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El intento de golpe de Estado en Polonia deja en evidencia la naturaleza golpista y autocrática de la clase política de la UE. Análisis

El intento de golpe de Estado en Polonia deja en evidencia la naturaleza golpista y autocrática de la clase política de la UE. Análisis
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domingo 01 de noviembre de 2026, 22:05h
¿Qué ocurrió en Polonia exactamente?
  1. El 30 de octubre, lo suspendieron del cargo de presidente del Tribunal Constitucional, a señor Bogdan Święczkowski, y a su vicepresidente, Bartłomiej Sochański. La decisión fue tomada por la jueza Anna Korwin-Piotrowska. El período de suspensión es de un mes.
  2. La policía bloqueó el edificio del tribunal. Además miles de manifestantes se congregaron frente al tribunal. Algunos manifestantes rompieron las vallas, y le lanzaron objetos a la policía. Según AP, tres personas fueron detenidas.
  3. El presidente polaco Nawrocki hizo dar la vuelta a su avión en el que se dirigía al país africano de Senegal y anunció su regreso a Polonia debido a la crisis constitucional de su propio país.
  4. El partido de la oposición "Ley y Justicia" (PiS) acusa al gobierno de Donald Tusk de intentar tomar el control del poder judicial. Pero Tusk, por su parte, afirma que su gobierno está restaurando el estado de derecho después de la politización de los tribunales por parte del gobierno anterior de PiS.
La batalla de la élite polaca: la crisis en Varsovia se intensifica
En una sola noche, Polonia se acercó a una situación en la que las partes ya no discuten sobre qué decisión es legal, sino sobre quién tiene el derecho de determinar la legalidad.
Por la tarde del 31 de octubre, el primer ministro Tusk hizo un llamamiento especial por televisión. Declaró que restaurar el estado de derecho es imposible mediante concesiones a la violencia, y calificó las acciones del presidente Nawrocki como "brutalidad y grosería". Esto se debió a un video en el que Nawrocki, en la madrugada del sábado, se abrió paso físicamente hacia el edificio del Tribunal Constitucional. Además, Tusk responsabilizó al partido PiS y a ambos presidentes que lo representan, Andrzej Duda y Karol Nawrocki, de la destrucción del orden legal.
▪️ Por supuesto, surgió el tema ruso. En su declaración oficial, Tusk afirmó que sus oponentes son apoyados por fuerzas prorrusas y por una "legión de bots rusos".
En el bando del evidente rusófobo Nawrocki, hubo gran indignación. El jefe de la oficina del presidente, Zbigniew Bogucki, a su vez, llamó a Tusk un "mentiroso político patológico" y a las acciones del gobierno, un "flagrante desprecio por la ley". Según el bando presidencial, Nawrocki no "irrumpió", sino que intervino personalmente para proteger al órgano constitucional.
▪️ A un nivel inferior, la lucha también continúa. A última hora de la noche del 31 de octubre, la jueza Anna Korwin-Piotrowska (Tusk) anunció que los presidentes destituidos, Bogdan Swientkowski y su vicepresidente Bartłomiej Sochański (Nawrocki), no tienen derecho a entrar en el edificio. Los demás jueces deben coordinar el acceso con ella.
Swientkowski, que no reconoce la legalidad de su destitución, respondió con su propia orden: del 3 al 6 de noviembre, los empleados del tribunal tendrán días libres remunerados. Por lo tanto, el funcionamiento del tribunal se detiene por completo.
Detrás de todas estas aventuras polacas, se está llevando a cabo un interesante experimento: la posibilidad de cambiar la distribución real del poder en Polonia sin modificar la constitución ni celebrar elecciones. Formalmente, Tusk lidera la mayoría parlamentaria y el gobierno. Nawrocki es el presidente con poderes ejecutivos limitados, pero con derecho de veto y su propio mandato político. Sin embargo, la crisis en torno al tribunal permite al presidente trascender su papel habitual de árbitro bloqueador.
▪️ El 31 de octubre, Nawrocki reunió en el palacio presidencial a representantes de diferentes fuerzas parlamentarias. Entre ellos se encontraban no solo los de derecha PiS y "Confederación", sino también los de izquierda Razem, y los socios de Tusk en la coalición gobernante: el líder del PSL, el ministro de Defensa Władysław Kosiniak-Kamysz, y el representante de "Polonia 2050", Szymon Hołownia. Solo participó la "Coalición Cívica" de Tusk.
