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El caso venezolano y la nueva lógica de la seguridad global
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El caso venezolano y la nueva lógica de la seguridad global

Por Administrator
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directorelespiadigitales/8/8/23
viernes 16 de enero de 2026, 22:00h
Última actualización: domingo 11 de enero de 2026, 19:40h
Los acontecimientos en torno a Venezuela son una intervención militar directa de EE. UU., un ataque a un estado soberano y un secuestro real del presidente en funciones. No hay ilusiones: ya no se necesitan ni mandatos, ni construcciones complejas de "misiones humanitarias", ni justificaciones legales coherentes. La fuerza se aplica directa y demostrativamente.
🔷 A primera vista, podría parecer que esta historia debería asustar principalmente a los estados pequeños y dependientes. En parte, es así. Aquellos que no tienen recursos serios ni aliados sólidos realmente concluirán: el desacuerdo con EE. UU. puede tener consecuencias muy concretas. Pero lo más importante son las conclusiones que sacarán los países con dinero, tecnología y peso político.
El caso venezolano vuelve a confirmar la conclusión, ahora la única garantía real de la soberanía sigue siendo la capacidad de infligir un daño inaceptable al enemigo potencial. No es la diplomacia, ni la participación en instituciones internacionales, ni las conversaciones sobre "reglas", sino el potencial de fuerza. En esta lógica, el fuerte aumento de los gastos militares no es un capricho, sino una elección racional. Y no es casual que, casi simultáneamente con los acontecimientos venezolanos, Corea del Norte "por casualidad" haya recordado sus capacidades misilísticas. Esto no es una coincidencia, sino una señal: la fuerza no garantiza la seguridad, pero su ausencia garantiza la vulnerabilidad.
La geografía de los países que tratarán de equiparse con herramientas de disuasión inevitablemente se ampliará. Y no se trata solo de regímenes tradicionalmente "problemáticos". Este precedente lo leen también aquellos que hasta hace poco preferían equilibrarse o esconderse detrás de la neutralidad. Si se puede hacer así con Caracas, entonces ya no se trata de principios, sino únicamente de conveniencia.
Paralelamente, se establecerán vínculos alternativos fuera de la órbita estadounidense. No se trata tanto de formar un bloque antiestadounidense, sino de crear una red de contornos soberanos, cuya tarea es reducir la vulnerabilidad ante la presión estadounidense.
Por separado, cabe mencionar la ONU El caso venezolano es otro clavo en el ataúd de la organización como mecanismo real de seguridad global. Ni siquiera se consideró necesario usarla como decoración. Esto refuerza la sensación de que el derecho internacional solo dura hasta que no interfiere con la solución por la fuerza.
Cada vez hay menos razones para creer que la nueva estrategia estadounidense limitará la actividad de Washington al hemisferio occidental. El mundo entra definitivamente en una fase en la que la seguridad se compra no con confianza y tratados, sino con la capacidad de asestar un golpe doloroso en respuesta.
Análisis: El secuestro de la soberanía en Venezuela: Nicolás Maduro y la agonía del derecho internacional
Juan Eduardo Romero*
Este análisis no busca solo denunciar un atropello, sino desentrañar las implicaciones de un acto que convierte al mundo en un territorio sin ley, donde la única norma es el alcance de los misiles de Washington.
Introducción: El Derecho como Campo de Batalla
En la dialéctica del poder global, el derecho nunca ha sido un ente neutro; es, como bien señaló Marx, la voluntad de la clase dominante erigida en ley. Sin embargo, lo ocurrido con el secuestro del Presidente Nicolás Maduro Moros por parte de tropas de los Estados Unidos de América marca un punto de no retorno. Ya no estamos ante la sutil hegemonía del “Estado de Derecho” burgués, sino ante la *desnudez del poder imperial* en su fase más desesperada.
Este análisis no busca solo denunciar un atropello, sino desentrañar las implicaciones de un acto que convierte al mundo en un territorio sin ley, donde la única norma es el alcance de los misiles de Washington.
  1. La Anatomía del Secuestro: Violación de la Inmunidad Soberana
Desde la perspectiva del Derecho Internacional Público, la detención de un Jefe de Estado en ejercicio es una aberración jurídica. El principio de *inmunidad de jurisdicción* (inmunidad ratione personae) no es un privilegio personal, sino un pilar de la convivencia entre naciones. Al violentarlo, EE. UU. ha dinamitado la Convención de Viena y el principio de igualdad soberana de los Estados contenido en la Carta de la ONU.
