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Guerra en Medio Oriente (balance al 24 de marzo): La Coalición Epstein habla de paz, pero manda tropas: La guerra escalará… Análisis

Guerra en Medio Oriente (balance al 24 de marzo): La Coalición Epstein habla de paz, pero manda tropas: La guerra escalará… Análisis
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directorelespiadigitales/8/8/23
miércoles 25 de marzo de 2026, 22:00h
Yuri Podolyaka
Parece que Trump ha tomado la decisión de llevar a cabo una operación terrestre en Irán. Después de que Irán rechazara públicamente las últimas "propuestas de paz", que en realidad eran un ultimátum de Washington (de 15 puntos), según los medios estadounidenses, la 82.ª División Aerotransportada de EE. UU., así como una de las brigadas de infantería, han recibido la orden de desplegarse en Medio Oriente.
También es evidente que a las acciones de combate se sumarán los 31.º y 11.º Equipos de Combate de la Fuerza de Desembarco (los llamados "Unidades Expedicionarias") del Cuerpo de Marines de EE. UU., que están siendo trasladados a Medio Oriente. El primero llegará en cuestión de días, el segundo a mediados de abril.
Y además, es muy probable que a la región también lleguen unidades de las Fuerzas de Operaciones Especiales (con un total de varios miles de efectivos).
Y como resultado del despliegue de las unidades ya mencionadas, el número total del contingente terrestre estadounidense que se está desplegando en la región alcanzará entre 15 y 20 mil efectivos (dependiendo del formato del traslado de las unidades de la 82.ª División Aerotransportada a Medio Oriente). Para una guerra terrestre a gran escala es algo escaso, pero para un ataque local es más que suficiente.
Mientras tanto, se están considerando dos objetivos para el ataque: la isla de Jark (donde se encuentran las principales terminales de exportación de petróleo de Irán) y la costa del estrecho de Ormuz (para neutralizar la amenaza aquí para los buques comerciales por parte de las fuerzas iraníes).
Sin embargo, la segunda opción es menos probable, ya que implicaría enfrentarse a las fuerzas principales del ejército iraní, lo que conllevaría para EE. UU. un alto costo en bajas humanas. Especialmente si Irán llega a emplear decenas de miles de drones FPV (que ya han sido vistos en manos de los grupos proiraníes en Irak). Además, el simple control de la costa del estrecho no es suficiente para garantizar la libertad de navegación. Esto se debe a que los petroleros que fueron alcanzados anteriormente por las fuerzas iraníes fueron atacados en su mayoría no en el propio estrecho.
En cambio, en un ataque contra la isla de Jark, el efecto mediático sería el que Trump necesita, pero no existiría la amenaza de ataques con drones FPV desde el continente (debido a la distancia). Además, la isla es pequeña (21 km²) y las fuerzas iraníes en ella son relativamente escasas.
Es cierto que esta operación también conlleva numerosos riesgos. Aún no está claro cómo se podrían evitar, en caso de ocupación de la isla, las consecuencias de los ataques con drones y misiles iraníes que, en tal escenario, literalmente la arrasarían. Y además (y esto es extremadamente importante por sus consecuencias), una operación de este tipo no es factible sin la ayuda logística de Kuwait, Arabia Saudita o los Emiratos Árabes Unidos (o de todos ellos en conjunto).
Es más, ayer mismo comenzó a filtrarse información en los medios de que el liderazgo de Arabia Saudita y los EAU ya prácticamente ha aceptado participar en la guerra.
Y, en general, se les puede entender. Tarde o temprano, Israel terminará doblando a Irán con sus ataques y este, de todas formas, destruirá sus infraestructuras. ¿Qué sentido tiene esperar hasta finales de abril (cuando EE. UU., con alta probabilidad, se verá obligado a cesar las operaciones militares contra Irán y ellos se quedarán prácticamente solos contra Teherán)?
Además, vivir bajo la constante "espada de Damocles" de la amenaza de misiles iraníes y seguir dependiendo de su buena voluntad es una perspectiva poco atractiva para todos estos "monarcas". Y por eso me parece perfectamente posible que ellos también (al igual que Trump) ya hayan tomado esa decisión trascendental para sí mismos. Aunque, en ese caso, tendrían que librar una guerra terrestre en dos frentes, ya que, sin duda, los hutíes yemeníes proiraníes también entrarían en el conflicto.
En resumen, parece que las nubes sobre la región siguen acumulándose y le espera al menos otro enfrentamiento serio, tras el cual se aclararán las perspectivas futuras tanto de la región como del mundo en general.
Despliegue masivo de EE.UU.: 35 C-17 y 12 C-130 hacia Israel y Jordania
Un movimiento militar de gran envergadura está en marcha desde aeródromos del Ejército Continental de EE.UU. con destino a Oriente Medio. Datos de seguimiento de vuelos confirman al menos 35 aviones C-17 Globemaster III y 12 C-130J Hercules dirigiéndose a:
🔵Base aérea de Ovda (Israel)
🔵Base aérea del Rey Faisal (Jordania)
🔵Aeropuerto Internacional del Rey Hussein (Jordania)
Origen: las bases de las unidades de élite
Las aeronaves provienen de cuatro instalaciones clave:
🔵Fort Stewart (Georgia) – hogar de la 3ª División de Infantería, la única división acorazada del XVIII Cuerpo Aerotransportado. Fue protagonista de la "Thunder Run" en Bagdad (2003) y tiene 61 condecorados con la Medalla de Honor.
