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Noticias de Ceuta: Washington sacrifica a su aliado en el Estrecho de Gibraltar mientras el Pentágono admite su impotencia en Ormuz

Noticias de Ceuta: Washington sacrifica a su aliado en el Estrecho de Gibraltar mientras el Pentágono admite su impotencia en Ormuz
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Por Administrator
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directorelespiadigitales/8/8/23
jueves 06 de agosto de 2026, 22:00h
La crisis migratoria de Ceuta, la guerra estratégicamente perdida contra Irán, la escalada en Ucrania y la ofensiva sionista en América Latina son cuatro caras de un mismo fenómeno: el fin de la hegemonía unipolar y el nacimiento de un orden multipolar donde los nodos estratégicos y los pueblos que resistan marcarán el ritmo del actual reparto de las cartas de la historia.
José Luis Preciado
La instrumentalización de 60.000 seres humanos como munición geopolítica en el Estrecho de Gibraltar no es un incidente aislado, sino la evidencia más cruda de que el imperio global angloestadounidense, en su agonía, está dispuesto a sacrificar la soberanía de sus propios aliados para mantener el control de los puntos neurálgicos del comercio mundial. El geoestratega Dennis Small ha señalado cómo la avalancha de migrantes marroquíes hacia Ceuta, orquestada con la complicidad de Rabat y el respaldo explícito de Washington y Tel Aviv, persigue tres objetivos: castigar a España por reconocer Palestina y denunciar el genocidio en Gaza, forzar la entrega de los enclaves de Ceuta y Melilla a Marruecos como pago por su adhesión a los Acuerdos de Abraham, y, en última instancia, establecer el control británico pleno sobre el Estrecho de Gibraltar, una de las arterias marítimas más vitales del planeta. Lo que The New York Times documentó como una «frontera abierta y sin custodia» no fue un fallo de seguridad, sino una operación de bandera falsa, como los propios migrantes confesaron al relatar que agentes marroquíes les instaban a «venir a España». La pregunta de «cui bono» (a quién beneficia esto) encuentra su respuesta en los pasillos del poder de Washington, Jerusalén y Londres, donde los neoconservadores del American Enterprise Institute, como Michael Rubin y Mario Díaz-Balart, han presionado abiertamente para que Estados Unidos reconozca los enclaves como «territorio marroquí ocupado», en un guión que el analista marroquí Amine Ayoub describió en abril como la forma en que Israel puede «ayudar a Marruecos a recuperar su norte» a través de «los corredores de Washington donde la influencia israelí es considerable». La situación actual guarda un inquietante paralelismo con los «cañones de agosto» de 1914, cuando una chispa en los Balcanes desató una guerra que nadie quería pero que nadie pudo detener. Hoy, los teatros de guerra se multiplican y convergen, y cada incidente —un dron en Kiev, un barco en Damieta, una avalancha de migrantes en Ceuta— puede ser la mecha que encienda la pólvora de un conflicto global directo.
La naturaleza híbrida de esta operación quedó confirmada cuando la Guardia Civil española detectó, mediante su sistema de videovigilancia de última generación, la presencia de agentes del servicio de inteligencia marroquí entre los migrantes que irrumpieron en Ceuta. Según fuentes del Estado Mayor del instituto armado consultadas por el diario El Español, estos individuos fueron localizados durante un monitoreo en tiempo real que utiliza un avanzado sistema de vigilancia con reconocimiento facial basado en inteligencia artificial, y su presencia no constituye un evento aislado, sino un fenómeno que la Guardia Civil afirma haber detectado en episodios previos de presión migratoria sobre Ceuta y Melilla. Los agentes de inteligencia marroquíes, mezclados entre los miles de jóvenes que cruzaban la frontera, tenían como propósito observar la respuesta operativa de las fuerzas de seguridad y seguir los acontecimientos sobre el terreno, evaluando la capacidad de reacción de las autoridades españolas para futuras acciones, en lo que las fuentes españolas califican como una operación típica de guerra híbrida que no podría haberse llevado a cabo sin la participación del servicio que opera en Marruecos. Esta infiltración no solo confirma el carácter orquestado de la crisis, sino que también sirve para racionalizar la necesidad de una vigilancia tecnológica intensiva y en tiempo real, promoviendo el uso de sistemas biométricos que el gobierno de Trump ha impulsado agresivamente desde su primera administración. La conexión entre Marruecos e Israel en materia de inteligencia y cooperación militar está ampliamente documentada: desde el acuerdo de defensa de 2021 que abrió la puerta al intercambio de inteligencia y ejercicios conjuntos, hasta el fortalecimiento de los lazos en ciberseguridad e inteligencia en 2023, y la colaboración en sistemas de inteligencia militar acordada en agosto de 2024, todos estos pasos han ido tejiendo una red que ahora se manifiesta en la frontera de Ceuta, donde la inteligencia marroquí actúa como brazo ejecutor de una estrategia diseñada en Washington y Jerusalén.
