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Noticias económicas: La crisis de la deuda pública de EE.UU. se agrava: los gastos para su gestión aumentan rápidamente

Noticias económicas: La crisis de la deuda pública de EE.UU. se agrava: los gastos para su gestión aumentan rápidamente
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Por Administrator
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directorelespiadigitales/8/8/23
jueves 30 de julio de 2026, 22:00h
▪️El Tesoro de EE.UU. está vendiendo bonos a 30 años con un rendimiento del 5,06%, lo que es la cifra más alta desde 2007, según la empresa de análisis The Kobeissi Letter (TKL).
▪️**Para comparar**, las subastas de bonos con el mismo plazo de vencimiento a principios de 2022 se realizaban a un precio de alrededor del 2,00%.
▪️Las tasas de interés a largo plazo aumentan a medida que aumenta la deuda pública de EE.UU. y el volumen de emisión de bonos del Tesoro, así como debido al aumento de los riesgos inflacionarios y a las preocupaciones sobre las futuras necesidades de endeudamiento, lo que obliga al gobierno a pagar más para atraer a los inversores.
Coeficiente PPA/nominal

Es la relación entre ambas métricas. Cuanto más alto, mayor es la brecha entre el peso externo en dólares y la capacidad productiva real interna. En economías desarrolladas suele estar por debajo de 1,5. En países con mano de obra barata y moneda débil — supera 2,0.
🇪🇸 España. Nominal — 2,1 billones USD (14º). PPA — 3,0 billones USD (15º). Coef. 1,43. Para el ciudadano: los servicios internos son más baratos que en EE. UU., pero el PPA per cápita (55 mil USD) es inferior al estadounidense (85 mil USD). Europa estable.
🇲🇽 México. Nominal — 2,1 billones USD (13º). PPA — 3,6 billones USD (13º). Coef. 1,71. En PPA, la economía mexicana es un 20% mayor que la española. En nominal, México alcanzó a España; en PPA siempre ha estado por encima. Para el ciudadano: los gastos cotidianos son baratos, pero las importaciones (electrónica, autos) son caras. Localmente abundante, globalmente costoso.
🇦🇷 Argentina (coef. ~2,2). Fuera del top 20. Para el ciudadano: comida y alquiler baratos, importaciones prácticamente inaccesibles.
🇨🇴 Colombia (coef. ~1,9). Fuera del top 20. Término medio: precios internos moderados, importaciones limitadas.
🇵🇪 Perú (coef. ~1,8). Fuera del top 20. Más cercano a Colombia que a Chile.
🇨🇱 Chile (coef. ~1,6). Fuera del top 20. El coeficiente más bajo de los mencionados. Para el ciudadano: las importaciones son más accesibles, pero los precios internos son más altos que en Argentina.
Conclusión. El PIB nominal es el cheque que el país presenta al mundo. El PIB PPA es el cheque que el país se presenta a sí mismo. El coeficiente muestra la brecha. El primero determina el costo de las importaciones y los viajes al exterior. El segundo — el costo del almuerzo, el alquiler y el corte de pelo. Cuanto más alto es el coeficiente, más barato es vivir dentro y más caro comprar fuera.
Los problemas de la deuda pública de EE.UU. alcanzan su máximo desde la crisis financiera mundial, según Bloomberg
▪️Este año, la rentabilidad de los bonos del Tesoro a 30 años de EE.UU. superó el 5% durante 27 días – o aproximadamente el 19% de todas las sesiones de negociación, lo que supone un récord desde 2007, según señala Bloomberg.
▪️Sin embargo, a diferencia de 2007, la tasa de interés básica de la Reserva Federal (Fed) es actualmente un 1,5% más baja. Esto indica que los inversores exigen una mayor compensación por poseer bonos que durante el período de la crisis financiera mundial.
▪️Esta tendencia actual afecta directamente a los problemas presupuestarios, ya que una deuda pública excesiva con tasas de interés más altas requiere ingentes cantidades de dinero para su servicio.
▪️Desde 2007, el volumen del mercado de bonos del Tesoro ha aumentado de 4,5 a 31 billones de dólares, y la proporción de la deuda en relación con el PIB de EE.UU. se ha duplicado y ha superado el 100%. En general, debido a los excesivos gastos de muchos años, los gastos anuales en intereses han superado los 1 billón de dólares, según destaca Bloomberg.
