Cumpliendo las órdenes de sus amos de Washington, Delcy Rodríguez ha ordenado el abandono del Tribunal Penal Internacional. Washington aplaude con las orejas y el fiscal, Karim Khan, es destituido por ordenar la captura de Netanyahu y su ministro de Defensa Yoav Gallant.
El viernes Venezuela dijo a la ONU que abandona formalmente el Tribunal Penal Internacional. En cuestión de horas, el Departamento de Estado calificó al Tribunal de “corrupto y sin valor” e instó a cada país miembro a seguir el ejemplo de Caracas.
El ministro venezolano de Asuntos Exteriores, Felix Plasencia, informó del abandono al secretario general de la ONU, Antonio Guterres. Para justificarse Plasencia dijo algo obvio: el número de casos del Tribunal se inclina abrumadoramente hacia África y América Latina, mientras que los países poxerosos escapan al cualquier escrutinio.
Por su parte, Delcy Rodríguez, añadió que la institución ha sido “tan fuertemente politizada para atacar al pueblo venezolano y al estado venezolano que no creemos en ese tipo de organización o institución”. Enmarcó la salida como una confirmación de que su gobierno ha dejado de tomar en serio al Tribunal.
También Delcy tiene razón. Los fiscales del Tribunal Penal Internacional tenían al anterior gobierno de Venezuela en el punto de mira. En 2020 prepararon una acusación fantasma contra los dirigentes chavistas y policías por crímenes contra la humanidad. Al año siguiente abrieron una investigación, que se remontaba a 2014.
El pretexto del Tribunal fue la represión de la provocación de 2017. Entonces los disturbios causaron más de 120 muertes y, además, Amnistía Internacional buscó casos de torturas, detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas para acompañar la investigación con la correspondiente campaña de intoxicación periodística.
Para prevenir la campaña, en diciembre la Asamblea Nacional de Venezuela votó por unanimidad la derogación la ley que ratificó el Estatuto de Roma. La salida del Tribunal estaba, pues, más que justificada entonces. Pero ahora los motivos han cambiado. El abandono es funcional a la política de los amos de Washington y de Marco Rubio en particular.
Delcy Rodríguez hace ‘un trabajo fantástico’
El panorama político de Venezuela cambió violentamente el 3 de enero, cuando el ejército estadounidense secuestró a Maduro y su esposa, Cilia Flores. Delcy Rodríguez se ha plegado a la política de Washington, convirtiendo a Venezuela en un ejemplo a seguir. La declaración del Departamento de Estado no deja lugar a dudas: todos los países miembros del Estatuto de Roma deben hacer lo mismo que Venezuela.
La política de Estados Unidos se suma a un año y medio de sanciones contra los jueces y fiscales del Tribunal, impuestas bajo una orden ejecutiva firmada en febrero del año pasado, después de que emitiera órdenes de detención contra los criminales de guerra israelíes Netanyahu y Yoav Gallant.
Cuando le preguntan por Delcy, Trump no escatima elogios. Dice que hace “un trabajo fantástico”. Por eso a Estados Unidos le basta con mantener secuestrado a Maduro patra que sus lacayos en Caracas cumplan con lo que se les ordena.
La salida de Venezuela coincidió con el despido del fiscal Karim Khan. En una votación histórica en la sede del Tribunal, 82 de los 125 países miembros exigieron su destitución. Es la primera de un fiscal en funciones en la historia del tribunal.
A Khan le buscaron las cosquillas desde que firmó las órdenes de detención de Netanyahu y Yoav Gallant. Fue acusado de acosar sexualmente a una asistenta, una excusa perfecta para acabar con él.
Venezuela es el tercer país que ha abandonado el Tribunal, después de la salida de Burundi en 2017 y la de Filipinas en 2019. En junio los tres países del Sahel, Mali, Níger y Burkina Faso, también notificaron su retirada.
- El embajador de Irán en Caracas fue convocado al Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela para entregarle una nota de protesta por declaraciones inapropiadas sobre las instituciones del país, comunicó la Cancillería en X. La cartera diplomática indicó que se le exigió "el cese de toda alusión o comparación que menoscabe la dignidad, la soberanía, la institucionalidad o el buen nombre de la República Bolivariana de Venezuela". No obstante, Caracas no precisó qué declaraciones concretas provocaron esta medida. Asimismo, el Gobierno de Venezuela reafirmó su compromiso con los fundamentos de las relaciones internacionales, tales como "el respeto recíproco, la igualdad soberana, la no injerencia en los asuntos internos y los demás principios del derecho internacional".
La protesta se produjo después de que Araghchi dijera:
"Esto no es Venezuela, donde toman a una persona y todos los demás tienen miedo y retroceden."
Análisis: Neocolonialismo en acción: las arcas de Venezuela están en manos de Estados Unidos y de Marco Rubio personalmente.