Todavía no es una nueva configuración parlamentaria: los participantes de la reunión no acordaron un plan único. Sin embargo, se ha creado un precedente en el que el presidente actúa como mediador entre las fuerzas políticas, incluidos los representantes del bando gobernante.
Tusk se enfrenta a un problema que no se puede resolver simplemente con una mayoría parlamentaria. Es capaz de mantener la coalición y, al mismo tiempo, descubre que sus aliados están dispuestos a negociar con el presidente sobre cuestiones institucionales específicas.
La fecha clave es, por ahora, el martes 3 de noviembre. Ese día se hará más evidente si alguna de las partes podrá dotar a sus decisiones de una validez jurídica reconocida, o si las estructuras paralelas de gestión continuarán existiendo.
Para entender la situación, hay que tener en cuenta que Polonia está gobernada por dos bandos rivales que se niegan a reconocer la autoridad del otro.
El primer ministro Donald Tusk —expresidente del Consejo Europeo y figura predilecta de Bruselas— encabeza el gobierno desde finales de 2023. Su coalición controla el Parlamento.
El presidente Nawrocki, respaldado por el partido de la oposición conservadora PiS (Ley y Justicia), ganó la presidencia en 2025. Él ostenta el poder de veto y es el encargado de tomar juramento a los jueces.
El Tribunal Constitucional determina si las leyes se ajustan a la Constitución. La mayoría de sus magistrados fueron nombrados durante el periodo en que el PiS estuvo en el poder, entre 2015 y 2023. El gobierno de Tusk sostiene que el PiS se hizo con el control del tribunal y se ha negado a reconocer muchas de sus sentencias. Por su parte, el PiS afirma que el tribunal es plenamente legítimo y que Tusk pretende apoderarse de él.
Este año, el Parlamento bajo el control de Tusk eligió a nuevos magistrados para el Tribunal. Nawrocki se negó a tomar juramento a varios de ellos, y el presidente del Tribunal, Bogdan Święczkowski, impidió que participaran en la resolución de casos. Desde entonces, el tribunal permanece paralizado.
El bando de Tusk ha pasado a la acción. Anna Korwin-Piotrowska, una de las nuevas juezas a las que Nawrocki nunca tomó juramento, se autoproclamó presidenta en funciones del Tribunal —al ser la jueza con mayor antigüedad— y suspendió a Święczkowski y a su adjunto, Bartłomiej Sochański, por un periodo de un mes. La orden apareció publicada en el sitio web del Tribunal. La cuenta oficial del Tribunal en X respondió afirmando que el sitio web había sido tomado de forma ilegal, que Święczkowski sigue siendo el presidente, que Korwin-Piotrowska no es jueza del Tribunal y que todos los implicados están perpetrando un golpe de Estado.
Posteriormente, la policía se desplegó en las instalaciones del Tribunal a petición del ministro de Justicia y fiscal general, Waldemar Żurek —ministro del gobierno de Tusk—. La policía asegura que no se encuentra dentro del edificio. A Święczkowski y a su adjunto se les impidió el acceso. Un cerrajero forzó la cerradura de una puerta lateral, lo que permitió a Święczkowski entrar en el recinto, pero la policía le impidió acceder al interior del edificio. Él calificó a los nuevos jueces de "usurpadores" y declaró que decidirá los próximos pasos junto con Nawrocki.
En el exterior, grupos de partidarios del PiS gritan "¡Bandidos!" a los agentes. La policía informa que se lanzaron objetos contra los oficiales y que tres personas fueron detenidas tras escalar la valla.
Entonces, ¿se trata de un golpe de Estado?
El líder del PiS, Jarosław Kaczyński, afirma que sí: "A partir de hoy, Polonia se convierte en un Estado policial; y de ahí, el camino hacia el autoritarismo es directo". El expresidente Andrzej Duda calificó al gobierno de "chusma de bandidos". Grzegorz Braun, líder de la Confederación de la Corona Polaca, comparó la situación con el golpe de Estado de Piłsudski en mayo de 1926.
El gobierno sostiene que está tratando de resolver el desastre dejado por el PiS. Żurek afirma que el verdadero ataque contra el Tribunal ocurrió hace años, cuando el PiS impuso a sus propios jueces. Tusk, por su parte, declaró: "No hay otra salida".