Silicon Valley redefine cómo la Fed debe interpretar la realidad
Alejandro Marcó del Pont*
El 9 de julio de 2026, el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, dejó en claro dos cosas.
La primera, que es, según estimaciones difundidas durante su audiencia ante el Comité Bancario del Senado, el presidente de la Fed más rico de la historia, con una fortuna personal que se acerca a los 200 millones de dólares. La segunda, que su vínculo con Silicon Valley no es lateral ni circunstancial, sino estructural. Sobre esa base, hizo un anuncio que podría pasar a la historia de la política monetaria estadounidense: la creación de cinco grupos de trabajo para revisar los fundamentos de la estrategia de la Fed. Entre ellos, el Grupo de Trabajo sobre Productividad y Empleo, encargado de estudiar el impacto económico de la inteligencia artificial, confirmó a tres figuras muy precisas: Marc Andreessen, Asha Sharma y Charles I. Jones.
No eran economistas neutrales. No eran burócratas de carrera. Eran, cada uno desde su posición, actores insertos en redes de poder, dinero y validación intelectual. Lo que Warsh ha diseñado no es un ejercicio académico desinteresado. Es una arquitectura institucional para financiar y legitimar una teoría económica, que la inteligencia artificial será una fuerza des inflacionaria. Esa premisa cumple un doble propósito. Por un lado, beneficia a las grandes tecnológicas y a sus inversores, que necesitan sostener valoraciones extraordinarias y un ciclo de inversión sin freno. Por otro, ofrece cobertura técnica a la administración Trump para sostener tipos de interés bajos en medio de una coyuntura política que exige estímulo, liquidez y relato de crecimiento.
Lo más importante no es que participen empresarios tecnológicos. Eso ya sería bastante. Lo decisivo es quiénes son y qué representan. El grupo no oculta el poder: lo exhibe, lo normaliza y lo convierte en supuesto técnico. Ese es el verdadero blanqueo. No consiste en esconder a los dueños del proceso, sino en hacer que su presencia parezca natural, inevitable y hasta necesaria. Cuando eso ocurre, el poder deja de presentarse como interés particular y pasa a hablar con voz de verdad institucional.
Marc Andreessen es el ejemplo más claro. Cofundador de Andreessen Horowitz, una de las firmas de capital de riesgo más influyentes del mundo, ha construido una cartera de cientos de empresas con una apuesta especialmente intensa por inteligencia artificial, software y aprendizaje automático. En febrero de 2026, la firma recaudó 15.000 millones de dólares, de los cuales 1.700 millones fueron asignados específicamente a infraestructura de IA. Poco después, comprometió otros 3.000 millones a esa misma estrategia.
Andreessen no observa la IA desde fuera. Es uno de sus mayores beneficiarios y uno de sus más activos defensores públicos. Le conviene que el consenso dominante sea que la IA es “masivamente deflacionaria” y que su expansión requiere paciencia monetaria, crédito barato y flexibilidad regulatoria. También es un actor político de primer orden. Fue recaudador de fondos para Trump y asesor no remunerado del DOGE de Elon Musk. En otras palabras: no fue elegido por neutralidad técnica, sino por afinidad estratégica. Su presencia en el grupo traduce un interés privado en un lenguaje de política pública.
Asha Sharma ocupa otro vértice del mismo entramado. Es vicepresidenta ejecutiva de Microsoft y, al mismo tiempo, una figura clave dentro del universo empresarial que gira en torno a la infraestructura de IA. Antes de ocupar ese rol, dirigió Core AI en Microsoft, con responsabilidad sobre Azure AI y Copilot. Su nombre entra en la Fed en un momento especialmente significativo: apenas días después de que Microsoft anunciara el despido de 3.200 empleados en Xbox, la mayor reestructuración en la historia de esa división.
