Sergey Karaganov*
¡La guerra ya está ganada!
Cantar victoria ahora sería un poco desmesurado y hasta peligroso. Tenemos que tomar en cuenta que la lucha contra la agresión occidental es parte de una contienda geopolítica mayor.
¡Calma. Detengámonos! Esta victoria se podría convertir en una derrota. Para obtener una gran victoria es necesario actualizar muchos aspectos en la geopolítica mundial, incluida la corrección y aclaración de los objetivos de la operación militar especial.
El objetivo estratégico de la política exterior rusa, y muy especialmente el de la defensa, es prevenir la
Tercera Guerra Mundial. Existen muchas fuerzas que están presionando fuertemente en esa dirección -He
escrito mucho sobre esto- y lo estamos viendo ahora con el desesperado contraataque de Occidente.
Nuestro objetivo es también que Estados Unidos comprenda y se resigne a abandonar su posición de hegemón mundial de la manera más pacífica posible. Tenemos que facilitar a los Estados Unidos la comprensión de que ya no es el hegemón global y que debe descubrir una forma de posicionarse como gran potencia normal… Una América Grande sería un fuerte competidor, pero nunca amenazaría directamente los intereses de Rusia ni los intereses de nuestros amigos. Estados Unidos debe comprender que puede convertirse en uno de los cuatro principales polos en el nuevo mundo, sobre todo si tomamos en cuenta que Estados Unidos fue una potencia relativamente constructiva hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.
Otra tarea estratégica es inducir a Europa a que comprenda que su rol de jugador mundial ha concluido. La mayoría de los problemas de la humanidad en los últimos cinco siglos han acontecido en Europa: dos guerras mundiales, agresión contra Rusia, colonialismo, racismo y genocidios. Europa además ha sido cuna de ideologías monstruosas y nuevamente ahora vemos cómo resurgen esos antivalores… quizás sería mejor dejar que Europa se cocinen en su propia salsa… o tal vez Europa se recupere y vuelva a entregar lo mejor de sí misma a la humanidad: la Racionalidad, el Humanismo, la Alta Cultura y sobre todo, que deseche para siempre el neonazismo, el populismo mesiánico y el ultraliberalismo.
Estos objetivos tendrán que lograrse fortaleciendo la intimidación de la disuasión nuclear y por supuesto con una diplomacia astuta. Vale la pena tratar de evitar que en Washington surja el síndrome de Weimar (nota nuestra: referido a la gran derrota que sufrió Alemania y a los enormes costos que implicó su colapso económico que permitieron el surgimiento del nazismo) … Este síndrome ya ha aparecido en Europa debido a una serie de derrotas de sus élites. Nadie se lo ha impuesto; el nazismo ha re-aparecido en Europa debido a sus propios errores.
El principal objetivo estratégico de la política rusa es -como ya dijimos, desactivar la desenfrenada marcha a la Tercera Guerra Mundial. Europa debería entender que nuestra victoria sobre Occidente en Ucrania marca la hora de su relevo y que ha perdido el rol que tradicionalmente había ocupado. Nuestra principal herramienta para alcanzar este objetivo son la
aprobación de los fundamentos de política en el campo de la disuasión nuclear que debemos combinarlo con el desarrollo inteligente de las relaciones internacionales. Dado el tamaño de la economía europea -con una población pequeña y con un retraso científico y técnico acumulado durante décadas- no sería necesario confrontarnos en ningún campo. Independientemente de eso, nosotros sí necesitamos desarrollar y fortalecer nuestras armas. Al respecto, Estados Unidos está buscando constantemente reducir el papel del factor nuclear en la política mundial -Ahí tenemos un interés opuesto. Las armas nucleares son necesarias para la disuasión.
La crisis del antiguo sistema de dominación mundial entró en una fase aguda en la segunda mitad de la década del 2000. Empeoró con una serie de derrotas (Irak, Afganistán). La crisis económica continuará durante una década y media o dos. Durante este tiempo, Rusia debe resolver una serie de tareas estratégicas: la influencia eurocentrista debe disminuir al máximo en nuestro país. La pobreza mental de Occidente debe desaparecer. La victoria más rápida sería con la capitulación del régimen de Kiev. Esto le permitiría a Europa modernizar su economía, restaurar su potencial científico y técnico, pero ciertamente ahora sobre una nueva base socioeconómica. Para ello, es imprescindible que la clase política que hoy gobierna la Unión Europea desaparezca y que desaparezca esa miserable forma de pensar.