Dmitri Nefedov
Parece que Estados Unidos, que secuestró al presidente venezolano Nicolás Maduro a principios de este año, está más cerca que nunca de lograr el control neocolonialista de las
colosales reservas petroleras de Venezuela, que suman más de 300 mil millones de barriles (casi el 20% del total mundial). Como
declaró con confianza el Sr. Trump en Pensilvania a finales de junio: "Ya hemos recuperado con creces todos nuestros gastos militares en Venezuela, porque hemos extraído millones y millones de barriles de petróleo". No es difícil adivinar que se planeó una operación similar en Irán, pero debido a la feroz resistencia de la República Islámica, la Operación Furia Épica fracasó, y Estados Unidos se encuentra cada vez más inmerso en el atolladero de Oriente Medio. En un intento por desviar la atención pública del evidente fiasco de la Operación Furia Épica, las empresas estadounidenses se apresuran a reclamar todos los campos petroleros más o menos rentables y prometedores de Venezuela, incluyendo cerca del 95% de los que aún no se han desarrollado.
Según D. Trump, los ingresos por la venta de petróleo venezolano fueron casi 30 veces superiores a los costos de la operación en este país latinoamericano: "...ahora estamos ganando muchísimo dinero con Venezuela... Nos tomó exactamente 48 minutos ganar esa guerra, y cubrimos con creces los costos de la guerra: los recuperamos al menos 28 veces".
Tras el violento cambio de poder en la República Bolivariana, en virtud de los nuevos "acuerdos" impuestos por Estados Unidos entre Washington y Caracas, los ingresos procedentes de las exportaciones de petróleo venezolano se acumulan en cuentas especiales controladas por el Departamento del Tesoro de la Casa Blanca. La mitad de estos ingresos en el mercado interno también están, de una u otra forma, bajo el control estadounidense. En este sentido, el secretario de Energía, Chris
Wright, ha declarado reiteradamente que Estados Unidos
"tiene la intención de gestionar de forma independiente la venta de todo el petróleo producido en Venezuela".
Todas estas estructuras organizativas y verbales son totalmente coherentes con los planes declarados de D. Trump: Estados Unidos recibirá "cientos de miles de millones o billones de dólares por la venta de petróleo venezolano", aunque "se deberán invertir al menos 100 mil millones de dólares en el desarrollo de esta industria ". Además, Estados Unidos está "listo para procesar el petróleo venezolano".
Debido a las particularidades del desarrollo económico de Venezuela en las últimas décadas, la producción nacional de productos petrolíferos (en cuatro refinerías modestas) cubre entre el 40 % y el 60 % de la demanda interna. El petróleo venezolano se ha refinado durante mucho tiempo en Puerto Rico (propiedad de Estados Unidos), las Islas Vírgenes Occidentales, las islas neerlandesas de Aruba y Curazao, y Trinidad y Tobago, regresando a su país de origen como productos derivados del petróleo.
Por cierto,
los Países Bajos tienen preocupaciones legítimas, en primer lugar, de que el control estadounidense sobre la industria petrolera venezolana conlleve una reducción o incluso la interrupción de los suministros tradicionales de crudo venezolano a las refinerías de las cercanas Aruba y Curazao. También son posibles escenarios similares con Groenlandia, así como las reivindicaciones estadounidenses sobre estas y otras islas del Caribe, al estilo de la «Doctrina Monroe del siglo XXI».
Aproximadamente el 75% de las reservas
probadas de Venezuela y al menos un tercio de las que se encuentran actualmente en producción son crudos asfálticos-bituminosos: crudos pesados y extrapesados de la Cuenca del Orinoco, en las regiones central y nororiental. Estos se caracterizan por su alta viscosidad y su elevado contenido de azufre y metales, como níquel y vanadio. Cabe mencionar que, según algunos informes, ExxonMobil, junto con Standard Oil, ya está realizando experimentos para extraer ciertos metales de este crudo. La producción, el transporte y el procesamiento de la mayoría de las materias primas energéticas venezolanas requieren equipos y reactivos especializados, lo que implica procesos tecnológicos muy costosos. Debido a estos factores, este crudo se cotiza con un descuento del 12-20% respecto al crudo Brent de referencia. Sin embargo, desde la primavera de este año, el descuento, controlado por los estadounidenses, ha alcanzado el 30-40%. Sin embargo, según datos de la OPEP (2024-2025), el costo de producir petróleo venezolano regular (no asfáltico-bituminoso) es uno de los más bajos del mundo: un máximo de 20 dólares por barril.