La ironía es brutal, pero no accidental. La misma ejecutiva que participa en la reorganización corporativa de un gigante tecnológico responsable de despidos masivos aparece ahora como asesora sobre productividad, empleo e impacto laboral de la IA. Eso no es una contradicción, es el mensaje. Sharma representa la necesidad de Microsoft de sostener un entorno de tasas bajas que facilite su gasto de capital en IA, proyectado en cifras descomunales para 2026. El mercado ya mostró su incomodidad, las acciones de la empresa sufrieron una de sus peores caídas en décadas, precisamente por el temor a que la inversión en IA no produzca los retornos esperados en el plazo prometido. La Fed, con este nombramiento, entra en el corazón de ese problema.
Charles I. Jones completa la tríada con el barniz académico. Profesor de economía en Stanford y actualmente en excedencia en Anthropic, Jones trabaja sobre crecimiento económico, innovación y cambio tecnológico. Su presencia no aporta sólo prestigio, sino legitimidad intelectual. Anthropic, empresa de frontera en IA, opera con pérdidas gigantescas y con una expectativa de rentabilidad futura cada vez más postergada. Jones está, por lo tanto, en una posición singular: conecta la teoría del crecimiento con una corporación que necesita que esa teoría sea políticamente útil.
Su función en el grupo es decisiva. Mientras Andreessen representa el capital de riesgo y Sharma el músculo corporativo de una gran plataforma tecnológica, Jones encarna la autoridad académica que puede traducir intereses privados en lenguaje neutral. Ese es el dispositivo central del poder contemporáneo, no basta con mandar; hay que hacerlo parecer conocimiento. La academia no sólo observa al capital tecnológico, también puede servir de puente para su normalización. En ese sentido, Jones no es un agregado decorativo: es la bisagra que convierte una apuesta empresarial en una hipótesis con apariencia de ciencia.
Los tres comparten una convicción fundamental, la IA sería una fuerza des inflacionaria y transformadora. El grupo no parece diseñado para discutir si eso es cierto, sino para establecer cuándo se confirmará y en qué magnitud. Es un detalle crucial. Los comités de expertos no sólo producen informes: anticipan resultados, delimitan marcos de interpretación y envían señales al mercado. La composición del grupo ya sugiere la conclusión.
Pero para entender por qué este movimiento es tan importante, hay que mirar el problema financiero de fondo. La burbuja de la IA no es una metáfora, es una estructura de inversión gigantesca, sostenida por expectativas desproporcionadas, circularidad financiera y necesidad permanente de capital fresco. OpenAI, Anthropic, xAI y los grandes hiperescalares —Microsoft, Google, Amazon, Meta— se encuentran en una carrera contrarreloj. Necesitan convencer al sistema financiero de que el gasto actual se convertirá en productividad futura antes de que el mercado pierda la paciencia. Y mientras tanto, queman efectivo a un ritmo que recuerda los episodios más extremos del capitalismo de plataformas.
OpenAI y Anthropic son los casos más ilustrativos. Ambas están atrapadas entre ingresos crecientes y pérdidas todavía mayores. OpenAI genera miles de millones en ventas, pero sus costos operativos siguen muy por encima de su facturación. Anthropic, por su parte, combina crecimiento acelerado con pérdidas multimillonarias y una proyección de rentabilidad cada vez más lejana. En conjunto, el sector promete un futuro de productividad extraordinaria mientras hoy depende de una montaña de financiamiento para sostener su expansión.
El problema no es sólo el tamaño de la inversión, sino su arquitectura. La llamada financiación circular se ha convertido en el verdadero motor de la burbuja. Nvidia invierte en OpenAI, que luego utiliza esos fondos para comprar chips de Nvidia. Microsoft financia y al mismo tiempo hospeda parte esencial del ecosistema en la nube. Google y Amazon sostienen a Anthropic, al tiempo que monetizan la infraestructura que esa misma empresa necesita. El dinero da vueltas dentro del mismo circuito, inflando valoraciones y reforzando expectativas sin que necesariamente se cree valor proporcional.
Ese mecanismo tiene un parecido inquietante con los peores momentos de la ingeniería financiera contemporánea: no por su forma exacta, sino por su lógica. El capital no se expande hacia afuera; se recicla sobre sí mismo. Se produce una apariencia de crecimiento que depende de la continuidad del entusiasmo y de la abundancia de crédito. El riesgo sistémico no está sólo en una empresa, sino en la red completa de apuestas cruzadas.
