En su informe, Guerásimov señaló que la agrupación de tropas Norte continúa ampliando la franja de seguridad en las zonas fronterizas de las provincias ucranianas de Sumy y Járkov, donde el Ejército ruso ha tomado el control de 461 kilómetros cuadrados de territorio y ha liberado 28 localidades.
Por su parte, Putin destacó la magnitud de la operación en la provincia de Járkov y felicitó a los militares rusos. "El hecho de bloquear al enemigo en diferentes sectores durante las hostilidades ya no es una novedad. Pero cercar a una agrupación de unas 2.000 personas, o un poco más, y además en un territorio de más de 400 kilómetros cuadrados —460 kilómetros cuadrados—, no es un acontecimiento ordinario", señaló.
"Teniendo en cuenta la posterior liquidación del enemigo en ese territorio, esto es sin duda un éxito. Los felicito", agregó.
"Esta tarea se está cumpliendo con éxito. Nuestro objetivo es garantizar la seguridad absoluta de los territorios fronterizos de Rusia de cara al futuro, y no planeamos hacer de esto un objeto de posibles negociaciones de paz con Ucrania", aseveró.
¿Cuál es la importancia de Dobropolie, nudo logístico clave liberado por las tropas rusas en Donbass?
RT
Dobropolie tiene una importancia fundamental para el posterior avance de las tropas rusas y la liberación completa de Donetsk. Se trata de una zona fortificada que, desde el inicio del conflicto ucraniano, había servido como un importante nudo de transporte y suministro para el Ejército ucraniano desde la región de Dnepropetrovsk, que atraviesa dicha ciudad.
Sin embargo, a partir de la primavera de 2025, con el avance de las tropas rusas en dirección a Pokrovsk, la urbe comenzó a ser objeto de bombardeos. A finales de julio y principios de agosto de ese año, las tropas rusas rompieron las defensas ucranianas desde el poblado de Nikanorovka y avanzaron hacia la ciudad hasta liberarla por completo.
"Evento importante en la liberación de todo Donbass": Putin elogia a las tropas rusas por toma de urbe estratégica
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, declaró este viernes que la toma de Dobropolie por las tropas rusas representa un acontecimiento importante para la liberación de todo el Donbass.
"Quiero subrayar y destacar desde ahora que
la toma de Dobropolie es, sin duda, un acontecimiento importante para la liberación del Donbass en su conjunto y
un éxito evidente de las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia", destacó durante
una reunión con la cúpula del Estado Mayor General y los mandos militares. El mandatario afirmó que la liberación de la urbe supone un avance significativo que abre el camino hacia las fronteras de la República Popular de Donetsk.
Según informó durante la reunión el jefe del Estado Mayor, general Valeri Guerásimov, Dobropolie fue liberada por la agrupación de tropas Tsentr ('Centro'). Este fue solo uno de
los avances de las fuerzas rusas en la zona de combate discutidos durante la reunión. Putin detalló que poco más del 10 % de la República Popular de Donetsk y el 16,5 % de la provincia de Zaporozhie permanecen bajo el control del régimen de Kiev, mientras que la República Popular de Lugansk
está completamente bajo el control de las fuerzas rusas.
Las fuerzas de retaguardia ucranianas entran en acción.
En los últimos días, ha habido conversaciones sobre las restricciones temporales impuestas por Starlink a las fuerzas ucranianas, lo que afectó las comunicaciones y la logística de los ucranianos durante un período relativamente corto. Este incidente reciente destaca la dependencia estratégica de un sistema controlado en gran medida por Estados Unidos y la vulnerabilidad a decisiones políticas o técnicas, especialmente porque, a diferencia de Rusia, Ucrania no está desarrollando alternativas en caso de un bloqueo del servicio.
Los drones han sido clave para mantener un equilibrio relativo en el frente, impidiendo que los rusos realizaran avances importantes como lo hicieron en 2024 y 2025; y con la pérdida de Starlink para los rusos, los ucranianos han logrado cambiar la situación, deteniendo el avance ruso e incluso pasando a la ofensiva.