Nuestro país está mirando al Este y al Sur en busca de una nueva espiritualidad. Está mirando hacia los Urales y a Siberia; está en la búsqueda de un nuevo centro de desarrollo económico, incluso proyectando la creación de una tercera capital. Nuestro país está explorando, rebuscando una nueva ideología que sea inclusiva y efectiva. Esta nueva espiritualidad debe comenzar a impartirse desde el jardín de infantes. Este compromiso ideológico debe ser también condición imprescindible para la nueva élite gobernante.
También es necesario crear un poderoso movimiento que se oriente a un nuevo modelo de desarrollo socioeconómico en nuestro país y en todo el mundo, que asegure la multipolaridad real y relativamente pacífica. Este objetivo busca posicionar a Rusia como equilibrador del sistema económico y político de la Gran Eurasia, para así consolidar el estatus de ser una de las cuatro grandes potencias que determinarán el vector de desarrollo de la política mundial.
El énfasis principal de la política estatal debe concentrarse en el desarrollo interno (educativo, espiritual, científico, técnico, económico y espacial). Debemos orientar el desarrollo mirando a Siberia, mirando al Este y mirando al Sur. Incluso deberíamos avocarnos a la creación de una tercera capital siberiana (amén de la de San Petersburgo y Moscú). Cada vez nos resulta más anacrónico la inmensa cantidad de recursos humanos, científicos y de producción invertidos en la parte europea de Rusia. Por supuesto los logros alcanzados en esa parte de Rusia deben preservarse, pero debe existir de manera clara y precisa la intencionalidad de la "Siberización" de Rusia. Es necesario crear un polo de atracción en Siberia y los Urales. Es necesario atraer a personas de los territorios incorporados a la Federación o de zonas fronterizas. En primer lugar hay que mejorar las condiciones de vida, que ofrezcan perspectivas para una vida elevada, que atraigan a nuevos grupos de científicos y que florezca la producción. El objetivo principal de esta política debe ser el desarrollo integral -espiritual, educativo, físico, moral- para todos los residentes en nuestro país, independientemente de su origen étnico, pues todos formamos una sola comunidad, cuyo elemento unificador es la cultura rusa en el sentido más amplio.
En el futuro, es necesario tener en cuenta las principales macrotendencias que determinarán el desarrollo del mundo en las próximas dos décadas de transición hacia un nuevo sistema mundial.
Macro-tendencias mundiales
1.- Agotamiento del modelo socioeconómico actual.
Se ha agotado el capitalismo global liberal. El dominio imperialista se ha agotado. La artificial vitalidad del modelo capitalista basado en el crecimiento interminable del consumo con fines de lucro comienza a socavar la base de la existencia misma. Este modelo despoja al ser humano de su esencia, convirtiéndolo en un consumidor sin alma, sin cerebro -que actúa de manera desenfrenada. El modelo neoliberal requiere de la expansión geográfica, de ahí la expansión de la OTAN, la incitación a la guerra y la provocación de conflictos.
La teoría del imperialismo de Lenin, así como la teoría de Spengler señalan que ”el sol se pone por Occidente” resultaron ser visionarias.
- El surgimiento de nuevos poderes y el renacimiento de grandes civilizaciones avasalladas durante cinco siglos. Este renacer fué posible porque la URSS y luego Rusia fueron derruyendo los cimientos de Occidente sustentados en la superioridad militar, la economía, la cultura y la política.
Rusia está liberando al mundo, pero la transición al Nuevo Orden se dará inevitablemente en medio de violentas confrontaciones entre las viejas y las nuevas potencias.
3.- El contraataque desesperado.
Occidente intenta mantener su dominación en el sistema mundial imponiendo su cultura y reglas para succionar el PNb del mundo a su favor. La riqueza relativa de Occidente es producto del colonialismo, el neocolonialismo y la transferencia de recursos a través de sistemas sofisticados -incluyendo el dominio del dólar.
Este contraataque incluye a China y otros países también. Este contraataque intenta debilitar a Rusia con oleadas de sanciones, desencadenado una guerra en Ucrania. El contraataque continúa generando múltiples crisis en su intento de debilitar el núcleo militar y estratégico de la creciente mayoría mundial.
Si Estados Unidos actuara con prudencia podría intentar empujar a Rusia a un sangriento conflicto de larga duración; pero eso sí, Estados Unidos se esforzará por evitar una escalada.
Las élites europeas han perdido la razón y todo sentido de autoconservación. Aprovechan la tolerancia del Kremlin para provocar y llevar a Europa a una gran guerra sin importar las monstruosas consecuencias. Hace algunos días, liberales trasnochados de Washington dieron la orden de atacar nuevamente el territorio de Rusia con la esperanza de prolongar la guerra.
