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"La Paz de Trump": ¿qué está sucediendo en el diálogo Irán-EE.UU.? Análisis

'La Paz de Trump': ¿qué está sucediendo en el diálogo Irán-EE.UU.? Análisis
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Por Administrator
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directorelespiadigitales/8/8/23
lunes 11 de mayo de 2026, 22:05h
Ayer Donald Trump una vez más "expresó su decepción" con Irán. Afirmó que "revisó la respuesta de los llamados 'representantes' de Irán, y no le gustó la respuesta de la República Islámica sobre un arreglo pacífico.
🔻¿Entonces qué propusieron los iraníes?
➡️En la contrapropuesta de Irán, se hace énfasis en la necesidad de levantar las sanciones estadounidenses, poner fin a la guerra en todos los frentes, y el control de Irán del Estrecho de Ormuz tras el cumplimiento de ciertas obligaciones por parte del lado estadounidense.
➡️Otra condición clave es el levantamiento inmediato del bloqueo naval después de firmar un acuerdo preliminar. Además, según fuentes, Teherán exige el levantamiento de sanciones sobre ventas de petróleo en un período de 30 días.
➡️El descongelamiento de los activos congelados de Irán tras la firma de un acuerdo preliminar, así como el cumplimiento de ciertas acciones por parte de EE.UU. dentro de estos 30 días, también están incluidos en la propuesta de Irán.
🖍La reacción del presidente estadounidense es comprensible: si acepta tales condiciones, el golpe reputacional a la política de Trump sería colosal. Después de todo, en lugar de debilitar a Irán, EE.UU. ha convertido esencialmente a Irán en una potencia que influye no solo en el Oriente Medio, sino en el mundo entero.
🚩El Estrecho de Ormuz, a pesar de que barcos estadounidenses lo atraviesan, permanece bajo control iraní. Y ayer, un buque tanque de GNL qatarí cargado con gas de la planta Ras Laffan cruzó el estrecho por la "ruta norte" a través de aguas territoriales iraníes, aprobado por Irán.
🏳️Además, Teherán tiene la intención de revisar también el estatus del lecho marino del Estrecho de Ormuz, donde pasan muchas líneas de cables estratégicos de alta velocidad. Y garantizar su seguridad con escoltas de la Armada estadounidense no funcionará, lo que aumenta los riesgos para corporaciones occidentales como Amazon y otras.
❗️Y la Casa Blanca no puede lograr lo que quiere de la República Islámica. Esto requeriría nuevamente realizar una operación militar con resultados bastante inciertos. Mientras tanto, la fuerza de tarea naval permanece en su lugar, y un grupo de ataque de portaaviones francés se dirige al Mar de Arabia.
Por lo tanto, en los próximos días quedará claro cuál será la reacción de Donald Trump a las propuestas iraníes y cómo se desarrollará la situación en la región.
Irán alarma a países regionales sobre “peligroso proyecto” de Israel
El general Mohsen Rezai, asesor del líder iraní, advirtió a países musulmanes sobre un “peligroso proyecto” de Israel para extender su influencia y dominar recursos en la región. Rezai instó a la vigilancia y rechazó cualquier cooperación con entidades hostiles, amenazando con consecuencias severas. Irán también ha bloqueado el paso de buques estadounidenses por el estrecho de Ormuz, elevando los precios del petróleo.
Cocoon AI Summary
Un funcionario de alto rango iraní advirtió a países musulmanes sobre las conspiraciones de Israel para extender su control sobre recursos en Asia Occidental.
“El objetivo de la entidad sionista es encender el fuego de la discordia entre nuestros países, para así extender su dominio sobre sus patrias y recursos”,
alarmó el domingo el general de división Mohsen Rezai, asesor militar del Líder de la Revolución Islámica de Irán, el ayatolá Seyed Moytaba Jamenei, en una publicación en su cuenta de X.
El también miembro del Consejo de Discernimiento del Sistema de Irán advirtió de que la participación de los países regionales en este “peligroso proyecto” conlleva un alto costo y graves consecuencias,
“especialmente para aquellos que, impulsados por su codicia, sobrepasan los límites de sus capacidades”.
Dirigiéndose a dichos países regionales, Rezai instó a mantenerse en “el más alto nivel de vigilancia y discernimiento” frente a los planes de Israel.
