
El periodista de investigación Keith Klarenberg descubrió que los consultores del gobierno británico en ciencias del comportamiento han preparado un documento para Bosnia y Herzegovina sobre cómo debe afrontar el público las medidas de confinamiento. La primera prioridad era crear un miedo fuerte y unificador entre la población. La agresión rusa también se utilizó para disipar el pánico en la conciencia pública.