El juego de guerra que The Economist publicó en marzo de 2026, apenas un mes después del cierre del Estrecho de Ormuz, revela la obsesión geopolítica británica por estos puntos de estrangulamiento. La revista londinense, citando al almirante victoriano Sir Jacky Fisher, recordó que «cinco llaves estratégicas cierran el mundo»: Singapur, Ciudad del Cabo, Alejandría, Gibraltar y Dover, a los que hoy hay que añadir «la pequeña isla de Ormuz y el estrecho que lleva su nombre». El análisis de The Economist modeló cómo los cierres de estos pasos afectarían el comercio mundial y concluyó que «el peor escenario, donde todos los estrechos desde Malaca hasta Australia estén cerrados, afectaría al 26%» del comercio marítimo, mientras que «para la Unión Europea, el cierre combinado de Gibraltar y Suez sería catastrófico, afectando quizás al 40% de su comercio marítimo, con un 26% completamente bloqueado». Este ejercicio académico no era inocente: Londres, a través de su revista más prestigiosa, estaba cartografiando los puntos exactos donde su imperio financiero podía asestar golpes letales a sus rivales y a sus propios aliados, como España, en una estrategia de «desintegración controlada» de la economía mundial que, según Dennis Small, forma parte de la política maltusiana del Consejo de Relaciones Exteriores desde los años ochenta. La crisis de Ceuta no es un hecho aislado: es la ejecución de un plan trazado meses antes por la inteligencia británica, que identifica los puntos de estrangulamiento del comercio mundial y diseña escenarios para su cierre. Como señala Small, «para entender lo que ocurrió el 30 y 31 de julio en Ceuta, hay que mirar lo que la revista Economist de Londres publicó el 26 y 27 de marzo, meses antes». La causa de lo que ocurrió empieza meses antes, en los laboratorios de guerra económica británicos. La crisis de Ceuta, con agentes de inteligencia marroquíes infiltrando la oleada migratoria, es la materialización de ese plan: utilizar 60.000 seres humanos como ariete para forzar la cesión de los enclaves y asegurar el control británico del estrecho.
Mientras el Estrecho de Gibraltar se convierte en el nuevo frente de una guerra híbrida global, el Estrecho de Ormuz asiste al colapso de la supremacía naval estadounidense. Un informe del American Enterprise Institute citado por la analista Elena Panina, revela que el almirante Daryl Coode, jefe de operaciones navales de Estados Unidos, admitió ante el Senado que «proporcionar servicios de escolta de buques a través del Estrecho de Ormuz excederá la capacidad de la Armada para llevar a cabo eficazmente esta tarea». Esta confesión, que los analistas Mackenzie Eaglen y Nicholas Carl califican como el límite del modelo de control global estadounidense, certifica lo que Irán ha demostrado en el campo de batalla: minas baratas, misiles costeros y drones pueden obligar a la flota más poderosa del mundo a gastar activos multimillonarios en una guerra de desgaste que Washington ya no puede sostener. El portaaviones USS Abraham Lincoln, con más de 200 días sin escala, no es un símbolo de poder sino de agotamiento, y el Pentágono, según el ex diplomático Alastair Crooke, está presionando a Trump para que suspenda una guerra que ha consumido sus reservas de interceptores antiaéreos y misiles de ataque, dejando a Estados Unidos «en fuga» ante una Irán que se ha negado rotundamente a negociar. El freno a la más reciente amenaza de ataque de Trump no fue casual: Mohammed bin Salman de Arabia Saudita y otros líderes del Golfo llamaron a Trump para pedirle que no atacara, ante el temor de que Irán respondiera desatando ataques contra objetivos en sus propios territorios, que en mayor o menor grado han participado en la ofensiva contra Teherán. A esto se sumaron las crecientes presiones por los problemas de suministro de armamento y municiones de Estados Unidos, así como la oposición política interna. The Economist, en su modelado, había advertido que «el 6% del comercio marítimo se ve afectado por el cierre de Ormuz», pero lo que no previeron fue que la resistencia iraní haría insostenible incluso ese porcentaje para la economía estadounidense, mientras la infiltración de inteligencia marroquí en Ceuta demostraba que el otro extremo del Mediterráneo también está en disputa.