  • El viceministro de Asuntos Exteriores iraní: La presencia de buques de guerra franceses y británicos en el Estrecho de Ormuz recibirá una respuesta inmediata y decisiva.
Irán redefine la ecuación de disuasión en medio de la guerra impuesta
HispanTV
Un punto de inflexión en la conducción estratégica del conflicto
Un encuentro de alto nivel entre el comandante del Cuartel General de Jatam al-Anbiya y el Líder de la Revolución Islámica de Irán marca un momento decisivo en la evolución del actual conflicto, descrito como la “tercera guerra impuesta”. Las directrices emanadas de este liderazgo, basadas en una evaluación detallada del campo de batalla y del comportamiento del adversario, apuntan a una posible transformación sustancial de la dinámica estratégica del enfrentamiento.
En el terreno operativo, las Fuerzas Armadas iraníes —con especial protagonismo de la Fuerza Aeroespacial y de las unidades navales del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, junto con el Ejército— han introducido una nueva fórmula de disuasión en el ámbito marítimo. Esta nueva doctrina establece que cualquier agresión contra buques comerciales o petroleros iraníes podría desencadenar respuestas directas contra centros e instalaciones estadounidenses.
Con ello, la lógica previa del conflicto naval, basada en la simetría de “buque contra buque” o “petrolero contra petrolero”, queda ampliada. A partir de este cambio, los centros estadounidenses pasan a formar parte explícita de la ecuación de respuesta.
Expansión del campo de confrontación y redefinición de objetivos
El alcance global de las operaciones navales estadounidenses —que se extiende desde el océano Índico hasta el este de Asia— contrasta con la limitada dimensión geográfica del Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, así como con la escala de los activos marítimos involucrados.
Este desequilibrio es presentado como el fundamento de la necesidad de incorporar nuevos elementos a la ecuación de disuasión. En este marco, las instalaciones estadounidenses se convierten en un factor destinado a equilibrar la asimetría existente.
La nueva doctrina amplía además el espectro de posibles respuestas, incluyendo centros vinculados a Estados Unidos en la región, instalaciones asociadas a aliados regionales y determinadas infraestructuras energéticas. Bajo esta lógica, la permanencia de bases militares estadounidenses en países de la región implica una corresponsabilidad directa en cualquier escalada, lo que convierte tanto a esas instalaciones como a intereses asociados en potenciales objetivos legítimos dentro del esquema de respuesta.
Presión económica y estrategia de desgaste
En paralelo a la dimensión militar, se señala que la parte adversaria ha intensificado su estrategia de presión mediante el bloqueo de rutas marítimas y la restricción del comercio exterior, con el objetivo de ejercer coerción económica.
Sin embargo, esta estrategia es interpretada como un intento de modificar el cálculo de costes del conflicto, manteniendo la presión como herramienta central.
Frente a ello, se reafirma la importancia de una estrategia basada en la asimetría, que ya habría demostrado su eficacia en fases anteriores del conflicto al compensar las diferencias en capacidades militares convencionales.
El estrecho de Ormuz como escenario de tensión controlada
En este contexto, se advierte sobre la posibilidad de incidentes localizados en el estrecho de Ormuz bajo distintos pretextos operativos. Estos episodios podrían buscar normalizar enfrentamientos de baja intensidad o erosionar progresivamente el control estratégico de la zona.
Sin embargo, la nueva postura adoptada busca impedir cualquier proceso de normalización. A partir de este enfoque, cualquier incidente en el estrecho no quedaría aislado, sino que generaría repercusiones inmediatas en los mercados internacionales, especialmente en el sector energético.
Una nueva doctrina política frente a la presión externa
En el plano político, se establece que no ha habido respuesta a las solicitudes dirigidas a Irán para alcanzar un acuerdo de fin de conflicto. En este contexto, se considera que los plazos y ultimátums externos han perdido toda validez, por lo que dejan de ser un marco de referencia aceptable para cualquier proceso de negociación.
La postura adoptada se basa en la idea de que un adversario que no ha respetado acuerdos previos y que ha incurrido repetidamente en incumplimientos en procesos diplomáticos no puede ser abordado con las mismas herramientas tradicionales de negociación. En consecuencia, se plantea la necesidad de desarrollar mecanismos diplomáticos distintos, concebidos bajo una lógica de asimetría similar a la aplicada en el ámbito militar.