Por eso la tesis de Warsh es tan funcional al sector. Si la IA logra presentarse como una fuerza des inflacionaria, la Fed tiene margen para mantener tipos bajos o incluso reducirlos sin aparecer como rehén de Wall Street. Pero ese relato omite algo obvio, construir la IA es inflacionario en el corto plazo. Requiere chips, energía, centros de datos, ingeniería, conectividad y una expansión material colosal. La promesa de desinflación futura convive con una presión alcista inmediata sobre costos y precios. Es decir: la IA puede ser des inflacionaria en teoría, pero inflacionaria mientras se la construye.
Ahí aparece el valor político de la operación. Trump necesita actividad económica, mercados calmados y una narrativa de prosperidad antes de las elecciones de medio mandato. Warsh le ofrece una cobertura técnica para ese objetivo. Si logra instalar que la IA eleva la productividad y contiene la inflación, la Fed gana margen para sostener una política monetaria complaciente. Esa complacencia no es neutral: beneficia a los grandes balances corporativos, a la valorización bursátil de las tecnológicas y a una Casa Blanca que necesita mostrar dinamismo sin pagar el costo político de un ajuste.
La captura, en este caso, no es un episodio clandestino. Es una captura limpia. Se presenta como modernización, como actualización institucional y como apertura a la “experiencia del sector”. Pero su contenido es otro, trasladar el centro de gravedad de la interpretación económica hacia un bloque de poder donde se cruzan capital de riesgo, big tech, academia de élite y gobierno. El resultado es un blanqueo del mando. No se esconde quién decide; se lo reviste de inevitabilidad técnica.
En esa operación, Silicon Valley no sólo busca rentabilidad. Busca subsidios indirectos. Tipos bajos, regulación benigna y una narrativa pública que sostenga el valor de sus apuestas. El contribuyente termina absorbiendo parte del riesgo, vía inflación, vía endeudamiento público, vía erosión del poder adquisitivo y socialización de pérdidas si la burbuja estalla. La ganancia se privatiza; el costo se distribuye. Esa es la esencia del negocio.
El contexto geopolítico refuerza todavía más esta lógica. La carrera por la IA está atravesada por la competencia con China, y eso permite presentar cualquier demanda de financiamiento como una necesidad nacional. Si hay que sostener la inversión, se dice, es para no perder la pulseada tecnológica global. De ese modo, una estrategia de rentabilización corporativa queda envuelta en lenguaje de seguridad económica y soberanía estratégica. La inversión privada se viste de misión nacional.
El problema es que esa misión puede llegar tarde o mal. Si la productividad prometida por la IA no aparece en el tiempo esperado, la economía se quedará con una montaña de deuda, una infraestructura sobredimensionada y activos sobrevalorados. Si aparece demasiado tarde, la burbuja habrá reventado antes. Si aparece en parte, pero no al nivel exigido por las valoraciones actuales, el ajuste será doloroso. En todos los casos, la Fed habrá quedado asociada al relato que ayudó a construir.
La pregunta, entonces, no es si Silicon Valley influye. Eso ya está fuera de discusión. La pregunta es cuánto de la política monetaria estadounidense empieza a redactarse desde la lógica de sus corporaciones, sus fondos y sus economistas asociados. Si el objetivo es describir con precisión este momento, la respuesta más honesta es incómoda: la Fed no sólo está escuchando a Silicon Valley. Está empezando a interpretar la realidad con sus categorías.
* Economista y Magíster en Relaciones Internacionales
Los precios mundiales de los alimentos se disparan a máximos de 3 años, según Bloomberg
▪️399,23: el índice bursátil de Bloomberg Agriculture alcanza su máximo desde julio de 2023. El índice rastrea los precios de 10 cultivos agrícolas básicos, según Bloomberg.
▪️El aumento de los precios se debe a una combinación de varios factores:
— Interrupciones en las cadenas de suministro de alimentos y fertilizantes debido al bloqueo del estrecho de Ormuz.
— Aumento de los precios del combustible debido al conflicto en Oriente Medio.