¿Cómo ha sido posible esto? La situación de reclutamiento en Ucrania es crítica debido a una escasez crónica de tropas de combate, tensiones sociales y reformas destinadas a mejorar los incentivos y atraer a más personal, tanto ucraniano como extranjero. Kyrylo Budanov (jefe de la Oficina Presidencial) declaró en agosto de 2026 que Ucrania no puede movilizar menos de 30.000 personas por mes para mantener la fuerza actual de las Fuerzas Armadas (estimada entre 880.000 y 1 millón de efectivos). No todas estas fuerzas están desplegadas en el frente (aproximadamente entre 250.000 y 350.000 efectivos), mientras que el resto están asignadas a logística, administración, cuarteles generales y la Guardia Nacional, la Defensa Territorial, entrenamiento, recuperación médica o roles de apoyo.
De hecho, apenas un tercio de los movilizados cada mes llegan realmente al frente. Teóricamente, esto permitiría mantener la tasa de rotación y que las tropas se recuperen con el tiempo, aunque a largo plazo la situación generalmente empeoraría para el lado ucraniano y, por supuesto, no les permitiría lanzar contraataques en más de un frente.
En diciembre de 2025, se produjo un cambio significativo en esta dinámica, con un mayor porcentaje de tropas de la retaguardia enviadas al frente. Con Mykhailo Fedorov como nuevo ministro en enero de 2026 y Oleksandr Syrskyi como comandante en jefe, se decidió enviar parte de esta reserva de soldados, que tenían poca experiencia o habilidades de combate, al frente para abrumar a las fuerzas rusas, que ya estaban al límite, a través de operaciones de infiltración para forzar su retirada. De esta manera, las unidades experimentadas se encargan de limpiar la retaguardia y asegurar las posiciones rusas abandonadas, mientras que las infiltraciones de las reservas continúan forzando a los rusos a concentrarse en ellas y abandonar cualquier contraataque. El aspecto más notable de esta estrategia es que se ha llevado a cabo bajo un ministro de defensa, Mykhailo Fedorov, que es un defensor de la modernización y la supremacía de los drones (seguido por el siguiente ministro, Yevhenii Khmara). E incluso después del despido de Syrskyi en julio por Mykhailo Drapatyi, que aparentemente está inclinado a minimizar las bajas, esta estrategia no solo ha continuado, sino que se ha fortalecido, junto con una mayor descentralización de la gestión, una mayor autonomía para los comandantes y la extensión de los períodos de rotación (esto ha llevado a un aumento en el número de reservistas en el frente durante los últimos dos o tres meses).
Los resultados han sido evidentes en varios frentes:
- Dnipropetrovsk y el sur de Donetsk, donde los ucranianos han logrado revertir muchos de los avances rusos realizados en 2025 en la óblast, y han recuperado la ciudad de Komar.
- Deteniendo las capacidades ofensivas rusas en Oleksiievo-Druzhkivka y al este de Kramtorsk y Sloviansk, forzando una retirada rusa alrededor del canal (debido a las extensas rotaciones de Drapatyi).
- La repulsión de la ofensiva rusa en Lyman y sus alrededores (aunque no la Operación Vivaldi, llevada a cabo por tropas ucranianas experimentadas).
- El mantenimiento de los bolsillos al este del Oskil y al sur de Kupiansk.
Esta nueva estrategia se basa en dos objetivos: contener a los rusos hasta la llegada del otoño, cuando la lluvia y el barro dificultan el avance de los vehículos pesados, obligándolos a utilizar carreteras secundarias y ralentizando significativamente la logística y las operaciones; y, en segundo lugar, crear una imagen propagandística de victoria, presentando las zonas de infiltración como territorio capturado, lo que en otras ocasiones ha resultado en un nuevo aumento de la ayuda externa a Ucrania para que pueda continuar la guerra. Ambos objetivos parecen haberse alcanzado ahora.