En el frente europeo, la guerra en Ucrania se intensifica con pasos cualitativos que la acercan a una confrontación directa con la OTAN. El 26 de julio, Rusia informó que había atacado una fábrica de producción de drones en Kiev, propiedad de una compañía estadounidense, cumpliendo con su advertencia del 15 de abril de que las 21 fábricas en 12 países europeos que producen drones para Ucrania serían consideradas blancos militares legítimos. Paralelamente, Rusia ha aplicado una serie de ataques que, sin tomar control de Odesa, han cerrado la posibilidad de que Ucrania siga exportando e importando en los tres puertos clave de la región, lo que impide la exportación de granos y la importación de pertrechos militares fundamentales desde Rumanía, aplicando una presión estratégica creciente sobre Kiev. Zelenski, por su parte, urgue obtener acceso al sistema Starlink de Elon Musk sobre territorio ruso, lo que le permitiría realizar ataques de precisión con inteligencia artificial muy adentro de Rusia. Sin embargo, fuentes cercanas al Kremlin han advertido que si se concede a Ucrania ese acceso, Moscú estaría en condiciones de llevar la guerra al espacio, lanzando partículas en órbita que destruirían todo el sistema de satélites de Musk, una capacidad que los rusos han desarrollado pero no han utilizado hasta el momento. Estos dos incidentes —el ataque a la fábrica de drones en Kiev y el ataque al barco estadounidense en Damieta—, pequeños en la escala militar, cobran un sentido estratégico mayor como avance cualitativo de la convergencia de los teatros de guerra de Irán y Ucrania en un solo conflicto global.
El profesor Seyed M. Marandi, de la Universidad de Teherán y exasesor del equipo de negociación nuclear de Irán, explicó en una entrevista que la crisis de Ceuta debe entenderse en el contexto de la disciplina que Washington y Tel Aviv imponen a sus aliados. Marandi señaló que «el momento es muy importante» y que las amenazas de Trump y Netanyahu contra España por sus políticas, junto con las escenas de una operación sistemática y altamente organizada, «muestran que esto no fue algo natural» y que «tuvo mucho que ver con el hecho de que España está persiguiendo políticas diferentes al resto de Europa». El profesor iraní subrayó que Marruecos, bajo el reinado de Mohamed VI, «es un aliado muy cercano del régimen israelí» y que a diferencia de otros países de la región que han tratado de distanciarse, Rabat ha mantenido e incluso intensificado sus relaciones militares con Israel en un momento en que el ejército israelí está llevando a cabo masacres. Marandi destacó que el régimen israelí ha estado buscando la destrucción de Europa, lo que explica la disposición de Washington y Tel Aviv a humillar a España y violar su soberanía. En este contexto, la infiltración de agentes de inteligencia marroquíes entre los migrantes no es un detalle menor, sino la prueba de que el servicio de inteligencia de Rabat, entrenado y equipado con tecnología israelí, actúa como brazo ejecutor de una estrategia diseñada para castigar a los países que se desvían de la ortodoxia imperial.
Pero la debacle de Washington no es solo militar: es también financiera y moral. El analista geofinanciero Antonio Valdez señala que el oro ha vuelto a ser la «única salida» para un sistema fiduciario que se derrumba bajo el peso de una deuda que crece al 8% anual y que ya supera los 40 billones de dólares. Mientras China, siguiendo la estrategia que Alexander Hamilton diseñó para Estados Unidos en 1791, acumula oro físico para protegerse de la deuda y las sanciones del dólar, Washington se ve forzado a considerar la revaluación del metal precioso como la única vía para pagar sus obligaciones sin provocar una depresión global. El divorcio económico entre China y Estados Unidos, acelerado por la guerra, obliga a reciclar los yuanes en oro, y los bancos centrales del mundo, desde Pekín hasta Moscú, han comprado 20.000 toneladas del metal, preparándose para el inevitable reseteo monetario. The Economist, en su afán por cartografiar los riesgos del comercio global, había señalado que «el cierre de Gibraltar obligaría a casi la misma proporción del tráfico marítimo a dar un desvío aún mayor», pero su modelo no contemplaba el desvío financiero que China ya está ejecutando: del dólar al oro, del crédito fiduciario al activo real, de la dependencia de la deuda estadounidense a la autonomía monetaria. El oro no reemplazará al dólar, pero lo obligará a flotar contra él, rompiendo el monopolio que ha permitido a Estados Unidos financiar sus déficits imprimiendo moneda sin límite.
