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Noticias de la “calentología”: Se ignoran las evidencias que contradicen el cambio climático antropogénico

Noticias de la “calentología”: Se ignoran las evidencias que contradicen el cambio climático antropogénico
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directorelespiadigitales/8/8/23
miércoles 06 de mayo de 2026, 22:00h
Las evidencias contradicen el consenso que culpa a nuestras emisiones del cambio climático. Multitud de artículos demuestran que el cambio climático natural sigue actuando. Un artículo en Atmospheric and Oceanic Science Letters demuestra que en 1997 tuvo lugar un cambio de tendencia en la frecuencia de los días calurosos de verano en Europa debido a cambios en la dinámica atmosférica, no a nuestras emisiones. En 1997 tuvieron lugar infinidad de cambios en el clima que tuvieron una causa global natural que no se investiga porque no encaja en la teoría que culpa al CO₂. Es más lucrativo culpar a nuestras emisiones del incremento de las olas de calor y subirnos los impuestos.
Yo explico el cambio abrupto de 1997 como parte de la teoría termodinámica del cambio climático. Esta teoría defiende que la principal causa del cambio climático es natural y por lo tanto no tenemos ningún control sobre el clima.
LA PAUSA EN EL CALENTAMIENTO RESUCITA EN EL MAR
El calentamiento del planeta se paró en 1998. Nadie lo notó hasta que un escéptico climático australiano, Bob Carter, dijo en 2009 que el planeta llevaba una década sin calentarse. Los científicos al principio lo negaron, pero para 2012 la Pausa (también llamada hiato) en el calentamiento era demasiado evidente en los datos. Los artículos científicos sobre la Pausa y sus posibles explicaciones se acumularon hasta tal punto que las revistas Nature y Nature Geoscience publicaron en 2014 un número especial de 100 páginas lleno de artículos sobre la Pausa.
La Pausa era un problema existencial para el alarmismo climático y en 2015 Thomas Karl, director de la agencia meteorológica estadounidense NOAA, publicó un artículo defendiendo que la Pausa era ficticia y debida un artefacto de las mediciones de temperatura de la superficie de mar. Las bases de datos de temperatura fueron ajustadas incorporando un mayor calentamiento donde no se hacen mediciones de temperatura, en el Ártico, y la Pausa fue borrada de los registros de temperatura. Solo se aprecia todavía en los registros por satélite a los que no se podía añadir el calentamiento "humano" que se añadió a los terrestres.
Algunos científicos protestaron en un artículo en Nature en 2016, porque sus trabajos sobre la Pausa se convertían en papel mojado. Pero no tuvieron más remedio que aceptarlo, y la Pausa desapareció desde 2016 de la ciencia climática convencional.
Pero llega 2026 y un grupo de científicos que trabaja en la subida del nivel del mar publica un artículo en la revista Communications Earth & Environment que demuestra que entre 1997 y 2012 hubo un cambio abrupto en la tasa de aumento del nivel del mar. Durante esos 15 años el mar subió significativamente más despacio que antes y después. Ellos lo demuestran utilizando las mediciones por satélite, pero el cambio también se observa en las mediciones de los mareómetros.
El nivel del mar sube, aunque muy despacio, porque el calentamiento funde el hielo de glaciares y casquetes y porque el agua ocupa mayor volumen a mayor temperatura. Los océanos constituyen el indicador más fiable que existe sobre el cambio climático y su nivel ha estado subiendo muy lentamente durante 200 años sin suponer ningún problema.
Que el mar subiera más despacio entre 1997 y 2012 demuestra que la Pausa fue real, y lo que es peor, constituye evidencia científica de que los científicos climáticos manipularon los registros de temperatura para eliminar un fenómeno real que les rompía el discurso de que el cambio climático es culpa nuestra. Ni los registros de temperatura ni los científicos a cargo de ellos son de fiar.
Si la naturaleza es capaz de acelerar o frenar el calentamiento, el dogma de que es culpa de nuestras emisiones es falso.