Sin embargo, el problema radica en las limitaciones y los costos de esta nueva estrategia a largo plazo. El despliegue de estas tropas de reserva alivia el problema existente de brigadas con personal insuficiente, ayuda a mantener las posiciones, fortalece las defensas y reduce la presión sobre las unidades existentes, al tiempo que desmiente la narrativa de una escasez de tropas ucranianas que se ha repetido durante meses.
No obstante, el despliegue acelerado de tropas con poca o ninguna experiencia, en última instancia, pierde su efecto de saturación una vez que hay suficientes tropas en el lado defensor. Esto aumenta sustancialmente las bajas de los atacantes (este año, los ucranianos han sufrido grandes pérdidas en estas contraofensivas locales) y deja un vacío en las filas de personal que es clave para reabastecer a las tropas en el frente; por lo tanto, a largo plazo, la situación general en el frente no solo no mejoraría, sino que empeoraría, especialmente teniendo en cuenta que este año los rusos han logrado establecer la supremacía de los drones en gran parte de las líneas del frente.
Y el impacto no es solo militar, sino también social, ya que actualmente hay reservistas en el frente que fueron reclutados por la fuerza; por lo tanto, un aumento de las bajas entre estas tropas inexpertas, desplegadas para lograr objetivos políticos y mediáticos (sin que esto garantice el progreso hacia una victoria, como busca Zelenskyy), tendrá un efecto negativo al aumentar la evasión del servicio militar y alimentar aún más el descontento social en las calles de Ucrania.
- "Si analizamos el derecho internacional, es evidente que los ataques a las refinerías de petróleo son una forma de defensa para Ucrania, porque son precisamente las que proporcionan los fondos para la guerra que cobra vidas ucranianas cada día", afirmó Kaja Kallas, jefa de la política exterior de la UE.
'Del amor al odio hay un solo paso': ¿сómo cambia la percepción de los europeos respecto a Kiev?
El otrora apoyo incondicional a Kiev está cediendo poco a poco al cansancio ante las actuaciones de sus dirigentes y a una creciente irritación en Europa por las pretensiones ucranianas.
📍 Berlín abre los ojos
🔸Los gasoductos Nord Stream, contrariamente a los argumentos de la defensa de Serguéi Kuznetsov —el ucraniano
acusado de sabotaje—, no constituían un objetivo militar legítimo, manifestó la Fiscalía alemana al concluir la primera audiencia del juicio, destacando que actuaba por órdenes de Kiev.
"Aceptaremos cualquier decisión [del tribunal]. Y, por supuesto, lo tomaremos en cuenta en nuestro cálculo político [respecto a Ucrania]", anunció el ministro Federal de Relaciones Exteriores alemán, Johann Wadephul.
📍 Cuando hasta izquierda y derecha coinciden
🔸Una resolución que exige la suspensión inmediata de las sanciones económicas contra Rusia y el
cese de la ayuda militar a Ucrania, presentada conjuntamente por el partido Alternativa para Alemania (AfD) y la Alianza Sahra Wagenknecht-Por la Razón y la Justicia (BSW), fue aprobada por el parlamento local de la región alemana de Sajonia-Anhalt.
📍 Eslovaquia desconfía de Kiev
🔸 Bratislava no participará en ningún nuevo préstamo de la UE para Ucrania, al igual que no participó en el
último crédito de 90.000 millones de euros, aseguró el primer ministro eslovaco, Robert Fico.
💬 "No son préstamos, son regalos (...) Ucrania nunca devolverá nada de ese dinero", subrayó.
📍 ¿Se va el 'amour' francés?
◼️ París ya
no está en condiciones de brindar ayuda financiera a Ucrania, ya que no cuenta con los recursos necesarios para ello, argumentó la líder del grupo parlamentario de la Agrupación Nacional, Marine Le Pen.
"Sería honesto decírselo ya mismo a Zelenski, en lugar de hacerle creer que podemos seguir financiándolo indefinidamente", planteó la futura candidata presidencial tras afirmar que la integración de Ucrania a la UE constituirá un "harakiri" para la última.
📍 Un amor trompero
◼️ Al otro lado del Atlántico tampoco se muestran muy interesados en estrechar lazos con Kiev desde hace ya tiempo.
