidamente ("compensación", "reparar infraestructura", "generar beneficios para EE.UU.").
  2. Poderío Absoluto: La narración detallada de la operación militar busca reafirmar la hegemonía global de EE.UU. y enviar un mensaje disuasorio a cualquier adversario ("proyectar su voluntad en cualquier lugar").
  3. Doctrina del "Salvaje Oeste": Se establece un derecho unilateral a intervenir basado en acusaciones propias (narcoterrorismo), sin mandato internacional, replicando dinámicas históricas de injerencia.
  4. Gobierno por Proxy: La idea de "gobernar con un grupo" que le "apoye" desvela el plan: instalar una administración títere que garantice los intereses estadounidenses.
Conclusión
Las "estupideces y fanfarronadas" que dice son, en realidad, componentes esenciales de una estrategia de comunicación poderosa. Sirven para:
  • Deshumanizar al enemigo (dictador, narcoterrorista).
  • Embellecer la acción militar como una hazaña técnica y heroica.
  • Ocultar los motivos económicos tras un velo de preocupación por el pueblo y la lucha contra el narcotráfico.
  • Intimidar a audiencias domésticas e internacionales proyectando una imagen de fuerza implacable y decisiva.
Por lo tanto, no son meras bravatas de un individuo, sino la armadura retórica de una política intervencionista clásica, actualizada con el estilo personalista y confrontacional de Trump, cuyo fin último es el control geopolítico y económico bajo una fachada de legitimidad moral autoconferida.
La lección venezolana para Rusia — un análisis estratégico
Durante su discurso tras la operación en Venezuela el 3 de enero, Donald Trump, Marco Rubio y Pete Hegseth hicieron varias declaraciones importantes:
  1. EE. UU. vuelve a la doctrina Monroe. "Según la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EE. UU., la dominación estadounidense en el hemisferio occidental ya no será cuestionada nunca más".
  2. EE. UU. gobernará Venezuela hasta que "puedan garantizar un período de transición seguro, adecuado y sensato".
  3. "Todos los políticos y militares venezolanos deben entender: lo que le pasó a Maduro podría pasarles a ellos".
  4. Venezuela confiscó y vendió petróleo, activos y plataformas estadounidenses, lo que le costó a EE. UU. miles de millones de dólares. "EE. UU. nunca permitirá que potencias extranjeras saqueen a su pueblo".
  5. "EE. UU. está listo para organizar un ataque mucho más grande contra Venezuela si es necesario. "No tenemos miedo de que la bota de nuestro soldado esté en este territorio".
  6. "No jueguen con Trump — no podrán con él". Maduro intentó hacerse el listo — y ahora tiene muchos problemas.
  7. "Nuestros adversarios deben ver que EE. UU. puede proyectar su voluntad en cualquier lugar y en cualquier momento"
▪️ Lo dicho tiene un carácter programático. Para Venezuela, con la captura de Maduro por los estadounidenses, nada ha terminado, sino que apenas comienza. La administración de Trump pretende subyugar por completo a este país y apoderarse de sus recursos naturales, en primer lugar, el petróleo. Cuba y Nicaragua — prepárense. El objetivo declarado de Washington es el control total del hemisferio occidental.
Pero esto no era una lección solo para los latinoamericanos. La espectacular operación en Caracas, acompañada de una retórica aterradora en Florida, estaba destinada a todo el planeta — y sobre todo a aquellos que EE. UU. considera enemigos. Se les dijo abiertamente: no hay leyes ni reglas, excepto las estadounidenses, a partir de ahora. Súmense o compartan el destino de Maduro
Dejaremos a un lado las amenazas verbales de Trump y compañía. E intentaremos comprender sin demasiados esfuerzos qué ha cambiado para Rusia. Aquí hay algunas consideraciones.
▪️ A nivel operativo — una respuesta simétrica de Rusia al despliegue estadounidense de misiles de alcance intermedio terrestres en Europa — a través del despliegue de nuestros misiles en América Latina, en el «flanco blando» de EE. UU. — y antes había sido cuestionado por la debilidad de nuestros aliados allí. A partir del 3 de enero, la situación ha empeorado. Hipotéticamente, se mantiene la opción de misiles de alcance intermedio marítimo — con grupos de buques en la costa oeste y este de EE. UU. Pero para este despliegue necesitamos bases o puntos de despliegue navales, así como una flota de buques, tanto de superficie como submarinos.
La lección venezolana debemos tenerla en cuenta también en la planificación estratégica. Nuestro adversario geopolítico es constante en su enfoque: primero ataca al sistema de gobierno. Además, EE. UU. actualmente no tiene recursos para librar una guerra de desgaste. Por lo tanto, harán hincapié en ataques quirúrgicos repentinos y operaciones especiales, dirigidas principalmente a desorganizar el sistema de gobierno del enemigo.