La dimensión moral de este colapso quedó expuesta con crudeza en una mesa redonda celebrada el 31 de julio por EIR, donde Helga Zepp-LaRouche, fundadora del Instituto Schiller, advirtió que «el mundo se dirige hacia la tormenta perfecta» y que, si estas políticas continúan, «todos estaremos pronto en el infierno». Como advirtió Zepp-LaRouche el domingo pasado en una discusión internacional, esta no es una exageración, sino una evaluación fría de la convergencia de los teatros de guerra. Richard Falk, profesor emérito de Princeton, subrayó que la migración forzada no es un fenómeno natural, sino el resultado de un sistema unipolar que destruye la «densidad relativa potencial de población» mediante guerras económicas y militares, mientras que el padre Harry Bury, de 71 años de sacerdocio, denunció que la oligarquía financiera global busca reducir la población de 8.000 a 2.000 millones mediante la guerra, el hambre y las enfermedades, y señaló que la gente ya se ha dado cuenta de que las amenazas al mundo no vienen de Rusia o de China, sino de los multimillonarios y la oligarquía financiera, una política que oligarcas han mencionado abiertamente como el «número sostenible» para el planeta, sin importar los medios para lograrlo. El representante de China, Liu Chang, ofreció el modelo alternativo: un desarrollo que no solo mejore las cifras del PIB, sino que permita a una familia tener luz por la noche, carreteras transitables y un médico disponible, mostrando cómo China ha sacado a 850 millones de personas de la pobreza extrema mediante la inversión en infraestructura productiva, no en especulación financiera. Dennis Small conectó directamente esta crisis con el informe del American Enterprise Institute sobre la debilidad de la Armada estadounidense, señalando que «Irán no necesita cerrar el Estrecho de Ormuz. Es suficiente hacerlo ‘parcialmente'», y que el problema para Estados Unidos no es que sus buques hayan perdido, sino que físicamente no pueden estar en todas partes al mismo tiempo.
En este contexto, la estrategia de «caos controlado» que Jeremy Shapiro propone para el Consejo Europeo de Relaciones Internacionales (ECFR) en su plan para el «mundo después de Ucrania» revela la impotencia europea. Shapiro sugiere un alto el fuego sin tratado de paz, sin solución territorial y sin restauración de relaciones, donde Ucrania se mantenga armada pero no lo suficiente para atacar a Rusia, mientras Occidente se reserva el derecho de evaluar las intenciones de Moscú e imponer sanciones a voluntad. Pero como señala Panina, este plan no ofrece a Rusia ningún incentivo real: ¿para qué darle a Ucrania tiempo para rearmarse mientras Europa mantiene su capacidad de influir en la situación? La propuesta del ECFR no es un proyecto de orden posbélico, sino un intento de congelar una guerra que Occidente ha perdido, aplicando el principio de «ni paz, ni guerra, sino disolver al ejército ruso», mientras The Economist ya ha cartografiado cómo los cierres de los estrechos, incluido Gibraltar, afectarían al 40% del comercio europeo, dejando al continente a merced de los designios de Londres y Washington.