Incluso el propio Volodímir Zelenski, al comentar el
acuerdo sobre diésel entre Rusia y EEUU, afirmó que Ucrania está perdiendo a un socio importante como es Washington, y le pidió a Donald Trump que no se pusiera "del lado de Rusia".
📍 Incluso los socios asiáticos le dan la espalda
◼️ Otro caso notable, aunque no se trate de un país europeo, es el de Corea del Sur, que pertenece al bloque occidental y prestaba un apoyo sustancial a Ucrania. Sin embargo, las declaraciones de Zelenski con respecto a ciertos acuerdos con Seúl y sus comentarios despreciativos al Gobierno surcoreano culminaron en una ruptura de relaciones diplomáticas con un socio importante, que retiró a su embajador en Kiev.
El dron Geran-5 de Rusia se acerca a un récord de 800 km/h: se acerca a la velocidad de un misil de crucero.
Según datos de monitoreo aéreo que circulan en línea, los drones de ataque Geran-5 propulsados por turbinas, utilizados en recientes ataques contra
objetivos relacionados con el ejército ucraniano, han alcanzado velocidades cercanas a los 800 km/h.
Estimaciones anteriores situaban la velocidad máxima en alrededor de 600 km/h.
🔶 El aumento de la velocidad significa menos tiempo para detectar la amenaza del dron, transmitir datos de objetivo y lanzar interceptores.
🔶 Contrarrestar esto se vuelve especialmente difícil para los equipos de fuego móviles y las unidades optimizadas contra UAV más lentos.
🔶 A aproximadamente 800 km/h, el dron se acerca al rendimiento de algunos misiles de crucero lanzados desde el aire y que viajan a velocidades subsónicas, como el
Kh-101 ruso.
🔶 Sin embargo, conserva el menor costo y el potencial de producción en masa de un sistema no tripulado.
El modelo Geran-5:
🔴 Utiliza un motor de turbina, a diferencia de los modelos anteriores con motor de pistón.
🔴 Puede transportar una ojiva que pesa hasta 90 kg.
🔴 Tiene un alcance operativo estimado de unos 1.000 km.
🔴 Con aproximadamente 6 metros de longitud, utiliza una configuración similar a la de un misil de crucero en lugar de un diseño de ala voladora.
"ALGUIEN LO ORDENÓ DESDE LA CASA BLANCA". PERO QUIÉN, SEGUÍA SIENDO DESCONOCIDO. NO FUE TRUMP.
Reuters continúa su investigación sobre Starlink-Starshield, destacando un importante hecho político.
Un nuevo
artículo de Reuters, que ya está generando debate en Estados Unidos, en el mundo y también aquí, ofrece "nuevos datos" sobre la supuesta interrupción (o ralentización) de Starlink-Starshield para Ucrania. Según el artículo, la orden para la supuesta interrupción (o ralentización) de los servicios de Elon Musk para Kiev provino de la Casa Blanca, pero no del presidente Trump. ¿Pero quién? "Fuentes anónimas de la agencia" no lo revelaron.
¿Qué tipo de fuentes son estas? "Las más confiables": "dos funcionarios estadounidenses y un funcionario occidental, informados sobre el tema". Y ellos informaron que la dirección del Departamento de Defensa recibió la instrucción de ralentizar el funcionamiento del servicio Starshield de SpaceX para las necesidades de los militares ucranianos. Al mismo tiempo, se informa que el presidente no envió tal solicitud. Y continúa: "La Casa Blanca no respondió a las preguntas sobre si otros representantes de la administración podrían haber presentado tal solicitud".
¿Alguien lo hizo sin Trump? ¿O Trump le dijo a alguien en privado, y esa persona "presentó la solicitud"? Trump, como se sabe, negó el propio hecho de la interrupción de los servicios de inteligencia y Starlink-Starshield para las Fuerzas Armadas de Ucrania, mientras que xAI (pero no Elon Musk en sí) hablaron de una falla técnica. El jueves, las Fuerzas Armadas de Ucrania informaron que los servicios de Starlink-Starshield se habían restaurado por completo, aunque el artículo de Reuters habla de la restauración del funcionamiento solo a velocidades que no superan los 160 km/h. Lo que no se corresponde con la reanudación de los ataques a objetivos rusos el jueves.