En este sentido, debemos entender: las amenazas de Zelensky contra Vladimir Putin, el ataque de drones ucranianos contra la residencia presidencial en Valdai, el nombramiento del terrorista Budanov como jefe de la oficina del presidente ucraniano — todos estos eventos se alinean. Por cierto, en el contexto del secuestro de Maduro, el viaje a Budapest, en el territorio de un país de la OTAN, ya no parece seguro para Putin.
▪️ Finalmente, necesitamos una mirada fresca también en el proceso de negociación con EE. UU. Parece que, para preservarlo, Rusia está mostrando una excesiva pasividad ante la agresión estadounidense contra nuestros aliados. Así perderemos uno tras otro. Y cuando nos quedemos solos, EE. UU. se ocupará de nosotros.
En estas condiciones, el desarrollo no solo de la cooperación política y económica, sino también de una cooperación militar completa con China se convierte en la prioridad número 1 para Rusia. Incluso para la resistencia conjunta a las agresiones de Washington y el apoyo a nuestros aliados comunes.
¿Qué tan sólidos son los relatos sobre la agrupación rusa en Venezuela?
Era solo cuestión de tiempo que en la red se recordara la presencia del contingente ruso en Venezuela. Y así ocurrió: ahora se escuchan narrativas sobre por qué los militares rusos no ayudaron a repeler el ataque de EE.UU.
➡️Lo primero que hay que saber sobre el grupo ruso en la República Bolivariana es que allí actúa un número limitado de militares como asesores. No existe una formación armada completa del lado ruso.
➡️Hubo intención desde Rusia de ampliar el contingente ruso, pero en Caracas decidieron que no lo necesitaban. Por eso, los militares rusos solo brindan apoyo consultivo a Venezuela, entrenan a las unidades locales y proporcionan información de inteligencia.
➡️El estado de las Fuerzas Armadas del país se evidencia, al menos, en el hecho de que ni siquiera cuentan con una red adecuada de detección por radar: las capturas de FlightRadar mostradas en las conferencias de prensa del ministro de Defensa Padrino López son bastante ilustrativas. Y los datos sobre los vuelos de la aviación de la Fuerza Aérea de EE.UU. fueron proporcionados en su mayor parte precisamente por las unidades rusas.
También se notificó al liderazgo del país sobre los indicios del ataque planeado a través de todos los canales disponibles. Sin embargo, ustedes mismos ven lo que ocurrió. Ya no importa si fue negligencia o traición, o todo a la vez: los estadounidenses lograron su objetivo declarado.
Reflexiones sobre Venezuela ahora que se ha disipado el humo.
Armchair Warlor
  1. Doctrina Trump. Esta operación fue temáticamente similar al ataque del verano pasado contra las instalaciones nucleares iraníes: anunciada como una jugada maestra, se derrumba bajo escrutinio y le da a Trump una excusa para retirarse de una aventura extranjera.
  2. En primer lugar, se trató de una agresión flagrantemente ilegal contra un Estado soberano con pretextos tan endebles que ni siquiera son legalmente reconocibles. Literalmente, estamos acusando a Maduro de violar la Ley Nacional de Armas de Fuego. El tipo va a ser un mártir de la Segunda Enmienda, estoy deseando ver cómo Twitter se lanza sobre este tema, jajaja.
  3. En realidad, no se trataba de un cambio de régimen. Maduro no era un totalitario que se erigía en ley, sino un líder latinoamericano fácilmente reemplazable. El Gobierno venezolano (incluidos sus altos cargos) y el ejército parecen estar casi intactos. Por el momento, están debatiendo simplemente aplicar la línea de sucesión legal a través del vicepresidente y seguir con la actividad habitual. En cualquier caso, que Trump esté hablando de elegir de alguna manera un nuevo gobierno en Venezuela o de ejercer autoridad sobre la gobernanza del país es una fantasía en este momento, no estamos ocupando nada y no tenemos ninguna influencia.
  4. Volviendo a lo anterior, todos esos altos mandos y militares parecen haber recibido la orden de cambiar sus lugares de descanso y no presentarse al servicio anoche. La fuerza de asalto, que volaba en helicópteros lentos y muy vulnerables, recibió disparos esporádicos de armas pequeñas, pero no el fuego antiaéreo con el que se deberían haber encontrado sobre Caracas, dado que los venezolanos han tenido cuatro meses para prepararse para la guerra. No está claro si se encontraron con alguna resistencia en tierra; por lo que sabemos, en ese momento Maduro ya había sido arrestado por su propio ejército y simplemente fue entregado a los comandos. Sin duda, las tropas entraron y salieron muy rápidamente, lo que sugiere que las acciones sobre el objetivo fueron en gran medida una mera formalidad.