Bajo esta visión, cualquier eventual acuerdo debería orientarse exclusivamente a reforzar la disuasión y evitar la repetición de escenarios de confrontación armada en el futuro.
El estrecho de Ormuz como principio estratégico inalterable
Uno de los ejes centrales de la posición política es la afirmación de la soberanía permanente sobre el estrecho de Ormuz. Esta soberanía se presenta como una decisión estratégica, jurídica y política, respaldada por el liderazgo del país y considerada inalterable desde la perspectiva interna.
El estrecho no es concebido como un elemento negociable dentro de un eventual acuerdo de paz o de finalización del conflicto. Por el contrario, se establece como una realidad estructural y permanente del nuevo equilibrio regional, independientemente del reconocimiento externo.
La única cuestión susceptible de discusión sería la reanudación del tránsito marítimo bajo normas definidas internamente tras el levantamiento del bloqueo, sin que ello implique regresar a la situación previa al inicio de las hostilidades.
Reparaciones, responsabilidades y dimensión jurídica del conflicto
Se plantea además que los daños derivados del conflicto deben ser evaluados en su totalidad, tanto en su dimensión material como humana. Sobre esta base, se sostiene la obligación de que la parte adversaria asuma el pago de compensaciones por los perjuicios causados.
En este marco, se propone que las instituciones judiciales elaboren un registro detallado de víctimas, incluyendo fallecidos y heridos, con el objetivo de cuantificar las indemnizaciones correspondientes y formalizarlas dentro de futuras reclamaciones internacionales.
Asimismo, la liberación de activos iraníes bloqueados en el exterior se presenta como una condición indispensable para cualquier escenario de fin del conflicto.
El frente de la resistencia como eje de continuidad estratégica
El alcance del conflicto se extiende también al denominado frente de la resistencia, considerado parte integral del equilibrio regional. En este sentido, se afirma la existencia de una coordinación estratégica con los aliados regionales, en una lógica de unidad de destino frente a la confrontación.
El apoyo a este frente se presenta como un componente esencial de la capacidad defensiva y ofensiva, equiparable a otros pilares estratégicos considerados no negociables. En particular, se subraya la importancia del frente en Líbano como elemento clave dentro de la estructura regional.
Sanciones y redefinición del orden internacional
El levantamiento de las sanciones consideradas injustas y la anulación de las resoluciones hostiles hacia Irán se plantean como una consecuencia directa de la evolución del conflicto y de sus resultados estratégicos. Bajo esta perspectiva, dichas medidas no son concebidas como concesiones, sino como efectos inevitables de una nueva realidad de poder.
El escenario actual es interpretado como un punto de inflexión comparable a otros momentos históricos de reconfiguración del sistema internacional. Así como el orden global posterior a la Segunda Guerra Mundial dio lugar a nuevas instituciones y estructuras de poder, el desenlace de la actual confrontación se proyecta como un factor de transformación del equilibrio mundial.
En esta lógica, la eliminación de sanciones se presenta como el primer paso de una reestructuración más amplia del sistema internacional, marcada por un cambio en la correlación de fuerzas globales.
Reclamaciones, activos y consecuencias del conflicto
El conjunto de los daños derivados del conflicto es planteado como un eje central en la etapa posterior a la confrontación. En este marco, se insiste en la necesidad de cuantificar tanto las pérdidas materiales como las humanas, con el objetivo de establecer compensaciones obligatorias.
Asimismo, la exigencia de restitución de activos financieros bloqueados en el exterior se integra como parte de las condiciones vinculadas a cualquier escenario de finalización del conflicto.
La dimensión jurídica adquiere así un papel relevante, al vincular la resolución del conflicto no solo a factores militares o políticos, sino también a mecanismos de responsabilidad y reparación.
Un sistema regional basado en nuevas ecuaciones de poder
El conflicto no se limita al enfrentamiento directo, sino que se extiende a un entramado regional más amplio, en el que los aliados estratégicos y el denominado frente de la resistencia ocupan un lugar central.
