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Cronología de Revolución Islámica: ¿Qué pasó el 1 de febrero de 1979?

Cronología de Revolución Islámica: ¿Qué pasó el 1 de febrero de 1979?
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directorelespiadigitales/8/8/23
lunes 09 de febrero de 2026, 22:00h
Irán conmemora el 47 aniversario de Revolución Islámica. En 1979 triunfó la Revolución Islámica en Irán, que condujo a la caída de Mohamad Reza Shah y a la transición de la monarquía a la República Islámica bajo el liderazgo del Imam Jomeini.
Pese a la mano de hierro del régimen Pahlavi, con apoyo de EE.UU. e Israel, la nación iraní, guiada por el Imam Jomeini, luchó por su independencia y libertad. Esto marcó un nuevo comienzo para el pueblo iraní. La Revolución no fue sólo un cambio político, sino un levantamiento nacional en pos de un progreso comprehensivo. El evento marcó un punto de inflexión en la historia del país y transformó profundamente la estructura política, social y cultural del país persa.
Desde la despedida del Imam Jomeini (que descanse en paz) de los habitantes de la aldea de Neauphle-le-Château en Francia, hasta su presencia en el cementerio de Behesht-e Zahra y su discurso demoledor allí, todo ello forma parte de los acontecimientos y sucesos del 12 de bahman de 1357 (1 de febrero de 1979), el primer día de la´Década del Alba´, en conmemoración del triunfo de la Revolución Islámica de Irán.
El periodo comprendido entre el 1 y el 11 de febrero es denominado la ‘Década del Alba’ y está marcado por diferentes ceremonias y actos conmemorativos tanto en Irán como en otros países del mundo.
El regreso del exilio del Imam alentó al pueblo e intensificó su lucha revolucionaria de manera que diez días después, el 11 de febrero, se logró la caída del régimen monárquico de los Pahlevíes y la victoria de la Revolución Islámica de Irán.
Con la aparición de señales inequívocas de la victoria de la Revolución Islámica, Irán vivió una serie de acontecimientos y sucesos que, desde el 12 de bahman al 22 de bahman, serán revisados en una serie de reportajes.
Los detalles de los acontecimientos y sucesos registrados el 12 de bahman de 1357 son los siguientes:
-- En la última noche de su estancia en Francia, el exiliado Imam Jomeini (P), por la noche, salió a la calle de Neauphle-le-Château y se despidió de los habitantes de la aldea.
-- Asimismo, escribiendo un mensaje dirigido al pueblo de Francia, además de agradecer su hospitalidad, se disculpó por las molestias causadas a los vecinos y habitantes de la aldea durante su estancia, desde 9 de octubre de 1978.
-- Según una noticia difundida por la agencia Associated Press, un grupo llamado “Organización Comando de Lucha por la Constitución” se puso en contacto con esta agencia y advirtió: “Si el ayatolá Jomeini intenta volar de París hacia Teherán, haremos explotar su avión”.
--Tras esta amenaza, la aerolínea Air France se negó a trasladar al Imam Jomeini y a sus acompañantes a Irán, y ninguna compañía internacional de seguros aceptó asegurar el avión que transportaba al líder de la Revolución Islámica. Sin embargo, gracias a la intermediación de varios benefactores iraníes, el vuelo de Air France fue alquilado y asegurado.
-- El jumbo jet 747 de Air France despegó a las 05:30h de la madrugada del aeropuerto Charles de Gaulle rumbo a Mehrabad en Teherán, mientras unos 5000 policías, gendarmes y fuerzas especiales vigilaban el aeropuerto y las vías de acceso.
-- El vuelo de Air France que transportaba al fundador de la República Islámica de Irán aterrizó en la pista del aeropuerto de Mehrabad a las 09:27h, con media hora de retraso, en medio de la bienvenida de miles de personas que esperaban en Teherán.
-- El Imam Jomeini regresó al país tras 14 años de exilio y alejamiento de la patria, y el Irán islámico le brindó la mayor y más histórica bienvenida.
-- La presencia de millones de personas, que extendían la fila de recepción desde el aeropuerto de Teherán hasta Behesht-e Zahra, reflejaba el amor y el afecto sin precedentes del pueblo hacia su Imam y líder. Con la emoción por la llegada del Imam, la gente había limpiado las calles y decorado durante kilómetros su recorrido con flores de colores.