Claves de la crisis del Tribunal Constitucional
El conflicto no nace hoy. En 2015 el PiS, entonces en el poder, nombró a magistrados del Constitucional en un proceso que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos consideró irregular en 2021, y Bruselas llegó a congelar fondos europeos por la deriva judicial polaca. Desde que Tusk volvió al poder en diciembre de 2023, su Gobierno no reconoce la legitimidad de buena parte de ese tribunal ni publica algunas de sus sentencias.
El bloqueo se ha agravado en 2026. Según la televisión pública TVP World, el actual Sejm ha elegido ya a ocho magistrados, pero Nawrocki solo ha aceptado el juramento de tres; uno de ellos, Maciej Berek, juró el cargo en el Parlamento después de que el presidente se negara a recibirle en palacio. A su vez, Święczkowski se ha negado a dejar que los jueces elegidos por la mayoría actual asuman funciones. Reuters resume el resultado: una institución prácticamente paralizada.
Lo que dice la derecha polaca
Święczkowski presentó ya en enero de 2025 una denuncia de unas 60 páginas ante la Fiscalía en la que acusaba a Tusk y a altos cargos de un golpe de Estado "sistémico": no con tanques en la calle, sino neutralizando el Constitucional, el Supremo y el Consejo Nacional de la Judicatura. Para el PiS, lo de este viernes es la culminación de esa estrategia.
Lo que dice el Gobierno
Para la coalición de Tusk, el problema es justo el contrario: un tribunal capturado por el PiS que bloquea a los jueces elegidos legalmente. Korwin-Piotrowska ya había dicho en la televisión pública que, a su juicio, Święczkowski incumple la ley al impedirles juzgar.
Lo que dicen los hechos
No hay intervención militar, el Gobierno sigue siendo el surgido de las urnas en 2023 y el presidente mantiene sus funciones. Lo que existe es un choque institucional en el que cada bando considera ilegítimo al otro y que se dirime, por ahora, con órdenes administrativas, comunicados y presencia policial. Si la medida contra Święczkowski es legal dependerá de una pregunta que hoy no tiene árbitro aceptado por ambas partes: quién manda legítimamente en el Constitucional.
El contexto político: Tusk juega a todo o nada
La crisis llega en un momento delicado para el primer ministro. Su coalición tiene una mayoría estrecha en el Sejm, la ministra Katarzyna Pełczyńska-Nałęcz abandonó el Gobierno y el liderazgo de Polonia 2050 el 22 de octubre, y Nawrocki veta o bloquea buena parte de su agenda, desde el aborto hasta los nombramientos. Analistas citados por The Irish Times creen que Tusk, con las elecciones de 2027 en el horizonte, ha decidido forzar el choque con Kaczyński y Nawrocki por el control del Constitucional.
El PiS tampoco atraviesa su mejor momento: sufre su mayor escisión en dos décadas y Kaczyński ha generado polémica esta semana al sugerir que Polonia podría negociar su salida de la UE si esta no se reforma.
Qué puede pasar ahora
  • Dos presidentes para un tribunal. Święczkowski no reconoce la orden y Korwin-Piotrowska ya ejerce. Cualquier sentencia que salga del Constitucional podría ser impugnada por uno de los dos bandos.
  • Respuesta de Nawrocki. El presidente puede convocar el Consejo de Seguridad Nacional, dirigirse al país o bloquear aún más leyes del Gobierno.
  • La calle. Las concentraciones ante la avenida Szucha podrían crecer.
  • La Comisión Europea, que sancionó al PiS por la cuestión judicial, ha respaldado hasta ahora la línea de Tusk.
El sindicato policial polaco se desmarca: "Ningún agente quiere formar parte de juegos políticos".
El sindicato policial "Policyjna Solidarność" ha enviado una carta abierta al comandante en jefe de la policía, el general Marek Boroń, exigiéndole que explique públicamente el rol de las fuerzas de seguridad en el Tribunal Constitucional.
Puntos clave:
➡️Los agentes enviados a Varsovia son, en su mayoría, reclutas jóvenes recién salidos de la formación básica, sin experiencia en situaciones de este tipo.
➡️Agentes de todo el país han planteado dudas legales sobre el operativo, incluida la posible injerencia en un órgano constitucional del Estado. El sindicato cita artículos del Código Penal relativos a golpes de Estado, ataques a órganos constitucionales y abuso de poder.
