HispanTV
Lo que surge de las disposiciones esbozadas es un marco condicionado cuya credibilidad depende de que las hostilidades del enemigo cesen verdaderamente en todos los frentes.
Una guerra de agresión impuesta no puede considerarse terminada si continúan, en cualquier frente, la agresión militar no provocada, la ocupación ilegal y las presiones coercitivas.
En esencia, el memorando constituye una arquitectura integral de alto el fuego que va más allá de un único campo de batalla para abarcar múltiples frentes regionales, especialmente el Líbano.
No se trata de un gesto simbólico, sino del fundamento jurídico y político de todo el acuerdo. Al definir el fin de la guerra como un “cese inmediato y permanente de las hostilidades en todos los frentes”, insiste en que la paz no se valida únicamente con una firma, sino con una realidad verificada sobre el terreno.
Esta distinción adquiere una importancia crucial al examinar las disposiciones del memorando que vinculan la legitimidad del “fin de la guerra” a la retirada militar israelí de los territorios libaneses ocupados.
En otras palabras, el acuerdo no considera la retirada como un ajuste posterior al conflicto ni como una cuestión secundaria, sino como una condición previa para la conclusión definitiva de la guerra. Este marco se ha convertido ahora en el nuevo eje central de los cálculos de seguridad nacional y regional de Irán.
Un documento que redefine las reglas del enfrentamiento
El memorando de entendimiento finalizado el domingo por la noche no es un instrumento diplomático ordinario, sino un cambio tectónico: un mecanismo cuidadosamente calibrado que ha redefinido de manera fundamental el equilibrio entre obligaciones, capacidad de presión y consecuencias.
En esencia, se trata de una jugada estratégica magistral que transforma los compromisos de alto el fuego asumidos por los enemigos en un marco vinculante de rendición de cuentas, aplicación y disuasión.
Lo que hace extraordinario a este memorando no es únicamente su contenido, sino también su arquitectura. Irán ha entrelazado la retirada militar del Líbano, las negociaciones nucleares, el alivio económico y los mecanismos de aplicación en una cadena indivisible.
Cada eslabón depende del otro. Sin implementación no hay conversaciones. Sin retirada no hay paz. Sin cumplimiento no hay alivio. Esta es la diplomacia basada en la capacidad de presión, y la República Islámica de Irán, en este momento, tiene en sus manos todas las cartas del procedimiento.
Desde esta perspectiva, la continua presencia de las fuerzas de ocupación israelíes en el sur del Líbano no constituye una complicación residual, sino una prueba irrefutable de que la condición para poner fin a la guerra sigue sin cumplirse. Si la ocupación persiste, entonces la guerra también persiste.
La retirada como definición de la paz
En esencia, este memorando establece una premisa clara: el cese de las hostilidades no es sinónimo del fin de la guerra. Según el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, la guerra no puede considerarse concluida mientras las fuerzas de ocupación israelíes no se retiren de todos los territorios libaneses que han ocupado. Este no es un punto negociable, sino una línea roja definitoria.
Al desvincular el concepto de “alto el fuego” del de “paz”, Irán ha elevado el umbral de lo que constituye un auténtico fin de las hostilidades. Los altos el fuego pueden ser temporales, frágiles y fácilmente vulnerables. La retirada territorial, en cambio, es tangible, verificable e irreversible. En la práctica, Irán ha declarado: “No pueden afirmar que desean la paz mientras sus botas permanezcan sobre el suelo de nuestro aliado”.
Sin embargo, la realidad sobre el terreno cuenta una historia preocupante. Desde la finalización del memorando, las fuerzas del régimen israelí no se han retirado ni han abandonado sus tácticas obstruccionistas; por el contrario, han mantenido su ocupación del sur del Líbano.
El tiempo corre hacia la fecha límite del viernes, cuando está previsto que el memorando sea firmado en Ginebra por representantes iraníes y estadounidenses. Si para entonces no ha comenzado la evacuación o no se ha anunciado un plan de implementación creíble acompañado de un calendario concreto, Irán ha dejado absolutamente claro que no habrá negociaciones ni firmas.
Con ello, Irán envía un mensaje a la comunidad internacional: no aceptará ser inducido a celebrar victorias incompletas o engañosas. El mundo debe presenciar la realidad física e irrefutable de la retirada israelí antes de que pueda comenzar cualquier celebración diplomática.