LOS INCENDIOS NO SE ESTÁN VOLVIENDO MÁS INTENSOS CON EL CAMBIO CLIMÁTICO
El artículo “Increases in the world’s most extreme wildfire events probably driven by fire size and simultaneity, de Simon J. Schütze y Víctor Resco de Dios (de la Universidad de Lérida) publicado recientemente en Nature Ecology & Evolution, revisa críticamente un estudio previo (Cunningham et al., 2024) que afirmaba que los incendios forestales más extremos del planeta se habían vuelto más frecuentes e intensos entre 2003 y 2023.
Los autores sostienen que sus conclusiones son erróneas porque se basan en una mala interpretación del indicador usado: la potencia radiativa del fuego, que mide la energía emitida por los incendios detectados por satélite. Cunningham y su equipo consideraron que un aumento de dicho indicador implicaba fuegos más intensos, pero Schütze y Resco explican que ese indicador depende en gran medida del número de “hotspots” (píxeles de 1 km² con fuego activo) detectados. Es decir, más área quemada o más incendios simultáneos generan una señal mayor, incluso sin que cada fuego sea más intenso.
Al reanalizar los datos con métodos estadísticos, encontraron que los incendios no son más intensos, sino más grandes o más simultáneos. También analizaron la frecuencia de los incendios más intensos y no hallaron un aumento global: la frecuencia de los fuegos más intensos bajó de día y subió ligeramente de noche.
En resumen, el trabajo concluye que no hay evidencia sólida de que los incendios más extremos del mundo sean ahora más intensos. Lo que sí ha crecido es su número y tamaño, lo que multiplica los impactos sociales y ecológicos, pero no necesariamente la energía por unidad de fuego. El problema, por tanto, no es tanto la “ferocidad” del fuego, sino su extensión y simultaneidad, factores que dependen en gran medida de la gestión del territorio y no tanto del cambio climático.
Una vez más, nos cuentan las cosas como no son para culpar al cambio climático de lo que no hace.
EL NEGOCIO DE LA CAPTURA DE CARBONO SE TAMBALEA POR LA RETIRADA DE MICROSOFT
De cada millón de moléculas en el aire, 425 son de CO₂. Os podéis imaginar que retirar una cantidad significativa de esas moléculas para reducir el CO₂ del aire es una idea ridícula. Incluso intentar esa tarea imposible requiere cantidades ingentes de energía sin producir ningún beneficio económico.
Pero el mundo se ha vuelto tan loco con el tema del clima que ha surgido toda una industria de miles de millones de dólares dedicada a capturar esas moléculas. Su mayor contribuyente ha sido Microsoft, a base de comprarles créditos de carbono, que tampoco sirven para nada excepto para mentir diciendo que no se emite CO₂. Pero ahora Microsoft ha dicho que ya no compra más créditos, desatando el pánico en la industria de captura de carbono.
Detrás de la decisión de Microsoft está la construcción de sus centros de datos para la inteligencia artificial, que hacen aumentar sus emisiones enormemente, haciendo imposible el logro de los objetivos de reducción de emisiones que la compañía se había comprometido a hacer. ¿Para qué gastar una millonada en objetivos que no se van a cumplir? Como muchas grandes corporaciones habían hecho promesas ambiciosas, los bancos y los consultores habían proyectado un enorme crecimiento para la nueva industria de captura de carbono. McKinsey estimó que el mercado de eliminación de carbono podría valer hasta 1.200 millones de dólares en 2050. Con la decisión de Microsoft, es más probable que no valga ni un dólar.
Todo el entramado económico de la lucha climática se está derrumbando como un castillo de naipes, como no podía ser de otra forma porque siempre fue irrealizable. Los listos ya han sacado tajada. Los tontos perderán todo lo invertido.
CUMBRE DE PERDEDORES DE LA CONFERENCIA CLIMÁTICA
En la Conferencia del clima de Brasil en noviembre del año pasado, no hubo manera ni siquiera de mencionar los combustibles fósiles en los acuerdos finales. La preocupación por el clima se desvanece mientras crece la preocupación por no tener suficientes combustibles fósiles.