Mientras tanto, la intervención de Trump en las elecciones de Brasil, documentada por Gretchen Small, muestra hasta qué punto Washington está dispuesto a imponer su voluntad en el continente, aunque encuentra resistencias crecientes. Washington ha extendido un estado de emergencia nacional contra Brasil para defender al sionista Jair Bolsonaro y su familia, y ha intentado enviar funcionarios para «examinar la integridad» del proceso electoral, pero el gobierno de Lula da Silva, con el apoyo de los BRICS, ha respondido negando visados y afirmando su soberanía. La presión no se limita a la vía diplomática: Javier Milei, el presidente argentino que se autodenomina «el más sionista del mundo», viajó a Brasil para participar en el lanzamiento de la campaña de Flavio Bolsonaro, un acto que contó incluso con un video de apoyo del propio Benjamín Netanyahu, mientras el gobierno de Gustavo Petro en Colombia ha denunciado la intervención de empresas tecnológicas israelíes como Black Cube en procesos electorales. El caso más revelador de esta ofensiva es Honduras, donde filtraciones de audios verificadas por Drop Site News han demostrado que el presidente Nasry Asfura negoció el indulto de Juan Orlando Hernández —quien cumplía 45 años de prisión en EE.UU. por narcotráfico— a cambio de entregar la soberanía hondureña: bases militares en Roatán, leyes para vigilar redes sociales y quitar el anonimato a los ciudadanos, zonas de desarrollo económico especial para empresas como Palantir, y la colaboración con operadoras telefónicas que tienen decenas de millones de usuarios en América Latina para eliminar el cifrado de extremo a extremo. Este entramado, que incluye instrucciones directas de Israel y la participación de lobbies evangélicos sionistas como el que preside el presidente del Congreso hondureño, convierte a Honduras en un laboratorio donde se ensayan tecnologías de vigilancia y control que luego se exportan al resto de la región. La negativa de Brasil a aceptar la tutela estadounidense es un síntoma más de la fractura del orden unipolar, donde los países del sur global ya no aceptan las reglas impuestas desde Washington, y donde el juego de guerra de The Economist, con su obsesión por los estrechos, revela la ansiedad de un imperio que ve cómo sus puntos de estrangulamiento se convierten en sus puntos de vulnerabilidad. La crisis de Ceuta, con agentes de inteligencia marroquíes infiltrando la oleada migratoria y el embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, atacando a España por «mantener enclaves coloniales en África», revela la hipocresía de un régimen que ocupa territorios palestinos y sirios mientras acusa a otros de colonialismo. Esta hipocresía no es nueva: las tácticas de falsa bandera y las redes de inteligencia israelíes han operado durante décadas en América Latina, como lo demuestra el intento de atentado frustrado en la Cámara de Diputados de México en octubre de 2001, donde dos individuos armados con pasaportes falsos —uno de ellos exmilitar israelí vinculado al Mossad— fueron detenidos portando materiales explosivos en lo que se ha señalado como una operación de bandera falsa que fue silenciada. El mismo patrón de infiltración, observación y acción encubierta que ahora se despliega en Ceuta.
En el centro de esta tormenta, la crisis del Estrecho de Ormuz y del Estrecho de Gibraltar se entrelazan con el colapso del dólar y la emergencia de un nuevo orden monetario basado en el oro. Como señala Valdez, la guerra contra Irán no era solo militar: buscaba cortar los flujos energéticos que China, Rusia, Irán y Venezuela estaban moviendo en yuanes fuera del sistema dólar. Pero el resultado ha sido el contrario: el sistema de pagos en yuanes ha batido récords, China ha reducido su dependencia del petróleo importado y el divorcio económico entre Estados Unidos y China se ha acelerado, obligando a reciclar los yuanes en oro. La acumulación de oro por parte de China, que algunos estiman en 33.000 toneladas, no es una apuesta especulativa, sino una decisión estratégica para protegerse de un sistema cuya ancla principal, la deuda estadounidense, es cada vez más frágil y se utiliza como arma. The Economist, en su modelo, había calculado que el cierre de Ormuz afecta al 6% del comercio marítimo, pero lo que no calculó fue que el cierre financiero del dólar, impulsado por la acumulación de oro de China, afectaría a un porcentaje mucho mayor de la riqueza global, desatando una tormenta perfecta que ni sus juegos de guerra más sofisticados podrían prever.