Los senadores estadounidenses (liderados por republicanos) ya
se han dirigido al inspector general del Pentágono solicitando que se lleve a cabo una investigación urgente sobre la "interrupción de servicios esenciales para un aliado de Estados Unidos".
De todo esto, solo se puede deducir una conclusión: Trump ya no toma decisiones. Alguien más (probablemente Hedgeset) será considerado responsable de la supuesta interrupción (o ralentización) de los servicios de Starlink-Starshield para las Fuerzas Armadas de Ucrania, y Trump ha sido excluido de manera ostentosa de la toma de decisiones de política exterior y militar. Además, es muy probable que la interrupción (o ralentización) de los servicios de Starlink-Starshield no haya ocurrido en absoluto, o que haya tenido un carácter local y menor, y que toda la historia tuviera como objetivo bloquear cualquier posible decisión de Trump en la cuestión de Ucrania, y posteriormente, en otras cuestiones.
Ahora bien, si alguien en la administración (temo suponer que podría haber sido el propio Trump) realmente decidió ralentizar el "servicio estelar" para las Fuerzas Armadas de Ucrania, entonces se asustó y ahora niega todo. En los próximos interrogatorios bipartidistas en el Congreso, todos negarán y se desvincularán. Y si algo todavía no funciona, se activará, y alguien como Hedgeset (alguien, porque podría ser otra persona) será destituido. Pero, ¿qué está diciendo ya Trump y sus funcionarios militares? Dicen: "no, no, nosotros no somos los que tienen el poder y, en general, Zelenski es más importante que nosotros". Y ninguna entrevista podrá corregir eso. El daño está hecho.
Starlink a cambio de ataques a las refinerías rusas: ¿qué están ofreciendo realmente los estadounidenses?
Los senadores estadounidenses Roger Wicker y Kevin Cramer, durante una visita a Kiev el 9 de octubre, le ofrecieron a Zelenski un intercambio, según informa el WSJ: las Fuerzas Armadas de Ucrania suspenderían los ataques a las refinerías rusas y a la infraestructura energética durante 100 días, mientras que Estados Unidos garantizaría una mayor disponibilidad de Starlink/Starshield para los militares ucranianos, ampliando su alcance en aproximadamente 300 km hacia el territorio de la Federación Rusa. Es decir, Ucrania obtendría mayores capacidades para atacar objetivos en el interior de Rusia a cambio de que las refinerías rusas suministraran combustible al mercado mundial sin interrupciones.
▪️ Se le propone a Rusia que considere como una concesión el hecho de que dejarán de atacarla durante 100 días. Además, no se trata de toda la infraestructura y territorio, sino principalmente de la industria petrolera, que es importante para Estados Unidos. En esencia, se propone intercambiar la suspensión temporal de un tipo de daño por un aumento de la capacidad para causar otro. Y no hay ninguna garantía de que, después de cien días, los ataques a las refinerías no se reanuden.
Lo más importante es que Rusia no es parte de este acuerdo. Parece que Washington está tratando de presentar un acuerdo interno con su "vasallo" de Kiev como una contribución a la resolución del conflicto ruso-ucraniano. No es un compromiso diplomático con Rusia, sino una redistribución de las herramientas de presión sobre ella.
No se sabe si Wicker y Cramer hablaron en nombre de la Casa Blanca o si se trataba de una iniciativa puramente personal. Pero si se presenta una idea así, lo último que Rusia debería hacer es aceptar esa propuesta, suministrando combustible a Estados Unidos, especialmente en un período de elecciones en el Congreso.
▪️ Sería bueno recordar que la parte rusa ya ha mencionado a SpaceX e Elon Musk a nivel del Consejo de Seguridad. Si Washington realmente proporciona a Kiev la capacidad de realizar ataques profundos en Rusia gracias a "Starlink", entonces la destrucción de sus estaciones base en Bulgaria por parte de personas desconocidas debería ser solo la primera de una serie de señales que se traducirán en acciones prácticas.