🔵Fort Bragg (Carolina del Norte) – sede de la 82ª División Aerotransportada, del 3er Grupo de Fuerzas Especiales y de los Grupos de Operaciones Psicológicas 4º y 8º.
🔵Fort Campbell (Kentucky) – base de la 101ª División de Asalto Aéreo "Screaming Eagles", del 160º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales "Night Stalkers" y del 5º Grupo de Fuerzas Especiales.
🔵Joint Base Lewis-McChord (Washington) – alberga al 1er Grupo de Operaciones Especiales y al 2º Batallón del 75º Regimiento de Rangers.
El despliegue incluye:
🔵La Fuerza de Respuesta Inmediata (IRF) de la 82ª Aerotransportada: 3.000 paracaidistas listos para desplegar en 18 horas
🔵Unidades de operaciones especiales (160th SOAR, Rangers, Fuerzas Especiales)
🔵2.200 Marines de la 31ª Unidad Expedicionaria de Marines, embarcados en los buques anfibios USS Tripoli y USS New Orleans, ya en ruta desde Japón
🔵Otra unidad de Marines desde California (11ª Unidad Expedicionaria) partirá en las próximas semanas
Según reportes de The New York Times, el despliegue prepara una posible operación terrestre para tomar la isla de Kharg, principal centro de exportación petrolera de Irán en el Golfo Pérsico. El plan contemplaría:
🔵Marines asegurando y reparando la infraestructura del aeródromo
🔵C-130 aterrizando con refuerzos
🔵Paracaidistas de la 82ª proporcionando apoyo rápido y reemplazando o reforzando a los Marines tras el asalto inicial
El despliegue ocurre mientras Trump declara públicamente que está negociando con Irán y que los iraníes "quieren hacer un acuerdo". Sin embargo, el Pentágono mantiene una fecha límite sobre el Estrecho de Hormuz y moviliza a sus unidades de élite para una posible intervención terrestre.
No se trata de un ejercicio de rutina. Es la movilización de la Fuerza de Respuesta Inmediata y de unidades de operaciones especiales de élite, configurada para una crisis que requiere intervención en menos de 24 horas. El despliegue de la 160th SOAR "Night Stalkers" es especialmente significativo: la unidad fue creada tras el fracaso del rescate de rehenes en Irán en 1980.
El Pentágono activa el "Arsenal of Freedom": guerra industrial contra Irán
A tres semanas del inicio de la guerra contra Irán, el Pentágono ha anunciado un paquete de contratos de defensa que marca un cambio de paradigma: pasar de la gestión de inventarios a la movilización industrial sostenida.
Bajo el concepto "Arsenal of Freedom" —evocando la estrategia de Roosevelt en la Segunda Guerra Mundial—, el Departamento de Defensa ha firmado acuerdos marco con BAE Systems, Lockheed Martin y Honeywell para cuadruplicar la producción de componentes clave de defensa antimisiles.
Las cifras clave:
🔵Honeywell invertirá 500 millones de dólares para aumentar la fabricación de componentes de munición.
🔵BAE Systems y Lockheed Martin cuadruplicarán la producción anual de sensores infrarrojos para el sistema THAAD (interceptores de misiles balísticos).
🔵Este acuerdo se alinea con contratos previos que aumentan la producción de interceptores THAAD de 96 a 400 unidades anuales, y de PAC-3 de 600 a 2.000.
Mientras EE.UU. acelera la producción de misiles de 4 millones de dólares cada uno, Irán fabrica 10.000 drones Shahed al mes con un coste unitario de 35.000 dólares. La relación de coste es de 114 a 1 a favor de Teherán.
Analistas de Bloomberg advierten que, aunque el dinero está garantizado, la velocidad de producción tiene límites físicos. "Las compañías harán lo que el Pentágono quiera, especialmente cuando paga, pero nada de esto va a ser rápido", señala George Ferguson, de Bloomberg Intelligence.
Desde el inicio de la guerra, EE.UU. ya ha gastado más de 1.000 interceptores PAC-3 y ha perdido tres F-15E Strike Eagle en Kuwait por fuego amigo, además de un KC-135 Stratotanker accidentado en Irak.
Los nuevos contratos no son una respuesta a corto plazo, sino el reconocimiento de que la guerra contra Irán ha entrado en una fase de desgaste industrial donde la capacidad de producir munición se ha convertido en el verdadero campo de batalla.
🔴Mentira sobre la destrucción de la potencia militar de Irán según los medios de comunicación israelíes: ¡el número de misiles ha aumentado en comparación con la semana pasada!