La cuestión nuclear: un requisito previo, no una recompensa
El movimiento más decisivo en la estrategia de Irán es la vinculación explícita entre el memorando para poner fin a la guerra y la vía de las negociaciones nucleares.
Irán ha convertido la firma y la verificación de las disposiciones del memorando en una condición previa para iniciar conversaciones nucleares y avanzar hacia el levantamiento de las sanciones. Hasta que esas disposiciones sean aplicadas y verificadas de manera independiente, no comenzará ninguna fase posterior de negociaciones.
Se trata de un cambio de paradigma de proporciones históricas. Durante años, el expediente nuclear fue presentado como el principal punto de presión contra Irán: el eje en torno al cual giraban las sanciones ilegales, las amenazas desmedidas y el escrutinio internacional. Ahora, Irán ha invertido esa dinámica.
Las negociaciones nucleares ya no constituyen el motor de presión sobre la República Islámica.
La cláusula relativa al acceso a activos por valor de 12 000 millones de dólares refuerza esta inversión de la dinámica. El alivio económico no es un gesto de buena voluntad que pueda concederse según los caprichos de las potencias occidentales, sino una obligación contractual que debe ser auditada y verificada antes de que Irán avance hacia la siguiente etapa.
Esto transforma la dimensión económica de una concesión en un indicador de cumplimiento, un parámetro tangible que debe alcanzarse antes de cualquier avance diplomático adicional.
El mensaje dirigido a Washington y sus aliados es sencillo: “¿Quieren hablar sobre el enriquecimiento de uranio? ¿Quieren debatir inspecciones y alivio de sanciones? Entonces, primero demuestren que son capaces de cumplir sus compromisos de alto el fuego. Muéstrennos que su firma tiene algún valor. Prueben que pueden cumplir sus promesas antes de pedirnos que cumplamos las nuestras”.
El arsenal de aplicación: del estrecho de Ormuz a la disuasión militar
Donde este memorando realmente se distingue de la interminable serie de acuerdos incumplidos en la región es en su arquitectura de aplicación y cumplimiento.
Irán no está confiando en la buena fe, en observadores internacionales ni en el Consejo de Seguridad de la ONU para garantizar el cumplimiento. Está incorporando sus propias capacidades de disuasión como garantes del acuerdo.
El estrecho de Ormuz: el punto definitivo de presión
El estrecho de Ormuz constituye el “mecanismo de aplicación más poderoso” para garantizar el cumplimiento estadounidense de cualquier acuerdo. Se trata de una capacidad estratégica que Irán ha demostrado en repetidas ocasiones.
En caso de una implementación incompleta o del incumplimiento de los compromisos asumidos, Irán se reserva el derecho de imponer restricciones al tránsito de embarcaciones o, en su forma más extrema, cerrar temporalmente por completo esta estratégica vía marítima.
Esta es la presión asimétrica en su máxima expresión. El estrecho de Ormuz no es una vía navegable cualquiera, sino la yugular de los mercados energéticos mundiales. Aproximadamente el 20 % del petróleo que se consume en el mundo atraviesa este estrecho corredor marítimo.
Una interrupción, incluso por un breve período, provocaría ondas de choque en los precios del petróleo, la inflación mundial y la estabilidad de las economías dependientes de la energía.
Al vincular esta capacidad al cumplimiento del memorando, Irán ha garantizado que cualquier violación tenga un costo que se extienda mucho más allá de la región de Asia Occidental, un costo que se sentiría tanto en las salas de juntas como en los hogares de Estados Unidos y Europa.
Respuesta militar: una disuasión creíble
Sin embargo, las herramientas de aplicación de Irán no se limitan a instrumentos económicos. El memorando reserva explícitamente el derecho a una respuesta militar ante cualquier violación de carácter militar.
Se trata de una señal crucial: Irán no absorberá ataques considerándolos “infracciones menores” o “incidentes aislados”, como ocurrió en el pasado. Cualquier acto de agresión será respondido con represalias militares directas, incrementando de manera inmediata y contundente los costos para los agresores.
Esta es una medida de disuasión necesaria en una región donde los adversarios históricamente han puesto a prueba los límites mediante agresiones graduales e incrementales. Al establecer que cualquier violación militar desencadenará una respuesta militar, Irán elimina la ambigüedad y eleva los riesgos.