La articulación entre estos actores se presenta como parte de una misma arquitectura de disuasión, en la que la seguridad regional se concibe como un sistema interconectado. En este contexto, el apoyo a estos frentes se integra como un elemento estructural de la política de defensa.
La estabilidad regional, bajo esta lógica, queda condicionada a la evolución de esta red de alianzas y a su papel en el equilibrio de poder frente a actores externos.
Una transformación del sistema de relaciones internacionales
El conjunto del proceso descrito apunta a una transformación profunda del sistema de relaciones internacionales, en la que la actual confrontación es interpretada como un punto de quiebre histórico.
A partir de esta visión, el orden global quedaría dividido en dos etapas claramente diferenciadas: una anterior y otra posterior al conflicto, con implicaciones directas en la estructura de poder, las reglas de disuasión y el marco jurídico internacional.
Cómo Pakistán se reposicionó como un estado puente entre potencias mundiales rivales. Durante años, Pakistán fue visto en gran parte a través de la lente de la inestabilidad, la militancia y la crisis económica. Pero a medida que la rivalidad entre EE. UU., China, Irán y los estados del Golfo se intensifica, Pakistán está emergiendo cada vez más como un intermediario útil capaz de mantener vínculos entre bloques competidores. Su relevancia geopolítica está creciendo ahora.
Papel estratégico en un mundo dividido. El valor de Pakistán proviene de su capacidad para comunicarse con múltiples potencias rivales al mismo tiempo.
◾️Mantiene vínculos de trabajo con EE. UU., China, Irán y las monarquías del Golfo
◾️Ha evitado encerrarse en una estructura de alianza rígida
◾️Cada vez más se posiciona como un intermediario diplomático durante las crisis regionales
La reciente confrontación entre EE. UU. e Irán aceleró esta tendencia.
Canal de comunicación entre EE. UU. e Irán
Durante la reciente escalada entre Washington y Teherán, Pakistán se convirtió en un importante puente de comunicación indirecta.
Ayudó a mantener la credibilidad con ambas partes a pesar de la profunda hostilidad entre ellas.
Ventaja de múltiples alineaciones
Pakistán mantuvo relaciones con múltiples centros de poder a la vez.
◾️Décadas de vínculos militares y de inteligencia con EE. UU.
◾️Integración económica profunda con China
◾️Vínculos regionales de larga data con Irán y los estados del Golfo
Pero siguen existiendo graves debilidades internas.
Límites al estatus de potencia media
La relevancia geopolítica de Pakistán no se traduce automáticamente en estabilidad a largo plazo.
◾️La inestabilidad de la gobernanza continúa socavando la confianza de los inversores
◾️La fragilidad económica limita la flexibilidad estratégica
◾️Los efectos de la militancia desde Afganistán siguen siendo un desafío de seguridad
◾️Los problemas no resueltos de Baluchistán complican los proyectos de infraestructura y conectividad
El principal desafío de Pakistán ahora es si puede transformar la utilidad geopolítica temporal en influencia regional duradera en un orden global cada vez más fragmentado.
Pakistán abre un canal de comunicación con Irán para transportar GNL de Qatar a través del Estrecho de Ormuz – informe
Un buque tanque de GNL de Qatar parece haber pasado con éxito por el Estrecho de Ormuz por primera vez desde que estalló la guerra con Irán a finales de febrero.
El Al Kharaitiyat, propiedad de Nakilat de Qatar, cargó en la planta de exportación de Ras Laffan a principios de este mes, salió del estrecho y se encontraba en el Golfo de Omán el domingo, según datos de seguimiento de buques citados por Bloomberg.
Ahora, según se informa, se dirige al Puerto Qasim de Pakistán después de navegar por una ruta aprobada por Irán a lo largo de la costa iraní.
El envío se produce mientras Pakistán negocia en silencio con Irán para asegurar más cargamentos de GNL de Qatar a través del Estrecho de Ormuz para aliviar una crisis energética cada vez más grave, según fuentes citadas.
Pakistán está luchando con graves escaseces de gas y apagones a nivel nacional desde que los flujos de GNL de Qatar, su principal proveedor, fueron interrumpidos por el conflicto.
Tres buques tanque de GNL adicionales de Qatar también están informando a Pakistán como su destino.