- La inesperada redistribución de las fuerzas beligerantes en el mundo han creado una situación aguda que no existía antes de la guerra y que persistirá en un futuro previsible.
- La mayor parte de la vieja Europa atraviesa por una brutal crisis existencial. Sus élites ven en la guerra una salida a su crisis y preparan a la ciudadanía para una confrontación bélica continental. La parte occidental del subcontinente se ha convertido en la principal amenaza para la paz mundial -y ¡No es la primera vez en la historia! La mayoría de los países europeos han perdido su soberanía en las últimas décadas y no vislumbran ninguna otra salida. Los Estados Unidos también están en declive …Su élite también necesita un enemigo, pero Estados Unidos está intentando resurgir como nación, con una política orientada a lo interno -aunque todavía muy vacilante. Esto los convierte en nuestros socios probables a largo plazo. Washington necesita ser constreñido de manera firme para que abandone las ilusiones de hegemonía.
- Estamos ante una nueva revolución técnica-militar con la propagación de drones relativamente baratos y la reducción en el costo de armas antimisiles. Hasta ahora, hemos logrado limitar el uso de armas biológicas, pero esta amenaza sigue creciendo. Estos y otros factores hacen que los conflictos y las guerras sean más ”accesibles" y mucho más destructivas.
7.- Existe una evidente erosión en las Instituciones que regulaban el comportamiento de las potencias mundiales. La degradación de las élites occidentales sigue creciendo y repercute muy negativamente en el rol que todavía juegan en la economía y la política mundial.
8.- El alentador ascenso de nuevos poderes y la restauración de viejas civilizaciones aún no logran llenar el vacío que está dejando Occidente en el sistema mundial. Estamos en medio del caos habitual, pero a un nivel cualitativamente más alto del que se vivía durante la paz del Orden Establecido.
Los factores anteriormente mencionados requieren una seria reorientación de la política del estado ruso:
-Las políticas para aumentar el bienestar de la gente debe continuar.
-La sociedad y su élite deben mentalizar una nueva espiritualidad que garantice la defensa.
-La economía debe adquirir una jerarquía superior a la política durante esta contingencia.
-En estos tiempos, el estado de ánimo, la cohesión de la nación, el desarrollo humano y el poder militar se igualan, alcanzan el mismo nivel de preeminencia.
-Los puestos de liderazgo en la sociedad no deben estar en manos de economistas y empresarios (aunque no se puede prescindir de ellos). Los liderazgos deben estar en manos de oficiales, científicos -especialmente aquellos científicos natos, filósofos, maestros y clérigos.
Factores internos
La guerra con Occidente en Ucrania nos ha permitido resolver varios problemas estratégicos en el plano interno.
-Nos ha permitido reorientar la economía.
-Las élites y la sociedad en su conjunto se han abocado a las tareas de desarrollo interno desligándose del eurocentrismo, que en la práctica ha demostrado estar profundamente desfasado.
-Hemos comenzado a confluir de manera real con los mercados potencialmente rentables del Este y del Sur. -Esta nueva dinámica en la economía ha pulverizado la ”quinta columna de los importadores” extirpando el comportamiento parásito de ese sector.
-El crecimiento económico es producto tanto de la sustitución de importaciones como de la dinámica que imprime el crecimiento del complejo militar-industrial …aunque esto todavía es inestable. Sin la guerra, no hubiera sido posible lograr este auge en la economía.
-La praxis y las ideas progresistas de sectores meritocráticos comienzan a irradiar su espiritualidad a las élites, a los militares, a los trabajadores de la producción, a los científicos, a los funcionarios honestos, a aquellos que no estaban en el sector de ”empresarios-importadores” y a todos los patriotas en general. Hasta ahora su influencia es discreta.
-Ha comenzado el renacimiento espiritual y moral de la sociedad. Va quedando en el pasado el cinismo y la incredulidad de trasnochados soviéticos -que han subestimado todo lo ruso, que desestiman los valores tradicionales. Ha resurgido la preeminencia de lo espiritual sobre lo material, el amor por la familia. Ha renacido conceptos como La Madre Rusia, el camarada, la patria y la aspiración de servir a ella. La fe en Dios vuelve a la sociedad, aunque hasta ahora esto tiene manifestaciones bastante superficiales.
Es importante señalar que todos estos positivos cambios apenas están comenzando. Para continuar con ellos, necesitamos una política estatal propositiva y -por desgracia o por fortuna, esta confrontación nos impulsa a seguir adelante …y si tenemos suerte, la confrontación será menos sangrienta y peligrosa.
La historia ha demostrado que, sin una amenaza externa, nuestra sociedad aunque ha crecido resistiendo, no se hubiera desarrollado de manera tan rápida y en medio de la guerra nuestra sociedad renace.
