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Noticias de la Calentología: Nuevas evidencias refutan que el CO2 sea la causa principal de los cambios climáticos

Noticias de la Calentología: Nuevas evidencias refutan que el CO2 sea la causa principal de los cambios climáticos
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martes 20 de octubre de 2026, 22:00h
Marcos Ondarra
Dos importantes estudios han sacudido este año el mundo de la ciencia del clima, demostrando lo lejos que estamos de entender el papel de los gases de efecto invernadero en el cambio climático. Ambos fueron publicados por la revista Nature el pasado mes de marzo, pero han sido traducidos ahora por la Asociación de Realistas Climáticos (ARC), nacida tras la trágica riada en Valencia para combatir el «alarmismo climático». LA ARC considera que, tras su publicación, «la teoría de que el cambio climático se debe a nuestras emisiones de gases de efecto de invernadero cuenta con menos apoyo científico hoy del que contaba hace un año».
Los dos estudios, basados en núcleos de hielo azul de las colinas de Allan, en la Tierra de Victoria (Antártida), extienden los registros directos de gases de efecto invernadero y de temperatura media oceánica hasta más de tres millones de años. El trabajo liderado por Julia Marks-Peterson (Universidad Estatal de Oregón) analiza el CO2 y el metano atrapados en burbujas de aire, mientras que el dirigido por Sarah Shackleton (Institución Oceanográfica Woods Hole) reconstruye la temperatura media del océano a partir de la proporción de gases nobles.
Hasta ahora, los núcleos de hielo antárticos continuos cubrían unos 800.000 años y mostraban una estrecha covariación entre el CO2 y el clima durante los ciclos glaciales-interglaciares del Pleistoceno tardío. Los científicos esperaban que alargar esa serie confirmara un papel dominante del dióxido de carbono en el enfriamiento que condujo a la glaciación del hemisferio norte. Sin embargo, los nuevos datos, obtenidos de hielo de varios millones de años que reaparece en superficie tras haber sido transportado, ofrecen una imagen bien distinta.
El registro de Marks-Peterson y colaboradores indica que los niveles medios de metano no experimentaron cambios marcados en los últimos tres millones de años. El CO2 descendió solo unas 20 partes por millón entre hace 2,9 y 1,2 millones de años y se mantuvo después estable, dentro de un margen de ±10 partes por millón, a través de la Transición del Pleistoceno Medio. Tras corregir por respiración mediante isótopos de carbono, las muestras de hace 2,8-3,1 millones de años arrojan concentraciones medias de unos 250 ± 10 ppm, indistinguibles de las del Pleistoceno temprano.
Paralelamente, el estudio de Shackleton y sus colegas detecta un enfriamiento pronunciado de la temperatura media oceánica, del orden de 2 a 2,5 °C, coincidente con la Transición Plio-Pleistoceno hace unos 2,7 millones de años, periodo en el que se estableció la glaciación de Groenlandia. Las temperaturas oceánicas se estabilizaron después durante la Transición del Pleistoceno Medio. Dado que el océano amortigua las variaciones, el descenso de la temperatura superficial global debió ser aún mayor.
Estos resultados muestran que el mayor enfriamiento de los últimos tres millones de años ocurrió con variaciones muy modestas de los gases de efecto invernadero. Gavin Schmidt, director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, señaló en RealClimate que los datos sugieren que la disminución del CO2 no fue la causa dominante ni única del enfriamiento al inicio de la edad de hielo, en contra de las expectativas previas. Un comunicado de Nature Asia resume que las principales transiciones climáticas de ese intervalo pudieron estar más influidas por cambios en la temperatura oceánica que por los gases de efecto invernadero. Los propios autores advierten de limitaciones importantes. Los archivos de hielo azul son discontinuos, están afectados por procesos posdeposicionales y probablemente representan promedios ponderados de condiciones glaciales e interglaciares, no ciclos individuales. Aun así, los cambios observados en CO2 y metano son pequeños en comparación con el enfriamiento registrado en los mismos núcleos y en sedimentos marinos independientes.
La evidencia apunta, por tanto, a que otros componentes del sistema climático —variaciones en la reflectividad terrestre, la cubierta de hielo y vegetación, y la circulación oceánica— contribuyeron de forma sustancial al enfriamiento del Plio-Pleistoceno. El hallazgo no modifica la física básica de la absorción infrarroja del CO2 ni los registros de los últimos 800.000 años, pero reduce el peso relativo atribuido a este gas en el cambio climático de mayor escala de los últimos tres millones de años.
La Asociación de Realistas Climáticos ha interpretado estos trabajos como una sacudida a la idea de que el CO2 ha sido el principal responsable de los cambios climáticos en la mayor parte del intervalo ahora medido directamente. «Los sacrificios que se hacen en Europa por eliminar nuestras emisiones de dichos gases, y que perjudican a sectores económicos enteros y encarecen la energía, no están debidamente justificados por el insuficiente conocimiento científico que tenemos», zanjan desde la entidad, compuesta, entre otros, por Javier Vinós (científico y experto climático independiente), Javier del Valle Melendo (profesor de Hidrología, Climatología y Geología) y Saúl Blanco (profesor de Biodiversidad y Gestión Ambiental).