Haaretz:
  • En los últimos siete días, se lanzaron más misiles desde Irán que en la semana anterior. Los lanzamientos de misiles por parte de Hezbolá también han aumentado.
  • La velocidad de los ataques ha aumentado en los últimos 7 días.
  • En los últimos 25 días, Irán lanzó 470 misiles contra Israel.
  • Ayer, aproximadamente 20 misiles fueron lanzados desde Irán contra Israel.
  • 35 misiles de racimo iraníes han superado el sistema de defensa aérea de Israel desde el inicio de la guerra.
  • Alrededor de 5 mil israelíes han sido trasladados a hospitales debido a heridas recibidas en ataques con misiles desde Irán y Líbano desde el inicio de la guerra.
El plan militar de Trump para Kharg y Hormuz: Tres vías hacia el infierno

Todos los indicios apuntan a que EE. UU. se está preparando para apoderarse de Kharg de Irán y posiblemente de las islas del Estrecho de Hormuz. ¿Qué escenarios militares es probable que ocurran?
🔴 La acumulación militar de EE. UU. está en marcha
Una fuerza terrestre para una invasión de las islas iraníes podría incluir:
➡️ ~2.200 marines de la 11ª Unidad Expedicionaria de Marines
➡️ ~2.200 marines de la 31ª Unidad Expedicionaria de Marines
➡️ ~3.000 tropas de la 82ª División Aerotransportada
➡️ fuerzas adicionales de la Fuerza Delta del Ejército de EE. UU., el Equipo SEAL-6, el 5º Grupo de Fuerzas Especiales, los 621º Devil Raiders de la Fuerza Aérea de EE. UU. y el 75º Regimiento de Rangers
➡️ En general, EE. UU. tiene alrededor de 50.000 tropas en la región
🔴 ¿Por qué Kharg?
Kharg alberga la principal terminal petrolera de Irán, el sustento financiero del país
Un objetivo pequeño y fijo con defensas que, según se informa, han sido debilitadas por ataques anteriores
¿Por qué las islas del Estrecho de Hormuz?
  • Tomar el control del estrecho
  • Limitar la capacidad de Irán de amenazar el tráfico de petroleros
Opciones militares de EE. UU.
Opción 1: Estrangulamiento económico a través de la isla de Kharg
➡️ Ataques aéreos iniciales para neutralizar los objetivos militares restantes
➡️ Insertar marines y tropas aerotransportadas a través de MV-22 Ospreys
➡️ Asegurar la infraestructura crítica, incluida la pista de aterrizaje de 5.922 pies en el aeropuerto de Kharg, para evitar el refuerzo iraní
➡️ Establecer el control de la isla, congelar las exportaciones de petróleo de Irán y forzar concesiones en las negociaciones
Opción 2: Controlar el Estrecho de Hormuz
➡️ Desembarcos anfibios coordinados de marines + poder aéreo pesado
➡️ Apoderarse de las islas clave alrededor del estrecho: Qeshm, Abu Musa, Greater Tunb, Lesser Tunb
➡️ Capturar zonas costeras estratégicas: Bandar Abbas y Jask
➡️ Crear una zona de amortiguación de varios kilómetros para proteger el transporte marítimo y suprimir las amenazas de misiles/drones iraníes
Opción 3: Opción 1 combinada con Opción 2 para un impacto estratégico más amplio
¿Por qué las tres opciones son una receta para el desastre?
  • Las islas de Kharg y Hormuz se encuentran cerca de Irán y están muy expuestas a misiles, drones y embarcaciones de ataque rápido
  • Apoderarse de las islas y zonas costeras estratégicas incurriría en bajas; mantenerlas sería aún más costoso
  • El reabastecimiento aéreo y marítimo se enfrentaría a ataques constantes de misiles y drones iraníes
  • Las fuerzas estadounidenses podrían quedar atrapadas y neutralizadas antes de lograr cualquier objetivo económico o estratégico
El aliado secreto de Irán contra el poder aéreo estadounidense-israelí: el tiempo
La guerra de la coalición de Epstein contra Irán se acerca a su primer mes, pero no está más cerca de la victoria que cuando comenzó. Los misiles iraníes están bombardeando las instalaciones militares y los activos económicos israelíes y del Golfo de EE. UU. todas las noches, y a pesar de todas sus fanfarronadas, Trump ha sido incapaz de reabrir el Estrecho de Ormuz.
¿Por qué, en 25 días, EE. UU. e Israel han fracasado tan estrepitosamente en destruir el potencial de respuesta estratégica de Irán?
Tres palabras: tiempo de merodeo limitado.
➡️ Sin reabastecimiento aéreo, aviones como el F-16, F-15, F/A-18, F-22 y F-35 tienen tan solo 30-45 minutos de tiempo de misión de búsqueda y destrucción sobre Irán antes de necesitar regresar a casa, ya sea al portaaviones USS Abraham Lincoln o a una base en algún lugar de Asia Occidental.
