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Más censura: La ministra española para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, anuncia “un plan” frente a la “desinformación climática”

Más censura: La ministra española para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, anuncia “un plan” frente a la “desinformación climática”
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Por Administrator
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directorelespiadigitales/8/8/23
miércoles 18 de febrero de 2026, 22:05h
La vicepresidenta del Gobierno y ministra de Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha indicado que el ministerio tendrá listo en las próximas semanas el documento, resultado del intercambio con catedráticos, divulgadores, asociaciones de periodistas y verificadores.
Según la “experta ministra en todas las ciencias del mundo mundial”, “Aunque parezca paradójico en pleno siglo XXI, nunca hemos tenido tanta información científica sobre el cambio climático y nunca se han visto tan atacados los mensajes sobre la emergencia climática, la biodiversidad, las soluciones basadas en la naturaleza o todo lo que tenga que ver con la agenda verde”.
Y amenaza: Las fake news, los discursos de odio, los bulos y las imprecisiones erosionan la confianza pública, debilitan la credibilidad en medios, elecciones y gobiernos, manipulan el debate público y sustituyen argumentos basados en datos por eslóganes vacíos, emociones, rumores o teorías de la conspiración, tal y como ha sostenido la vicepresidenta durante su intervención.
Para colmo. Se pone el disfraz de sacerdotisa del Oráculo para decir que en últimos tiempos han aumentado los ataques a instituciones y a profesionales de la divulgación climática y la meteorología, por lo que desde el MITECO se ha puesto en conocimiento a la Fiscalía de Delitos de Odio las conclusiones de varios estudios que alertan del incremento de los ataques en redes.
LA CIENCIA DEL CLIMA NO ES OPINABLE… ES UN DOGMA. ¡VAMOS, CIRCULEN!
En un acto celebrado en la sede ministerial de Cuzco, la vicepresidenta también se ha referido a los efectos que la desinformación tiene sobre los riesgos climáticos, haciendo que se subestimen e interfiriendo en las respuestas necesarias. “Impide que las personas adopten las medidas de prevención y autoprotección adecuadas”, ha indicado Aagesen.
Tribuna MITECO arrancó con la emisión del documental ‘Fake News. La fábrica de mentiras’, de la fábrica de mentiras Metrópolis RTVE. Posteriormente, han tenido lugar dos mesas de debate sobre desinformación ambiental, que han contado con la participación de Ángel Pérez, responsable de Relaciones Internaciones y Acción Climática del Consejo de la Juventud de España; Gemma Teso, doctora en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y directora del Observatorio de la Comunicación del Cambio Climático; Rocío Benavente, periodista en Maldita.es; Cristina Monge, profesora de sociología de la UCM, investigadora y analista política; Jesús Maraña, director editorial de Infolibre y Tintalibre; Rogelio Fernández Reyes, investigador; María García presidenta de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA), y Rubén del Campo, coordinador del área de Información Meteorológica y Climatológica de la Agencia Estatal de Meteorología… ¡El Régimen!
LA CIENCIA DEL CLIMA SÍ ES OPINABLE, SRA. MINISTRA
El gobierno ultima su plan de acción frente a la ‟desinformación climática”. El objetivo es silenciar a quienes, como nosotros, no les compran su mercancía averiada de una ‟emergencia climática” y se atreven a pregonarlo. Para ello amenazarán legalmente con fuertes multas a los que nos publican, los medios, los proveedores de internet y las plataformas con los que llegamos a la gente. De esa manera la censura la harán preventivamente esos medios, proveedores y plataformas sin pararse a distinguir si la información publicada es correcta o no.
La Sra. Ministra Sara Aagesen demuestra que no tiene ni idea de ciencia cuando dice que «la ciencia del clima no es opinable». La ciencia SIEMPRE está sujeta a discusión. Lo que ella llama ‟ciencia del clima” son hipótesis basadas en modelos climáticos, programas de ordenador que no producen evidencia científica sino modelos hipotéticos del clima basados en nuestro conocimiento, y por ello erróneos con total seguridad dado lo imperfecto del mismo.
Nunca he visto semejante retroceso en la libertad de expresión como la que estamos viviendo estos últimos años, y todo con la bendición de la Unión Europea, que se suponía que iba a garantizar nuestros derechos. Si permitimos que continúe, estaremos viviendo en una sociedad totalitaria disfrazada de democracia antes de que nos demos cuenta. Porque sin libertad de expresión no hay democracia.
