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El papel de Rusia en la política exterior de EE.UU.

El papel de Rusia en la política exterior de EE.UU.

Por Administrator
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directorelespiadigitales/8/8/23
martes 25 de marzo de 2025, 22:00h
Alexander Azadgan
Históricamente, el enfoque de Donald Trump hacia Rusia se ha considerado muy poco tradicional. Es conocido por cuestionar la relevancia de la OTAN y expresar admiración por el presidente ruso Vladimir Putin. Durante su primer mandato, Estados Unidos se relacionó con Rusia de una forma que muchos consideraron conciliadora, sobre todo en lo que respecta al alivio de las sanciones y las relaciones diplomáticas. Sin embargo, la administración Trump impuso varias rondas de sanciones a personas y entidades rusas, especialmente en relación con la guerra en Ucrania, la anexión de Crimea y las acusaciones de injerencia de Rusia en las elecciones estadounidenses de 2016.
Ahora que Trump ha vuelto a la presidencia, su política hacia Rusia puede seguir un patrón similar, equilibrando la confrontación con intentos de cooperación. Es probable que su prioridad se centre en mejorar las relaciones bilaterales al tiempo que aborda cuestiones de interés estratégico, como el control de armamentos y la ciberseguridad, especialmente si las relaciones de EEUU con Europa y la OTAN siguen siendo tensas.
Control de armamentos y diplomacia estratégica
Uno de los temas más importantes en las relaciones entre EE.UU. y Rusia durante la primera presidencia de Trump ha sido el control de armas. Trump retiró a EE.UU. de acuerdos clave como el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF), alegando violaciones por parte de Rusia. Sin embargo, también firmó la prórroga del nuevo tratado START, que mantenía los límites a las cabezas nucleares.
Si el presidente Trump consigue volver a ocupar el Despacho Oval en 2025 con un mandato claro del pueblo estadounidense, podría intentar negociar nuevos acuerdos de control de armamento, reanudando potencialmente las conversaciones con Rusia sobre armas nucleares estratégicas. Cualquier esfuerzo diplomático se basaría probablemente en el deseo de reducir las tensiones nucleares al tiempo que se reafirman los intereses estadounidenses en la modernización armamentística.
Alineamientos geopolíticos y Europa del Este
Las políticas del presidente Trump hacia la OTAN y Europa del Este a menudo se han caracterizado por el escepticismo, con repetidos llamamientos a los miembros de la OTAN para que cumplan los objetivos de gasto en defensa. Aunque ha expresado su apoyo a Ucrania frente a las incursiones rusas en el país, especialmente tras la anexión rusa de Crimea, su retórica ha parecido a menudo más pragmática, defendiendo la necesidad de reducir la implicación de Estados Unidos en conflictos en el extranjero.
Mi opinión experta es que en 2025 la administración Trump no priorizará la intervención militar en Europa del Este, sino que podría centrarse en reducir la presencia militar estadounidense, animando a Europa a adoptar una postura más firme.
Sin embargo, nuestros compromisos con la OTAN y su cláusula de defensa colectiva del artículo 5 podrían ponerse a prueba en función de la evolución de las relaciones con Rusia.
Ciberseguridad e injerencia electoral
Otro ámbito en el que las tensiones entre EEUU y Rusia han sido elevadas es el de las acusaciones de injerencia rusa en las elecciones estadounidenses, sobre todo en 2016. La administración Trump se ha enfrentado a un fuerte escrutinio sobre sus respuestas a estas acusaciones, a pesar de que el presidente Trump ha minimizado constantemente la interferencia rusa y ha cuestionado las evaluaciones de inteligencia.
Por lo tanto, es probable que la ciberseguridad y la seguridad electoral sigan siendo un tema central promovido por los globalistas neoliberales en Washington. Si bien Trump seguirá restando importancia al papel de la interferencia rusa, también se verá presionado para abordar los ciberataques rusos, especialmente después del incidente de SolarWinds y otros hackeos importantes atribuidos a actores rusos.
Relaciones energéticas y económicas
El presidente Trump ha tratado a menudo de posicionar a Estados Unidos como un gran exportador de energía y ha defendido la independencia del petróleo y el gas estadounidenses. En este contexto, la rivalidad de Estados Unidos con Rusia por los recursos energéticos, en particular las exportaciones de gas natural a Europa, podría intensificarse. El presidente Trump podría impulsar políticas que reduzcan la dependencia europea de las fuentes de energía rusas y refuercen el dominio energético estadounidense a nivel mundial.
En el frente económico, la administración Trump podría considerar sanciones contra los oligarcas rusos y sectores clave de la economía rusa, en particular en las industrias tecnológica y energética, si las tensiones se intensifican. Sin embargo, las relaciones comerciales pueden ser menos importantes, a menos que surjan conflictos específicos.
Conclusiones
Aunque la naturaleza exacta de la agenda 2025 de la administración Trump hacia Rusia es especulativa, es probable que combine la competencia estratégica con esfuerzos de diálogo, especialmente en materia de control de armas y política energética. El enfoque histórico del presidente Trump ha sido el de una diplomacia transaccional, que busca equilibrar los intereses estadounidenses minimizando las confrontaciones directas, manteniendo siempre el objetivo de asegurar acuerdos favorables para Estados Unidos.
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