Ahora, el adversario debe asumir que incluso un ataque limitado podría derivar en una confrontación más amplia, un cálculo estratégico que históricamente ha servido para contener acciones imprudentes.
Replantear las negociaciones nucleares: la herramienta de poder blando
Por último, Irán ha conservado la opción de reconsiderar la forma en que continúan las negociaciones nucleares, o incluso decidir si continúan o no. Este es el equivalente diplomático de una opción extrema: la capacidad de abandonar por completo la mesa de negociaciones si los compromisos no son respetados.
Esto transforma a Irán de una parte que busca activamente el diálogo en un interlocutor que puede elegir participar en él —o rechazarlo— en función del desempeño y la conducta de la parte contraria.
El imperativo de la disuasión: por qué la firmeza no es opcional
La postura firme de Irán no busca castigar el presente, sino prevenir el futuro. Cualquier percepción de debilidad —cualquier señal de que Irán necesita más las negociaciones que el cumplimiento de los compromisos— invitaría a una nueva agresión.
Esta postura se basa en un realismo histórico. El adversario ha interpretado sistemáticamente las concesiones como señales de vulnerabilidad y la flexibilidad como una muestra de desesperación. Si Irán avanzara en las negociaciones mientras las disposiciones del memorando siguen sin cumplirse, transmitiría un mensaje catastrófico: que está tan necesitado del alivio de las sanciones o de legitimidad diplomática que aceptará un acuerdo unilateral en el que sus propias condiciones sean ignoradas.
Un error de cálculo de esa magnitud casi con toda seguridad alentaría al adversario a considerar una nueva guerra. ¿Por qué respetar un alto el fuego si Irán seguirá negociando de todos modos? ¿Por qué retirarse de los territorios ocupados si Irán continuará dialogando independientemente de ello? ¿Por qué abstenerse de lanzar amenazas si no existen consecuencias por hacerlo?
Este es el núcleo del cálculo estratégico. La firmeza no es agresión, sino una vía para la supervivencia. La aplicación de los compromisos no es una escalada, sino un mecanismo de prevención.
Al demostrar que las violaciones conllevan costos elevados y que los compromisos deben cumplirse, Irán busca evitar cualquier futura agresión militar. El memorando, aplicado con determinación, se convierte en un baluarte frente a futuras guerras y hostilidades. Cuando es ignorado o comprometido, se transforma en una invitación a repetir el círculo vicioso de la violencia.
La hoja informativa: controlar la narrativa
Uno de los movimientos tácticos más inteligentes es la inminente publicación de la “hoja informativa” oficial de Irán una vez que las disposiciones sean anunciadas formalmente. Se trata de un golpe preventivo en la guerra informativa que inevitablemente seguirá.
Al presentar su propia interpretación de las obligaciones de la otra parte —y de la respuesta que dará ante cualquier incumplimiento—, Irán se asegura de controlar la narrativa desde el principio. No habrá ambigüedad, reinterpretaciones ni “hechos alternativos”. La hoja informativa fijará con claridad las líneas rojas, los criterios de referencia y los mecanismos de aplicación, sin dejar espacio para maniobras semánticas.
Esto resulta especialmente importante ante las continuas violaciones por parte de Estados Unidos. Trump y su vicepresidente siguen emitiendo amenazas diarias contra Irán, a pesar de que la primera cláusula del memorando compromete a ambas partes a abstenerse de amenazas o del uso de la fuerza.
Según esta interpretación, dichas amenazas constituyen violaciones claras del acuerdo, y la hoja informativa de Irán las documentará, las expondrá públicamente y las presentará como incumplimientos que conllevan consecuencias.
La hoja informativa transforma el memorando de un simple documento diplomático en un instrumento vivo de rendición de cuentas. Se convierte en un registro público de cumplimiento e incumplimiento, garantizando que la comunidad internacional no pueda mirar hacia otro lado ni pretender que las violaciones son aceptables o, de algún modo, normales.
El bloqueo naval y el estrecho de Ormuz: cuando las realidades técnicas se encuentran con la determinación estratégica
El memorando también aborda el bloqueo naval con claridad y realismo. El documento reconoce que el bloqueo puede levantarse mediante una simple decisión de Estados Unidos, ya que se trata de una elección política y no de un obstáculo técnico. Sin embargo, la reapertura del estrecho de Ormuz requiere preparativos técnicos y de seguridad; por ello, una reapertura inmediata no es factible.