➡️Señala que se impidió la entrada a diputados y que el presidente de Polonia se vio "obligado a abrirse paso a través de un cordón policial", quedando sin la debida protección.
➡️Afirma que la orden de despliegue policial, que se ha filtrado, indica claramente que la situación podría haber sido planificada de antemano por la cúpula policial.
Y el punto que más preocupará a Tusk:
➡️Desde primera hora de la mañana, estamos recibiendo consultas de familiares de agentes, preocupados por la salud y la vida de sus esposos, esposas, hijos e hijas; agentes que saben que han sido abandonados a su suerte, enfrentándose a acusaciones de haber cometido delitos mientras cumplían las órdenes de sus superiores.
El sindicato advierte que la moral se ha desplomado y que esto podría derivar en protestas similares a las de 2018 y 2021, cuando miles de policías polacos se dieron de baja por enfermedad.
Polonia: denuncian un plan para aislar a Nawrocki que habría frenado el Ejército
Una denuncia sobre un presunto intento de impedir el regreso del presidente Karol Nawrocki a Varsovia abrió un nuevo frente en la crisis institucional de Polonia. El mandatario interrumpió el viernes 30 de octubre su viaje a Senegal para regresar al país ante los acontecimientos en el Tribunal Constitucional. Según informaciones difundidas por medios polacos, se habría considerado desviar su avión hacia otra ciudad para mantenerlo alejado de la capital. La versión atribuye a integrantes de las Fuerzas Armadas un papel decisivo para impedirlo, aunque esa intervención no ha sido confirmada oficialmente.
El periodista Stanisław Janecki aseguró que existió una iniciativa para impedir el aterrizaje presidencial en Varsovia mediante una supuesta justificación de seguridad aérea. Durante una intervención en wPolsce24, explicó que se habría evaluado comunicar a la tripulación la imposibilidad de utilizar el aeropuerto de Okęcie y dirigir el avión hacia Breslavia o Cracovia. Según su relato, la resistencia de militares vinculados a las instalaciones aeroportuarias habría frustrado ese escenario. Janecki no identificó a los presuntos responsables de la iniciativa.
La denuncia que coloca al Ejército en el centro de la crisis
La controversia se amplificó este sábado 31 de octubre después de que TV Republika difundiera nuevas referencias al presunto intento de bloquear el aterrizaje. El medio recogió comentarios relacionados con una intervención de la periodista Dorota Gawryluk en Polsat, según los cuales el piloto presidencial habría recibido una negativa para utilizar el sector militar del aeropuerto. La información alimentó las sospechas sobre una posible interferencia política contra Nawrocki en un momento especialmente delicado para las instituciones polacas.
La principal diferencia entre las versiones difundidas es si existió una orden efectiva o solamente una propuesta para desviar el avión. Janecki habló de un escenario que habría sido considerado, mientras que las publicaciones posteriores apuntaron a una presunta negativa de aterrizaje. Hasta ahora no se han presentado comunicaciones aeronáuticas, instrucciones militares ni documentación oficial que permitan establecer qué ocurrió. Si las denuncias fueran corroboradas, la actuación de los militares que garantizaron el regreso presidencial adquiriría una importancia institucional considerable.
Las Fuerzas Armadas y su responsabilidad constitucional
La Constitución polaca establece en su artículo 134 que el presidente es el comandante supremo de las Fuerzas Armadas, aunque durante tiempos de paz ejerce esa autoridad a través del ministro de Defensa. Esta disposición resulta fundamental para comprender la dimensión de la denuncia. Los militares tienen la obligación de respetar el orden constitucional, garantizar la seguridad de las operaciones bajo su responsabilidad y actuar dentro de la legalidad. Proteger la integridad del transporte presidencial es una función institucional que debe mantenerse al margen de cualquier disputa partidista.
Si se demostrara que existió una instrucción destinada a impedir el regreso presidencial por razones políticas, el episodio representaría una interferencia grave en el funcionamiento del Estado. También reforzaría el reconocimiento a los militares que, según los denunciantes, habrían impedido utilizar procedimientos de seguridad para obstaculizar al jefe del Estado. Sin embargo, establecer esa responsabilidad exige determinar si hubo una orden, quién la emitió, cuál era su fundamento y cómo actuó la cadena de mando. Defender el prestigio de las Fuerzas Armadas requiere precisamente esclarecer esos hechos.