Frustrados, medio centenar de países de Europa, Iberoamérica y el Pacífico, han organizado una cumbre alternativa en Santa Marta (Colombia). Ni siquiera pretenden llegar a algún acuerdo sino tan solo discutir la forma de abandonar el petróleo, algo que el resto de países les agradecería enormemente en un momento en que el mundo sufre porque se ha quedado sin una 5ª parte debido al cierre del estrecho de Ormuz.
El anfitrión es Gustavo Petro, que presume de haber reducido la producción de petróleo en su país en un 3,8 % en 3 años, con un impacto negativo significativo en la economía de Colombia.
La gran mayoría estaríamos de acuerdo en que dejar el petróleo sería positivo por múltiples razones, pero el problema es la falta de alternativas, agravada porque los mismos que ahora se oponen al petróleo se opusieron a la energía nuclear. En representación de España va la vicepresidenta Aagesen, bajo cuya responsabilidad el país sufrió su único apagón generalizado de la historia y del que no ha asumido responsabilidad alguna.
Aunque la cifra de países es alta, se trata de países en su mayoría muy pequeños y poco poblados, por lo que tan solo representan al 14 % de la población mundial. Esto ya da una idea de la inutilidad absoluta de la cumbre. Solo sirve para que hagan turismo, a costa del contribuyente, miles de personas de las 2.500 ONGs representadas, organizaciones científicas, Naciones Unidas y cargos de gobiernos. Por no hablar del cada vez más escaso combustible de aviación que se desperdicia en esta fiesta inútil.
LAS REVOLUCIONES CIENTIFICAS VS LA PSEUDOCIENCIA DE LA "CIENCIA OFICIAL"
No existe la ciencia establecida. Todo conocimiento está sujeto a revisión.
Albert Michelson, el físico que junto con Edward Morley demostró que no había éter en el espacio interplanetario en uno de los experimentos más famosos de la ciencia, dijo en 1903: "Todas las leyes y hechos fundamentales más importantes de la ciencia física han sido descubiertos, y ahora están tan firmemente establecidos que la posibilidad de que alguna vez sean suplantados como consecuencia de nuevos descubrimientos es extremadamente remota".
Tan solo 12 años más tarde, Albert Einstein publicó la teoría de la relatividad general.
Pero en los años 30 se empezaron a hacer observaciones que la teoría de la relatividad no podía explicar. Las galaxias dentro de cúmulos no se mueven como debieran si la teoría fuese correcta.
Las estrellas de las galaxias no giran más despacio alrededor del núcleo galáctico cuanto más lejos están de él como predice la teoría de la relatividad, si la masa de las galaxias fuera la calculada a partir de su número de estrellas.
Los científicos no descartan una teoría por muchos fallos que presente si no tienen otra mejor y más convincente con la que sustituirla.
La solución adoptada fue inventar una materia oscura, invisible y que no interactúa con las ondas electromagnéticas que llena el universo, repartida de forma desigual, y es mucho más abundante que la materia conocida.
Con esa masa adicional la teoría de Einstein vuelve a ser capaz de explicar las observaciones.
Los astrofísicos llevan 80 años buscando alguna evidencia de que la materia oscura existe y no lo han conseguido.
En teoría está alrededor nuestro. Si extendemos la mano está ahí pero no podemos tocarla.
Los físicos de partículas llevan haciendo experimentos para detectarla desde que se inventaron los aceleradores de partículas a mediados del siglo pasado y siempre fracasan.
Cada vez más científicos son escépticos de que la materia oscura exista, y piensan que la teoría de la relatividad general está mal o es incompleta, como pasó con la teoría de Newton.
Hay toda una lista de teorias alternativas a la relatividad.
El escepticismo critico y el desafío a los consensos cientificos, se acepta en todas las demás disciplinas de la ciencia como parte normal del progreso científico.....
....EXCEPTO EN AQUELLAS AREAS DONDE HAY UN INTERESES POLITICO,
como por ejemplo el Cambio Climatico o la Medicina Oficial ( clarisimo en la Pandemia covid).
En esos campos la Ciencia rompe ABSOLUTAMENTE su debate critico y la discursion de Hipotesis para IMPONER una "verdad" que muy poco tiene que ver con la Ciencia y mucho con la Fe.