Los datos satelitales de superficie no muestran ninguna tendencia al calentamiento.
Desde 2012 la temperatura de la superficie terrestre se ha medido por el satélite Suomi-NPP de la NASA utilizando el sensor infrarrojo VIIRS, que mide el calor emitido directamente desde el suelo, proporcionando una cobertura mundial uniforme día y noche. Los registros de 2012 a mediados de 2024, la última actualización, no detectan subida de temperaturas.
Europa ha padecido este invierno algunas de las temperaturas más gélidas jamás registradas, sobre todo en sus regiones septentrional y oriental.
Estas olas de frío extremo suelen estar asociadas a fenómenos meteorológicos invernales severos, como la intrusión de masas de aire polar, el paso de frentes fríos y brotes árticos.
En todos los países europeos, las bajas temperaturas récord han marcado momentos memorables en la historia meteorológica del continente.
LA APUESTA DE LA INDUSTRIA AUTOMOVILÍSTICA POR LOS COCHES ELÉCTRICOS SE HA CONVERTIDO EN UNA CATÁSTROFE
Stel­lantis, la empresa que controla Fiat, Peugeot y Chrysler, anunció el viernes que iba a registrar una pérdida de 22.000 millones de euros de su unidad de vehículos eléctricos. Ésta es solo la última de una serie de enormes pérdidas sufridas por los principales fabricantes de automóviles estadounidenses y europeos que se subieron al carro de los vehículos eléctricos.
La apuesta por los vehículos eléctricos se ha convertido en una catástrofe y pasarán muchos años antes de que la industria se recupere. A menos de cuatro años de la fecha prevista inicialmente para prohibir la venta de todos los coches nuevos de gasolina y diésel, los gigantes de la industria deberían estar disfrutando ya de un auge en las ventas de vehículos eléctricos. Europa ha invertido miles de millones para convertirse en una potencia en la producción de baterías y vehículos eléctricos. Así que deberíamos estar empezando a ver los resultados de toda esa inversión y no son los esperados. Stellantis ha reducido a más de la mitad el valor de sus acciones durante el último año. El resto de fabricantes de automóviles occidentales están sufriendo pérdidas similares en sus unidades de vehículos eléctricos. Ya se están acercando a la marca de los 100.000 millones de euros y el total sigue aumentando. Incluso Tesla, una empresa que sabe más sobre coches eléctricos que cualquiera de sus rivales, está empezando a tener dificultades.
Los vehículos eléctricos siguen siendo un producto nicho, y ese mercado está siendo capturado por las marcas chinas. Resulta que un vehículo eléctrico es un aparato electrónico con ruedas. Es mucho más fácil crear una nueva empresa de vehículos eléctricos desde cero que convertir una de las grandes empresas tradicionales.
¿El resultado? Todas las empresas automovilísticas se encuentran ahora en serios apuros. Mientras tanto, Europa sigue adelante a ciegas con el objetivo de eliminar gradualmente la venta de coches nuevos de gasolina, incluso cuando el resto del mundo reconoce que es una completa locura.
La gran apuesta que los gigantes del automóvil hicieron por los vehículos eléctricos les ha salido por la culata de forma espectacular. Les ha costado decenas de miles de millones en capital, ha desperdiciado cinco años de tiempo y energía que podrían haberse empleado de forma más rentable en otros ámbitos y, quizás lo peor de todo, ha permitido que fabricantes chinos de los que nadie había oído hablar establezcan nuevas marcas. Ahora será muy difícil deshacerse de ellos. Es una de las peores calamidades autoinfligidas de la historia industrial reciente.
Para iniciar el proceso de recuperación, los fabricantes tendrán que convencer a los gobiernos de que dejen de imponer objetivos ridículos que solo distorsionan el mercado. Tendrán que deshacerse sin piedad de las unidades que no generan beneficios. Tendrán que dejar de depender de las subvenciones y, lo que es más importante, tendrán que volver a conectar con sus clientes, fabricando coches que la gente pueda permitirse y quiera volver a conducir. Tras la locura de los últimos cinco años, es la única forma de volver atrás, y será un camino largo, duro y costoso.