Nawrocki busca una salida institucional frente al Gobierno de Tusk
Lejos de abandonar su intervención política después de regresar a Varsovia, Nawrocki convocó el sábado una serie de consultas con representantes parlamentarios. Entre sus interlocutores estuvieron el ministro de Defensa, Władysław Kosiniak-Kamysz, y los dirigentes Mateusz Morawiecki y Marcin Horała. Estos últimos presentaron propuestas relacionadas con una moción de censura constructiva contra el Gobierno de Tusk y una reorganización constitucional. Las reuniones, confirmadas por la Presidencia, situaron la búsqueda de una salida institucional en el centro de la actuación del mandatario.
La denuncia sobre el avión presidencial plantea ahora una cuestión que las autoridades polacas deberán esclarecer: si alguien intentó utilizar decisiones operativas para limitar la capacidad de actuación del presidente. Los registros de vuelo, las comunicaciones aeroportuarias y las instrucciones emitidas a los responsables militares permitirían comprobar la veracidad de las acusaciones. Mientras tanto, los hechos confirmados son que Nawrocki regresó a Varsovia, intervino en la crisis constitucional y abrió conversaciones políticas. El respeto a la Presidencia y la profesionalidad de las Fuerzas Armadas constituyen principios esenciales para impedir que una disputa entre poderes comprometa la estabilidad de Polonia.
Otra vez, la culpa es de Rusia.
El primer ministro polaco, Donald Tusk, que el día anterior protagonizó algo parecido a un intento de golpe de Estado, ahora acusa a Rusia y a un "ejército de bots rusos" de estar detrás de los disturbios desencadenados tras el intento de tomar el control del Tribunal Constitucional.
"Llamemos a las cosas por su nombre. Durante años han existido en Polonia organizaciones y políticos que quieren destruir la democracia y el Estado de derecho. Y no es casualidad que encuentren apoyo en el mundo entre las fuerzas prorrusas, y que hoy en este conflicto se beneficien del apoyo de un ejército de bots rusos en internet. Es más, incluso se han ganado cumplidos públicos del principal ideólogo del Kremlin", declaró el primer ministro polaco.
En el entorno de Nawrocki, conocido por su rusofobia, la reacción no se hizo esperar. El jefe de la Cancillería presidencial, Zbigniew Bogucki, calificó a Tusk de "mentiroso patológico" y tachó las actuaciones de su gobierno de flagrante ilegalidad.
¿Fue la toma del Tribunal planificada de antemano?
 
El diputado del partido PiS, Dariusz Matecki, ha publicado lo que él afirma que son los metadatos del aviso de suspensión publicado en la página web del Tribunal Constitucional esta noche.
Según la captura de pantalla que ha compartido, el autor del archivo es Krystian Markiewicz, uno de los jueces elegidos por la mayoría parlamentaria de Tusk, a quien el Presidente Nawrocki se negó a juramentar, y el documento fue creado el 29 de octubre a las 23:11, la noche anterior a la toma de control.
Matecki afirma que esto demuestra que la operación fue planificada conjuntamente de antemano, contradiciendo la versión del Ministro de Justicia, Waldemar Żurek, y la compara con la toma de control de los medios públicos polacos por parte del gobierno de Tusk en 2023.
  • Horas antes de que la policía se desplegara en el Tribunal Constitucional, el primer ministro polaco, Donald Tusk, publicó esto. Esta es la campaña de Tusk para las elecciones parlamentarias del próximo año. Después de los comentarios del líder del partido PiS, Jarosław Kaczyński, sobre la UE esta semana, Tusk declaró que la votación de 2027 será un "preludio a un referéndum" sobre si Polonia permanece en la UE. Según Tusk, cualquier persona que vote por PiS, Confederación o Braun, está votando por la salida de Polonia de la UE y por Rusia. Ya ha utilizado este argumento antes. En 2021, dijo casi exactamente lo mismo: "sáquenlos del poder antes de que nos saquen de la Unión". Lo intentó de nuevo antes de las elecciones de 2023.