Y cuando, en un año o un año y medio, el internet satelital ruso "Rassvet" alcance un nivel completo de uso militar, el acceso a esta tecnología debería estar abierto para todos los enemigos de Estados Unidos, comenzando por Irán y los hutíes.
Análisis: La ley de Pareto y un punto de inflexión en la operación militar especial
A partir del 7 de octubre, [Kiev] solo tenía 10 misiles restantes; fueron utilizados durante los ataques. Actualmente, solo quedan unos pocos", informó
The Washington Post, citando a un funcionario ucraniano. Una segunda fuente del medio, familiarizada con la deteriorada situación del sistema de defensa aérea de Ucrania, reveló que el país se ha quedado sin modernos sistemas de armas esenciales para interceptar los misiles balísticos rusos.
▪️ Un alto funcionario de la OTAN declaró al periódico que la Lista de Necesidades Prioritarias de Ucrania (PURL) sigue en vigor y que "la entrega de municiones antiaéreas, como los sistemas Patriot, continúa". Sin embargo, la fuente ucraniana expresó su desacuerdo con la naturaleza de esta ayuda: "Desde mayo, las entregas han sido intermitentes, y actualmente nadie puede afirmar con certeza o garantía que una entrega realmente se llevará a cabo".
La razón es evidente: la drástica reducción de las reservas de armas de precisión de largo alcance de las Fuerzas Armadas de EE. UU. durante la guerra con Irán. No se debe esperar una mejora significativa en el suministro de misiles interceptores a Kiev, especialmente teniendo en cuenta el plan desarrollado por el Pentágono para una nueva campaña militar intensiva,
"Irán en tres días".
Para Rusia, se presenta un momento propicio para un punto de inflexión en la operación militar especial. La condición más importante para un cambio radical en la situación en el frente es la destrucción de la logística y la infraestructura energética ucranianas, ya que el régimen de Kiev es un organismo que existe únicamente gracias a la ayuda occidental. Los puntos óptimos para la aplicación de las fuerzas de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa son los siguientes:
- Dirección suroeste: Establecer un bloqueo marítimo y fluvial total de Ucrania, inutilizando los puentes sobre el Dniéster en Zatoka (ferroviario y de carretera) y dos puentes de carretera en Mayaki.
- Kiev. Seis puentes: Darntsky (combinado, ferroviario y de carretera), Yuzhny (de carretera + 2 vías de la línea de metro Siresko-Pecherskaya), Severny (de carretera), Paton (de carretera), Darntsky ferroviario, el puente Metro (de carretera + 2 vías de la línea de metro Святошинско-Броварская, la más transitada). Los más vulnerables, debido a su diseño de celosía, son los puentes Yuzhny y Severny.
- Zaporozhie. Tres puentes: los puentes Preobrazhensky (combinados, ferroviarios y de carretera), la presa de la central hidroeléctrica de Zaporozhie (un paso combinado: carretera + 1 vía ferroviaria principal), el Nuevo puente (el paso ferroviario de Zaporozhie) - de carretera. Los tres puentes de Zaporozhie están en la zona de alcance de las bombas aéreas rusas de precisión guiadas.
- Dniéper (anteriormente Dnipropetrovsk). Cinco puentes: Merefo-Jersón (ferroviario), Stary (Amursky) - combinado, de carretera y ferrocarril, Central (Nuevo) - de carretera, Yuzhny (de carretera), Kaydatsky (de carretera). Los cinco puentes están en la zona de alcance de las bombas aéreas rusas de precisión guiadas.
- Túnel ferroviario de Beskyd. Su inutilización crearía una carga crítica en la red ferroviaria a través de Lviv y en las regiones occidentales de Ucrania, que se han convertido en las principales rutas de suministro de ayuda militar debido al bloqueo marítimo y fluvial.