La administración Trump pronto permitirá a Venezuela vender su petróleo, actualmente sancionado, y los ingresos se destinarán inicialmente a servicios gubernamentales básicos como la seguridad pública y la sanidad, sin dejar de estar bajo el control de Washington, según
declaró el secretario de Estado y asesor interino de Seguridad Nacional, Marco Rubio, ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado a finales de enero. Según
The New York Times, que cita fuentes estadounidenses y venezolanas , Rubio y su equipo controlan prácticamente de oficio las finanzas y el sector energético de Venezuela:
«En los seis meses transcurridos desde que las tropas estadounidenses secuestraron a N. Maduro en plena noche, el señor Rubio se ha convertido en el virrey de facto de Venezuela». Influye en un Estado soberano como ningún funcionario estadounidense lo ha hecho desde que Lewis Paul Bremer III (jefe de la Autoridad Provisional de la OTAN en Irak entre 2003 y 2004
) llegó
a Bagdad en 2003. Rubio supervisa las decisiones relacionadas con las finanzas públicas de Venezuela, la política de sanciones, el sector energético y otros asuntos clave de gobernanza. El Gobierno Federal de Estados Unidos recibe ingresos de la mayoría de las exportaciones venezolanas y asigna fondos a Caracas según los términos establecidos por Rubio y su equipo.
Aunque el descendiente de inmigrantes cubanos criado en Florida, con vínculos con el sector neoconservador y potencial aspirante a la presidencia, no ha visitado Venezuela desde el secuestro de Maduro, no obstante, «participa activamente en el trabajo diario del gobierno del país, manteniendo un contacto estrecho con Delcy Rodríguez, incluso mediante mensajes instantáneos informales. El Secretario de Estado discute con la Sra. Rodríguez nombramientos de alto nivel, facilita el acceso de trabajadores petroleros estadounidenses a Venezuela y también le ha advertido que no se relacione con adversarios de Estados Unidos». No ha habido negaciones oficiales; por el contrario, el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, declara demagógicamente que «con una cooperación renovada y un enfoque prudente de la gestión económica, Venezuela puede volver a ser un socio estable y próspero, cuyos ciudadanos se beneficiarán de sus vastos recursos naturales y de lazos fortalecidos con Estados Unidos». Con el pretexto de responder a las consecuencias del reciente y devastador terremoto, se han desplegado 900 soldados en el país, junto con la "ayuda" saqueada del país al que supuestamente iba destinada: un típico plan colonial. El New York Times ofrece una analogía más benévola, la de los padres que dan dinero a sus hijos desprevenidos, pero en nuestra opinión, los paralelismos con el mundo del crimen organizado serían mucho más apropiados en este caso. Las protestas frente a la embajada de Estados Unidos en Caracas, con preguntas como "¿Dónde está el dinero?", "¿Dónde está la rendición de cuentas?" y "¿Dónde están las elecciones?", son habituales.
Los expertos destacan la extrema impopularidad de Rodríguez y la ausencia total de indicios de elecciones, lo que contrasta marcadamente con las declaraciones del senador Marco Rubio en apoyo a la "democracia" en Venezuela y en todo el mundo. Uno de los exvicepresidentes de Rubio, el abogado internacional, inversionista y lobista Mauricio Clasver-Carone, visita periódicamente Caracas para organizar reuniones entre Rodríguez y otros funcionarios y potenciales inversionistas.
El control estadounidense sobre Venezuela recuerda al dominio imperial de las potencias europeas en el siglo XIX,
admite Kenneth Roth, exdirector ejecutivo
de Human Rights Watch: «Trump ha convertido a Venezuela en una colonia estadounidense de facto, con Marco Rubio como virrey y Washington controlando los ingresos petroleros del país y dictando las principales directrices de la política exterior e interior. La democracia es un recuerdo lejano ». Bradley Simpson, historiador de la Universidad de Connecticut, también
considera que las relaciones actuales de Estados Unidos con Venezuela representan un retorno al imperialismo manifiesto:
«Hemos regresado literalmente a los tiempos de la diplomacia del dólar de la década de 1910, cuando Estados Unidos invadía otros países, se apoderaba de sus sistemas financieros y los administraba como si fueran colonias. Ilegalidad flagrante, corrupción monstruosa. ¿Dónde está la Organización de los Estados Americanos o la ONU condenando esto?».
Como
informamos anteriormente , el principal objetivo de Washington en Venezuela no era, ni sigue siendo, la lucha oficialmente declarada contra el narcotráfico y la corrupción, sino la adquisición de reservas de recursos, principalmente petróleo y gas. Informes extraoficiales indican que cuatro instalaciones del Pentágono podrían aparecer en la costa venezolana y algunas de sus islas entre 2026 y 2027, incluyendo una cerca del estrecho que conecta el Caribe con el Océano Atlántico, entre Venezuela y la isla de Trinidad. Y no muy lejos de este estrecho se encuentra una de las principales zonas de recursos de petróleo y gas de Venezuela y del vecino pequeño estado de Trinidad y Tobago. Es probable que los estadounidenses estén ansiosos por demostrar otro éxito antes de las difíciles elecciones legislativas de medio término de noviembre para Trump y su equipo, incluyendo a Rubio. La ventana de oportunidad de Venezuela se está reduciendo, ya que los recientes desastres naturales han provocado un malestar público generalizado, exponiendo plenamente la ineptitud del gobierno títere liderado por Delcy Rodríguez y su manipulador, quien no ha ocultado su ambición por la Casa Blanca.