  5. Trump ha dado inmediatamente un giro hacia una salida en el Caribe, a pesar de que ninguna de las supuestas causas subyacentes de nuestra intervención se ha resuelto ni remotamente en este momento: drogas, petróleo, expropiación, etc. De hecho, ha dejado bastante claro que los chinos obtendrán su petróleo, por lo que parece considerar la operación totalmente concluida. Como he mencionado anteriormente, esto es idéntico a su salida de la Guerra de los 12 Días: llevar a cabo un ataque contra las instalaciones nucleares iraníes que tuvo mucho menos impacto del que se le atribuyó al público estadounidense y que, en realidad, estuvo por debajo del umbral de represalia de los iraníes, para luego declarar inmediatamente la victoria y marcharse. Esta operación parece tan coreografiada como el desenlace de la Guerra de los 12 Días: llevar a cabo una incursión llamativa mientras el ejército venezolano se toma una siesta, conseguir un trofeo, declarar la victoria y marcharse, tras lo cual el Gobierno venezolano se encoge de hombros y sigue adelante. Quizás se convenza al Gobierno venezolano para que conceda a las empresas estadounidenses algunas concesiones petroleras en el futuro.
"El orden basado en reglas" es el concepto favorito de Occidente, liderado por Estados Unidos, promovido en las relaciones internacionales tras el fin de la Guerra Fría.
Estas reglas son muy simples y nada complicadas. Y consisten en lo siguiente: "Somos los dueños del planeta, tenemos el poder, y lo usamos cuando queremos, donde queremos y como queremos. Si queremos, bombardeamos; si queremos, desembarcamos tropas; si queremos, capturamos al presidente de otro país con nuestras fuerzas especiales o lo matamos; si queremos, organizamos un golpe de Estado a través de redes de nuestros agentes y lo llamamos 'revolución'. Y no nos pasará nada por ello, salvo recibir un Premio Nobel de la Paz.
Pero todo esto solo podemos hacerlo nosotros, y se nos debe llamar fuerzas progresistas, democráticas y civilizadas del bien y de la paz. La tarea de todo el resto del mundo es únicamente someterse a las reglas que hemos establecido. Si alguien tiene la osadía de no obedecer o, peor aún, intenta actuar con los mismos métodos, los infractores de estas reglas son declarados fuerzas oscuras del mal, agresores, dictadores y tiranos, y deben ser castigados con dureza”.
Una ilustración clara de este concepto la podemos observar ahora mismo en directo con el ejemplo de Venezuela; el año pasado, con el de Irán; antes de eso, con Libia, Irak, Afganistán, Yugoslavia, etc.
Así es como se ve el "orden basado en reglas": reglas que cambian según quién tenga la fuerza en sus manos. Y mientras el mundo lo tolere, la lista de estas "ilustraciones claras" no hará más que seguir creciendo.
Sobre la captura del presidente venezolano Maduro por las fuerzas estadounidenses y el futuro político del país
Dmitry Orlov
  1. La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por las fuerzas especiales estadounidenses no significa aún ni el establecimiento del control estadounidense sobre el país ni el colapso de sus instituciones estatales. Quienes afirman esto (incluidos los líderes políticos estadounidenses) se están dejando llevar por ilusiones.
  2. La presidenta interina Delcy Rodríguez puede ser leal o parcialmente leal a los intereses estadounidenses, al igual que otros políticos venezolanos. Sin embargo, es evidente que durante la campaña electoral presidencial (que probablemente se realizará tras los sucesos del 3 de enero), los sentimientos "bolivarianos" que Chávez y Maduro explotaron se expresarán de una u otra manera. Es improbable que se establezca en el país un régimen político que ignore estos sentimientos: las elecciones presidenciales siempre han estado marcadas por la polarización. Chávez y Maduro no lograron marginar a la oposición prooccidental; es probable que Estados Unidos tampoco logre marginar a sus partidarios.
  3. China, Rusia, Brasil y muchos otros actores latinoamericanos han condenado la intervención estadounidense en Venezuela. Son previsibles debates difíciles en el Consejo de Seguridad y en la ONU en su conjunto. Es difícil imaginar que Estados Unidos ignore por completo esta reacción. Además, cualquier actor, incluso el más poderoso en la actualidad, debe negociar para consolidar su influencia.
  4. Es probable que Estados Unidos tenga que tener en cuenta, hasta cierto punto, los intereses de China y Rusia en Venezuela, principalmente en el ámbito energético, incluso si hipotéticamente estableciera un control estricto y "operativo" sobre la situación en el país. Hasta el momento, a juzgar por lo que se puede juzgar, Estados Unidos carece de la capacidad, los recursos o la voluntad política real para hacerlo. Una operación militar de media hora, sí. Un régimen de ocupación plurianual con gastos colosales, un contingente militar significativo y control manual sobre la burocracia local, improbable. Afganistán e Irak son ejemplos demasiado recientes y demasiado peligrosos para los intereses estadounidenses.