La corriente que calienta Europa se debilitará un 51% antes de que acabe el siglo. Y España, según los expertos, ya empieza a notarlo

Javier Jiménez

"El 5 % de probabilidad acaba de convertirse en 50 %". Esta frase de Stefan Rahmstorf, el mayor experto mundial en el colapso de la AMOC, describe el cambio que introduce el estudio que acaba de publicar la Universidad de Burdeos este 15 de abril.

Pero la historia va más allá de la cifra: es la última entrega del gran debate climático de la década. Un debate que, gane quien gane, estamos perdiendo todos.

¿Qué es exactamente la AMOC y por qué nos importa? La circulación de retorno meridional del Atlántico ('Atlantic Meridional Overturning Circulation') es el ramal del Atlántico norte de la circulación termohalina. Como el sol no calienta el mar igual en todos los sitios y los flujos de agua dulce llegan al océano por puntos muy concreto, este es el mecanismo básico por el que los océanos equilibran las diferencias de temperatura y salinidad.

La AMOC es buen ejemplo de esa regulación. Al fin y al cabo, como explicaban desde AEMET, se trata de un "flujo oceánico norte-sur a escala de la cuenca atlántica que se inicia con hundimiento hasta el fondo de agua fría del mar frente a Groenlandia, fluyendo posteriormente hacia el sur, y siendo reemplazada por agua más caliente que fluye en la superficie desde el sur, transfiriendo calor desde los trópicos a la costa este de Norteamérica y la costa oeste de Europa".

Por eso, se trata de un mecanismo clave y si se para, como empezaron a decir los estudios hace una década, los problemas para Europa serían enormes.

¿Enormes? "Sin ella, Europa occidental y el este de América del norte se enfriarían significativamente, con un gran número de efectos adversos potenciales", decía Sánchez Laulhé. Hablamos de un "enfriamiento generalizado en todo el Atlántico norte y hemisferio norte en general" que derrumbaría la temperatura en Europa bajaría varios grados y provocaría un "fortalecimiento de las borrascas de invierno, con más y más potentes ciclogénesis explosivas" y una "mayor proporción de precipitaciones cayendo en forma de nieve en toda Europa".

No obstante, los científicos no se acaban de poner de acuerdo. En 2021, el IPCC dijo que era "poco probable" que la AMOC colapsara. En 2023, los Ditlevsen no solo dijeron que sí que era un escenario probable, sino que pusieron la primera fecha para el colapso. En 2024, 44 firmantes pidieron tomarse el problema en serio. Pero en enero de 2025 Terhaar, Vogt y Foukal dijeron que, en fin, desde 1063 no se había debilitado.

Ahora, la Universidad de Burdeos afirma que la AMOC se debilitará en torno a un 51% hacia final de siglo con un nivel de confianza del 90 %, bajo el escenario intermedio de emisiones.

Lo que ya se puede ver. Los investigadores franceses llevan razón en que la señal observacional más reconocible del debilitamiento de la AMOC es la "mancha fría" del Atlántico subpolar al sur de Groenlandia. En pleno escenario de cambio climático, "el único punto del planeta que se ha enfriado en el último siglo".

Sin embargo, tampoco tenemos claro qué significa realmente eso. Y ahí está la clave.

Entonces, ¿se congelará Europa? Probablemente, pero eso no es lo interesante. A lo largo de la historia del Atlántico se ha pasrado muchas veces. La duda es si será pronto, si será por nuestra culpa, si podemos evitarlo y qué consecuencias tendrá. Sea como sea, España no será la más afectada, pero lo será. Lo está siendo.

Stefan Rahmstorf, por ejemplo, dijo el año pasado en la Universidad Autónoma de Madrid que "la ralentización de la AMOC ya está teniendo impactos en España". Solo hay que saber leer las señales.

LAS EXTINCIONES SE REDUCEN DESDE HACE 100 AÑOS, DESMINTIENDO UNA EXTINCIÓN MASIVA

Nos cuentan que el planeta está experimentando otra extinción masiva, basándose en la idea de que las tasas de extinción se están acelerando rápidamente. Sin embargo, un nuevo estudio en la revista Proceedings of the Royal Society of London revela que las extinciones alcanzaron su punto máximo hace unos 100 años y han disminuido desde entonces. Además, los investigadores descubrieron que las extinciones pasadas fueron causadas en su mayoría por especies invasoras en islas y no son la amenaza más importante en la actualidad, que es la destrucción de los hábitats naturales, por lo que las afirmaciones sobre una extinción masiva actual no son reales.

Los investigadores de la Universidad de Arizona analizaron 912 especies de plantas y animales que se extinguieron en los últimos 500 años, y datos de casi 2 millones de especies, concluyendo que «las causas de esas extinciones recientes eran muy diferentes de las amenazas a las que se enfrentan las especies en la actualidad». Ello hace que las extrapolaciones no sean válidas. «Para nuestra sorpresa, las extinciones pasadas son predictores débiles y poco fiables del riesgo actual al que se enfrenta cualquier grupo de animales o plantas».