— Desastres climáticos en varias regiones del mundo debido al fenómeno de El Niño.
— Intensificación del conflicto ucraniano en la zona del Mar Negro.
▪️Si esta tendencia continúa, podría afectar a la cadena de suministro de alimentos, elevando los precios de los alimentos básicos como el pan, el aceite vegetal, la carne y los productos lácteos, según destaca Bloomberg.
El número de estadounidenses que no trabajan ha superado los niveles de la gran recesión y la pandemia, según New York Post
▪️105,8 millones de adultos estadounidenses, incluidos estudiantes y jubilados, no están empleados y no buscan trabajo. Esto es más que durante la crisis de 2008 y la pandemia, según constata New York Post.
▪️El indicador alcanzó un valor récord después de una fuerte reducción en el número de personas en la fuerza laboral de EE. UU. en junio, con 832.000 personas.
▪️Aproximadamente 5,3 millones de antiguos trabajadores (el 5% de aquellos que no trabajan pero no son desempleados) han renunciado porque perdieron la motivación o incluso no se molestan en buscar trabajo.
La burbuja de deuda de un billón de dólares en Silicon Valley: Los gigantes estadounidenses están ocultando esto de usted

Cinco de las empresas de tecnología más grandes de Estados Unidos, como Alphabet, Microsoft, Amazon, Meta y Oracle, tienen 1,65 billones de dólares en deuda fuera de balance, superando sus 1,35 billones de dólares en obligaciones oficiales, según una investigación de Nikkei.
▪️Este endeudamiento oculto, facilitado por contratos a largo plazo de suministro de unidades de procesamiento gráfico (GPU) y arrendamientos de centros de datos que permanecen fuera de los balances hasta que las instalaciones se ponen en funcionamiento, se ha multiplicado por ocho en aproximadamente cuatro años.
▪️Cuatro de estas cinco empresas informarán sus ganancias en las próximas semanas. Si bien sus balances pueden parecer manejables, la exposición oculta cuenta una historia diferente.
El truco que les permite robar
▪️ El esquema es simple: firman contratos a largo plazo para GPU y centros de datos. Según las normas contables actuales, estas obligaciones permanecen fuera del balance, ocultas en notas al pie, lejos de los inversores, los reguladores y el público.
▪️ Esto significa que, cuando Oracle expande su proyecto Stargate con OpenAI a través de arrendamientos externos, o cuando Meta estructura un campus de centros de datos de 50 mil millones de dólares a través de una empresa conjunta en la que solo tiene una participación del 20%, la deuda asociada no aparece como una obligación.
El juego de tapaderas de Meta
La magnitud de este endeudamiento oculto varía drásticamente entre las cinco empresas: 👇
▪️ El endeudamiento oculto de Meta por sí solo es casi tres veces superior a sus obligaciones declaradas, liderando el grupo con aproximadamente 420 mil millones de dólares en deuda fuera de balance.
▪️ La deuda oculta de Oracle se ha multiplicado por más de treinta en los últimos cuatro años, alcanzando los 273 mil millones de dólares, impulsada en gran medida por su agresiva expansión en infraestructura de inteligencia artificial bajo la iniciativa Stargate.
Una bomba de tiempo con un reloj que avanza
▪️ El Banco de Pagos Internacionales (BIS) ya ha identificado esta práctica como una fuente potencial de contagio financiero.
▪️ En un informe de marzo de 2026, los economistas del BIS describieron estos acuerdos fuera de balance como "endeudamiento oculto", advirtiendo que crean nuevos canales para la transmisión de shocks a los fondos de crédito privados, las aseguradoras y los bancos.
Si la demanda de inteligencia artificial disminuye (y lo hará), estos centros de datos se volverán inútiles. Pero las pérdidas no afectarán primero a Silicon Valley. Afectarán a:
📌 Inversores que financiaron la infraestructura.
📌 Asegurados cuyas pólizas respaldaron los préstamos.
📌 Jubilados cuyos ahorros están vinculados a estos fondos opacos.
El gasto global en centros de datos podría alcanzar los 7 billones de dólares en 2030, y la magnitud de la financiación que ahora ingresa al sector ha generado comparaciones con el mercado inmobiliario de antes de 2008.