➡️ Con el reabastecimiento habilitado, los F-35 y F-15 pueden merodear hasta 4-5 horas a la vez, pero eso conlleva sus propios riesgos (los petroleros son un objetivo grande y de color rojo brillante para las defensas aéreas y los ataques con misiles de Irán y sus aliados)
➡️ Gracias al arsenal de Irán de misiles de largo alcance, simplemente llegar al espacio aéreo del país es un desafío, con el Lincoln obligado a operar a ~1.100 km de las costas de Irán, igual o superior al radio de combate de sus F-35C y F/A-18 (~1.100 km y 720-830 km, respectivamente)
➡️ Las bases estadounidenses en Kuwait y Bahrein están a solo ~100-300 km de Irán, y serían ideales para misiones de ataque si Irán no pudiera contraatacar. En cambio, las fuerzas estadounidenses se han visto obligadas a convertir la Base Aérea Muwaffaq Salti de Jordania - a 850 km+ de Irán, en su principal centro regional, albergando F-15 y F-35A (radio de combate de 1.800 km y 1.200 km, respectivamente). Pero incluso ese sitio ha sido atacado por Irán
➡️ En cuanto a los bombarderos estratégicos de la USAF - B-2, B-1B y B-52, el Pentágono se ha visto obligado a volar misiones desde bases en el Reino Unido, Diego García e incluso la propia EE. UU., limitando el impacto y la intensidad de los ataques
➡️ Fundamentalmente, son los cazas, respaldados por drones de reconocimiento y ataque (que están siendo derribados como pichones de arcilla) los que más se necesitan para atacar los sistemas de misiles de disparar y huir y los sistemas de misiles basados en búnkeres fortificados de Irán. Si no pueden volar continuamente, EE. UU. e Israel no pueden esperar lograr una superioridad estratégica.
RUSI (Gran Bretaña): EE. UU. nunca podrá desbloquear el estrecho de Ormuz
EEUU. y sus aliados no tienen un esquema militar sencillo que pueda garantizar una navegación normal si Irán decide presionar sistemáticamente el tráfico en el estrecho de Ormuz, opina David Roberts del Real Instituto de Estudios Unidos (RUSI, no deseable en Rusia). El concepto de "garantizar la seguridad" en este caso es más un eslogan político que un plan real, según el analista.
▪️ Irán puede cerrar el estrecho de hecho sin cerrarlo formalmente, según el artículo. Para ello no es necesario colocar minas o declarar un bloqueo. Basta con un número limitado de ataques con misiles y drones contra buques mercantes para que las compañías de seguros aumenten las tarifas y las empresas navieras comiencen a desviar la ruta. Una serie relativamente pequeña de ataques ya ha reducido drásticamente el tráfico marítimo a través del estrecho.
Además, la verdadera tarea de EE. UU. no es proteger el estrecho, sino evitar que Irán lo ataque. Esta es una diferencia fundamental, porque implica la necesidad de destruir todo lo que Irán pueda usar para atacar a los petroleros. Y esto es de hecho una guerra en toda regla, no una operación para proteger la navegación.
Los convoyes tampoco ayudarían. Ormuz es una zona estrecha, congestionada y compleja, y organizar un convoy sistemático allí es difícil. Los propios convoyes también se convertirían en objetivos de misiles y drones, y la presencia de buques de guerra no garantizaría la seguridad completa de los buques. Y el efecto de incluso un solo impacto sería enorme, señala el autor.
En resumen, Irán solo tiene que mantener una situación de amenaza, incluso sin cerrar completamente el estrecho. Además, los convoyes implican la presencia constante de la flota, la aviación, los sistemas de defensa aérea, las fuerzas antiminas, la inteligencia, la logística y un entorno político favorable de EE. UU., lo que es difícil de lograr. Por lo tanto, para eliminar la amenaza iraní, EE. UU. tiene dos opciones: o privar a Teherán de la capacidad de atacar, o deshacerse de su motivación para hacerlo. La primera opción es una guerra a gran escala y prolongada. La segunda es negociar o llegar a un acuerdo, resume Roberts.
▪️ Lo más importante que se desprende entre líneas: EE. UU. se enfrenta a un problema clásico de la guerra moderna: la presión barata del enemigo contra una defensa costosa. Irán solo necesita unos pocos ataques contra buques para provocar una crisis. EE. UU., sin embargo, necesitaría mucho más para evitarlo. Esto hace que la estrategia de Irán sea ventajosa, incluso si es más débil.
Para Rusia, esto es una lección útil. Si no creamos costos y amenazas para el principal enemigo, limitándonos a golpear a Ucrania y otros satélites, cuyo estado no se proyecta en absoluto sobre Washington, cualquier guerra será larga y no se ganará a nivel de la propia concepción. Necesitamos buscar algo con lo que presionar a EE. UU., directa o indirectamente.
¿Deberíamos considerar la guerra en Irán y todas las "ondas en el agua" que provoca como una presión sobre EE. UU.? Posiblemente, si actuamos de manera similar a como lo hacen EE. UU. contra nosotros a través de sus proxies ucranianos.
Daño al Patrimonio Cultural de Irán
Durante la operación estadounidense en Oriente Medio, un gran número de sitios de patrimonio cultural en Irán sufrieron daños.