La mayoría de las extinciones tuvieron lugar en islas, relacionadas con especies invasoras. En los continentes, la mayoría de las extinciones se produjeron en hábitats de agua dulce, y su causa más importante es la pérdida de hábitat. Los investigadores se sorprendieron de que en los últimos 200 años no hay pruebas de un aumento de las extinciones debido al cambio climático, pero afirman que «eso no significa que el cambio climático no sea una amenaza». La vida académica se vuelve muy difícil si uno defiende la inocencia del cambio climático.

Otra mentira sin fundamento de los alarmistas queda al descubierto. Seguimos teniendo que cuidar el medio ambiente y la biodiversidad, pero el cambio climático no afecta a las extinciones y no estamos en una extinción masiva. El dinero del cambio climático tendría mejor uso en la protección de los espacios naturales y las especies.

TODOS LOS ESCENARIOS CLIMÁTICOS DE PESADILLA HAN SIDO BORRADOS POR EL IPCC

Para que los modelos se inventen el clima que va a hacer en el 2100, el hielo de los casquetes que se va a derretir, lo que va a subir el nivel del mar y los huracanes, sequías e inundaciones que va a haber, con lo que luego nos asustan los medios a diario, es necesario decirles lo que vamos a hacer los humanos con nuestras emisiones. Son los distintos escenarios que se consideran a la hora de correr los programas y van desde que dejemos de usar combustibles fósiles hasta que nos volvamos locos por el carbón.

El escenario de peor caso posible de los introducidos en 2014 es el RCP8.5, después llamado SSP5-8.5. Es un escenario muy improbable que contempla un fuerte crecimiento de la población mundial, un desarrollo tecnológico muy lento y un crecimiento económico basado en el carbón.

Pero como lo que se trata es de asustar a la gente, los científicos y los medios transformaron el extremadamente improbable peor caso posible en el escenario de continuación sin cambios (business as usual), es decir en lo que nos esperaba si no hacíamos nada. Todas las historias que habéis oído de subidas del nivel del mar de metros, gravísimas tormentas e inundaciones, olas de calor insoportables, temperaturas varios grados más calientes, están basadas en un escenario que nunca podría suceder, incluso si el cambio climático se debiera totalmente a nuestras emisiones.

Pero con el paso del tiempo sin que nada empeore y el escepticismo climático en ascenso, los responsables piensan que el alarmismo extremo se ha vuelto contraproducente y alimenta la incredulidad de la gente. Por ello han decidido eliminar lo que habían vendido a la gente como el escenario que describía lo que pasaría si no hacemos nada. Para el próximo informe del IPCC, los responsables de los escenarios han publicado en la revista Geoscientific Model Development que «Para el siglo XXI, … en el extremo superior del intervalo, los niveles de emisión elevados del CMIP6 (cuantificados por el SSP5-8.5) han pasado a ser inverosímiles».

Siempre fueron inverosímiles. El alarmismo climático se diluye y el futuro ya no es lo que solía ser.

LA PRUEBA DEL ALGODÓN: EL CO₂ ES INOCENTE

El CO₂ es un gas de efecto invernadero, capaz de atrapar y emitir radiación infrarroja. Pero cada parte que añadimos a la atmósfera tiene menos efecto que la anterior. Para conseguir el mismo efecto que pasar de 10 a 20 ppm, añadiendo solo 10 partes, hay que añadir 400 partes cuando se está a 400 ppm. Por ello, el aumento de CO₂ debido a nuestras emisiones no es capaz de explicar el suave calentamiento observado en los últimos 200 años.

Para explicarlo, los científicos proponen que el aumento de CO₂ incrementa la evaporación de agua, responsable de casi todo el efecto invernadero de la Tierra. Los modelos muestran que el efecto debería ser mayor en los trópicos, y ese vapor de agua extra, al condensar en altura, debería calentar la troposfera tropical más que el resto.

La gráfica muestra en rojo lo que debería estar pasando según los modelos, pero globos sonda y satélites muestran mucho menos calentamiento, demostrando que la hipótesis es falsa.