DOS ARTÍCULOS EN NATURE ROMPEN LA CORRELACIÓN ENTRE EL CLIMA Y EL CO₂
La prensa se hace eco del último comunicado de la Asociación de Realistas Climáticos. En él se da cuenta de dos importantísimos artículos publicados en la revista Nature en los que se demuestra que el mayor cambio climático acaecido en el planeta en los últimos tres millones de años no tuvo nada que ver con los gases de efecto invernadero, y que el clima y el CO₂ no muestran correlación durante el 70 % de esos tres millones de años, con lo que la correlación durante los 800.000 años en que tuvieron lugar las glaciaciones se vuelve la excepción y no la regla.
Resulta que hace 2,6 millones de años Groenlandia se congeló y el planeta se enfrió adentrándose en la Edad de Hielo Cuaternaria, en la que seguimos inmersos. Ahora los científicos han descubierto que este brutal enfriamiento del planeta de más de dos grados no tuvo nada que ver con los gases de efecto invernadero, que no mostraron cambios significativos.
La correlación entre clima y CO₂ durante 800.000 años fue lo que convenció a la mayoría de los científicos de que la teoría del cambio climático debido a los gases de efecto invernadero debía ser correcta. Los científicos llevaban mucho tiempo esperando que esos datos se pudieran extender más atrás en el tiempo. Pero lo que no esperaban era que la correlación desapareciera al analizar tres millones de años. Los resultados más interesantes en ciencia son aquellos que no solo son inesperados sino que son contrarios a lo esperado. Si el estudio hubiera mostrado correlación clima-CO₂ hubiera dado la vuelta al mundo en todos los medios. Como no lo muestra, se silencia, y se justifica. Varios científicos han salido a decir que los resultados publicados no demuestran que el CO₂ no sea responsable del cambio climático, pero al desaparecer el principal argumento que en su día convenció a los científicos, a cualquier científico que no esté en el integrismo climático y piense de forma independiente (si es que quedan) este resultado le genera dudas.
Y por supuesto, ningún modelo sería capaz de reproducir los datos que se han hallado, porque todos los modelos que se usan dan por sentado que el cambio climático solo se produce por cambios en los gases de efecto invernadero. Ello demuestra que todos los modelos climáticos están mal.
SE DESCUBRE UN NUEVO MECANISMO POR EL QUE EL SOL CAMBIA EL CLIMA
Científicos de China, Taiwan y EEUU han estudiado como influye el ciclo solar de 11 años en una masa de agua subsuperficial del Pacífico Norte oriental, descubriendo que tras los máximos solares se forma menos de esta agua, por cambios en los vientos, la pérdida de calor y el afloramiento, mientras que los mínimos solares favorecen su formación. Los resultados han sido publicados por la revista Geophysical Research Letters en un artículo titulado «Modulación de la memoria oceánica subsuperficial por el ciclo solar a través del agua del modo subtropical oriental del Pacífico Norte».
La importancia del descubrimiento está en que esta masa de agua actúa como una especie de “memoria” oceánica: almacena y transporta señales climáticas procedentes del sol durante años y conecta las regiones subtropicales y tropicales. El estudio propone así un nuevo mecanismo por el que la actividad solar podría contribuir a la variabilidad climática interanual y decadal. En pocas palabras, el Sol no solo afecta directamente a la atmósfera; también puede modificar la memoria térmica del océano y, con ello, influir en el clima de años posteriores.
Este nuevo resultado constituye un fuerte apoyo a la teoría climática solar que yo defiendo en mis libros según la cual los cambios en la radiación ultravioleta del sol afectan a la atmósfera a través del ozono, modificando el transporte de energía desde los trópicos a los polos. Los máximos solares dificultan el transporte permitiendo que el calor se acumule, mientras que los mínimos solares facilitan el transporte permitiendo que el calor escape al espacio desde los polos y enfriando el planeta. La masa de agua subsuperficial que estudian estos científicos está respondiendo a las mismas señales y cambios en los vientos dominantes provocados por los cambios en la actividad solar.
Con el tiempo, la teoría de que el Sol controla el clima a través del transporte de energía, que yo defiendo, se demostrará correcta porque la cantidad de evidencia circunstancial que la apoya es abrumadora y sigue creciendo con cada nuevo estudio que se hace sobre el efecto del Sol en el clima.
Andrey Martyanov: Correcto. Están creciendo.
 
Y hay que entender que el "cambio climático" se convirtió en un invento hace mucho tiempo. 
Según el Ártico, tal como prometió Tony. La primera señal reveladora de esta estafa es... Rusia. Los rusos son expertos en el Ártico, mejores que nadie, y construyen rompehielos nucleares como si no hubiera un mañana. Leningrado y Chukotka serán los próximos en ser botados. 