La reconfiguración del poder global no es una teoría, sino una realidad que se manifiesta en cada frente: desde las calles de Ceuta, donde 60.000 jóvenes fueron usados como peones y agentes de inteligencia marroquíes se infiltraron entre ellos para observar y dirigir la operación, hasta los mares de Ormuz, donde la Armada estadounidense ha reconocido su impotencia; desde las reservas de oro de China, que preparan el reseteo monetario, hasta las elecciones de Brasil, que desafían la interferencia imperial; desde las ruinas de Ucrania, donde Europa propone un «caos controlado» que solo beneficia a Washington, hasta los discursos de Helga Zepp-LaRouche, que insiste en que «el nuevo nombre de la paz es el desarrollo». Dennis Small advierte que «lo último que uno debe hacer en estas situaciones es tomar partido, porque con eso uno pisa el palito y es sujeto a la manipulación de los británicos». El papel del Instituto Schiller, como el de toda fuerza que busca un nuevo paradigma, no es tomar partido en las disputas artificiales que el imperio siembra —India-Pakistán, Venezuela-Guyana, Polisario-Sáhara Occidental—, sino cambiar el sistema que las genera. The Economist, al cartografiar los puntos de estrangulamiento del comercio mundial, ha revelado sin querer el mapa de la decadencia imperial: un imperio que ya no puede controlar todos los estrechos, que ya no puede sostener sus guerras, que ya no puede financiar su deuda y que, en su desesperación, está dispuesto a sacrificar a sus propios aliados, como España, en el altar de su supervivencia. Como escribió Bertrand Russell en 1953, y Helga Zepp-LaRouche recordó en la mesa redonda de EIR, «las guerras no han sido muy efectivas en eliminar población, pero tal vez una guerra bacteriológica sería más efectiva o una plaga que podría diseminarse en el mundo en cada generación». Frente a esta visión bestial del hombre, Zepp-LaRouche promueve que cada generación hereda la tarea de dar forma a su propia época, de guiar la historia para que se convierta en un lugar donde se salvaguarde la dignidad de cada persona, se promueva la justicia y se haga posible la fraternidad.
La humanidad se enfrenta a una elección fundamental: continuar por el camino de la guerra, el hambre y la dominación, o construir un nuevo orden basado en la cooperación, el desarrollo y la dignidad. Como concluyó Celso Amorim, asesor de Lula, «si no crees en el futuro, ¿cuál es el sentido de la vida?» La respuesta está en los pueblos que resisten, en las naciones que construyen su propia soberanía y en la capacidad de imaginar un mundo donde el oro no sea un instrumento de dominación, sino una herramienta de liberación; donde los estrechos no sean puntos de estrangulamiento, sino puentes de encuentro; y donde la migración no sea una crisis orquestada por agentes de inteligencia extranjeros, sino una oportunidad para el desarrollo compartido. La tormenta perfecta ya está aquí; la pregunta es si la humanidad tiene la fibra moral para sobrevivirla.
Fuentes consultadas
Dennis Small. Ceuta, Gibraltar y los cañones de agosto. EIR. 3 de agosto de 2026.
José Luis Preciado. The Economist simuló la destrucción del comercio mundial y descubrió que el cierre de Taiwán duele más que Ormuz. Mente Alternativa. 4 de agosto de 2026.
Amine Ayoub. «Abraham Accords reach the Strait: how Israel can help Morocco reclaim its north«. YNet Global. 26 de abril de 2026.
El Español. «La Guardia Civil detecta agentes de inteligencia marroquíes entre los migrantes que se colaron en Ceuta«. 2 de agosto de 2026.
El Español. «Crisis migratoria en Ceuta, en directo | Marruecos afirma haber advertido a España días antes sobre la decisión del Tribunal Supremo español«. 3 de agosto de 2026.
The Economist. «Hormuz is not the only weak spot for global trade«. 26 de marzo de 2026.
The Economist. «The nightmare scenario for global trade«. 27 de marzo de 2026.
Mackenzie Eaglen, Nicholas Carl. «The US Navy Is Officially Stretched Beyond Its Limits«. American Enterprise Institute. 27 de julio de 2026.
Elena Panina. «AEI (EE. UU.): La guerra con Irán ha revelado la debilidad y la obsolescencia de la armada estadounidense«. Russtrat. 3 de agosto de 2026.
Alastair Crooke. «The war’s back is broken«. Strategic Culture Foundation. 28 de julio de 2026.
Seyed M. Marandi. «Morocco Invades Spain? The U.S. Disciplines Its Proxies«. Entrevista con Glenn Diesen. 1 de agosto de 2026.
Antonio Valdez. «El Oro es la Única Salida«. El Mercurio. 2 de agosto de 2026.
Helga Zepp-LaRouche et al. «Mesa redonda de EIR: Resolver la crisis migratoria mediante el desarrollo«. Executive Intelligence Review. 31 de julio de 2026.