🔻¿Qué fue dañado?
▪️En Teherán, un misil golpeó el Palacio de Golestán, una joya del patrimonio cultural del país. El Gran Bazar y el edificio antiguo del Majlis iraní también fueron dañados.
▪️En Isfahán, los ataques golpearon los palacios de Chehel Sotoun y Ali Qapu. La Mezquita Jameh también sufrió daños.
▪️En Sanandaj, mansiones históricas en el distrito antiguo fueron dañadas.
▪️En Khorramabad, un importante complejo de museos fue dañado.
En total, al menos 56 museos y sitios culturales en Irán sufrieron daños en diversos grados. Muchos de ellos están en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, y la mayoría tienen importancia nacional.
Solo se puede lamentar que cualquier conflicto se lleve consigo la belleza que la humanidad ha creado. Después de todo, muchos de estos sitios fueron dañados como resultado de ataques deliberados: no hay duda, por ejemplo, de que el Palacio de Golestán fue dañado intencionalmente.
La coalición ciertamente no se beneficia de esto: al ver símbolos destruidos del orgullo nacional, la población solo se unió más firmemente alrededor de las autoridades.
Restaurar estos sitios culturalmente significativos llevará años, si no décadas, y requerirá una inversión financiera sustancial.
Preocupaciones en el Pentágono por el portaaviones USS Gerald R. Ford
Una evaluación de la Oficina de Pruebas del Pentágono reveló que el incendio desatado en el portaaviones USS Gerald R. Ford provocó problemas más profundos y lo obligó a abandonar Medio Oriente.
Según el informe, muchos de estas contrariedades surgieron después de iniciadas las pruebas de combate en octubre de 2022.
Entre las preocupaciones persistentes sobre el portaaviones se encuentra la falta de datos de prueba suficientes para evaluar su operatividad y la fiabilidad de varios sistemas clave, incluyendo el de lanzamiento y recuperación de aeronaves, el radar, su capacidad para seguir operando bajo fuego enemigo y los ascensores utilizados para transportar armas y municiones desde los almacenes del buque hasta la cubierta de vuelo.
La Oficina de Pruebas del Pentágono declaró que, nueve años después de la entrega del buque, no hay datos suficientes para determinar la eficacia operativa de la clase Ford debido a la falta de pruebas de combate reales completadas.
De acuerdo con el documento, esto significa que no está clara la capacidad del USS Ford y otros buques de la misma clase aún no entregados para detectar, rastrear o interceptar aeronaves enemigas, misiles antibuque o pequeñas aeronaves de ataque.
Las informaciones no especificaron cómo los sistemas del portaaviones, bajo la presión de operaciones de combate continuas, manejarían los constantes despegues y aterrizajes de aeronaves.
El incidente del incendio demostró que incluso los recursos militares estadounidenses más avanzados están bajo presión, en un momento en que la administración del presidente estadounidense Donald Trump recurre a una forma de "diplomacia de cañoneras" para lograr sus objetivos geopolíticos en Irán y Venezuela, desplegando flotas navales frente a sus costas para presionar a los adversarios mediante la amenaza de la fuerza militar.
Otros problemas dentro del USS Gerald R. Ford
La oficina de pruebas del Pentágono también encontró otros problemas con el USS Ford, incluida la falta de camarotes. Según especificó, se necesitan 159 camas adicionales para alojar a todos los marineros, así como a las unidades temporales que acompañan al buque en combate.
El informe indicaba que esta escasez podría agravarse si el ala aérea del portaaviones se ampliara para incluir más cazas F-35 o tripulaciones que operaran los drones de reabastecimiento de combustible MQ-25 Stingray de Boeing.
La Oficina de Pruebas del Pentágono declaró que "estas deficiencias en los alojamientos afectarán la calidad de vida a bordo del buque".
El USS Ford llegó el lunes a un puerto en Creta tras verse obligado a abandonar Medio Oriente luego de un incendio en su lavandería, según Estados Unidos. El incidente provocó que más de 200 marineros recibieran atención médica.
Análisis: Cómo responderá Irán un ataque de EEUU a su red eléctrica
Yousef Ramazani
El plan iraní abarcaría no solo atacar la infraestructura energética y de tecnología de la información israelí, sino también todas las centrales eléctricas, plantas desalinizadoras y empresas vinculadas a Estados Unidos en la región del Golfo Pérsico.
El intercambio de amenazas y advertencias de los últimos días representa una de las escaladas más peligrosas en la guerra de agresión entre Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán, iniciada el 28 de febrero.
Cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, emitió un “ultimátum” de 48 horas exigiendo a Irán que abriera el estratégico paso de Ormuz a los petroleros estadounidenses o se enfrentaría al bombardeo de sus centrales eléctricas, la respuesta del Cuartel General Central de Irán, Jatam al-Anbiya, fue rápida, detallada e inequívoca.
En cuestión de horas, Teherán presentó una completa matriz de represalias que transformaría el cálculo estratégico de la guerra impuesta injusta e ilegalmente al pueblo iraní.