Esta distinción es fundamental. Pone de manifiesto la asimetría de las obligaciones: Estados Unidos puede poner fin al bloqueo con una simple firma, mientras que Irán debe llevar a cabo complejos procedimientos técnicos y de seguridad para restablecer el tránsito normal a través del estrecho.
Se trata de una realidad logística elemental. Al explicitar esta diferencia, Irán se adelanta a cualquier futura acusación de mala fe o de obstruccionismo.
En conjunto, este memorando no representa un punto final, sino una prueba de credibilidad, un escenario en el que se examinarán las verdaderas intenciones de Estados Unidos.
Los próximos días, y en particular la fecha límite del viernes, serán decisivos. ¿Demostrará el adversario un compromiso genuino iniciando la retirada y anunciando un calendario claro? ¿O continuará con sus tácticas obstructivas, confiando en que Irán termine cediendo?
Una cosa es segura: Irán ha trazado una línea en la arena y está plenamente dispuesto a defenderla con todas las herramientas a su alcance, desde las diplomáticas hasta las militares, desde las económicas hasta las estratégicas.
La cuestión ya no es si la guerra llegará a su fin, sino si la otra parte está preparada para demostrar que realmente desea la paz, no solo con palabras, sino mediante acciones verificadas, verificables e irreversibles.
Las versiones del memorando de entendimiento de Estados Unidos e Irán muestran importantes puntos de desacuerdo
Larry C. Johnson
MOU, menos 3 y contando. La imagen de arriba ilustra un problema importante que no se aborda directamente en el MOU, y lo explicaré más al final de este artículo. ¿Qué hay en el memorando real? Los políticos israelíes y sus colaboradores sionistas en los Estados Unidos están eufóricos después de ver informes de la prensa iraní que describen el acuerdo que Donald Trump está dispuesto a firmar con Irán. Aunque la Casa Blanca no ha publicado el texto del MOU —lo que nos permitiría comparar la versión estadounidense con la versión iraní que se ha publicado en línea— los medios occidentales se han puesto al día con los medios iraníes, que publicaron el MOU de 14 puntos ayer.
Bloomberg News (a fecha de 16-17 de junio de 2026) afirma haber obtenido una copia del Memorando de Entendimiento (MOU) que Estados Unidos e Irán se preparan para firmar formalmente el 19 de junio en Suiza (probablemente en el complejo turístico de Bürgenstock, cerca de Lucerna). Este acuerdo provisional tiene como objetivo detener la guerra en curso, reabrir el estrecho de Ormuz y sentar las bases para 60 días de negociaciones sobre el programa nuclear iraní y otros asuntos. Puede leer el artículo de Bloomberg sobre el contenido del
Memorando de Entendimiento (MOU) de 14 puntos en este enlace (advertencia: el acceso es de pago):
Si los informes de Estados Unidos e Irán son ciertos, aún existen diferencias significativas entre ambas partes. Los informes de Bloomberg (basados en borradores que revisó) y las versiones iraníes (principalmente de la agencia estatal Mehr News y funcionarios) del Memorando de Entendimiento (MOU) propuesto entre Estados Unidos e Irán, de 14 puntos, muestran una coincidencia significativa en los elementos centrales, pero diferencias notables en el énfasis, los detalles y la interpretación, especialmente en lo que respecta a la ayuda financiera, la gestión del estrecho de Ormuz y las futuras negociaciones.
Las supuestas versiones de Estados Unidos e Irán coinciden en los siguientes puntos:
Alto el fuego inmediato y permanente en todos los frentes, incluido el Líbano, sin que se produzcan más acciones hostiles.
Reapertura del estrecho de Ormuz : Irán pone fin a su bloqueo; Estados Unidos levanta su bloqueo naval. Se reanuda el transporte marítimo comercial (con el objetivo de alcanzar los volúmenes previos a la guerra).
Alivio de las sanciones : Exenciones para las ventas de petróleo iraní de forma inmediata o muy pronto; medidas de alivio más amplias supeditadas al cumplimiento de las mismas.
Período de negociación de 60 días : Para un acuerdo integral, centrado principalmente en el programa nuclear de Irán (enriquecimiento, reservas, inspecciones), en el que Irán reafirme su postura de no poseer armas nucleares.