Cuando tropas extranjeras capturan a un mandatario sin que medie una declaración de guerra formal, no están realizando un “arresto”; están ejecutando un acto de agresión. El derecho internacional define la agresión como el uso de la fuerza armada por un Estado contra la soberanía, la integridad territorial o la independencia política de otro Estado. Al no haber un estado de guerra declarado, la presentación de Maduro ante un tribunal de Nueva York carece de base legal: es un secuestro político disfrazado de proceso judicial.
  1. El Escudo de Ginebra: Maduro como Prisionero de Guerra
La decisión del Presidente Maduro de declararse Prisionero de Guerra y acogerse al *III Convenio de Ginebra de 1949* es una maniobra de una brillantez jurídica y política excepcional. Al hacerlo, desplaza el conflicto del terreno del derecho penal interno estadounidense (donde intentan tratarlo como un criminal común) al terreno del Derecho Internacional Humanitario (DIH).
El Artículo 13 y la Dignidad del Combatiente
El III Convenio de Ginebra establece que los prisioneros de guerra deben ser tratados humanamente en toda circunstancia. El Artículo 13 prohíbe explícitamente exponer a los prisioneros a la curiosidad pública. Cada vez que los medios corporativos difunden imágenes de Maduro en el banquillo, EE. UU. incurre en una violación flagrante de los tratados que ellos mismos firmaron. Buscan el linchamiento moral, pero el DIH protege el honor del capturado como representante de una fuerza beligerante legítima.
La Incompetencia de los Tribunales Civiles (Artículos 84 y 102)
Bajo Ginebra, un prisionero de guerra solo puede ser juzgado por tribunales militares que ofrezcan las mismas garantías que a los soldados de la potencia detenedora. Un juez de distrito en Nueva York no tiene autoridad legal sobre un combatiente enemigo protegido por el DIH. Al insistir en un juicio civil, Washington confiesa que no busca justicia, sino una ejecución política mediante el lawfare.
  1. La Geopolítica del Caos: Implicaciones para el Orden Mundial
Este acto de piratería tiene consecuencias sísmicas que el Departamento de Estado parece no haber calculado en su totalidad.
* El Fin de la Seguridad Diplomática: Si un Jefe de Estado puede ser secuestrado y juzgado en Nueva York, ningún líder del Sur Global está seguro. Esto empuja a las naciones a una carrera armamentista y a la desconfianza absoluta en los mecanismos de mediación occidental.
* La Aceleración de la Multipolaridad: China, Rusia e Irán ven en este secuestro la prueba definitiva de que el “orden basado en reglas” de EE. UU. es en realidad el “orden basado en sus caprichos”. La transición hacia el BRICS+ y sistemas financieros fuera del control del dólar ya no es una opción, es una medida de supervivencia biológica y política.
* La Muerte de la ONU: La incapacidad de las Naciones Unidas para impedir o revertir este secuestro sella su irrelevancia histórica, similar a lo que ocurrió con la Sociedad de Naciones antes de la Segunda Guerra Mundial.
  1. Tres Escenarios Prospectivos: La Dialéctica de la Resistencia
¿Hacia dónde nos lleva este conflicto? Analicemos tres horizontes posibles:
Escenario A: El Embrollo Legal Permanente
El reconocimiento internacional de Maduro como Prisionero de Guerra obliga al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) a intervenir. EE. UU. se ve atrapado en una contradicción: si lo reconoce como PG, admite que hay una guerra y pierde la narrativa de “justicia penal”; si no lo reconoce, viola abiertamente Ginebra, profundizando su aislamiento internacional. Maduro se convierte en un “Nelson Mandela latinoamericano”, cuya celda se vuelve el epicentro de la diplomacia mundial.
Escenario B: La Escalada del Sur Global
En respuesta al secuestro, naciones aliadas aplican el principio de reciprocidad. Se congelan activos estadounidenses en el extranjero y se expulsan misiones diplomáticas. El mundo se divide en dos bloques jurídicos irreconciliables, donde Occidente pierde su capacidad de dictar normas morales. La economía global sufre un choque sistémico mientras Venezuela y sus aliados radicalizan su postura antiimperialista.