-- Con la entrada del Imam en la sala del aeropuerto de Mehrabad y los gritos de ‘Allah-u akbar’ (“Dios es el más grande”, en español), el ambiente del aeropuerto adquirió un carácter completamente distinto. Un coro estudiantil, al interpretar el himno “Jomeini, el Imam”, mezcló la emoción de su llegada con las lágrimas de los presentes.
-- En el aeropuerto de Mehrabad, el Imam Jomeini agradeció a todos los sectores de la sociedad y consideró la huida del Shah Pahlavi y su propio regreso como el primer paso hacia la victoria. El 16 de enero de 1979, el shah Mohamadreza Pahlavi, tras varios meses de protestas antimonárquicas, se vio obligado a abandonar Irán rumbo a Egipto, único país que se prestó a acogerlo.
-- A pesar de la promesa hecha por el gobierno del primer ministro del régimen del Shah, Shapur Bajtiar, la transmisión en directo de la ceremonia de llegada del Imam fue interrumpida tras unos minutos, lo que provocó una fuerte indignación popular. En reacción, Bajtiar declaró: “Yo no di la orden de cortar la transmisión televisiva”.
-- La Gobernación Militar de Teherán, debido a la enorme afluencia y presión popular, anunció la libre realización de manifestaciones durante tres días.
-- El doctor Abdolhosein Aliabadi, después de Seyed Jalaleddin Tehrani —presidente del Consejo de la Monarquía—, se convirtió ese día en el segundo miembro del Consejo de la Monarquía y fiscal general del país durante la era Pahlaví en presentar su dimisión.
-- Destacados clérigos, entre ellos Morteza Motahari, Mohamad Beheshti, Seyed Ali Jamenei, Akbar Hashemi Rafsanyani, Seyed Hasan Taheri Joramabadi y muchos otros, que a comienzos de bahman de 1357 se habían dirigido a Teherán para recibir al Imam, y a quienes Bajtiar impidió inicialmente su entrada cerrando el aeropuerto de Mehrabad, se reunieron el 7 de bahman de 1357 en la escuela Refah. En protesta por esta acción, decidieron realizar una sentada en la mezquita de la Universidad de Teherán. Esta protesta comenzó a las 9 de la mañana del 8 de bahman de 1357 con la participación de 40 destacados clérigos del país. Los clérigos en protesta pusieron fin a la sentada tras la llegada del Imam al aeropuerto de Mehrabad, publicando su último comunicado.
-- El ayatolá Seyed Mahmud Taleqani y el ayatolá Mohamad Beheshti, al ver la enorme acogida popular, pidieron al Imam que cancelara el programa de visita y discurso en Behesht-e Zahra, pero el Imam Jomeini les preguntó con calma: “¿Dónde está el coche? He prometido ir a Behesht-e Zahra y voy a ir”.
-- El vehículo Blazer que debía trasladar al Imam desde el aeropuerto hasta Behesht-e Zahra había sido preparado días antes por Mohsen Rafiqdust y otros miembros del comité de bienvenida. Aunque los seguidores del Imam habían instalado un cristal antibalas entre el asiento del conductor y el asiento trasero para proteger su vida, al enterarse de ello el Imam se negó a sentarse atrás y se sentó en el asiento delantero.
-- Además del Blazer, el comité de bienvenida había previsto un grupo de motoristas armados, bajo el mando de Mohmmad Boruyerdi, para proteger la vida del Imam Jomieni. Sin embargo, debido a la excesiva multitud, el grupo de motoristas quedó rezagado y no pudo cumplir su misión. Mohamad Reza Taleqani fue la única persona de ese grupo que, sentado sobre el techo del Blazer, logró acompañar al Imam hasta Behesht-e Zahra.
--Mohamad Boruyerdi recibiría más tarde, por su valentía en los frentes de combate, el apodo de “el Mesías del Kurdistán”. Fue comandante del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) en el Kurdistán.
--En la calle Rayai, el Blazer se detuvo repentinamente por razones desconocidas y, pese a los intentos, no volvió a arrancar. El Imam insistió en continuar el resto del trayecto hasta Behesht-e Zahra a pie, pero ante la oposición del comité de bienvenida, un helicóptero del ejército lo trasladó al lugar del discurso.
--El Imam llegó a las 14:00 horas al sector 17 de Behesht-e Zahra, donde estaban enterrados los mártires del 17 de shahrivar de 1357 (8 de septiembre de 1978). El acontecimiento de “17 de shahrivar” fue uno de los puntos de inflexión del levantamiento popular de los iraníes que condujo a la victoria de la Revolución Islámica.