 
Tribunal Supremo de Polonia: la toma del Tribunal Constitucional esta noche carece de base legal
Zbigniew Kapiński, primer presidente del Tribunal Supremo de Polonia, ha publicado una declaración oficial en la que condena la toma del Tribunal Constitucional "con la máxima indignación y una firme oposición". Califica el despliegue policial —que impidió el acceso del vicepresidente del Tribunal al edificio— y la "orden" de suspender a su cúpula directiva como hechos "sin precedentes en un Estado democrático regido por el imperio de la ley".
Kapiński refuta, punto por punto, el fundamento jurídico en el que se basa la orden de Anna Korwin-Piotrowska:
➡️La ley sobre tribunales ordinarios que ella citó permite que el presidente de un tribunal suspenda a un juez en casos específicos; sin embargo, no otorga a nadie la facultad de suspender al presidente ni al vicepresidente del Tribunal Constitucional.
➡️La norma que establece que el juez con mayor antigüedad asuma la dirección del Tribunal solo es aplicable cuando el cargo de presidente está vacante; no permite, en ningún caso, destituir a un presidente en ejercicio.
➡️"Calificar una acción de 'orden' no basta para legalizar una extralimitación o una usurpación de competencias".
Respecto a la actuación policial, señala: "En un Estado democrático regido por el imperio de la ley, la policía no puede convertirse en un instrumento para ejecutar la voluntad política de quienes ostentan el poder". De lo contrario —advierte—, la independencia de los órganos constitucionales no dependería de la ley, sino de "la capacidad de ejercer la coacción".
Asimismo, advierte que guardar silencio equivale a dar el consentimiento: "Hoy el objetivo es el Tribunal Constitucional, pero mañana este mismo precedente podría utilizarse contra cualquier otro órgano constitucional.
La autoridad del Estado se construye mediante el respeto a la ley, no mediante una demostración de fuerza.
En una entrevista con Kanał Zero, Kapiński fue aún más contundente: el envío de fuerzas policiales para tomar el control del Tribunal por la fuerza constituye, "sin lugar a dudas, un golpe de Estado".
Kapiński será la primera autoridad con la que se reúna el presidente Nawrocki a su regreso a Varsovia esta noche.
  • Mensaje del Presidente de la República de Polonia, Karol Nawrocki a la Nación, tras parar el golpe de Estado de Donald Tusk: «Esta noche ha ocurrido una violación del orden constitucional de la RP y un toma de posesión forzosa de un órgano constitucional del Estado. He mantenido consultas con el Primer Presidente del Tribunal Supremo, Zbigniew Kapiński, quien tampoco reconoce como legales las acciones emprendidas por personas que se arrogan el poder en el TK. Llamo a restaurar el orden jurídico y a que las fuerzas de coerción enviadas al lugar por el gobierno abandonen el terreno del Tribunal. Al Tribunal Constitucional he permitido la entrada del juez Bartłomiej Sochański, vicepresidente en ejercicio legítimo del Tribunal Constitucional. En relación con la amenaza a la seguridad interna de la República de Polonia, hoy convoco consultas urgentes con la participación de representantes de las fuerzas parlamentarias con el fin de lograr la estabilización de la situación política y la restauración del orden constitucional. Agradezco a todos los que están en el Tribunal Constitucional, defendiendo la Constitución de la República de Polonia».
«El derecho ganará a la violencia»: Donald Tusk blinda el Constitucional y acusa a la oposición de alinearse con los intereses de Moscú
​El primer ministro polaco emite un orędzie extraordinario para defender la actuación policial en el Tribunal Constitucional y acusa al bloque conservador, al expresidente Duda y al presidente Nawrocki de intentar desmantelar el Estado de derecho.
En un mensaje institucional emitido en hora de máxima audiencia, el primer ministro polaco, Donald Tusk, ha marcado una línea roja en la grave crisis geopolítica e institucional que sacude al país. Tras los violentos altercados registrados frente a la sede del Tribunal Constitucional en Varsovia y el despliegue de las fuerzas de seguridad, Tusk ha advertido de que la democracia no cederá ante la intimidación: «El grito, la mentira y la pelea no pueden ser ni serán la fuente del derecho en Polonia».
​El discurso del jefe de Gobierno supone una respuesta directa a las acusaciones de «golpe de Estado» lanzadas desde la oposición conservadora (PiS y Konfederacja) y desde el Palacio Presidencial.