El corredor entre Pakistán e Irán rompe el bloqueo del estrecho de Ormuz.
Cuando más de 3.000 contenedores con destino a Irán comenzaron a acumularse en los puertos de Karachi, la crisis del estrecho de Ormuz ya se había extendido al otro lado del mar. Ahora ejercía presión sobre los muelles, las autoridades aduaneras y los pasos fronterizos de Pakistán. Poco después, Islamabad anunció un mecanismo de tránsito terrestre para las mercancías de terceros países que transitaban por Pakistán con destino a Irán, escribe el experto en geopolítica pakistaní, FM Shakil, en un interesante análisis publicado en su último artículo para The Cradle.
Este cambio, continúa explicando, se produce a medida que la influencia de Washington sobre el Golfo Pérsico y las naciones de Asia Occidental sigue disminuyendo, lo que conlleva nuevos ajustes geoestratégicos en toda la región. La seguridad energética, la cooperación militar y las rutas comerciales se están reevaluando, mientras que China y Rusia promueven discretamente alternativas que reducen la influencia estadounidense y abren nuevas conexiones regionales.
Para Pakistán, el cálculo también es interno. El comercio de tránsito promete ingresos aduaneros, actividad portuaria y poder de negociación en un momento en que Islamabad está agobiada por la deuda, los costos energéticos y las presiones de seguridad a lo largo de su frontera occidental.
El 25 de abril, señala Shakil, el Ministerio de Comercio de Pakistán emitió la "Ordenanza 2026 sobre el Tránsito de Mercancías a Través del Territorio Pakistaní", y tres importantes puertos marítimos —el puerto de Karachi, el puerto de Qasim y el puerto de aguas profundas de Gwadar— fueron designados para recibir y enviar mercancías a Irán y, desde allí, a los estados de Asia Central. Los medios de comunicación describieron la decisión como una forma de que Irán eludiera el bloqueo estadounidense relacionado con el estrecho de Ormuz, aunque Islamabad evitó presentarla en términos abiertamente beligerantes. A principios del mes pasado, Pakistán envió un cargamento de carne congelada a Uzbekistán a través de Irán, abriendo una nueva ruta terrestre a través del paso fronterizo de Gabd-Rimdan.
En declaraciones a The Cradle , Mushahid Hussain Syed, exministro de Información y presidente del Comité de Defensa del Senado pakistaní, afirmó: «El injusto bloqueo ha dejado miles de contenedores iraníes varados en los puertos de Karachi, dificultando el acceso de la población iraní a bienes de consumo. Sin embargo, discrepo de las informaciones de los medios que sugieren que los corredores terrestres, en teoría, invalidan el bloqueo estadounidense. Los medios han presentado esta infraestructura como una forma de ayudar a Irán a sortear el bloqueo, a pesar de que su propósito es puramente comercial».
La consecuencia inmediata de las nuevas regulaciones de Pakistán es la posible liberación de unos 3.000 contenedores iraníes varados en Karachi, después de que las restricciones al transporte marítimo dejaran alimentos y bienes de consumo esenciales retenidos en la ciudad portuaria pakistaní.
El 1 de mayo, un periodista preguntó al presidente Donald Trump si sabía que Pakistán había abierto rutas terrestres con Irán. Respondió afirmativamente, al tiempo que expresó su respeto por el mariscal de campo Asim Munir y el primer ministro Shehbaz Sharif. Majyd Aziz, presidente de la Federación de Empleadores de Pakistán, declaró a The Cradle : «La opinión generalizada sugiere que China y Rusia sí desempeñaron un papel en la formulación de esta política. Sin embargo, el sentido común indica que la facilidad no se habría ofrecido sin la aprobación tácita de Washington».
Aziz explica que, en el caso de China, el acuerdo probablemente facilitaría el comercio entre China e Irán a través del Corredor Económico China-Pakistán (CPEC). Rusia, siempre en busca de acceso a puertos de aguas cálidas, también vería en la geografía de Pakistán una oportunidad para eludir las sanciones.