La advertencia no era abstracta. Mencionaba categorías específicas de objetivos en toda la región —desde la red eléctrica israelí hasta las plantas desalinizadoras del Golfo Pérsico— y especificaba las condiciones bajo las cuales serían atacados.
La posterior retirada estadounidense del ultimátum, anunciada el 24 de marzo, demostró que la postura disuasoria de Irán había logrado su objetivo.
Sin embargo, las vulnerabilidades de la infraestructura identificadas en la advertencia de Teherán persisten y revelan una región cuyos activos críticos están mucho más expuestos de lo que los planificadores militares occidentales han reconocido públicamente.
Anatomía de una posible represalia
La doctrina de represalia de Irán, articulada en términos precisos por el Cuartel General Central Jatam al-Anbiya, el centro de mando de las Fuerzas Armadas iraníes, opera bajo el principio de escalada proporcional con consecuencias desproporcionadas.
La advertencia emitida el 22 de marzo, poco después de la amenaza de Trump, estableció cuatro categorías distintas de objetivos que serían atacados si las fuerzas estadounidenses bombardeaban las centrales eléctricas iraníes.
La primera y más inmediata respuesta sería el cierre total del estrecho de Ormuz, que Irán mantendría sellado a todo el tráfico hasta la reconstrucción de sus centrales eléctricas, un proceso que requeriría meses o años, no semanas.
La segunda categoría incluye todas las centrales eléctricas, la infraestructura energética y las instalaciones de tecnología de la información pertenecientes al régimen israelí, que serían objeto de un amplio ataque coordinado para desmantelar la red eléctrica y la infraestructura digital de la entidad sionista.
La tercera categoría, la más estratégica, apunta a todas las empresas de la región con accionistas estadounidenses.
Esta disposición transforma la guerra, de una confrontación entre Estados a un ataque directo contra los intereses comerciales estadounidenses presentes en todo el Golfo Pérsico.
La cuarta categoría considera como objetivos legítimos las centrales eléctricas de los países que albergan bases militares estadounidenses.
Infraestructura israelí vulnerable
La infraestructura de generación de energía israelí, que ha sufrido una drástica privatización en la última década, representa un conjunto de objetivos concentrados y expuestos.
La Corporación Eléctrica de Israel opera 13 centrales eléctricas con 42 unidades generadoras y una capacidad instalada de 9474 megavatios, pero la resiliencia del sistema depende en gran medida de un puñado de instalaciones principales.
La central eléctrica de Dalia, cerca del kibutz Kfar Menachem, produce 912 megavatios, aproximadamente el 7% de la demanda total, utilizando tecnología de ciclo combinado.
La central de Eshkol en Ashdod, adquirida por Dalia Energy en 2023, aporta 1606 megavatios adicionales. La central de Dorad, cerca de Ashkelon, añade 840 megavatios.
Estas tres instalaciones privadas representan por sí solas más de un tercio de la capacidad de generación total de Israel, y su concentración geográfica en la llanura costera las hace vulnerables a ataques simultáneos.
La central eléctrica de Orot Rabin es una central de carbón y turbina de gas de ciclo combinado (CCGT) ubicada entre las ciudades de Hadera y Cesarea, a 35 km al sur de Haifa, compuesta por seis unidades de generación térmica y dos unidades de ciclo combinado de un solo eje. La central eléctrica de ciclo combinado de gas (CCGT) puede funcionar con combustible dual: gas natural como combustible principal y, en caso de escasez, también con fuel oil (combustible líquido derivado del petróleo). En los últimos años, se ha producido una conversión gradual del carbón al gas.
El complejo se extiende sobre 140 hectáreas e incluye la planta desalinizadora de Hadera en la parte sur, que abastece de agua a un millón de habitantes, y una serie de depósitos de almacenamiento en el noreste.
Además, será el futuro centro neurálgico del proyecto multimillonario de interconexión del Gran Mar, actualmente en construcción. Este proyecto consiste en el cable submarino de alta tensión más largo del mundo que lo conecta con las redes eléctricas de Chipre y Grecia, financiado en parte por la Unión Europea.
Más allá de la generación de energía, su sector de centros de datos, en rápida expansión, representa un objetivo de alto valor con consecuencias en cascada.
El centro de datos Ofek en Ashdod, anunciado en febrero de 2026, proporcionará 130 megavatios de capacidad de tecnología de la información, con planes de expansión a 200 megavatios, convirtiéndose así en la mayor instalación de este tipo proyectada en los territorios ocupados.
Se alimenta directamente de la central eléctrica adyacente de Eshkol Avshal, creando un nodo de infraestructura concentrado cuya destrucción interrumpiría no solo el suministro eléctrico, sino también los servicios de computación en la nube, las transacciones financieras y las operaciones generales del régimen.
Un segundo proyecto importante en la central eléctrica IPM en Beer Tuvia, con 40 megavatios de capacidad de TI, representa una vulnerabilidad similar.