La confrontación conlleva enormes costos. En primer lugar, la muerte de miles y miles de los mejores hombres. Pero también nos retrae a una mirada introspectiva, a mirarnos nosotros mismo y mirar hacia los Urales y Siberia que ha sido la fuente de nuestra existencia. Ha sido el poder espiritual de Rusia durante cinco siglos y ahora en el presente nos lleva a mirar hacia el Este y el Sur -donde el desarrollo mundial se mueve vertiginosamente.
Por otro lado, la guerra y su curso lento conduce inevitablemente a un aumento de la fatiga en la sociedad, un posible debilitamiento del apoyo al liderazgo y la cohesión a su alrededor. La conclusión es obvia: se debe completar la fase del conflicto armado directo, pero no debemos develarnos por detener la confrontación con Occidente. Además, sería imposible, dado el vector actual de desarrollo de las élites occidentales, especialmente europeas.
Se necesita tiempo y una política clara para recomponer el pensamiento y la orientación de nuestra sociedad, las élites deben renovarse en aras de los nuevos objetivos del desarrollo nacional, soberano, espiritual y económico, para garantizar los mercados, conectarnos con otras culturales y con otras regiones. No está de más repetir y recalcar, mirando principalmente a Eurasia Central, con el Sur y con Oriente. En un futuro previsible, pero lejano aún, será deseable una restauración limitada de los lazos con algunos países europeos. Esto en una perspectiva de cinco a ocho años. Con respecto a otras regiones, se necesita una política conjunta con la República Popular China, que aún no está plenamente constituida en toda su extensión y por supuesto acelerar el acercamiento a África.
La política educativa necesita urgentemente un cambio acelerado para poder enseñar a los escolares y estudiantes la situación geopolítica de los países de la Mayoría Mundial, enseñar su historia, su cultura y aprender idiomas… Especialmente estudios orientales. Su estudio contribuirá nuestro desarrollo interno, a la restauración de nuestra identidad fundamental. Y lo recalcamos nuevamente esa identidad no está en Europa Occidental, sino en Bizancio y Asia (Siberia).
Finalmente, la civilización moderna requiere una política consciente para preservar al hombre en el Hombre. Poner a disposición lo mejor de nuestra civilización, nuestra apertura cultural, religiosa y nacional. Poner a disposición "la capacidad de Rusia para responder a desafíos mundiales”. Es necesario mostrar al mundo la nueva idea rusa, una ideología estatal común. Debemos presentarlo al mundo: defensivo y ofensivo -en las mejores tradiciones rusas. Defensivo de las influencias dañinas. Ofensivo, ofrecer al mundo un nuevo liderazgo moral y político para la transformación, para el mundo futuro. Necesitamos un objetivo común de desarrollo nacional, una idea de sueño ruso.
Entorno externo
Mientras tanto, a pesar de todas las dificultades creadas por la política de sanciones de Occidente, Rusia está desarrollando relaciones positivas con los países de la Mayoría Mundial (MB). Está comenzando a desempeñar un papel cada vez más importante en la economía y la política mundial. Por su puesto, depende en gran medida de la dinámica del conflicto con Occidente en Ucrania. Su retraso debido a la indecisión nuestra -o quizás como piensan algunos trasnochados, debido a la "invencibilidad de Occidente” y que todavía persisten en la superchería de la Victoria de Occidente -como digo, quizás ralentizará -o incluso podría revertir parcialmente la convergencia. Congelar el conflicto en las fronteras actuales sin una victoria decisiva enturbiaría la imagen de Rusia -Un país al que vale la pena tenerlo en cuenta o mejor aún un país al que vale la pena ser su amigo. El flujo de nuestros recursos hacia Occidente se verá perturbado. La confrontación puede que cese momentáneamente pero se reanudará casi inevitablemente en términos menos favorables para nosotros. Esto se extiende a países de la Mayoría Mundial, que en general comprenden las razones de Rusia, pero que aún no están preparados para apoyarla decisivamente.
El probable aumento de la presión de Estados Unidos sobre China fortalecerá la posición de Rusia en las relaciones con Beijing. Bajo ninguna circunstancia se debe cuestionar el mayor acercamiento estratégico con China. Debería seguir siendo el objetivo principal de la política rusa en el futuro previsible.