Los dos reactores nucleares RITM-200 se han instalado en el rompehielos de propulsión nuclear Leningrado , que se encuentra en construcción en el astillero Baltic Shipyard.  Cada reactor pesa más de 147 toneladas, mide 7,3 metros de altura y 3,3 metros de diámetro. Se utilizó equipo de elevación especializado para trasladarlos a sus ubicaciones designadas.  Son reactores de agua a presión con los generadores de vapor integrados en el núcleo del reactor, lo que, según USC Baltic Shipyard, significa que, a diferencia de los diseños tradicionales con generadores de vapor externos, reduce el riesgo de fugas de refrigerante, disminuye el tamaño y el peso del reactor y simplifica la instalación y el desmantelamiento.  Los reactores tienen una vida útil de 40 años, con siete años entre recargas de combustible. Tienen una capacidad térmica de 175 MW, que se convierte en 30 MW en las hélices, y están diseñados para soportar balanceos de 45 grados (inclinación lateral en alta mar).  La ceremonia de colocación de la quilla del Leningrad tuvo lugar en enero de 2024 y continúan los trabajos en el casco y la instalación del equipo .
Obviamente, los rusos no esperan que el hielo del Ártico desaparezca. Estos datos también pueden sorprenderte . 
El hielo ártico aún no quiere batir ningún récord; se mantiene en el décimo, octavo o cualquier otro puesto más bajo, pero por alguna razón se niega a acomodar a este canalla. ¿Lo recuerdan? Los perdedores de Reuters le dieron este giro:
Claro, claro. ¿Y quiénes eran esos "investigadores"? Como Al Gore, probablemente un grupo de cretinos analfabetos con "títulos" en periodismo y pseudociencia política; sin ninguna habilidad, solo una agenda política proveniente de la cloaca de las universidades de élite estadounidenses. Pero aquí estamos, en 2026, y los rusos, que controlan el Ártico en el sentido industrial y científico, no se creen estas tonterías y siguen construyendo los rompehielos más poderosos de la historia. 
LA HECATOMBE SILENCIOSA QUE HABREMOS DE LAMENTAR
 
Los animales de granja ha disminuido en Europa enormemente en los últimos 10 años. Según Eurostat, los cerdos se han reducido en 10,7 millones (8,1 %), el ganado vacuno en 6,3 millones (8,7 %), las ovejas en 5,4 millones (9,4 %) y las cabras en 1,7 millones (16,3 %). En 10 años Europa ha perdido 25 millones de animales.
La principal causa es la normativa climática y ecológica. El número de explotaciones agropecuarias pasó de 14 millones en 2005 a 9,1 millones en 2020.
La reducción del número de explotaciones y de animales no significa mayor sostenibilidad, sino menor seguridad alimentaria. Se externaliza la producción en un momento en el que se disparan los precios del transporte. Depender cada vez más de las importaciones supone exponernos a crisis geopolíticas y a la volatilidad de los mercados. Además, la ganadería extensiva desempeña un papel crucial en la conservación de los paisajes y la biodiversidad.
VAMOS A PAGAR CARO EL EXCESO SOLAR
La manera de entender la economía de nuestros gobernantes es el intervencionismo y la hiperregulación, seguidos del rescate. De esa forma se ideologiza la economía y se utiliza el dinero público de nuestros impuestos para rescatar a bancos y empresas privadas que han fracasado. La energía solar es el último ejemplo de una pésima forma de hacer las cosas que no encierra lección alguna para los lerdos que nos gobiernan. Primero se subvencionó a muerte la energía solar en tiempos de Zapatero con las primas a las renovables hasta comprometer más dinero público del que era posible desembolsar. El propio Zapatero comenzó los recortes retroactivos que luego culminó Rajoy y por los que se demandan a España más de 2.300 millones de euros. El gobierno de Sánchez decidió convertir a España en la primera potencia renovable del mundo consiguiendo que saltara toda la red eléctrica del país en el mayor apagón que ha conocido el mundo civilizado.
Todo ello ha llevado a que en España se produzca mucha más energía eléctrica fotovoltaica de la que el sistema puede utilizar en modo seguro durante buena parte del año, tirando los precios por el suelo y llevando a buena parte del sector al borde de la quiebra.
Y ahora vamos a la última parte. El gobierno va a rescatar a la chita callando a multitud de empresas solares mediante créditos que en su mayor parte no serán devueltos. Dinero público para rescatar empresas privadas, como de costumbre.
La energía renovable es el mayor fiasco de este siglo en España. Y ni siquiera estamos salvando el clima. Primero porque el clima no necesita ser salvado y además porque aunque lo necesitara, el CO₂ de la atmósfera sigue subiendo lo mismo que hubiera subido si nuestros gobernantes hubieran seguido una política energética sensata. El efecto de toda la política de las renovables ha sido degradar la red eléctrica, encarecer la factura de la luz, incrementar el riesgo de apagones y costarnos un riñón. Nuestros gobernantes jamás asumen responsabilidad alguna por los desaguisados que causan.