Irán, continúa el experto pakistaní, está desmantelando su infraestructura logística del Golfo Pérsico para trasladar su comercio marítimo —gestionado principalmente por los Emiratos Árabes Unidos— al corredor terrestre de Pakistán. El traslado de mercancías por valor de decenas de miles de millones de dólares desde el centro logístico de Jebel Ali en Dubái a puertos como Gwadar, Karachi y Port Qasim evidencia un claro cambio en el panorama comercial regional.
En una serie de publicaciones en X, The Tehran Times afirmó que el país ha sustituido el puerto de Jebel Ali por puertos marítimos pakistaníes, argumentando que la nueva ruta podría acelerar el movimiento de mercancías, reducir costes y acercar a Irán a la red del CPEC y a la Iniciativa de la Franja y la Ruta.
En los círculos empresariales pakistaníes, la pregunta ahora es: ¿qué pasará con las rutas terrestres con Irán si los estrechos se reabren al tráfico marítimo regular? Aziz revela: "Una suspensión de las hostilidades y la reapertura de los estrechos aliviarían en última instancia la presión sobre la economía global. Sin embargo, las seis rutas terrestres hacia Irán permanecerán intactas y eventualmente se convertirán en permanentes, incluso si termina la guerra. Esto no solo generará ingresos considerables, sino que, con suerte, permitirá que comience a operar el gasoducto Irán-Pakistán, largamente demorado". Agrega que el problema subyacente sigue siendo el enfoque de confrontación de Tel Aviv, arraigado en la influencia sustancial e inquebrantable de Israel sobre Washington. "Netanyahu no vería con buenos ojos una retirada de Estados Unidos y un acuerdo de Irán con un compromiso razonable", observa Aziz. "Por lo tanto, la batalla continuará de forma intermitente", concluye Shakil.
El Veredicto de los Satélites: Ni Propaganda ni Exageración, la Evidencia Forense de un Punto de Inflexión

Durante meses se repitió que el ataque iraní había sido un fracaso y que sus imágenes eran mera propaganda estatal. Sin embargo, una cadena de investigaciones forenses independientes —cada una corroborando a la anterior— ha sometido esas afirmaciones a un peritaje riguroso y ha destrozado la narrativa oficial. El New York Times, el Washington Post, el CSIS y la CNN, entre otros, llegaron a la misma conclusión: lo catalogado apresuradamente como "propaganda" era, en realidad, un informe de daños sorprendentemente preciso. Y la escala de la destrucción no solo era real, sino mucho mayor de lo admitido. El mito del fracaso se desvanece ante los datos.
La premisa de que todo era falso por provenir de medios iraníes se desmontó con una verificación sin precedentes. Ante el bloqueo de imágenes satelitales comerciales impuesto por el gobierno de EE.UU. apenas iniciada la guerra, los investigadores recurrieron a satélites europeos y al sistema Copernicus. El cruce forense del Times fue tajante: “No encontramos ni una sola que fuera falsa”. La investigación del Post revisó más de 100 imágenes y confirmó la coincidencia píxel a píxel de 109 de ellas. El CSIS corroboró que no eran montajes de IA, sino la fría documentación visual de una operación militar quirúrgicamente planeada.
El mito del ataque limitado se desmorona. La investigación del Washington Post reveló al menos 228 estructuras o equipos dañados en 15 bases militares, una cifra muy superior a la reconocida por el Pentágono. La CNN documentó ataques a 16 instalaciones en ocho países, la mayoría de las posiciones de EE.UU. en la región. Estos hallazgos coinciden con el recuento inicial del Times, que identificó 17 sitios en siete países, con bajas mortales estadounidenses en Kuwait y Arabia Saudita. Las pérdidas incluyen hangares, barracones, depósitos de combustible, aeronaves y sistemas de defensa aérea. William Goodhind, del proyecto Contested Ground, subrayó que los iraníes atacaron deliberadamente alojamientos, gimnasios y comedores, lo que demuestra una inteligencia de objetivos extremadamente detallada.