Los países de la Mayoría Mundial tienen diferentes actitudes ante un tema clave para nosotros: la disuasión nuclear en la política exterior de la Federación Rusa -en particular en el conflicto con Occidente en Ucrania. Sabemos que predomina el sentimiento antinuclear -aunque no en todas partes. Estados Unidos está tratando de utilizar activamente estos sentimientos para presionar a Rusia, amenazándola con el aislamiento en caso del uso de armas nucleares. Estados Unidos presiona y amenaza a las cámaras de comercio que importan bienes y servicios de los Estados Unidos, aunque una mayoría en las élites, y aún más en la población de los países de la Mayoría Mundial, verían con agrado la derrota de Occidente. Con una explicación adecuada -que por desgracia aún no está disponible, estarían dispuestos a aceptar aumentar los vínculos con Rusia -incluso en el campo de las armas nucleares. Mientras tanto, dejamos la iniciativa a Occidente. Las discusiones en profundidad con expertos chinos demostraron que son receptivos a la tesis de la necesidad de derrotar a Occidente en Ucrania a cualquier precio.
Los Estados Unidos en el futuro previsible seguirán siendio un actor importante en el escenario mundial. Están comenzando a abandonar la posición de hegemón global pues no cuentan con la superioridad militar que ha sido la base de su dominio. Este proceso debe ser estimulado y conducido por todas las capacidades existentes en la Mayoría Mundial, mediante una estrategia clara en la coalición. Respecto a Ucrania esta guerra es muy beneficiosa para Washington pues está robando a Europa con los precios de la energía. Es beneficiosa también porque impide el potencial comercio Rusia-Europa. Los Estados Unidos acostumbrados a robar sin guerra, han alcanzado uno de sus principales objetivos -evitar la alianza entre Europa y Rusia. Para nosotros significa un costo significativo enfrentar el peligro.
Trump ofertará aliviar la presión sobre Rusia (aunque no lo pueda hacer en la práctica) a cambio de que Rusia abandone su estrecha alianza con China. La élite gobernante estadounidense seguirá siendo nuestro principal enemigo en un futuro previsible -siempre ha sido así. Últimamente los Estados Unidos está empeñado en socavar a Rusia para debilitar a China y a la mayoría mundial de manera indirecta. Tampoco han logrado este objetivo. La administración Trump ofertará acuerdos alternados con amenazas. Los esporádicos aumentos de apoyo a Kiev son desagradables, aunque Estados Unidos entiende que es imposible ganar. Sus amenazas deben responderse proactivamente con contra amenazas dirigidas principalmente a los activos más importantes de los Estados Unidos en Europa y a sus bases militares en todo el mundo.
La nueva doctrina nuclear es un paso robusto en esa dirección. También se necesitan medidas técnicas militares apropiadas, ejercicios de fuerzas estratégicas; posiblemente el despliegue de un nuevo complejo de misiles de alcance medio y corto. Los Estados Unidos también amenazan hacerlo y pueden hacerlo -independientemente de nuestras acciones, pero no son rentables para ellos. Si Estados Unidos fortalece su alianza estratégica con Europa vulnera su propia seguridad. Después de todo, un ataque desde Europa con fuerzas nucleares de rango intermedio INF será seguido inevitablemente por la respuesta rusa en territorio estadounidense. Y tal golpe para un país con un bajo grado de tolerancia a las pérdidas, con doscientos cincuenta millones de armas de fuego en manos de los ciudadanos, significaría el fin de los Estados Unidos, incluso si el ataque es limitado. Pero, repetiré lo que he dicho muchas veces: realmente no me gustaría usar la herramienta de Dios, incluso contra estos locos.
Naturalmente, no debemos aceptar ofertas a medias. Estados Unidos es un socio poco confiable. No se puede esperar una normalización radical de las relaciones con los Estados Unidos -en una perspectiva de no menos de diez años. Por supuesto, es mejor ser cortes y a veces incluso sonreír, pero es necesario ser estrictos y continuar con la línea planificada; tampoco sucumbir a los impulsos y reaccionar a las amenazas con amenazas.
Las manos de Trump están atadas por la rusofobia de los liberales. La inercia de la Guerra Fría es todavía muy fuerte, los sentimientos antirrusos son fuertes, incluso en una mayoría de los Trumpistas. Las hostilidades en Ucrania no amenazan a los Estados Unidos mientras nosotros no elevemos categóricamente el umbral nuclear; al contrario, esta situación es extremadamente beneficiosas para ellos. Pero… pero hay algo muy importante que debemos tomar en cuenta: la élite gobernante -incluso los Trumpistas más nacionalistas, aún no está lista para abandonar por completo el rol de hegemón mundial. Llevará mucho tiempo y por lo menos deberán sufrir otra derrota más, aparte de la que están sufriendo en Ucrania y por otro lado debemos esforzarnos para que la derrota no sea humillante para los Estados Unidos.