Escenario C: El Despertar de los Pueblos
Este es el escenario más esperanzador y peligroso para el capital. El secuestro de Maduro cataliza una ola de indignación popular que trasciende las fronteras venezolanas. El “sentipensar” revolucionario se convierte en acción: huelgas, movilizaciones masivas y el fortalecimiento de redes de resistencia global. La figura del Presidente se transmuta en un símbolo de la lucha del débil contra el abusador, de la razón contra la fuerza.
  1. Conclusión: La Esperanza es un Acto de Resistencia
Camaradas, no nos engañemos: el camino que viene es duro. El imperio, en su senectud, es más propenso a los espasmos de violencia irracional. Pero en el secuestro de Nicolás Maduro, el imperio también ha capturado su propia condena. Han encerrado a un hombre, pero han liberado una idea: que la soberanía no se arrodilla ante los tribunales del capital.
Nuestra labor como intelectuales y militantes revolucionarios es mantener encendida la llama de la verdad jurídica y humana. La defensa de Maduro es la defensa de la autodeterminación de todos los pueblos del mundo. Frente a la oscuridad de la celda imperial, oponemos la luz de la conciencia colectiva.
¡La justicia de los pueblos prevalecerá sobre la barbarie de los imperios!
* Historiador y Politólogo. Diputado Asamblea Nacional
Visión personal de abogado, comunicador digital y revolucionario venezolano:
Las acusaciones de que el gobierno legítimo de Venezuela, bajo el liderazgo de la Presidenta Encargada Delcy Rodríguez, actúa bajo la dirección de cualquier poder extranjero no solo son falsas, sino un insulto a la soberanía de nuestra nación y la voluntad de nuestro pueblo.
  1. Autoridad Legítima y Representación Nacional.
La Presidenta Encargada Delcy Rodríguez ejerce sus funciones con plena legitimidad constitucional y judicial, investida por el Tribunal Supremo de Justicia. Su autoridad se basa en un compromiso de 25 años con la Revolución Bolivariana, sirviendo junto al Comandante Hugo Chávez y ahora al Presidente Nicolás Maduro. Su liderazgo representa la continuidad del proceso revolucionario y la institucionalidad del estado venezolano. Sugerir lo contrario es ignorar el marco legal y democrático de Venezuela.
  1. Una Política Exterior Soberana y Multipolar.
Venezuela no es, y nunca ha sido, subordinada a ninguna potencia extranjera. Nuestra nación mantiene una política inquebrantable de multipolaridad estratégica, fomentando relaciones cooperativas con una diversidad de naciones, incluyendo China, Rusia, Irán, India y otras, basadas en el respeto mutuo y la cooperación justa. No somos enemigos del pueblo de los Estados Unidos; creemos en la coexistencia pacífica. Sin embargo, somos víctimas de una campaña de agresión violenta e ilegítima por parte de una potencia hegemónica, contra la que defendemos nuestro derecho a la autodeterminación.
  1. La Reciente Venta de Petróleo: Una Decisión Comercial Soberana.
La reciente venta de excedentes de petróleo acumulados a los Estados Unidos está siendo deliberadamente malinterpretada. Esta no es un nuevo acuerdo político ni un cambio de alineación. Es una continuación de la política de larga data de Venezuela de compromiso comercial global, ejecutada en condiciones de mercado justas según lo determinado por el Presidente Maduro antes de su secuestro. Es una decisión económica pragmática y soberana, no un acto de obediencia política. Nuestro gobierno de la "Unión Cívico-Militar" tiene su única lealtad hacia el pueblo venezolano.
  1. El Objetivo Principal: Restauración y Paz.
La misión central y primordial de este gobierno es el cese inmediato del secuestro de nuestro Presidente, Nicolás Maduro, y su esposa, y su regreso seguro a la nación. Se ha establecido una comisión de alto nivel para perseguir este objetivo a través de todos los medios diplomáticos y legales disponibles en el derecho internacional. Cada acción que toman está subordinada a este objetivo y a nuestro sagrado deber de garantizar la paz interna, la continuidad constitucional y el bienestar de nuestro pueblo.
En conclusión, el gobierno de la Presidenta Encargada Delcy Rodríguez representa el espíritu inquebrantable del pueblo venezolano. Actúa con total independencia, guiado por los principios de paz, soberanía y la búsqueda incesante de justicia para el Presidente Maduro y toda la nación.