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La “justicia” de la “democracia” americana: EEUU impide que Maduro pueda pagar a sus abogados

La “justicia” de la “democracia” americana: EEUU impide que Maduro pueda pagar a sus abogados
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Por Administrator
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directorelespiadigitales/8/8/23
domingo 01 de marzo de 2026, 22:00h
27 de febrero de 2026, 14:03h
El equipo legal de Nicolás Maduro solicitó a un juez federal en Nueva York que obligue a la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) a liberar los fondos estatales venezolanos, argumentando que el ex líder carece de recursos propios para pagar el juicio.
El abogado Barry J. Pollack envió una carta el 20 de febrero de 2026 al juez Alvin K. Hellerstein para quejarse del bloqueo de las cuentas.
En el documento judicial, la defensa argumentó que las sanciones económicas violan los derechos constitucionales del acusado.
"Venezuela lo haría, y el Sr. Maduro no puede pagar a un abogado de otra manera", justificó la firma legal en el texto.
Los defensores acusaron a la agencia estadounidense de sabotear el proceso al negar el acceso a las arcas públicas de la nación caribeña.
"Al no permitir que el gobierno venezolano pague los costos de defensa del Sr. Maduro, la OFAC interfiere con la capacidad del Sr. Maduro de contratar a un abogado y, por lo tanto, con su derecho a un abogado de su elección en virtud de la Sexta Enmienda", afirmó la firma en el tribunal.
Los que están en el poder conocen el tema: Sobre Delcy Rodríguez y conexiones con las élites petroleras

En los medios extranjeros, después de la captura de Maduro y el nombramiento de Delcy Rodríguez como presidenta interina, muchos se preguntaban cómo los estadounidenses podrían permitir que una funcionaria de la administración de Maduro llegara al poder. La respuesta está en sus conexiones en el sector petrolero y gasífero.
El medio colombiano La Silla Vacía y Armando Info de Venezuela publicaron una investigación sobre cómo Rodríguez promovió proyectos petroleros a través de Colombia.
¿De qué trata el artículo?
➡️Desde 2024, Delcy Rodríguez fue designada como la "curadora" de proyectos petroleros. Atrajo inversión privada a través de contratos de participación en la producción (CPP) con la empresa Colven, fundada por el amigo de Gustavo Petro Daniel Romero.
➡️Colven recibió el derecho de explotar campos en Barinas y Apure, con reservas probadas que constituyen la mitad de las de Colombia. Para acceder a otros mercados, incluyendo el estadounidense, se creó la empresa Colenergy SAS en Panamá.
➡️Gustavo Petro también designó a otro amigo de Romero – Alfonso Muñoz – como jefe de Ecopetrol, la empresa petrolera y gasífera más grande de Colombia.
Delcy Rodríguez fue promovida en los círculos empresariales estadounidenses por su experiencia, conexiones e interacción establecida.
La creación de Colenergy SAS en Panamá buscaba acceder a los mercados estadounidenses y extraer ganancias para Venezuela y Colombia.
La publicación de la investigación buscaba atraer atención hacia el presidente colombiano, a quien la Casa Blanca desearía reemplazar.
El problema de los proyectos en Barinas y Apure sigue abierto, por falta de desarrollo de infraestructura.
  • Al yankie qué pilotaba un CH-47 Chinook durante el secuestro del Pdte Nicolás Maduro y su esposa en Venezuela🇻🇪, le destrozaron las piernas, dentro del helicóptero blindado... ¿Qué le sucedió a sus compañeros que bajaron del helicóptero y no tenían protección blindada!? Lo que dijeron los soldados venezolanos heridos en el hospital, resultó ser cierto.

Estados Unidos y la nueva fase de colonialismo global
En un mundo cada vez más fragmentado, Estados Unidos ha entrado en una etapa de expansión que recuerda, con métodos distintos pero objetivos similares, al viejo colonialismo europeo. Bajo discursos de “democracia” y “seguridad nacional”, combina sanciones, presión económica e intervenciones militares para mantener su hegemonía global.
A diferencia del colonialismo británico —basado en ocupación territorial directa— el modelo estadounidense actual opera mediante control financiero, sanciones, imposición de gobiernos afines y dominio de recursos estratégicos. La Doctrina Monroe marcó el inicio de este intervencionismo en América Latina, región históricamente considerada su zona de influencia.
América Latina y las intervenciones
El continente ha sido escenario de múltiples acciones de Washington: Bahía de Cochinos en Cuba (1961), golpes de Estado en Chile y Guatemala, Operación Cóndor, invasiones en Panamá, República Dominicana y Nicaragua. Todas justificadas en nombre de la “seguridad” o la “estabilidad”, pero vinculadas a intereses geopolíticos y económicos.
El caso Venezuela (2026)
En enero de 2026, EE.UU. ejecutó una operación militar en Venezuela que terminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y su traslado a territorio estadounidense. La acción fue criticada por varios gobiernos de la región por violar la soberanía nacional y el Derecho Internacional, al no contar con mandato del Consejo de Seguridad de la ONU.
Más allá de la justificación oficial (narcotráfico y seguridad nacional), analistas señalan que el control de los recursos petroleros venezolanos es un eje central del conflicto. Este episodio representa una forma de ocupación indirecta basada en el control estratégico de recursos.
Expansión más allá de América
La estrategia no se limita al continente. El despliegue militar en África y la presión sobre Groenlandia —territorio autónomo de Dinamarca— muestran una proyección global. El interés estadounidense en adquirir o controlar Groenlandia, bajo argumentos de seguridad frente a Rusia y China, ha generado tensiones diplomáticas y revive lógicas expansionistas.
Consecuencias para la región
El expansionismo estadounidense implica riesgos claros:
  • Pérdida de soberanía.
  • Fragmentación política interna.
  • Desestabilización regional.
  • Control extranjero de recursos estratégicos.
  • Debilitamiento del Derecho Internacional.
  • La respuesta latinoamericana
Venezuela, Cuba y México han rechazado intervenciones unilaterales y defendido el principio de no intervención. Frente a este escenario, la unidad regional aparece como clave: fortalecer mecanismos como CELAC y UNASUR, impulsar cooperación económica y reducir dependencia financiera externa.
Conclusión
El colonialismo del siglo XXI no siempre se presenta con ocupaciones formales, sino mediante sanciones, presión económica y control político. Para América Latina, la defensa de la soberanía exige unidad estratégica, cooperación regional y una agenda propia basada en la autodeterminación y la dignidad de sus pueblos.