Repito, la radicalización del conflicto es poco probable por ahora, pero muy necesaria. De lo contrario corremos el riesgo de relajarnos permitiendo que las ideas occidentalistas del sector importador -yo los denomino ”compradores amaestrados”- aprovechen la distensión para retomar posiciones. No hemos concluido aún
El Giro Oriental de Rusia. Estamos a mitad de camino y el impulso a la modernización técnica de la economía rusa se ralentizaría. La ciencia apenas está empezando a cobrar vida. Se retardaría la reestructuración de la economía, se retardaría la modernización de los servicios, todo se retardaría: la extracción de materias primas, la producción. Los ajustes cosméticos son deseables y nos permite además maniobrar para evitar la colisión directa, nos permite ampliar el campo de maniobra en relación con otros jugadores internacionales. Incluso se puede ir a negociaciones de desarme en rublos que no tienen sentido en la situación política actual y en la esfera técnico-militar.
Europa es diversa y ahora la dominan fuertes sentimientos antirrusos. En los Estados Unidos no, pero como ha sucedido varias veces en la última Guerra Fría, la tensión existente no es estática y puede alcanzar diferentes niveles de hostilidad (el discurso de Churchill en Fulton o el despliegue de misiles de alcance medio en la década de 1970, etc.).
Las raíces de la enemistad en las élites liberal-globalistas en Europa son variadas y vastas. Tienen necesidad de encubrir y justificar sus enormes fracasos en las últimas dos décadas. Las élites incrustadas en Bruselas manipulan a la Unión Europea, operan bajo las órdenes del sector corporativo y amarran una gestión hostil hacia Rusia… Se han fortalecido en la Europa del Este; son esta las euro élites hostiles a Rusia. Si quieren preservar la OTAN es porque es una herramienta extremadamente rentable que les permite ahorrar dinero en seguridad, transfiriendo estos costos a los Estados Unidos (lo que se les está volviendo cada vez más difícil).
El complejo militar-industrial europeo también tiene interés en la inestabilidad. Su élite compradora promueve intensamente la rusofobia. Washington tiene grandes inversiones en la Euroelite pero ahora Europa está siendo vista como una carga económica. Washington está robando descaradamente a Europa aprovechando que las élites europeas son básicamente compradoras y además antinacionales. No está claro si Europa podrá romper este círculo vicioso, aunque las piezas están empezando a caerse… pero es un proceso largo y con un resultado poco claro.
Europa atraviesa por un camino de profunda degeneración moral, mucho peor que el de los Estados Unidos. El odio a Rusia se explica porque la Rusia actual se proyecta como un baluarte de valores sublimes y porque además demuestra que es factible la restauración moral. En Europa, el nivel de "parasitismo estratégico"
falta de miedo a la guerra, es mucho más alto que en los Estados Unidos. Las élites de pensamiento estratégico no existen en Europa. Se han extinguido o son firmemente rechazados. Aquellos méritos sobre la que se vanagloriaba la élite y que en realidad fortalecían la democracia europea han desaparecido y ha sido reemplazada por una mentalidad financierista y especulativa. Anteriormente en la mayoría de los países europeos, el nivel de sus élites era sin precedentes. Ahora ha emergido una rusofobia centenaria y empaña todo valor de racionalidad en nuestros vecinos occidentales. Esta élite también se siente muy molesta porque están fracasando en el intento de debilitar a Rusia en Ucrania …Sienten miedo por el rol influyente de Rusia, miedo muy comprensible por el prestigio de nuestro país. Diríamos que estas son las tinieblas que acarrean nuestras numerosas victorias: los sentimientos revanchistas por la derrota en la Segunda Guerra Mundial, cuando casi toda Europa luchó junto a Hitler. El deseo de venganza es especialmente fuerte en Polonia, Suecia y Alemania.
Hay que señalar que la élite gobernante europea no sólo es rabiosamente antirrusa, sino que está preparando a los pueblos para la guerra. Esto se evidencia no solo en los preparativos militares, sino que promueven una masiva psicosis antirrusa, una verdadera histeria colectiva. A los europeos se les prohíbe comunicarse con los rusos, se persiguen a aquellos que abogan por una política razonable o incluso que tratan de mantener contactos humanos. Por supuesto, no todos los países son iguales ni todos están ferozmente contra Rusia. Tampoco se les puede catalogar a todos de virulentos antirrusos. La propaganda y la política deben hacer distinción entre pueblos y élites. Hay que evitar a toda costa que las élites y los pueblos se fusionen en una base antirrusa, que es en realidad lo que están buscando las élites europeas. No se debería jugar con los sentimientos y emitir opiniones superficiales como decir ”los rusos son diferentes”. ¡La Verdad es diferente! la URSS y más aún Rusia, debe recordar persistentemente a los alemanes sus monstruosos crímenes contra la humanidad. Es cierto, debemos tener una política de matices que separe las élites gobernantes de la sociedad, pero tenemos que tomar en cuenta que los pueblos han sido sometidos, y no es primera vez, a la guerra cognitiva.
