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Noticias de la Calentología: Al parecer, el cambio climático solo se ceba con España

Noticias de la Calentología: Al parecer, el cambio climático solo se ceba con España
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Por Administrator
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directorelespiadigitales/8/8/23
viernes 07 de agosto de 2026, 22:00h
El Sistema de Información Global de Incendios (GWIS) es una iniciativa conjunta del Grupo Intergubernamental de Observaciones de la Tierra (GEO) y el sistema satelital europeo Copernicus. Desde 2012 monitoriza el área quemada a nivel mundial con satélites.
El GWIS informa que en 2026 el área quemada en Europa a 29 de julio es de tan solo el 31 % de lo normal, mientras que en España es del 224 %. La mayor parte de Europa ha tenido las mismas olas de calor. ¿Acaso el cambio climático solo causa incendios en España? ¿Son nuestros incendios de distinta generación?
LAS POLÍTICAS VERDES ALIMENTAN LOS INCENDIOS EN EUROPA
Las zonas quemadas son, desproporcionadamente, espacios naturales protegidos
Los incendios están causando estragos en Francia y España. Pero no sería una tragedia relacionada con la meteorología si alguien no culpase al cambio climático. La trágica ironía es que las políticas medioambientales de Europa están haciendo que estos incendios forestales sean más probables y más devastadores.
En el marco del Pacto Verde Europeo, la UE pretende que el 30 % del territorio europeo esté protegido como espacio natural antes de 2030. Entre los objetivos se encuentran aumentar la cantidad de madera muerta y la densidad de la cubierta arbórea en los bosques. Independientemente de los beneficios ambientales que estas medidas puedan tener, también incrementan la cantidad de combustible altamente inflamable disponible para los incendios, facilitan la propagación del fuego y dificultan su extinción. Al menos un tercio de estas áreas protegidas estarán sometidas a un régimen de "protección estricta", lo que significa que permanecerán «esencialmente libres de perturbaciones humanas». Se permiten algunas medidas de prevención frente a desastres naturales, pero únicamente «cuando sean compatibles con los objetivos de conservación de las áreas, tras una evaluación caso por caso».
Históricamente, ganaderos y agricultores en España y Francia han gestionado el territorio para reducir el riesgo de grandes incendios. Sin embargo, la normativa de la Unión Europea ha dificultado la supervivencia de las pequeñas explotaciones agrícolas en todo el continente, acelerando el éxodo rural. Además, la burocracia suele impedir que quienes permanecen puedan llevar a cabo acciones preventivas.
«La legislación ambiental no se ha basado en la ecología ni en la ciencia forestal», afirma Víctor Resco de Dios, profesor de Ingeniería Forestal de la Universidad de Lleida. «Creo que se ha basado en una ideología, en una visión que considera a los seres humanos intrínsecamente perjudiciales para el medio ambiente». Sin embargo, añade, «cuando se elimina al ser humano del sistema, lo que ocurre es que se acumula más combustible y, en consecuencia, se producen incendios más graves».
En un artículo publicado el año pasado en el Journal of Environmental Management, Resco de Dios y sus coautores encontraron que las áreas protegidas representan el 38 % de la superficie forestal, pero concentraron el 55 % de la superficie quemada en los incendios del suroeste de Europa. Hay una considerable superposición entre las áreas naturales protegidas de España y Francia y los incendios forestales. Esto sugiere que, además de las variaciones meteorológicas, existe un fracaso de las políticas de gestión.
Hoy en día, culpar al cambio climático se ha convertido en la explicación por defecto para cualquier desastre natural, pero las costosas soluciones adoptadas por Europa apenas tendrán efectos apreciables sobre la temperatura global. En cambio, una mejor gestión forestal y una prevención más eficaz de los incendios sí pueden marcar la diferencia. Además, reducirían las emisiones de CO₂ procedentes de los incendios, que actualmente superan gran parte de las reducciones logradas mediante los vehículos eléctricos y otras medidas climáticas.
NO PODEMOS DETENER EL CAMBIO CLIMÁTICO, ASÍ QUE DISFRUTÉMOSLO
Finalmente, un editor de periódico mayoritario en Gran Bretaña lo entiende. Alistair Heath, editor del Sunday Telegraph lo deja claro en su editorial: «Hemos perdido la guerra contra el cambio climático. Olvidémonos del cero neto».
«El cambio climático es real, pero Gran Bretaña no puede hacer prácticamente nada al respecto. La guerra contra el calentamiento global se ha perdido, y lo único que ha dejado son graves daños colaterales. Hemos paralizado la industria británica, hemos castigado a los consumidores y hemos llevado la red eléctrica al borde de los apagones, todo ello sin un impacto apreciable en las emisiones globales ni en el clima.
Es hora de aceptar esta cruda realidad, cortar por lo sano, dejar de luchar contra (y construir) molinos de viento, deshacernos de la despreciable estafa que supone el «cero neto» y aprender a lidiar con —y, siempre que sea posible, incluso a disfrutar de— un clima mediterráneo más cálido, más seco y más volátil, si es que ese va a ser, efectivamente, nuestro destino.