-- En el lugar, primero se recitaron versículos del Sagrado Corán; luego el Imam pronunció su discurso. “Yo, con el respaldo de este pueblo, nombro un gobierno. Yo nombro un gobierno porque el pueblo me acepta. Yo le doy un golpe en la boca a este gobierno (de Bajtiar)”.
-- El discurso del Imam concluyó a las 15:30h. El helicóptero se acercó para trasladarlo, pero debido a la enorme multitud no pudo hacerlo. El helicóptero fue y volvió tres veces, pero no logró recogerlo.
-- Más tarde, el Imam fue llevado a una ambulancia de la Compañía Nacional del Petróleo, que se dirigió hacia la carretera de Qom. El helicóptero los siguió desde el aire hasta que finalmente aterrizó en un punto y recogió al Imam.
-- El piloto del helicóptero dijo al comité de bienvenida: “Aterrizaré donde ustedes quieran”. Se propuso el Hospital de los Mil Camas (Hospital Imam Jomeini). El helicóptero se dirigió a ese hospital y aterrizó allí, pero debido a que no había una ambulancia preparada, el Imam fue trasladado en el coche de uno de los médicos del hospital hasta el final del bulevar Keshavarz, y se fue de allí.
¿Qué pasó el 2 de febrero de 1979?
Irán conmemora el 47 aniversario de Revolución Islámica. En 1979 triunfó la Revolución Islámica en Irán, que condujo a la caída de Mohamad Reza Shah y a la transición de la monarquía a la República Islámica bajo el liderazgo del Imam Jomeini.
Desde la incorporación de las escuelas Alavi 1 y 2 a la lista de centros del lugar de residencia del Imam Jomeini (P), hasta la reunión del Imam con Mohamadtaqi Falsafi y un grupo de aviadores de la entonces Fuerza Aérea del Ejército Imperial, se cuentan entre los acontecimientos del 13 de bahman de 1357 (2 de febrero de 1979), el segundo día de la ‘Década del Alba’, en conmemoración del triunfo de la Revolución Islámica de Irán.
El periodo comprendido entre el 1 y el 11 de febrero es denominado la ‘Década del Alba’ y está marcado por diferentes ceremonias y actos conmemorativos tanto en Irán como en otros países del mundo.
Pese a la mano de hierro del régimen Pahlavi, con apoyo de EE.UU. e Israel, la nación iraní, guiada por el Imam Jomeini, luchó por su independencia y libertad. Esto marcó un nuevo comienzo para el pueblo iraní. La Revolución Islámica no fue sólo un cambio político, sino un levantamiento nacional en pos de un progreso comprehensivo. El evento marcó un punto de inflexión en la historia del país y transformó profundamente la estructura política, social y cultural del país persa.
Con la aparición de señales inequívocas de la victoria de la Revolución Islámica, Irán vivió una serie de acontecimientos y sucesos que, desde el 12 de bahman al 22 de bahman, serán revisados en una serie de reportajes.
Los detalles de los hechos y acontecimientos registrados en la fecha del 13 de bahman de 1357 son los siguientes:
-- Tras la llegada del fundador de la República Islámica de Irán a la patria y al inicio de su estancia en Teherán, la escuela Refah fue designada como lugar de residencia y de encuentros del Imam; pero el Comité de Recepción, debido a la escasa capacidad y a la gran afluencia de interesados, también incorporó a la lista de lugares de alojamiento, residencia y encuentros del Imam dos escuelas adyacentes a la escuela Refah, a saber, las escuelas Alavi 1 y 2.
-- De este modo, el Imam Jomeini en la mañana del 13 de bahman de 1357 se trasladó desde la escuela Refah —donde había pasado la noche anterior— a la escuela Alavi 2.
-- Los primeros visitantes del Imam Jomeini fueron el hoyatoleslam Mohamadtaq Falsafi y un gran número de estudiantes de los seminarios religiosos. Falsafi, a quien durante el periodo Pahlavi se le había prohibido pronunciar discurso, tras años volvió a subir al púlpito en presencia del Imam y pronunció un discurso.
-- Tras la finalización del encendido discurso de Falsafi, el Imam Jomeini pronunció un extenso discurso ante los clérigos presentes en la escuela Alavi con el tema “los vicios de la monarquía ilegal del Shah y la obligación de continuar la lucha hasta la caída del régimen”.