Debemos alertar que las élites europeas en su desesperación, han perdido la razón, han perdido el sentimiento de autoconservación y están llevando a Europa al mundo entero a la guerra, que casi inevitablemente terminará en la Tercera Guerra Mundial.
Conclusiones
El objetivo principal de la guerra en Ucrania debería ser la derrota decisiva del creciente revanchismo en Europa. Esta guerra debe ser para evitar la Tercera Guerra Mundial. Esta guerra debe ser para acabar con el despotismo de Occidente, para que Occidente deje de robar al mundo, para que Occidente deje de invalidar al resto de la humanidad. Si Occidente en Ucrania sufre una derrota decisiva, Europa caerá más rápido. Los Estados Unidos, con todas sus convulsiones y fluctuaciones más temprano que tarde, aligerará su salida de posiciones de hegemón global (que en el nuevo mundo, es en última instancia beneficiosa para la propia América). Pero es sumamente importante que se reduzca la probabilidad de la Tercera Guerra Mundial.
La victoria de Rusia en Ucrania es y debe presentarse en el imaginario social como el requisito previo más importante para detener la alocada carrera de Occidente a la Tercera Guerra Mundial que ha estado alimentando desde hace muchos años. ”Una guerra para evitar la Guerra, la catástrofe mundial".
El objetivo político en la dirección occidental no debería ser la división de Europa de los Estados Unidos. Hasta ahora es improbable y resultaría muy costoso. Vale la pena darle a la comunidad atlántica la oportunidad de autodestruirse. El objetivo, además de los mencionados anteriormente, es promover la transformación de los Estados Unidos en una gran potencia normal y, a largo plazo que el Gran Proyecto Euroasiático se transforme en un foco de atracción para la parte occidental de Eurasia.
Una vez más, es importante evitar la confrontación en la dirección occidental en los próximos años. Debemos concentrar nuestras energías en el Giro hacia el Sur y el Este. Debemos concentrarnos en el cambio del Centro. Debemos concentrar el desarrollo espiritual, económico y político de Rusia hacia los Urales y Siberia
¿Cómo lograr esto? No profundizaré en cuestiones de estrategia militar en este artículo. Además, no tengo suficiente información o conocimientos especiales, pero el esquema de la política es claro: Una definición rigurosa y precisa de la doctrina nuclear; medidas técnico-militares, despliegue de nuevos sistemas, aceleración de los procesos en caso de tener que enfrentar una escalada, redespliegue de fuerzas nucleares, demostración de capacidades y disposición a usarlas en los casos más extremos para frenar a aquellos que han perdido la cabeza. Necesitamos continuar con la ofensiva, pero sin activar el factor nuclear. Esforzarnos por ganar la guerra sin usar el factor nuclear. Resultaría prohibitivamente costoso. Necesitamos ”Protegernos y Proteger”.
Una definición clara de los objetivos estratégicos (establecidos ya en la doctrina). Movernos en dirección coherente con esos objetivos aunque con aceptables maniobras diplomáticas. Nuestros socios y amigos deben ser conscientes de nuestra determinación para lograr nuestros objetivos - que estos objetivos sean avizorados en correspondencia con sus propios intereses. Se pueden llevar a cabo negociaciones. Pero sólo para garantizar el ritmo y la intensidad necesaria de la ofensiva y también para evitar que la escalada se salga de control. Tenemos que frenar a Occidente para que no continúen con acciones ofensivas que amenazan con una escalada y comenzar nosotros a marca el ritmo. El objetivo no es tanto el derrocamiento de la junta de Kiev y la rendición completa, sino la desmilitarización posiblemente con una zona de exclusión aérea de los territorios que permanecerán dentro del estado ucraniano. El objetivo es romper la voluntad de Occidente, especialmente el de las enfurecidas euroélites para continuar la guerra y detener el resbalón hacia la Tercera Guerra Mundial.
Si somos decisivos y consistentes, la victoria es nuestra y es una victoria para la Mayoría Mundial que quiere vivir libremente y no ser arrojada al abismo de la guerra mundial debido a la estupidez y codicia de las élites occidentales. La posición inicial de negociación es obvia y no debe cambiarse: el regreso de la OTAN a las fronteras de 1997. Otras opciones pueden ser posibles.