La arrogancia nos ha arruinado, a una pequeña nación que representa el 0,8 % de las emisiones mundiales de CO₂ procedentes de combustibles fósiles. Nos engañaron haciéndonos creer que podíamos, por nuestra cuenta, liderar la lucha para salvar el mundo, una estrategia inútil donde las haya. Según la Agencia Internacional de la Energía, el Reino Unido redujo sus propias emisiones en un 44 % entre 2000 y 2023, pero ¿de qué ha servido? Inglaterra se enfrenta a una sequía, los campos y bosques de Francia y España arden, y una ola de calor está paralizando amplias zonas de Europa.
El retorno de Gran Bretaña al colectivismo, al racionamiento energético y nuestro avanzado caso de empatía suicida no han logrado más que ponernos a merced de China.
El «cero neto» representa la cúspide de la arrogancia, un ejemplo paradigmático de la ilusión de control, un hito de la vanidad humana y, en el caso de Gran Bretaña, pone de manifiesto una visión ridículamente exagerada de nuestra propia importancia, dada la insignificante huella económica y medioambiental del Reino Unido en 2026».
Nadie racional puede estar en desacuerdo con estos argumentos que se aplican doblemente a España, cuyas emisiones de CO₂ son totalmente irrelevantes. El problema es la cantidad de gente irracional, o directamente a sueldo de intereses creados, que hay.
LA CIENCIA ES "NEGACIONISTA", LA PROPAGANDA "CREACIONISTA"
Muchos científicos negamos que el cambio climático se deba fundamentalmente a nuestras emisiones porque es algo que se afirma sin pruebas con objeto de defender oscuros intereses económicos y políticos, mientras la ciencia que se publica en las revistas científicas muestra algo completamente distinto de lo que se propaga en periódicos y televisión.
Un ejemplo paradigmático es el efecto extremadamente beneficioso que tiene el aumento del CO₂ sobre la biosfera, como pone de manifiesto el artículo: «Deducción de una fertilización por CO2 superior a la esperada a partir de observaciones desde las hojas hasta una escala global», publicado por científicos de Australia, Nueva Zelanda, Francia y Suecia en la revista Global Change Biology.
El artículo lo deja bien claro:
«Varias líneas de evidencia apuntan a un aumento de la actividad de la biosfera terrestre en las últimas décadas, lo que ha repercutido en el sumidero neto de carbono terrestre y en su influencia sobre el aumento del dióxido de carbono atmosférico. Se estima que la producción primaria bruta terrestre global —la tasa de fijación de carbono mediante la fotosíntesis— ha aumentado un 31 % desde 1900. En este estudio identificamos el aumento de la concentración atmosférica de CO2 como el factor determinante. Revelamos un efecto de fertilización por CO₂ global sobre la fotosíntesis del 30 % desde 1900, o del 47 % en caso de que se duplicara con respecto al nivel preindustrial».
La ciencia es "negacionista", niega que el aumento de CO₂ sea malo, pero a la gente no se lo van a decir porque a la gente se la alimenta de propaganda, no de hechos.
NO SE DETECTA ACELERACIÓN ESTADÍSTICA EN EL CALENTAMIENTO Y ESTO ES UN PROBLEMA PARA LA TEORÍA DEL CO₂
Un equipo de cinco científicos estadounidenses e ingleses, todos especializados en análisis estadístico, ha estudiado si se puede detectar una aceleración del calentamiento global en los últimos 50 años, utilizando los datos disponibles de la temperatura media global en superficie. Los autores utilizaron los métodos estadísticos más rigurosos disponibles llamados "modelos de ruptura". Se trata de modelos que segmentan los datos en regímenes con tendencias similares utilizando regresiones lineales por partes. Estas técnicas estadísticas están diseñadas específicamente para identificar cambios estructurales en series temporales.
Los resultados de los investigadores son claros: no se detecta una aceleración estadísticamente significativa en el calentamiento de los últimos 50 años. Incluso la presencia de años que muestran récords de temperatura, como en 2023, no cambia las conclusiones. Esto es lo contrario de lo que nos han estado diciendo durante años. El riguroso estudio, «Aún no se detecta un repunte reciente del calentamiento global», ha sido publicado por la revista Communications Earth & Environment, del grupo Nature, uno de las más importantes en ciencia.
¿Por qué es este resultado un problema para el alarmismo climático? Porque durante los últimos 50 años la aceleración en el aumento del CO₂ atmosférico —supuesto culpable del calentamiento— ha sido tremenda. En los años 70, el CO₂ atmosférico aumentaba en torno a una parte por millón (ppm) al año y hoy en día aumenta unas tres ppm al año, una aceleración del 200 %. Si la tasa de aumento del CO₂ atmosférico se ha triplicado y el calentamiento no se acelera, ¿cómo puede ser su responsable?
Hay muchas razones científicas para dudar de que el aumento de CO₂ atmosférico sea la causa principal del ligero y benigno calentamiento observado.