Incentivos económicos : Programa de reconstrucción y desarrollo para Irán por un valor de al menos 300 mil millones de dólares (procedentes de socios regionales y estados del Golfo, no fondos directos de Estados Unidos); liberación de algunos activos congelados.
A pesar de la insistencia tanto de Estados Unidos como de Irán en que el memorando de entendimiento se firmará el viernes, existen claras diferencias entre las versiones iraní y estadounidense que, de no resolverse, creo que frustrarán la ceremonia de firma. Se observan siete puntos principales de desacuerdo en las versiones públicas:
Requisitos previos para entablar negociaciones:
La versión iraní establece explícitamente que las negociaciones finales no comenzarán hasta que se suspendan algunas sanciones petroleras, se liberen parte de los activos congelados y se levante el bloqueo naval, lo que convierte la acción de Estados Unidos en una condición previa para que Irán se siente a la mesa de negociaciones.
- UU./Bloomberg:Potencial más amplio (nuclear + otros temas como el comportamiento regional). La versión estadounidense condiciona los beneficios para Irán al desempeño iraní.
Activos congelados:
Los borradores de Bloomberg/EE. UU . enfatizan la ayuda gradual y condicionada al cumplimiento (por ejemplo, primero exenciones a las ventas de petróleo y luego un acceso más amplio vinculado al cumplimiento de las normas nucleares). El fondo de reconstrucción (aproximadamente 300 mil millones de dólares) está condicionado a un acuerdo final. Un alto funcionario estadounidense declaró a la prensa que el acuerdo era estrictamente de "pago por resultados": no se liberarían fondos sin el cumplimiento previo por parte de Irán.
Las versiones iraníes (por ejemplo, Mehr) destacan logros más inmediatos y concretos, como la liberación de entre 24.000 y 25.000 millones de dólares en activos congelados durante los 60 días, la exención de la mitad de las sanciones petroleras de forma anticipada o más rápida, y un mayor compromiso con la financiación de la reconstrucción. La versión del medio iraní Mehr especifica que se liberarán 12.000 millones de dólares de los fondos congelados de Irán antes del inicio de las negociaciones, y otros 12.000 millones durante el período final de negociación de 60 días, lo que suma un total de 24.000 millones de dólares.
Alcance de las negociaciones finales:
La versión iraní limita las conversaciones finales estrictamente a cuestiones nucleares y económicas/de sanciones, excluyendo explícitamente el programa de misiles balísticos de Irán y su apoyo a grupos regionales afines (Hezbolá, hutíes, etc.). Esto contradice directamente la postura declarada de Trump de que los misiles y los grupos afines deben ser temas de debate.
Alcance del alivio de las sanciones:
La versión iraní exige el levantamiento de las sanciones al petróleo y a la industria petroquímica, así como el compromiso de Estados Unidos de retirar sus fuerzas de las zonas que rodean a Irán y de no imponer nuevas sanciones ni desplegar tropas durante las negociaciones.
La versión de Bloomberg no incluye compromisos explícitos de alivio de sanciones por adelantado.
Compromisos nucleares de Irán:
Según la versión iraní, Irán reafirma su compromiso, en virtud del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), de no producir armas nucleares.
La postura de Estados Unidos, tal como la expresó Trump al New York Times, es que se debe impedir permanentemente que Irán adquiera un arma nuclear, lo que implica una verificación y unas limitaciones al enriquecimiento mucho más estrictas que una simple reafirmación del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).
Ratificación del Consejo de Seguridad de la ONU:
La versión iraní exige que cualquier acuerdo final sea aprobado mediante una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, una exigencia importante que otorgaría a China y Rusia un papel formal en la garantía y el posible cumplimiento del acuerdo, algo que Estados Unidos no ha reconocido.
Estrecho de Ormuz :
Opinión de Bloomberg/EE. UU .: Reapertura total al tráfico comercial anterior a la guerra sin peajes , paso seguro y retorno a los flujos normales (posiblemente en unos 30 días).
Opinión iraní : Reapertura sí, pero bajo soberanía y gestión iraní (y omaní). Irán podría imponer "tasas de servicio" (no llamadas "peajes") por motivos de seguridad y medioambientales; normas diferentes para buques militares y civiles.