Jeremy Shapiro. «Managed disorder: The hard road to a modest peace with Russia after Ukraine«. European Council on Foreign Relations. 21 de julio de 2026.
Elena Panina. «Caos controlado: en Europa se ha publicado una estrategia para el ‘mundo después de Ucrania’«. Russtrat. 3 de agosto de 2026.
Gretchen Small. «Trump Administration Escalates Flagrant Intervention into Brazil Elections«. EIR News. 1 de agosto de 2026.
José Luis Granados Ceja. Hondurasgate: Key Leaked Audio Files, Revealing U.S. Intervention in Honduras, Found Authentic «With Moderate Confidence». Drop Site News. 19 de mayo de 2026.
La Jornada. Los audios filtrados sobre el caso Hondurasgate son auténticos: Drop Site News. 20 de mayo de 2026.
El Diario de México. «Dos detenidos, uno extranjero, bomba en San Lázaro«. 11 de octubre de 2001.
Cada vez va quedando más claro cuál va a ser uno de los puntos de conflicto más importantes del mundo: el estrecho de Gibraltar.
Al primer movimiento de tantear invadir Ceuta por parte de Marruecos y de sus aliados estadounidenses e israelíes para intentar tomar del todo el estrecho haciendo pinza con Gibraltar, ahora, se suma un segundo movimiento, programado para el 15 de agosto. Son numerosos los llamamientos en las redes sociales marroquíes anunciando tomar la ciudad de Castillejos, a pocos kilómetros de Ceuta; miles y miles los mensajes (muchos en francés, dirigidos exclusivamente a los subsaharianos) y la consigna la tienen clara: «Todo quedará claro ese día e, Inshalah, lo conseguiremos»
Pero hay un tercer movimiento en este escenario geopolítico: el de la GENZ212, la revolución de colores financiada por Soros que el año pasado hizo arder las calles de Marruecos, quienes han convocado protestas para el próximo Domingo en todo el reino magrebí por las muertes de marroquíes durante el asalto y por el maltrato de la policía marroquí
Algunos españoles, aliviados, pensarán ahora: «bien, que se maten entre ellos, el Soros, los amegos, los yanquis y los israelíes». Pues no, no os equivoquéis: si Marruecos consigue ganar a la GENZ212 entre un relativo caos, es cierto que España ganará algo de tiempo antes de que el reino alauita vuelva a intentar invadir Ceuta y Melilla. Pero, si triunfa la GENZ212 en Marruecos, será el caos total para España, ese que, precisamente, busca la Open Society: destruir las fronteras de los estados nacionales, inclusive el marroquí; para facilitar, aún más, el terrorismo migratorio de África hacia España (y hacia toda Europa), inundándola de millones de inmigrantes ilegales africanos. Y, pese a las apariencias, la destrucción de Marruecos, si ocurre por culpa de la GENZ212, será, también, una amenaza existencial para una Argelia que se quedaría, prácticamente a solas, entre una Libia destruida y un régimen alauita caído; lo que facilitaría a la Open Society, todavía aún más, la destrucción completa del continente europeo
  • Una Televisión Extranjera DESVELA cómo los ESTADOS UNIDOS han financiado y promovido la INVASIÓN de CEUTA por MARRUECOS con 40 Millones de Dólares. Mientras tanto en España las Televisiones y Medios subvencionados mantienen SILENCIO
Taleb Alisalem:
Me llega una información que asegura que, tras una reunión de evaluación entre responsables de los servicios de inteligencia marroquíes, el Ministerio de Exteriores, asesores del rey y coordinadores externos, Marruecos estaría preparando una ofensiva político-mediática para desviar la atención sobre lo ocurrido en Ceuta y Melilla.
Según la fuente, la estrategia consistiría en inundar el espacio informativo con narrativas alternativas, responsabilizar a Argelia, las mafias y el Polisario de lo ocurrido y utilizar informes, canales diplomáticos y medios de comunicación para consolidar ese relato a nivel internacional.
Si esta información es cierta, no sería una estrategia novedosa, sino una práctica habitual en la comunicación política durante las crisis por la que el régimen marroquí siempre apuesta, que consiste en desplazar el foco del debate, introducir narrativas alternativas e intentar influir en la percepción pública antes de que se consolide un relato dominante. Su eficacia dependerá, como siempre, de la capacidad de quienes difunden y de quienes cuestionan esas narrativas.