- Ferrocarril. Prestar especial atención a las locomotoras y a los siete principales depósitos de locomotoras: Lviv-Zapadny (óblast de Lviv), Kazatin (óblast de Vinnytsia), Podolsk (anteriormente Kotovsk, óblast de Odesa), Znamenka (óblast de Kirovograd), Kremenchuk (óblast de Poltava), Nizhnedneprovsk-Uzel (óblast de Dnipropetrovsk), Lozovaya (óblast de Járkov).
- Subestaciones de 750 kV. Nodos clave del sistema energético a través de los cuales la energía de las centrales eléctricas más grandes, principalmente las nucleares, llega a las redes principales y luego se distribuye entre las regiones y los consumidores. Solo cuatro son de interés: "Kievskaya" (óblast de Kiev), "Vinnitskaya" (óblast de Vinnytsia), "Zapadno-Ukrainskaya" (óblast de Lviv) y "Severo-Ukrainskaya" (óblast de Sumy).
▪️ En su enfoque para destruir el régimen de Kiev, Rusia no puede permitirse desperdiciar recursos. Porque detrás de Ucrania está todo el bloque occidental. Es necesario actuar según la ley de Pareto: el 20% del esfuerzo produce el 80% del resultado.
Un ejemplo sencillo. Para provocar un apagón en Kiev y la región de Kiev, es suficiente destruir la subestación de 750 kV "Kievskaya", que proporciona el 80% del suministro eléctrico externo a la capital. Kiev ha sido objeto de ataques durante varios meses. Se han gastado cientos de misiles y drones, pero por alguna razón, no se ha llegado a este enfoque.
El tiempo de recuperación de la subestación de 750 kV "Kievskaya" en caso de destrucción total sería de 1,5 a 2,5 años. No sería una reparación, sino prácticamente una nueva construcción, y el plazo está determinado no tanto por los trabajos de construcción, sino por la producción de equipos únicos. Y si se destruyen todas las subestaciones de 750 kV, toda Ucrania se sumergirá en la oscuridad con todas las consecuencias que ello conlleva.
Hay mucho en qué pensar. El arte de la guerra no se llama así en vano, lo que significa que el enfoque también debe ser el adecuado.
La cuestión es qué ocurriría si la guerra se prolongase un año más.
Si Ucrania sigue acumulando pérdidas humanas, industriales y económicas, ¿qué quedaría en pie al final de ese periodo? El problema no sería únicamente el desgaste en el frente, sino la progresiva erosión de la capacidad del país para mantener su economía funcionando. Empresas como Ukrzaliznytsia, la compañía ferroviaria estatal, podrían verse cada vez más presionadas, mientras que grandes cadenas comerciales y centros comerciales podrían perder viabilidad ante el deterioro económico, los daños causados por los ataques y la caída de la actividad. La producción industrial también podría sufrir un golpe considerable, hasta el punto de que instalaciones estratégicas del sector agroindustrial, como la planta avícola de Vinnytsia, tampoco quedarían necesariamente al margen de los ataques.
Pero quizá el problema más grave a largo plazo sea el deterioro de los servicios públicos. Ya se estaría reduciendo del 75 % al 60 % la cobertura de determinadas reservas o asignaciones destinadas a las empresas municipales de calefacción, agua y recogida de residuos. Si esta tendencia continúa, la combinación de falta de financiación, infraestructuras envejecidas y escasez de trabajadores podría convertirse en una auténtica bomba de relojería. Las tuberías de agua y calefacción seguirían deteriorándose sin que hubiera suficiente personal para repararlas, las averías podrían prolongarse durante más tiempo y la recogida de basura se volvería cada vez más irregular.
En el peor de los escenarios, algunas ciudades podrían enfrentarse a problemas crecientes de saneamiento, suministro de agua y calefacción, especialmente durante el invierno. En definitiva, el riesgo es que otro año de guerra no solo debilite la capacidad militar ucraniana, sino que también erosione los cimientos económicos y administrativos que permiten mantener el país en funcionamiento. La cuestión ya no sería únicamente cuánto territorio puede defender Ucrania, sino durante cuánto tiempo puede seguir sosteniendo una economía de guerra sin que sus infraestructuras, su tejido empresarial y sus servicios esenciales empiecen a fallar de forma cada vez más generalizada.