Creo que existen al menos dos posibilidades para explicar por qué aún no se ha publicado una copia auténtica del memorando de entendimiento final: primero, que ambas partes sigan negociando la redacción y el contenido; o segundo, que Trump quiera mantener la versión oficial oculta al público hasta que se firme el memorando de entendimiento para mantener desinformados a quienes se oponen al acuerdo. ¿Tienes alguna otra explicación?
Esto me lleva de nuevo al estrecho de Ormuz y a la imagen que encabeza este artículo. Mi artículo del lunes mostraba un gran número de barcos iraníes transitando por el estrecho de Ormuz. La imagen de hoy muestra grandes grupos de barcos no iraníes anclados al norte y al sur del estrecho. Si bien el Pentágono insiste en que el bloqueo no se levantará hasta la ceremonia de firma del viernes, es evidente que los barcos iraníes transitan libremente por el estrecho de Ormuz, mientras que los barcos no iraníes no.
Como se puede observar, los barcos no iraníes se agrupan al norte y al sur del estrecho, probablemente porque las aseguradoras no están dispuestas a autorizar su paso hasta que se retiren las minas. Si bien Trump insiste en que los barcos pueden comenzar a navegar tan pronto como se firme el memorando de entendimiento, la presencia de minas retrasará su salida, quizás durante varios meses. La propia estimación interna del Pentágono sitúa las operaciones completas de desminado en un plazo de hasta seis meses, incluso utilizando tres buques especializados que ya se encuentran en la región. Esto significa que el estrecho podría estar abierto políticamente, pero ser físicamente peligroso para el transporte marítimo comercial normal durante los próximos meses.
Si el memorando de entendimiento se firma el viernes, revertir el daño económico causado por el cierre y el bloqueo del estrecho de Ormuz llevará meses. Los buques iraníes cargados de petróleo aún tendrán que esperar al menos un mes, si no dos, para llegar a su destino. En otras palabras, los nuevos cargamentos de petróleo iraní no se descargarán hasta finales de agosto, como muy pronto. La firma del memorando de entendimiento no pone fin a la inestabilidad económica que azota a los mercados globales.
Cómo Irán orquestó su transición hacia un orden multipolar
Pepe Escobar
Comenzamos con una declaración histórica del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán (SNSC).
Los puntos clave:
"La República Islámica de Irán, bajo el liderazgo de su líder mártir, ha alcanzado una superioridad total sobre el enemigo sionista estadounidense."
"El texto del Memorando de Entendimiento relativo a las negociaciones para poner fin a la guerra, 'las negociaciones de Islamabad', fue finalizado entre Irán y Estados Unidos la noche del 14 de junio."
"La guerra y las operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano, cesarán de forma inmediata y permanente a partir de esta noche."
"Además, el bloqueo naval contra Irán se levantará de forma inmediata y completa."
“La firma de este Memorando de Entendimiento tendrá lugar oficialmente el viernes [es decir, el 19 de junio, en Ginebra].”
"Las negociaciones para un acuerdo final se pospondrán hasta que la otra parte cumpla con sus compromisos de conformidad con el Memorando de Entendimiento."
En medio de todo lo que debe analizar, destacan algunos hechos cruciales: el Memorando de Entendimiento solo será aprobado por el SNSC por orden directa del líder Mojtaba Khamenei, el Decisor Supremo; no hay garantía de que el culto a la muerte de Asia Occidental se abstenga de atacar el Líbano; y solo después del 19 de junio comienza realmente el largo y tortuoso camino, la "Danza del Acuerdo".
El viernes pasado , Transition Protocol , un nuevo proyecto que Larry Johnson y yo estamos compartiendo, anunció la noticia de un "Acuerdo de Islamabad" , tras haberlo detallado la semana anterior en nuestro canal anterior, "Power Shift", que fue cancelado por orden directa del gobierno estadounidense a Google.
Anunciamos
el modelo exacto para esta transformación estructural. También compartimos la evaluación de nuestras fuentes, según la cual Irán, si se le presionara al límite, estaría dispuesto a adoptar un modelo de disuasión al estilo norcoreano, incluyendo la posibilidad de demostrar su capacidad nuclear en su propio territorio para poner fin a décadas de coerción estadounidense/israelí.
Por lo tanto, no sorprende que Irán, a través de su Consejo Supremo de Seguridad Nacional, también haya expresado su pleno "agradecimiento" por la incesante labor de los mediadores pakistaníes y qataríes.