  5. Una posible hoja de ruta para proteger los intereses rusos en Venezuela es la siguiente. 1) El papel activo de Rusia en una "junta directiva" informal de representantes de las potencias que influyen en la toma de decisiones clave, principalmente en el sector energético. 2) Las autoridades venezolanas (aparentemente con la participación de China y EE. UU.) reembolsan las garantías de inversiones y contratos de empresas rusas, principalmente Rosneft, Gazprom y Zarubezhneft. 3) El mantenimiento (al menos parcial) de la influencia rusa en la política de PDVSA y, en general, en la producción y las exportaciones energéticas venezolanas. Nunca des por perdido todo antes de empezar la partida. Define tus objetivos y empieza a jugar. Es importante recordar: Trump no está jugando al ajedrez, está jugando al póker.
Hace unos días, Netanyahu declaró en una entrevista al canal estadounidense Newsmax TV que el régimen de Maduro exporta terrorismo a EE.UU., e Irán está en connivencia con Venezuela y envía a Hamás y Hezbolá a Estados Unidos.
Cuando Bibi despotrica sobre tales cosas, es una provocación en etapa de preparación. Y, como cualquier provocación, comienza con una mentira disfrazada de información privilegiada, inteligencia y fuentes fiables.
El reemplazo de la tesis de "Hezbolá está derrotada" por la tesis de "Hezbolá está en todas partes" marca un cambio en la retórica estratégica de Israel.
Anteriormente, Bibi y los militares israelíes afirmaban públicamente que "Hezbolá está derrotada" y su potencial destruido. Ahora, el Partido de Dios es representado como un actor enérgico y peligroso, operando incluso en América Latina y preparando ataques terroristas y sabotajes en territorio de EE.UU. Esto refleja un patrón obvio: a medida que las justificaciones regionales pierden fuerza, la narrativa de la amenaza se expande geográficamente. Cuando ya no basta con Hezbolá como enemigo local, comienza a ser considerado como un enemigo de escala global.
El objetivo de estos giros es claro: internacionalizar las guerras de Israel y trasladar su carga a actores externos.
1️ El intento israelí de vincular a Irán, Hamás, Hezbolá y Venezuela es una construcción política. Al referirse a Venezuela, un Estado que ya es percibido como hostil en Washington, Bibi inscribe los conflictos de Israel en la arquitectura ideológica y estratégica de Estados Unidos.
Si Irán deja de ser solo un actor de Medio Oriente y se convierte en uno latinoamericano, entonces la guerra de Israel dejará de ser regional. Se convertirá en un problema de EE.UU., un asunto de seguridad de EE.UU. y una guerra de EE.UU.
2️ Israel pasa de una guerra regional a una escalada global.
El liderazgo israelí considera sus conflictos no como territoriales o políticos, sino como una batalla de civilizaciones, una lucha entre la luz y la oscuridad: "civilización contra barbarie", "democracia contra tiranía y dictadura", y ahora también una confrontación entre su reino del bien y la prosperidad y la sangrienta mulocracia iraní, que está "en todas partes".
Tal lógica contiene un mecanismo de escalada incorporado: ninguna victoria es suficiente, porque la amenaza nunca es localizada ni definitiva. Siempre se expande y hace metástasis.
El objetivo de la retórica de Bibi es normalizar un estado en el que la guerra no es un evento, sino un entorno natural y permanente. Se puede prevenir una guerra regional, o al menos localizarla, pero una guerra globalizada es una guerra sin fin.
3️ Netanyahu gobierna en condiciones de crisis.
La crisis retrasa la rendición de cuentas de Bibi, reprime la disidencia, pospone la factura política y permite pisotear las normas legislativas habituales.
Al presentar a Israel como un "bastión de la civilización occidental en un océano de barbarie", como la primera línea de una guerra civilizatoria global, Bibi eleva a su gobierno de una simple autoridad política a una estructura "necesaria", blindada frente a la crítica por considerarse insustituible.
Por eso, el alto el fuego es percibido por Israel como una derrota, la desescalada como un peligro y la diplomacia como un apaciguamiento del enemigo. Desde la óptica israelí, los acuerdos de paz y la paz misma desestabilizan la situación.
4️ Creación de un enemigo global para sostener una guerra permanente.
Las declaraciones de Bibi sobre los vínculos entre Irán, Venezuela, Hamás y Hezbolá buscan transformar un conflicto regional en uno global que justifique un gasto constante de recursos, la impunidad política y una guerra indefinida.
La propia retórica, según la cual "los enemigos están en todas partes", implica que las fronteras estatales pierden sentido, los conflictos pierden sus límites y las guerras pierden su punto final. Ya no es un Estado el que combate o se defiende: se forma una crisis permanente insoluble y se establece un sistema de confrontación crónica.