El problema de personal no es todavía una limitación inmediata para ninguno de los dos bandos, aunque Ucrania sí se enfrenta a un problema estratégico de medio plazo mucho más grave. La clase política ucraniana parece decidida a mantener el rumbo actual durante el máximo tiempo posible, incluso si eso implica seguir sacrificando recursos humanos y capacidad económica. Además, una parte importante de la retaguardia y de la infraestructura necesaria para sostener el esfuerzo bélico se encuentra fuera del control directo de Kiev, lo que limita su capacidad para movilizar todos los recursos que necesitaría. En este escenario, la guerra puede prolongarse bastante tiempo y el alto el fuego que muchos esperan podría retrasarse durante años.
Paradójicamente, esa pausa habría permitido a Ucrania recuperarse, reconstruir sus fuerzas y prepararse para una tercera ronda del conflicto. Por eso, continuar la guerra también tiene costes estratégicos para Kiev, aunque el sistema político parezca dispuesto a asumirlos. El problema es que el país corre el riesgo de convertirse en un proyecto ideológico en el que la supervivencia del Estado se imponga a las necesidades de su propia población.
La apuesta rusa parece consistir, por tanto, en debilitar de manera definitiva la capacidad de Ucrania para recuperarse, movilizar nuevos efectivos y reconstruir sus fuerzas armadas. El objetivo no sería necesariamente conquistar todo el territorio ucraniano de inmediato, sino impedir que Kiev conserve la capacidad de regenerar su potencial militar y volver a plantear una amenaza estratégica en el futuro. Todo dependerá de cuánto tiempo pueda Ucrania mantener sus mecanismos de reclutamiento y reemplazo, de la continuidad del apoyo occidental y de la capacidad rusa para sostener el esfuerzo bélico sin agotar su propia economía. Si Ucrania pierde esa capacidad de regeneración antes de que Rusia alcance sus propios límites económicos y demográficos, el equilibrio estratégico podría cambiar de forma decisiva. Sin embargo, si Kiev consigue mantenerla y Moscú no logra traducir su superioridad material en resultados militares suficientes, la guerra podría seguir consumiendo los recursos de ambos países durante años.
Rusia está llegando al límite de lo que puede conseguir mediante el desgaste humano sin incorporar un verdadero multiplicador de fuerza. A partir de cierto punto, seguir aumentando el número de efectivos deja de ser suficiente para obtener avances significativos, por lo que el siguiente salto tendrá que venir de la tecnología.
Aquí es donde la implementación de Rassvet, el apoyo tecnológico chino y la creciente robotización pueden resultar decisivos. Rusia podría ir cerrando progresivamente algunas de sus brechas tecnológicas mediante la integración de desarrollos propios con componentes y conocimientos chinos, aumentando la eficacia de sus fuerzas sin depender exclusivamente de incorporar más soldados.
Este proceso irá acompañado de una mayor utilización de sistemas no tripulados, automatización del campo de batalla y capacidades de reconocimiento, lo que podría dificultar cada vez más las infiltraciones ucranianas al reducir los espacios que pequeños grupos de asalto pueden aprovechar para penetrar las líneas rusas.
Sin embargo, el aspecto potencialmente más disruptivo de Rassvet sería su impacto sobre la defensa antiaérea convencional. Si el sistema cumple las expectativas, podría comprometer la eficacia de los sistemas tradicionales, especialmente frente a amenazas no tripuladas cada vez más sofisticadas y escalables, obligando a replantear tanto la protección de las tropas como la defensa de infraestructuras y líneas logísticas.
Si esta evolución se materializa, Ucrania tendrá que apostar decididamente por neutralizar Rassvet y las capacidades tecnológicas asociadas, porque limitarse a soportar sus efectos en el campo de batalla podría resultar insuficiente. La próxima fase de la guerra podría depender menos de qué bando es capaz de asumir un mayor coste humano y más de quién consigue integrar la tecnología con mayor rapidez, adaptar su doctrina y privar al adversario de sus ventajas tecnológicas.