-- En una parte de sus palabras afirmó: “A veces se dice que, bueno, el Shah viene, se arrepiente, y además se ha arrepentido. Entonces, ¿qué dicen ustedes? ¡Dios acepta el arrepentimiento; ustedes qué dicen ya! Esto lo he dicho repetidamente: en primer lugar, el arrepentimiento tiene condiciones, y hasta que esas condiciones no se cumplan, Dios Todopoderoso no lo acepta.
“Aquello que Dios Todopoderoso acepta sin condición son las cosas que conciernen a los derechos de Dios: alguien no ha rezado, alguien no ha ayunado, alguien no ha ido a la peregrinación; estas son cosas que, si se arrepiente, no tienen condición y acepta su arrepentimiento”.
“Pero los derechos de las personas: su arrepentimiento no es aceptado hasta que ese derecho no sea restituido. Díganme ustedes: ahora esta persona que ha venido y se ha arrepentido —supongamos— ¿está dispuesta a venir y devolver los bienes que tomó de la gente y a compensar actos como el saqueo? Supongamos que haga algo así y que tenga bienes para poder compensar —los bienes de la nación no se pueden devolver a la propia nación para compensar los bienes que estos tienen—; todo es de la nación; no es suyo. Los tomaron y huyeron y los almacenaron en bancos del extranjero”.

-- En este día, el Imam Jomeini aceptó la solicitud de un grupo de aviadores de la entonces Fuerza Aérea del Ejército Imperial para reunirse con él.
-- En este encuentro les dijo: “Si uno solo de estos oficiales técnicos es eliminado por las manos de estos verdugos, nosotros llevaremos a todos ellos al castigo por sus actos”.
“El delito de los oficiales técnicos y de otros militares que han huido es que se han unido a la nación. ¿Por qué los agentes del aparato no se apartan de este camino equivocado y satánico? ¿Por qué abandonan la voluntad de la nación y toman el camino de los sionistas? A aquellos militares que se arrepientan y regresen, aceptamos con todo el corazón el arrepentimiento de todos ellos”.
-- Ese día la agencia Reuters escribió en un informe: “Israel ha expresado una fuerte preocupación respecto al regreso del (ayatolá) Jomeini”.
-- La agencia Associated Press también citó a Shapur Bajtiar, primer ministro iraní, diciendo: “Los simpatizantes del ayatolá Jomeini pueden gritar; eso no prueba nada, pero que varios millones de personas hayan venido a Teherán para recibir al ayatolá es una exageración”.
**Radio Moscu también escribió: “Estudiantes iraníes residentes en Estados Unidos se manifestaron frente a la Casa Blanca contra la intervención de los estadounidenses en los asuntos internos de Irán”.
-- El doctor Karim Sanyabi, ministro de Asuntos Exteriores del gobierno provisional, pidió la dimisión de Shapur Bajtiar. Al mismo tiempo dijo: “El Frente Nacional es leal al Imam Jomeini”.
-- La agencia TASS también escribió en un informe: “El regreso del ayatolá Jomeini a Irán llevó la lucha en ese país a una etapa decisiva”.
Cómo la Revolución Islámica de Irán sigue inspirando corrientes antimperialistas en todo el mundo
Shabbir Rizvi *
La historia moderna ha sido moldeada por el saqueo imperial-colonial de la mayoría global por parte de una minoría global de explotadores capitalistas. Pero la historia no la escriben únicamente los explotadores.
Más allá del relato del opresor existe una historia forjada por la resistencia: la historia que los explotadores desean enterrar o, peor aún, demonizar. Al desafiar a los poderes dominantes e inspirar la solidaridad mundial, los movimientos de liberación documentan su travesía mediante sacrificios profundos y principios inquebrantables, pese a los costos que ello conlleva.
En el cuadragésimo séptimo año de la Revolución Islámica de Irán, la firme República Islámica continúa resistiendo la dominación imperialista, manteniéndose inquebrantable incluso cuando buques de guerra imperialistas amenazan con aproximarse a sus costas.
Bajo el liderazgo del ayatolá Ruholá Jomeini, la Revolución Islámica de Irán de 1979 trascendió el mero cambio político; desencadenó un renacimiento revolucionario que sacudió no solo a la región, sino al mundo islámico en su conjunto.
Anclado en principios islámicos, el movimiento del ayatolá Jomeini priorizó el islam, el antiimperialismo y una concepción de la justicia social no centrada en el pensamiento ideológico imperialista.