La conexión Irán-Pakistán
Ahora vamos a desglosar la información sobre cómo se orquestó este triunfo multipolar, según nuestras fuentes en Irán y Pakistán.
El artífice de este avance en el Memorando de Entendimiento fue, en esencia, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi. Regresó a Teherán el domingo tras una misión secreta de fin de semana en Islamabad, donde logró ultimar los detalles del acuerdo marco anunciado por el propio Trump, quien, por lo demás, se encontraba inmerso en una serie de enfrentamientos en el jardín de la Casa Blanca. Sin embargo, esto no es un acuerdo: es un Memorando de Entendimiento.
Como era de esperar, el grupo extremista de Asia Occidental intentó desesperadamente sabotear el Memorando de Entendimiento atacando el Líbano. Irán, a través de mediadores pakistaníes, lanzó entonces un claro ultimátum a Trump: si la situación persistía, Irán estaba dispuesto a atacar a Israel con contundencia. Finalmente, Trump decidió que no quería que su acuerdo se viera frustrado.
Nuestras fuentes ya habían confirmado que Teherán había adoptado una postura inflexible y había dado a Washington hasta finales de junio para cumplir dos condiciones clave: la liberación y devolución de aproximadamente 12.000 millones de dólares en fondos iraníes; y el levantamiento completo de las sanciones estadounidenses.
A cambio, Irán se comprometería formalmente a renunciar al desarrollo de un arma nuclear y a ofrecer concesiones específicas y estructuradas.
Lo fundamental es que Teherán se aseguró de que el plazo fuera real, y Washington debería entender que lo era.
Volvamos ahora a las cuestiones clave relacionadas con el Memorando de Entendimiento.
En materia de recursos nucleares: Teherán ha confirmado de forma definitiva que sus reservas de uranio altamente enriquecido (UHE) son completamente seguras y están permanentemente fuera del alcance de Estados Unidos e Israel.
Integración multipolar: Pakistán se está consolidando como el pilar de una nueva arquitectura regional en Asia Occidental y Meridional. Islamabad también está facilitando discretamente un acercamiento sumamente complejo entre Irán y los Emiratos Árabes Unidos. El jefe del aparato de seguridad de los EAU visitó Irán el viernes —con la ayuda de Pakistán— para que Abu Dabi pudiera entregar a Irán 2.000 millones de dólares en fondos congelados.
La Matriz de Seguridad: Pakistán es el principal facilitador que conecta a Irán con Qatar, Bahréin, Arabia Saudita y Egipto. Con el pleno apoyo de China, Pakistán podría suministrar aviones de combate J-10C a varios de estos actores.
Finalmente, está la impactante imagen simbólica de Irán infligiendo una seria derrota estratégica a Estados Unidos e Israel. Para sellar este cambio trascendental, el funeral del asesinado Líder Supremo, el ayatolá Jamenei, se celebrará alrededor del 10 de Muharram (Ashura), en la primera semana de julio. Esto será aclamado como un gran "Día de la Victoria" en todo Irán. Todo el Sur Global estará pendiente.
¿Podrá Estados Unidos llegar a un acuerdo?
Las tareas titánicas previstas en el Memorando de Entendimiento, tal como revelan los medios de comunicación iraníes, comienzan de inmediato, dentro de los 30 días posteriores a la firma.
Washington tendrá que reafirmar "su compromiso con la no injerencia en los asuntos internos de Irán y el respeto a la soberanía de la República Islámica de Irán". Es una tarea ardua, ¿sabes?
Al firmar el acuerdo, Estados Unidos deberá afirmar que "no aumentará el número de tropas ni de activos militares presentes en la región, ni impondrá nuevas sanciones durante las negociaciones".
Irán reafirmará su compromiso con el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) y confirmará que jamás producirá, desarrollará ni adquirirá armas nucleares. Esta siempre ha sido la política oficial iraní.
Al firmar el Memorando de Entendimiento, Estados Unidos debe declarar que "proporcionará a Irán la mitad de sus fondos congelados, por un valor de 12.000 millones de dólares, que deberán estar disponibles de forma irreversible en un plazo de 30 días, con el compromiso de poner a disposición la otra mitad en los 60 días siguientes".
Estados Unidos también debe "eximir de sanciones a las exportaciones iraníes de petróleo, gas y productos petroquímicos, con efecto inmediato, y comprometerse a prorrogar permanentemente dichas exenciones una vez que se alcance un acuerdo definitivo".