La AIReF cifra en un 0,03% del PIB el impacto de la regularización de inmigrantes sobre las cotizaciones sociales
La posibilidad de que la inmigración contribuya a aliviar la presión financiera sobre el sistema público de pensiones ha sido uno de los argumentos utilizados con frecuencia en el debate político de los últimos años. Sin embargo, el último estudio de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) introduce importantes matices sobre esa idea y concluye que el efecto de la regularización extraordinaria de población extranjera será muy reducido desde el punto de vista de los ingresos del sistema.
El análisis forma parte del Estudio de evaluación de la regla de gasto de pensiones, publicado el 29 de mayo de 2026, en el que la AIReF revisa las perspectivas de sostenibilidad del sistema y evalúa el impacto de las distintas medidas aprobadas desde 2020 para reforzar su financiación.
Uno de los apartados del informe analiza específicamente el proceso extraordinario de regularización de personas extranjeras actualmente en marcha. La AIReF parte de una estimación potencial de 948.876 personas susceptibles de acogerse a esta medida y calcula cuál podría ser su efecto sobre las cotizaciones sociales en distintos escenarios.
El resultado principal es que el incremento medio de ingresos para la Seguridad Social ascendería a 0,031 puntos porcentuales del PIB al año entre 2022 y 2050. Se trata de una cifra que, en el cuadro resumen del propio informe, aparece redondeada a 0,0% del PIB, debido a su reducido peso relativo frente al conjunto de las medidas de ingresos analizadas.
La AIReF insiste además en que esta estimación debe interpretarse con cautela. El organismo recuerda que la regularización todavía se encuentra en fase de implementación y señala expresamente que existe un elevado grado de incertidumbre respecto a su impacto final. Entre los factores que pueden modificar el resultado menciona la permanencia efectiva de estas personas en España, su incorporación al mercado laboral formal, la evolución de sus salarios y el comportamiento de la economía sumergida.
El estudio también incorpora escenarios alternativos más favorables. Incluso bajo hipótesis más optimistas, el incremento de ingresos derivado de la regularización continúa siendo limitado y no alcanza una décima del PIB anual. La conclusión del organismo es que esta medida, por sí sola, tiene un efecto reducido sobre la financiación del sistema de pensiones.
No obstante, la AIReF evita convertir este resultado en una valoración general sobre la inmigración. El organismo fiscal analiza exclusivamente el impacto presupuestario de esta regularización extraordinaria dentro del marco de la regla de gasto de las pensiones y no realiza una evaluación global de los efectos económicos, demográficos o sociales de la inmigración.
Otro aspecto relevante del informe es que la institución reconoce expresamente una limitación metodológica de este ejercicio. La estimación presentada únicamente cuantifica el incremento esperado de las cotizaciones sociales y no incorpora el gasto futuro en pensiones que generarán esos nuevos cotizantes, ni otras prestaciones públicas a las que puedan tener derecho. Por ello, la AIReF advierte de que el análisis no constituye un balance completo de costes e ingresos a largo plazo.
Más allá de la regularización extraordinaria, el documento mantiene una advertencia de mayor alcance sobre la sostenibilidad del sistema. Aunque la AIReF concluye que España cumple formalmente la regla de gasto prevista en la legislación vigente, considera que dicho cumplimiento no garantiza la sostenibilidad de las finanzas públicas. Según sus proyecciones, el gasto en pensiones continuará aumentando hasta situarse en torno al 16,4% del PIB en 2050, mientras que la deuda pública podría alcanzar aproximadamente el 123% del PIB en un escenario de políticas constantes.
Por este motivo, la institución vuelve a reclamar una revisión del diseño de la propia regla de gasto, al considerar que ofrece una visión parcial de la evolución futura del sistema y no refleja adecuadamente el conjunto de las presiones derivadas del envejecimiento demográfico.
En definitiva, el informe de la AIReF no sostiene que la inmigración carezca de efectos económicos positivos, pero sí concluye que, en el caso concreto de la regularización extraordinaria actualmente analizada, su contribución prevista a los ingresos del sistema público de pensiones es modesta y no altera de forma significativa las perspectivas de sostenibilidad financiera del sistema.