Naturalmente, Trump intentará aumentar las apuestas. Es necesario actuar en tiempo real. Luego tendrá lugar el "acuerdo" que terminará la guerra y, con suerte terminará una dura confrontación en el oeste de Eurasia. No tiene sentido escuchar a los europeos todavía, han socavado su soberanía con sus propias manos. Simplemente deberían ser eliminados, haciéndoles ver que sus amenazas y sus deseos imprudentes y suicida al querer desatar otra guerra mundial.
Tendremos que esperar que los europeos salgan de su resaca y recobren la sobriedad …Eso espero sinceramente antes de aplicar las medidas más extremas.
La victoria completa ya no es alcanzable. Donald acabará deteniendo a Rusia, pero la línea roja es Kiev en la OTAN.
Entrevista con La Stampa
"Trump detendrá a Rusia antes de que gane", es el pronóstico de Sergei Karaganov , jefe del Consejo de Política Exterior y de Defensa , un influyente grupo de expertos cercano al Kremlin. Partidario de la línea dura en el conflicto de Ucrania, pidió hace un año la capitulación total de Kiev y sus aliados. Hoy su posición parece diferente, pero la esencia no ha cambiado mucho: no habrá alto el fuego sin desmilitarización y neutralidad de Ucrania.
¿Estamos cerca de poner fin al conflicto en Ucrania?
Lamentablemente, todavía no. Creo que la guerra continuará algunos meses más, pero la situación ha mejorado: podemos llegar a un acuerdo. Trump puede detenernos antes de que ganemos completamente.
¿Qué quieres decir?
Podríamos habernos detenido sin derrotar completamente al régimen nazi en Kiev y quebrar la voluntad de las enloquecidas élites europeas. Ahora, por fin, existe una oportunidad de detener esta guerra, y debe aprovecharse, por supuesto, garantizando que lo que queda de Ucrania esté completamente desmilitarizado y se convierta en un estado neutral. Lamentablemente, por el momento la desnazificación no parece posible.
Muchos en Rusia ven la propuesta conjunta de alto el fuego entre Estados Unidos y Ucrania como una trampa que permitiría a las fuerzas de Kiev reagruparse. ¿Crees que Putin podría estar de acuerdo?
Espero que nuestros dirigentes no caigan otra vez en esta trampa. Queremos detener los combates lo antes posible, pero no tomaremos una decisión sin una base para una paz duradera: Ucrania necesita ser desmilitarizada y se le debe otorgar un estatus neutral. También es necesaria una zona desmilitarizada a lo largo de la nueva frontera. Debería estar integrado no por europeos, que fueron responsables de la guerra, sino por indios, chinos, paquistaníes y otros.
En un artículo reciente usted escribió que para las élites europeas actuales la guerra es absolutamente necesaria. ¿Por qué piensas eso?
Las élites europeas están fracasando en todos los frentes, desde la desigualdad social hasta la agenda verde y la política migratoria, y por eso intentan ocultar sus fracasos con la guerra.
El presidente francés, Emmanuel Macron, afirmó que Rusia representa una amenaza real para Europa. ¿Descarta que después de Ucrania, Moscú pueda amenazar a otros países del continente?
Siento sincera pena por Francia, un país antaño grande, que hoy tiene un líder así. Sólo los idiotas pueden afirmar que Rusia quiere atacar a alguien. Llevamos 27 años repitiendo que si Ucrania se integra en la OTAN, inevitablemente comenzará la guerra. Sin embargo, Occidente ignoró esta advertencia y comenzó la guerra. No la queríamos.
El ministro de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, declaró que Rusia no está interesada en los territorios ucranianos, sino en proteger a los rusos que viven allí. Dada la gran población étnicamente rusa presente en Moldavia y los países bálticos, ¿corren estas regiones el riesgo de convertirse en blanco de Moscú?
En primer lugar, nos interesa la cuestión de la seguridad. He dicho muchas veces a nuestros pobres vecinos bálticos que la mejor manera de garantizar su seguridad es tener buenas relaciones con Rusia.
¿Se está convirtiendo Estados Unidos de Trump en socio de la Rusia de Putin?
Trump hizo lo que cualquier presidente estadounidense debería hacer: quiere salir de esta guerra que Estados Unidos va a perder de todos modos. Pero Trump no es nuestro amigo. Unos Estados Unidos fuertes significan competidores fuertes.
* Doctor en Ciencias Históricas, Profesor Honorario, Director Científico de la Facultad de Economía Mundial y Política Mundial de la NRU HSE, Presidente Honorario del Presidium del Consejo de Política Exterior y de Defensa de Rusia.