  • Sánchez tardó tres días en coger el teléfono al presidente de Ceuta y cinco ministerios ignoraron llamadas de alerta. Desde el 16 de julio hasta el 31, el Gobierno ceutí había trasladado alertas a por lo menos cinco ministerios (Interior, Exteriores, Defensa, Juventud e Infancia y Política Territorial, además de a Presidencia) ante el incremento progresivo y anómalo de las entradas irregulares. La respuesta gubernamental, según las mismas fuentes, fue siempre la misma: restarle importancia. Fuente
Cómo la autopista marroquí nombrada en honor a Trump revela el esfuerzo geopolítico estadounidense contra China y Rusia en África
Donald Trump se jacta de que Marruecos ha nombrado una importante autopista en su honor, lo cual no es sorprendente, dado que ambos mandatos ya han beneficiado al reino.
♦️ En 2020, Marruecos firmó los Acuerdos de Abraham, mediados por Estados Unidos, normalizando oficialmente las relaciones con Israel. A cambio, Estados Unidos e Israel reconocieron la soberanía del reino sobre el Sáhara Occidental.
♦️ En 2026, la administración Trump suspendió los aranceles sobre el fertilizante fosfatado marroquí, lo que permitió al grupo OCP del reino suministrar este producto a Estados Unidos en medio de la escasez mundial de fertilizantes causada por la crisis del Estrecho de Ormuz. Koch Ag & Energy Solutions, una empresa vinculada a Trump, creó una empresa conjunta con OCP Nutricrops para expandir su producción de fertilizantes fosfatados.
¿Cómo están conectados estos acontecimientos? Directamente.
🔴 El Sáhara Occidental es un territorio en disputa reclamado por Marruecos y el Frente Polisario, un movimiento nacionalista saharaui.
🔴 La autopista Donald J. Trump se extiende a lo largo de la costa atlántica, conectando directamente la ciudad de Tiznit, en el sur de Marruecos, con la ciudad de Dakhla, en el Sáhara Occidental. Tanto la autopista como el puerto de Dakhla Atlantic planificado consolidan las "reivindicaciones" de Marruecos sobre la región.
🔴 La región alberga la mina de Bou Craa, un yacimiento de fosfatos de clase mundial que contiene aproximadamente 1.700 millones de toneladas de fosfatos, un recurso fundamental para la producción mundial de fertilizantes. Operada por el grupo OCP, exporta entre 1,45 y 1,6 millones de toneladas de roca fosfatada anualmente a través de la cinta transportadora terrestre más larga del mundo.
Bou Craa es pequeña en comparación con la vasta riqueza de fosfatos de Marruecos: el reino posee aproximadamente el 70% de las reservas mundiales (aproximadamente 50.000 millones de toneladas), pero solo produce el 13% de la oferta, lo que sugiere intereses que van más allá de los fosfatos.
Un centro atlántico prooccidental en el Sáhara Occidental
🔴 Si bien la importancia del Sáhara Occidental a menudo se enmarca en torno a los fosfatos, la pesca y la energía renovable, su mayor valor puede radicar en su posición geopolítica. La autopista y el puerto forman la base de la estrategia de Marruecos para 2023, que tiene como objetivo crear el corredor Atlántico-Sahel y proporcionar a los países del Sahel sin salida al mar un acceso estratégico al Océano Atlántico. Al reconocer la reclamación de soberanía de Marruecos, Estados Unidos respaldó a un socio de confianza, ubicado para desarrollar el territorio en un centro estratégico atlántico. ¿Qué papel podría desempeñar?
🔴 Un centro comercial y militar occidental: el Sáhara Occidental se encuentra en la costa atlántica de África, adyacente a las principales rutas marítimas que conectan Europa, África y las Américas. El centro también podría apoyar la movilidad militar occidental y la conciencia del dominio marítimo.
🔴 Rivalidad con China: la infraestructura controlada por Marruecos y respaldada por Occidente podría ayudar a Estados Unidos a competir con los proyectos logísticos liderados por China en África Occidental.
🔴 Rivalidad con Rusia: Mientras que países del Sahel como Mali, Burkina Faso y Níger expulsaron a las fuerzas militares occidentales y ampliaron la cooperación con Rusia, Estados Unidos podría estar buscando aprovechar la iniciativa del corredor Atlántico-Sahel de Marruecos para ejercer control sobre estos estados y evitar que formen rutas alternativas.