La ambición israelí de convertirse en un centro regional de datos, con el apoyo de cables de fibra óptica submarinos hacia Europa, ha creado una concentración de infraestructura digital que sería extraordinariamente difícil de defender ante una campaña sostenida de misiles.
Red de accionistas estadounidenses en el Golfo Pérsico
Quizás el aspecto más innovador de la doctrina de represalias de Irán sea su enfoque en los intereses económicos estadounidenses integrados en la infraestructura de los Estados vecinos.
En todo el Golfo Pérsico, una red de participación corporativa y financiera estadounidense vincula los activos críticos de la región con Estados Unidos, transformando las relaciones comerciales en pasivos estratégicos.
La planta de Ras Al-Khair en Arabia Saudí, una de las mayores centrales eléctricas y desalinizadoras integradas del mundo, cuenta con una participación significativa de empresas de ingeniería estadounidenses, como General Electric y Fluor Corporation, y con instituciones financieras estadounidenses que poseen participaciones sustanciales en las empresas del proyecto.
El complejo de Shuaiba, en la costa del mar Rojo, presenta un perfil similar. Si ambas instalaciones fueran atacadas, no solo se vería afectado el suministro de electricidad y agua de Arabia Saudí, sino también las carteras de los inversores estadounidenses que han considerado la infraestructura del Golfo Pérsico como una clase de activo estable a largo plazo.
Los Emiratos Árabes Unidos albergan dos instalaciones de excepcional importancia estratégica. La central nuclear de Barakah, la primera central nuclear comercial del mundo árabe, suministra aproximadamente el 25 % de la electricidad de los Emiratos Árabes Unidos a través de sus cuatro reactores.
Westinghouse Electric Company, una importante empresa estadounidense de ingeniería nuclear, proporcionó el diseño del reactor y el apoyo técnico.
La planta desalinizadora de Taweelah, la mayor instalación de ósmosis inversa del mundo, produce 909 000 metros cúbicos de agua al día, suficiente para más de 2 millones de personas.
Su consorcio operador incluye fondos de inversión estadounidenses como BlackRock y Global Infrastructure Partners.
Un ataque contra Taweelah no solo privaría a millones de personas de agua potable, sino que también afectaría directamente a las carteras de los inversores institucionales estadounidenses que poseen participaciones en la planta.
El complejo Al-Zour de Kuwait, una enorme instalación integrada de energía y agua, fue financiado en parte por instituciones financieras estadounidenses, como JPMorgan Chase y Citigroup. Los fondos de inversión estadounidenses poseen participaciones minoritarias a través de vehículos de inversión en infraestructura.
La planta de Umm Al Houl en Catar, que combina 2520 megavatios de generación eléctrica con una capacidad de desalinización de 600 000 metros cúbicos diarios, involucra a empresas estadounidenses de servicios petroleros y gasísticos, como Halliburton y Schlumberger, y fondos de inversión estadounidenses mantienen posiciones en valores relacionados con CatarEnergy.
La planta de Al-Dur en Baréin, con su central eléctrica de 1234 megavatios y una capacidad de desalinización de 218 000 metros cúbicos diarios, fue financiada por Goldman Sachs y Morgan Stanley.
Las centrales térmicas de Aqaba y Al-Samra en Jordania han involucrado a las contratistas estadounidenses Bechtel y KBR.
Este patrón se repite en toda la región: la infraestructura crítica de la que dependen los Estados del Golfo Pérsico para obtener electricidad, agua y conectividad digital ha sido financiada, construida y parcialmente propiedad de corporaciones e instituciones financieras estadounidenses.
La doctrina de represalias de Irán apunta explícitamente a esta interdependencia, convirtiendo la integración económica estadounidense en una vulnerabilidad en lugar de una fuente de fortaleza.
La dimensión de la desalinización
Uno de los elementos potencialmente más devastadores de la represalia iraní sería el ataque a las plantas desalinizadoras del Golfo Pérsico.
El suministro de agua dulce de la región depende casi por completo de la desalinización, y las instalaciones que la producen se encuentran entre los componentes más sensibles y menos resilientes de la infraestructura del Golfo Pérsico.
La planta de Taweelah en los Emiratos Árabes Unidos, la planta de Ras Al-Khair en Arabia Saudí, el complejo de Al-Zour en Kuwait, la planta de Umm Al Houl en Catar y la planta de Al-Dur en Baréin abastecen en conjunto la mayor parte del agua dulce para una población de más de 50 millones de personas.
La planta desalinizadora de Taweelah, ubicada en los Emiratos Árabes Unidos, es, según se informa, la mayor planta de ósmosis inversa en operación en el mundo actualmente, con una capacidad de 909 000 m³/día.
A diferencia de las centrales eléctricas, que en teoría pueden repararse o desviarse mediante interconexiones a la red, las plantas desalinizadoras no tienen sustitutos.
La destrucción de incluso una sola planta desalinizadora importante provocaría una crisis humanitaria en cuestión de días, y el ataque simultáneo a múltiples instalaciones desbordaría cualquier respuesta de emergencia imaginable.