Cuarenta y siete años después, los ecos de la revolución aún resuenan en todo el mundo, inspirando movimientos que van desde los barrios desafiantes de Gaza hasta los frentes resilientes de Yemen y el Líbano, e incluso hasta las calles del propio núcleo imperial.
El legado de la revolución deja al descubierto la fragilidad de los imperios edificados sobre la explotación y la corrupción, indicando que la verdadera liberación surge de la fe, la unidad basada en principios y la resistencia decidida.
En su esencia, la Revolución Islámica encarnó una postura intransigente frente al imperialismo, una doctrina que el Imam Jomeini articuló como un imperativo divino para confrontar al “Gran Satán”: Estados Unidos y su proxy sionista, la ocupación israelí.
No fue tarea sencilla mantenerse firme ante la arrogancia imperialista y la tiranía neocolonial.
Bajo el régimen Pahlavi, Irán fue reducido a un Estado vasallo neocolonial: sus recursos saqueados por corporaciones anglo-estadounidenses, mientras su pueblo languidecía bajo la alienación cultural y la subordinación económica.
El petróleo iraní se utilizaba para alimentar a la entidad sionista de ocupación en sus primeros años, mientras esta perpetraba la limpieza étnica del pueblo palestino y llevaba a cabo operaciones terroristas contra sus vecinos. En Irán, la ocupación israelí incluso entrenó a la sanguinaria policía secreta SAVAK para torturar a los iraníes.
Fueron necesarios años, múltiples exilios y el contrabando de sermones en casetes hacia Irán, junto con seguidores leales, para difundir el mensaje de la revolución entre las masas. Finalmente, mediante un levantamiento popular masivo, el llamado a la lucha del Imam Jomeini desmanteló el régimen neocolonial del Shah, estableciendo la República Islámica como una ciudadela de soberanía y resistencia frente al imperialismo.
Esta resistencia no se limitó al propio Irán. El Imam Jomeini comprendía que la resistencia aislada es estéril, y que la verdadera resistencia implica defender a los oprimidos, allí donde se encuentren.
“Es nuestro deber salvar a los oprimidos y a los desposeídos… Es un deber islámico que incumbe a todos los musulmanes ayudar a todo aquel que sea oprimido”.
Así, la República Islámica de Irán, desde el primer día de su concepción, juró un apoyo total a Palestina y a la restauración plena de su soberanía mediante el desmantelamiento de la ocupación israelí. Este respaldo también se extendió al Líbano, incluso en los días previos al derrocamiento del Shah.
Aun en medio de la propia lucha de su país contra el imperialismo —un momento decisivo de vida o muerte—, el Imam Jomeini apoyó el envío de combatientes al Líbano para expulsar a las fuerzas invasoras del régimen israelí.
Sus enseñanzas y discursos emblemáticos, como aquellos que denunciaron y desafiaron la injerencia estadounidense, galvanizaron a las masas del mundo musulmán, desde Nigeria hasta Cachemira.
Se estaba produciendo una recuperación del propósito islámico en todo el mundo musulmán, donde la resistencia había sido definida exclusivamente por luchas seculares, borrando una historia profunda y sus raíces espirituales. Resultaba evidente, por tanto, por qué Estados Unidos alimentó la maquinaria bélica de Sadam Husein en su agresión contra Irán: la Revolución de la República Islámica había revitalizado el sentido del mundo musulmán tras siglos de dominación colonial.
La revolución antiimperialista del Imam Jomeini continúa alimentando la resistencia global hoy, mucho después de su fallecimiento en 1989.
Basta considerar el Eje de la Resistencia, articulado en parte gracias al apoyo iraní posterior a la revolución a los movimientos de liberación. Desde sus inicios, en el contexto de las victorias de Hezbolá frente a las invasiones israelíes de 1982 y 2006, hasta Ansarolá en Yemen frustrando la agresión saudí-estadounidense desde 2015, el modelo iraní inspira la oposición al poderío militar imperialista.
El martirio del general Qassem Soleimani en 2020, arquitecto del Eje de la Resistencia, demuestra esta inspiración: sus estrategias en la Fuerza Quds, derivadas de la visión del Imam Jomeini, unificaron a combatientes suníes y chiíes contra terroristas takfiríes como Daesh, a quienes las potencias occidentales armaron y entrenaron de forma encubierta para desestabilizar la región (por ejemplo, la operación Timber Sycamore).
En efecto, la doctrina de resistencia islámica del Imam Jomeini no se limita a una comunidad o nación específica. Quizás quien mejor lo expresó fue el fundador de la Yihad Islámica Palestina, Fathi Shaqaqi.