Estados Unidos "iniciará consultas inmediatas con Israel para presentar un cronograma a corto plazo para la retirada total de Israel del Líbano, incluyendo los puntos ocupados tras el acuerdo entre Israel y Hezbolá de 2024". Siendo realistas, esto será imposible.
Irán confirmará que "reabrirá el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo comercial, según ciertos acuerdos especificados por Irán, en un plazo de 30 días". Es imposible que no haya un peaje.
Suponiendo que todo transcurra sin contratiempos, llegamos a la Fase III de las Negociaciones del Acuerdo Final: un período de 60 días, más una prórroga casi inevitable. El período de negociación de 60 días comenzará una vez que se hayan cumplido todos los términos del Memorando de Entendimiento en los 30 días anteriores.
Es precisamente en este plazo de 60 días que Estados Unidos debe desembolsar los 12.000 millones de dólares restantes de los activos iraníes congelados, así como «presentar planes para un fondo de reconstrucción para Irán, por un valor de al menos 300.000 millones de dólares, financiado en parte por los estados del Golfo». Esta es una petición sumamente irrealista.
Y finalmente, Estados Unidos e Irán "iniciarán conversaciones detalladas sobre una solución permanente a los problemas nucleares, incluyendo el enriquecimiento, las reservas de uranio existentes y el destino de las instalaciones nucleares".
Como si todo esto no fuera ya suficientemente radical, se están llevando a cabo negociaciones sobre "el levantamiento de todas las sanciones económicas contra Irán, incluidas las sanciones primarias, secundarias, estadounidenses y de la ONU, así como la retirada de todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y de la Junta de Gobernadores del OIEA contra Irán".
Por supuesto, el acuerdo final, si es que llega a materializarse, será aprobado por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Lo mismo ocurrió con el JCPOA. Sin embargo, Trump lo echó por tierra de todos modos.
¿Por qué Trump cambió su retórica?
El abrupto cambio de Trump, de amenazas de "destruir" la civilización iraní a llamamientos a un "acuerdo sobre la mesa", podría no ser más que una cortina de humo, una niebla de guerra: una estratagema para tranquilizar a los mercados antes de que el Departamento de Guerras Eternas lance una nueva ola de ataques.
Sin embargo, el severo castigo infligido a la base estadounidense de Al-Azraq, en Jordania —la ampliación del campo de batalla— ha cambiado los cálculos de Washington.
Cabe añadir que las condiciones iraníes previamente acordadas en principio nunca permitieron a Trump presentar el resultado como una victoria. Cuando se vislumbraba la posibilidad de un "Acuerdo de Islamabad", Trump dio marcha atrás y envió nuevas exigencias y enmiendas a Teherán a través de mediadores pakistaníes.
Teherán mantuvo la calma y lo hizo esperar, exasperado, durante varios días. Al mismo tiempo, todas las órdenes del gobierno iraní transmitieron un mensaje claro, una y otra vez: no se puede cambiar la realidad de la derrota estratégica con maniobras propias.
Como era de esperar, Trump intentó aumentar la fuerza militar mientras los mediadores paquistaníes aún se encontraban en Teherán. Irán respondió durante dos noches de escalada, atacando el doble de objetivos que Estados Unidos. Fue entonces cuando Trump pudo haber comprendido finalmente las señales.
Si este Memorando de Entendimiento se firma realmente el próximo viernes —y eso es una gran incógnita—, entonces este será el comienzo de un nuevo juego geopolítico, tan asombroso como resulta y tan imposible de prever hace tan solo unos meses.
El nuevo juego implica la desaparición de la infraestructura militar estadounidense en el Golfo Pérsico, que se desarrolla en tiempo real, y que Irán tome el control total del Estrecho de Ormuz con una potencia de fuego imparable que se extiende desde Anatolia hasta Mogadiscio.
Este es ya uno de los acontecimientos geopolíticos más significativos del "Siglo Euroasiático": un cambio de paradigma fundamental, impulsado por la guerra y la resiliencia de los Estados sobre el terreno. Y a partir de ahora, Washington tendrá que aprender, por las malas y con total realismo, que cualquier renuncia a los compromisos adquiridos con el mundo entero tendrá consecuencias bilaterales.