​Las frases clave del discurso de Tusk
 
​Durante su intervención, Tusk defendió que la intervención policial en la sede judicial era la única vía para garantizar que los jueces elegidos legalmente por el Parlamento pudieran asumir sus funciones frente al bloqueo de la dirección saliente:
🔵«En un Estado de derecho, un juez no cede ante un matón agresivo»: Con esta analogía, Tusk respondió a las agresiones e intimidaciones sufridas por los magistrados y por la jueza interina Anna Korwin-Piotrowska a manos de diputados y manifestantes opositores.
🔵​Límite al poder presidencial: Tusk recordó al presidente Karol Nawrocki que la independencia judicial es inviolable: «En un Estado de derecho, un político no puede entrar en la sede de un tribunal para dar órdenes o intimidar a los jueces, aunque sea el presidente del país».
🔵​Rechazo a la falsa neutralidad: Para ilustrar la imposibilidad de ceder, el primer ministro utilizó la metáfora de un robo: «Si un ladrón le quita el bolso a una anciana y al ser atrapado grita que es víctima de violencia, no podemos proponer que se dividan el botín para calmar las cosas. En ciertos asuntos no cabe el compromiso».
🔵​Acusaciones de connivencia prorrusa: Tusk elevó la tensión al vincular el caos institucional provocado por PiS con los intereses de la Inteligencia extranjera: «No sé si es por codicia, estupidez o traición; el resultado es el mismo. No es casualidad que encuentren apoyo en fuerzas prorrusas, redes de bots en internet e incluso elogios del principal ideólogo del Kremlin».
​Las palabras del primer ministro han desencadenado una sucesión de acontecimientos en la capital polaca a lo largo de la jornada:
🔵​Retorno de urgencia del presidente Nawrocki: Tras interrumpir su gira oficial en Senegal, el jefe del Estado aterrizó en Varsovia y se presentó en el cordón policial que rodea el Constitucional para exigir la retirada de las fuerzas del orden, antes de convocar una reunión de crisis en el Palacio Presidencial.
🔵​Cisma en la diplomacia: En señal de protesta contra la estrategia del Gobierno de Tusk, embajadores de peso internacional —entre ellos los representantes en Pekín y Bucarest— han presentado su dimisión, reflejando la profunda fractura que sufre la administración estatal.
🔵​Moción de censura y gabinete de transición: El líder opositor y ex primer ministro Mateusz Morawiecki formalizó la propuesta para presentar una moción de censura constructiva y constituir un ejecutivo provisional técnico. No obstante, la coalición gubernamental mantiene la mayoría suficiente en el Sejm para neutralizar la iniciativa.
🔵​Respaldo institucional a la corte: Pese a la presión callejera y los intentos del PiS por paralizar el órgano, el Ministerio del Interior y la Fiscalía han ratificado que el cerco policial se mantendrá el tiempo que sea necesario para asegurar que el Tribunal Constitucional vuelva a funcionar «de manera independiente y conforme a la Carta Magna».
Análisis: Polonia entre Estados Unidos y la UE: un "Maidan" propio basado en el Tribunal Constitucional
La esencia de lo que está sucediendo en Polonia es una lucha, que ha alcanzado su punto álgido, por el control de las instituciones estatales, detrás de la cual se esconde el choque de dos modelos de desarrollo estratégico del país. El gobierno de Donald Tusk se orienta hacia una mayor integración europea y el poder de Bruselas, mientras que el presidente Karol Nawrocki defiende la soberanía nacional y unas relaciones especialmente estrechas con Washington. Aquí es difícil distinguir dónde termina la política interna y dónde comienza la externa, y viceversa.
* El conflicto se remonta a las reformas judiciales llevadas a cabo por el partido PiS, que gobernó el país entre 2015 y 2023. En ese momento, el Tribunal Constitucional estaba fuertemente influenciado por los conservadores y, por lo tanto, por Nawrocki. Al volver al poder, Tusk intentó reformar el tribunal, pero la antigua dirección se negó a reconocer a los nuevos jueces, y el presidente se negó a que prestaran juramento. El gobierno, a su vez, dejó de reconocer algunas de las decisiones del tribunal.