En su libro “Jomeini: la solución islámica y la alternativa”, Shaqaqi elogió la Revolución Islámica de Irán y la consideró un modelo excelente para la revolución en Palestina y el mundo árabe.
En un terreno plagado de divisiones sectarias, Shaqaqi llamó valientemente a la unidad islámica y aplaudió a la República Islámica de Irán por todo su apoyo a la causa palestina, no solo en el plano político, sino también en el entrenamiento material, el armamento y la logística.
Esta unidad basada en principios del pensamiento islámico y la resistencia aún puede observarse hoy. En Palestina, donde el colonialismo de asentamiento sionista perpetra un genocidio en Gaza, la solidaridad iraní se mantiene firme: mediante la defensa diplomática, la ayuda estratégica y, desde 2024, la lucha armada abierta.
Con las operaciones Verdadera Promesa I y II en 2024, así como la Guerra de los 12 Días en junio de 2025, las andanadas de misiles iraníes que desmontaron el mito de la invencibilidad israelí se derivan directamente de este espíritu revolucionario, recordando a los imperialistas que su “Cúpula de Hierro” es tan frágil como su supuesta “superioridad” moral.
Igualmente significativo es el compromiso de la revolución con la justicia social, un pilar que el Imam Jomeini entretejió en el tejido del gobierno islámico. Inspirándose en las exhortaciones coránicas contra la opresión —“¡Oh, creyentes! Sed firmes en la justicia como testigos ante el Dios…” (4:135)—, concibió una sociedad en la que la redistribución de la riqueza y la equidad sustituyeran los excesos capitalistas de la era del Shah.
Esto puede observarse en el énfasis de la República Islámica en la educación y la creación de empleo, con tasas de alfabetización que pasaron del 36-37 % en 1976, bajo el régimen del Shah, a más del 88 % a comienzos de la década de 2020. Al fin y al cabo, una población instruida y consciente es capaz de defender su soberanía.
Asimismo, tras la revolución, Irán introdujo políticas como la reforma agraria, la sanidad universal y la vivienda, sacando a millones de la pobreza pese a las asfixiantes sanciones estadounidenses impuestas inmediatamente después de la revolución. En particular, la Ley de Tierras Urbanas de 1982 redistribuyó tierras e impulsó un proyecto masivo de vivienda.
Al emprender estas iniciativas, Irán demostraba simultáneamente al mundo que, bajo el orden neocolonial, el sujeto colonial no comparte la riqueza de sus amos imperialistas, sino que se desangra para alimentar su codicia.
Por ello, regiones como América Latina ven a Irán como un aliado ideológicamente afín. Estados como Venezuela y Cuba, sometidos durante largo tiempo a bloqueos estadounidenses, han desarrollado alianzas con Irán en el marco de diversos acuerdos de recursos y comercio que socavan la hegemonía del dólar.
El énfasis de la revolución en los mustazafín (los oprimidos) resuena en movimientos globales contra el neoliberalismo, como la Revolución Bolivariana o las reformas sudafricanas posteriores al apartheid.
La entrada de Irán en los BRICS en 2023, junto con su membresía en la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), acelera la desdolarización y desafía las trampas de deuda del FMI que atrapan a las naciones de la periferia del Sur Global. Al priorizar el beneficio mutuo frente a relaciones explotadoras, Irán encarna la visión del Imam Jomeini: un mundo en el que una justicia social basada en principios confronta las estructuras de la dominación imperial.
En una era de creciente agresión sionista e hipocresía occidental —en la que se vetan resoluciones de la ONU sobre Gaza mientras miles de millones de dólares de los contribuyentes occidentales siguen financiando bombas israelíes—, la Revolución Islámica y el Imam Jomeini permanecen como un modelo inspirador de lo que significa recuperar la soberanía frente a una intromisión totalizante.
Enseñan que los imperios no se derrumban mediante el compromiso, sino a través de la resistencia basada en principios, donde convergen el antiimperialismo, la justicia social y los valores islámicos.
La firmeza de Irán confirma la determinación del Imam Jomeini: “Estados Unidos no puede hacer absolutamente nada”.
Esta inspiración perdura, instando a la Umma (comunidad) global y a los pueblos oprimidos a forjar un mundo justo, libre de las sombras de la hegemonía. La revolución vive, no en reliquias, sino en la determinación de quienes se atreven a resistir y a luchar.
* activista antibélico y editor en Vox Ummah.