El hallazgo más devastador es la exposición de la fragilidad financiera de la huella militar estadounidense. Los análisis de costes del CSIS y BBC Verify estimaron daños por 800 millones de dólares solo en las dos primeras semanas: 310 millones en infraestructura y 485 millones por el radar AN/TPY-2 en Jordania. Este radar, parte del sistema THAAD, fue alcanzado con precisión quirúrgica en Muwaffaq Salti, a 800 kilómetros de Irán, dejando grandes cráteres y marcas de fuego. Para los analistas, es un "evento de importancia estratégica" que paraliza la defensa antimisiles en esa zona. La doctrina es fríamente asimétrica: saturar las defensas con drones Shahed de 20.000-50.000 dólares; aunque la mayoría sea interceptada, el que logra traspasar fulmina un sistema que cuesta 10.000 veces más. Lo que solía ser el mayor activo de Estados Unidos —su despliegue de bases físicas en Oriente Próximo— se ha convertido en su mayor pasivo estratégico.
¿Confrontación civilizacional o amenaza nuclear? Asesinato de las mentes árabes e islámicas
Mohammed al-Farah*
A menudo se plantea una pregunta fundamental: si los ataques contra el programa nuclear iraní se justifican por la protección del Golfo Pérsico o de los árabes contra peligros, ¿por qué Israel, a través de asesinatos y eliminaciones, ha destruido a cerca de 800 científicos iraquíes, físicos nucleares, biólogos, académicos e incluso médicos? Y ¿por qué los cerebros, expertos y centros científico-industriales han sido atacados en más de un país árabe e islámico?
Es sabido que la infiltración del enemigo israelí en el corazón de esta región persiguió varios objetivos, incluyendo la subyugación de la región, su debilitamiento, su desunión y su mantenimiento bajo la hegemonía estadounidense-occidental en varios aspectos. Y hasta ahora, esta entidad (Israel) ha logrado su objetivo.
Nosotros nos centraremos en el momento relacionado con la destrucción y la represión del renacimiento, de la civilización creativa y de la prevención de cualquier desarrollo o progreso científico: desde la destrucción de los reactores nucleares en Irak (1981) y Siria (2007) hasta el bombardeo de la fábrica farmacéutica «Shifa» en Jartum (1996) y la destrucción de la fábrica de municiones «El-Yarmuk» en Sudán (2012).
A esto se suma la caza de científicos y académicos árabes y musulmanes para que no queden ningún recurso científico o capacidad que pueda elevar a esta umma (nación) o llevarla a la independencia y la autosuficiencia. Basta con revisar las listas de científicos asesinados por el «Mossad» en Egipto, Irán, Líbano, Palestina e Irak.
Así, solo en relación con Irak, los informes internacionales indican que el «Mossad» eliminó a cerca de 530 científicos iraquíes, así como a más de 200 profesores universitarios y académicos entre 2003 y 2006. En ese momento, cuando las fuerzas comando israelíes, que habían reclutado elementos de la peshmerga en redes secretas para la eliminación física de científicos nucleares, biólogos y asesinatos de expertos y consultores en varios sectores del Estado iraquí, entraron en Irak junto con la invasión estadounidense.
En 2006, Irak presentó un informe en la Conferencia Internacional de Madrid en el que señaló que el «Mossad» israelí había logrado eliminar al 74% de los académicos y médicos que fueron objetivos en Irak, sin mencionar el papel posterior de Al-Qaeda, ISIS y los grupos takfiríes (prohibidos en Rusia) en la eliminación de los restantes científicos, especialmente en Mosul y la provincia de Salah al-Din después de su captura.
Por lo tanto, los intentos de atacar el programa nuclear iraní no se deben a que represente un peligro para la región, sino porque el proyecto de América y algunos países occidentales, junto con el proyecto sionista, parte de la premisa de que esta umma no debe tener ningún logro civilizacional, ni poseer ningún conocimiento, personal, capacidad o armas que le permitan alcanzar la independencia y permanecer subyugada a ellos.
Esto explica claramente el apoyo y la solidaridad estadounidenses e occidentales con Israel, a pesar de que es una carga política, material, moral y jurídica para ellos, mientras que sacrifican sus relaciones con los países árabes e islámicos, con los que tienen grandes intereses y un amplio intercambio comercial y económico.
Y aunque existen varios motivos, desde la hostilidad histórica hasta razones ideológicas, las principales razones de este apoyo están relacionadas con la confrontación civilizacional, el mantenimiento de la hegemonía sobre la región y el bloqueo de cualquier proyecto que pueda elevar a esta umma o llevarla a la independencia.
* miembro de la oficina política de Ansarullah