La advertencia de Irán mencionaba explícitamente las plantas desalinizadoras como objetivos legítimos en represalia por los ataques a la infraestructura energética iraní, reconociendo que la vulnerabilidad del suministro de agua dulce del Golfo Pérsico representa una asimetría estratégica que favorece al defensor.
Cierre del Estrecho de Ormuz
El elemento más inmediato y con mayores consecuencias económicas de la represalia iraní sería el cierre total del estrecho de Ormuz.
Desde que comenzó la agresión el 28 de febrero, Irán ha mantenido un “control inteligente” sobre la vía marítima, permitiendo el paso únicamente a embarcaciones no afiliadas a la coalición estadounidense-israelí ni a sus aliados.
Un cierre total paralizaría aproximadamente el 20% del petróleo comercializado a nivel mundial que transita diariamente por el estrecho, provocando una crisis en los precios de la energía que se extendería por los mercados globales en cuestión de horas.
Las consecuencias económicas recaerían desproporcionadamente sobre los Estados del Golfo Pérsico, que dependen del estrecho para sus exportaciones de petróleo, y sobre las economías estadounidense y europea, que dependen del suministro energético del Golfo Pérsico.
La advertencia de Irán especificaba que el estrecho permanecería cerrado hasta la reconstrucción de sus centrales eléctricas destruidas, un plazo que se mediría en meses o incluso años, no en semanas.
Este elemento de la doctrina de represalia transforma un ataque militar táctico en un arma económica estratégica con implicaciones globales.
Retirada estadounidense: Una decisión calculada
La secuencia de eventos del 22 al 24 de marzo demuestra que la postura disuasoria de Irán logró su objetivo.
La amenaza de Trump de “aniquilar” las centrales eléctricas iraníes, emitida el 22 de marzo, fue respondida en cuestión de horas por la detallada matriz de represalias del Cuartel General Central de Jatam al-Anbiya.
Para el 24 de marzo, el presidente estadounidense había retirado su ultimátum, alegando que “conversaciones muy buenas y productivas” con Irán habían dado lugar a un aplazamiento de cinco días.
Funcionarios iraníes rechazaron de inmediato esta afirmación. El presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, declaró categóricamente que no se habían llevado a cabo negociaciones, calificando las declaraciones estadounidenses de “noticias falsas” destinadas a manipular los mercados petroleros. El Ministerio de Exteriores de Irán también desestimó categóricamente la afirmación del presidente estadounidense.
Este patrón revela una dinámica recurrente. Cuando Trump afirmó desconocer los ataques israelíes contra la infraestructura energética iraní durante la tercera semana de la guerra, la represalia iraní contra instalaciones vinculadas a Estados Unidos en Catar, Arabia Saudí, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos no se hizo esperar.
La retirada estadounidense del ultimátum del 22 de marzo sugiere que se consideró que los costos de atacar las centrales eléctricas iraníes —la destrucción de los intereses comerciales estadounidenses en toda la región, el colapso del suministro de agua dulce del Golfo Pérsico y el cierre del estrecho de Ormuz— superaban cualquier beneficio potencial.
Implicaciones estratégicas
La doctrina de represalias de Irán representa una sofisticada evolución en la guerra asimétrica, que aprovecha la interdependencia económica como multiplicador de fuerza.
Al atacar no solo la infraestructura israelí, sino también los activos estadounidenses ubicados en los Estados del Golfo Pérsico, Teherán ha creado un elemento disuasorio que no puede contrarrestarse únicamente por medios militares.
Los Estados del Golfo Pérsico que albergan bases estadounidenses y accionistas estadounidenses se encuentran ahora como objetivos potenciales en una guerra innecesaria que no eligieron, y su infraestructura crítica se ha transformado en una herramienta de presión contra Estados Unidos.
Para Estados Unidos, la vulnerabilidad es igualmente profunda. La red de intereses corporativos y financieros estadounidenses en el Golfo Pérsico, otrora celebrada como fuente de influencia regional, se ha convertido en una desventaja estratégica.
Los fondos de inversión, las empresas de ingeniería y las instituciones financieras cuyas carteras incluyen infraestructura del Golfo Pérsico se enfrentan ahora a la posibilidad de pérdidas catastróficas en una guerra que no pueden gestionar ni controlar.
La retirada estadounidense del ultimátum del 22 de marzo sugiere que Washington reconoce esta vulnerabilidad, aunque no pueda admitirla públicamente.
Al entrar la guerra en su quinta semana, el mapa de infraestructuras de la región se ha convertido en un campo de batalla que los planificadores militares apenas comienzan a comprender.
La doctrina de represalias de Irán, articulada con precisión y demostrada mediante ataques previos, ha establecido una nueva realidad: cualquier ataque contra la infraestructura energética iraní recibirá una respuesta que no solo afectará la red eléctrica de Israel, sino también los cimientos económicos del poder hegemónico estadounidense en el Golfo Pérsico.
La amenaza no es teórica, como advierten los expertos. Los objetivos están identificados, los sistemas están en marcha y la única incógnita es si Washington intensificará la escalada.