Las crónicas del Armagedón 2015-2024
Autor: Scott Ritter
Categoría: Estudios militares
Editorial: Lola Books
Págs: 231
En el momento de escribir estas líneas, el mundo se está enfrentando a la inminente amenaza de una guerra nuclear. La principal perspectiva que Scott Ritter comparte en esta obra es que las armas nucleares sólo "crean la impresión de seguridad". Debido al cambio en la postura nuclear de Estados Unidos, que ha pasado de la disuasión a la utilización, en el futuro se dará un escenario en el que hará uso de sus armas nucleares. Y entonces se irá la luz. 72 minutos. Eso es todo lo que se tarda en acabar con el mundo tal y como lo conocemos. Eso es menos tiempo que el que dura la mayoría de las películas del cine de nuestra localidad. La mayoría de las personas no podría conducir a la tienda de bricolaje de su localidad para comprar los materiales necesarios para llevar a cabo las pequeñas reparaciones caseras que suelen ser hechas en los fines de semana. ¿Pasear a los perros? ¿Jugar con los niños? Olvídese de ello. 72 minutos. Después, todo aquello por lo que usted creía que merecía la pena vivir estaría muerto. ¿Y si usted sobreviviera? Una cita de Nikita Jrushchov dice: "Los supervivientes tendrían envidia de los muertos".
“Un milisegundo antes de la medianoche. No nos queda más tiempo. Se acabó. Estamos en una autopista hacia el infierno y si no cambiamos las políticas adoptadas por EE.UU. y por el resto de potencias nucleares nuestro destino está marcado.”
He de confesar que cuando Scott Ritter me dijo estas palabras, que se encuentran recogidas más abajo en el vídeo de la entrevista que le realicé, sentí un escalofrío de miedo. La entrevista, fechada el 9 de diciembre de 2025, se la hice con motivo de la publicación en español y en alemán de su último libro Autopista hacia el infierno. Crónicas del Armagedón 2015-2024.
En la cita, Ritter se refiere al Reloj del Fin del Mundo, un reloj metafórico creado por el Boletín de Científicos Atómicos. Este reloj refleja la distancia a la que, según los científicos, nos encontramos de un Armagedón nuclear y juega un papel importante en el libro. Si los científicos colocan el reloj en la medianoche es que el mundo se acaba. Según Ritter, un milisegundo es lo que nos aleja del Armagedón.
El libro es una obra magnífica. En él se recoge la experiencia de Ritter como exoficial de inteligencia norteamericano e inspector de armas. El libro es una reflexión sustentada en el análisis de los sistemas armamentísticos actuales. Ritter enumera los repetidos incumplimientos y los permanentes abandonos unilaterales de los tratados armamentísticos por parte de los Estados Unidos. Esto ha llevado al mundo al borde de la tragedia. El último capítulo de esta falta de compromiso con la paz por parte de los Estados Unidos se está viviendo en estos momentos en la Operación Militar Especial en Ucrania, la cual, tal y como Ritter recoge en Autopista hacia el infierno, es el producto de la expansión de la OTAN hacia Rusia y de la falta de consideración por parte de los Estados Unidos de las legítimas exigencias de seguridad rusas.
Desde que Ritter condenara la invasión de Irak por parte de los Estados Unidos y de sus aliados, el autor se ha convertido en el blanco de todo tipo de ataques por parte del estado profundo norteamericano. La historia ya ha demostrado que, tal y como Ritter defendió públicamente, Irak no poseía armas de destrucción masiva y que por tanto la invasión de ese país se produjo a partir de mentiras deliberadas por parte del complejo militar-industrial norteamericano. En mi opinión, la historia también acabará por reconocer que lo que Ritter señala en Autopista hacia el infierno es una verdad histórica, la provocación de una nueva guerra por parte de Estados Unidos para atacar la soberanía y el bienestar de, en este caso, Rusia, un actor que junto con China ya ha desbancado a los Estados Unidos como única superpotencia mundial.
Perfil del autor
SCOTT RITTER es un exoficial de los servicios secretos del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos. Durante sus más de veinte años de carrera, fue responsable, entre otras cosas, de la aplicación de los acuerdos de control de armamento en la antigua Unión Soviética. De 1991 a 1998 fue inspector jefe de armas de las Naciones Unidas en Irak.