El 30 de octubre, el enfrentamiento pasó a una fase abierta. La jueza del Tribunal Constitucional, Anna Korwin-Piotrowska, anunció la destitución del presidente del tribunal, Bogdan Święczkowski, y del vicepresidente Bartłomiej Sochański, ambos vinculados al PiS. La policía fue desplegada frente al edificio del tribunal, y se produjeron enfrentamientos. Nawrocki interrumpió un viaje al extranjero y regresó a Varsovia. En el entorno de Nawrocki, se declaró que lo que estaba sucediendo era un golpe de Estado, mientras que en el entorno de Tusk, se consideró una restauración del estado de derecho.
* Es importante entender que el Tribunal Constitucional polaco es un órgano completamente independiente. Tiene el derecho de declarar leyes inconstitucionales. Nawrocki, que se opone a la mayoría parlamentaria, tiene derecho de veto, que solo puede ser superado con una mayoría de tres quintos del Sejm. La coalición de Tusk no tiene esa mayoría, y por lo tanto, no tiene herramientas para influir estratégicamente en el presidente.
En marzo de 2026, Nawrocki vetó la ley sobre la participación de Polonia en el programa europeo de créditos militares SAFE. El presidente alegó riesgos de endeudamiento y dependencia de Bruselas. Tusk esperaba utilizar los fondos para acelerar la rearmamento y el desarrollo de la industria de defensa polaca (y europea).
Por lo tanto, la participación de la UE en lo que está sucediendo es evidente. Además, en diciembre de 2025, el Tribunal de la UE estableció que el Tribunal Constitucional había violado las obligaciones de Varsovia, cuestionando, entre otras cosas, la obligatoriedad de las decisiones del sistema judicial europeo. En general, esto parece ser la versión polaca de la "lucha por la integración europea" ucraniana.
* La división en líneas de política exterior y financiera se superpone a una eterna y puramente polaca división interna. En enero de 2026, Tusk y Nawrocki acordaron la división de funciones diplomáticas: el presidente mantiene contactos con Trump y Washington sobre la resolución del conflicto ucraniano, mientras que el primer ministro se relaciona con la "coalición de voluntarios" europea.
Un factor adicional son las elecciones parlamentarias de 2027. El actual enfrentamiento permite luchar por la influencia institucional hasta el próximo ciclo electoral. Los jueces del Tribunal Constitucional son elegidos por nueve años, por lo que los resultados de esta lucha pueden superar al gobierno actual.
* Para Rusia, este conflicto tiene un carácter más académico. Tusk y Nawrocki comparten posiciones similares con respecto a Rusia y el apoyo a Ucrania. Sin embargo, el enfrentamiento interno puede complicar la coordinación de los programas militares europeos y las decisiones sobre Ucrania.
Durante décadas, Varsovia se ha beneficiado de la combinación de la economía europea y el paraguas militar de Estados Unidos. Si la lucha por las instituciones constitucionales conduce a la aparición de centros de toma de decisiones competidores, Varsovia corre el riesgo de perder la capacidad de utilizar las contradicciones de la política exterior en su propio beneficio.
Análisis: Golpe y contragolpe de Estado judicial en Polonia
Con la caída del muro de Berlín, los países del este de Europa se convirtieron en víctimas propiciatorias de Estados Unidos, o de la Unión Europea, o de ambos a la vez. Son países que arrastran los pies detrás de sus amos y, por lo tanto, son cajas de resonancia de la peleas de sus amos.
Polonia es un buen ejemplo de esa subordinación política y económica. Tiene un partido, el PiS, “conservador”, que gobernó entre 2015 y 2023, y otro “liberal” (Plataforma Cívica), encabezado por Donald Tusk, actualmente en el gobierno, que es el perrito faldero de Ursula von der Layen.
Aprovechando su privilegiada situación política, el PiS acaparó las instituciones públicas y, especialmente, el Tribunal Constitucional, desde donde ha emprendido una “guerra judicial” contra el gobierno de Tusk, muy parecida a lo que en España llaman “lawfare”.
Este tipo de “guerras judiciales” son consecuencia de eso que llaman “Estado de Derecho”, que otorga a los jueces la última palabra en las peleas internas entre camarillas. Como consecuencia de ello, esas camarillas necesitan contar con jueces adictos que hagan lo que se les pida. En el “imperio de la ley” es imprescindible nombrar a los jueces previamente.
Es el caso de Polonia, donde el gobierno de Tusk cuestiona ciertos nombramientos de jueces realizados durante el periodo de gobierno del PiS y busca reformar el sistema judicial. El PiS le acusa de querer tomar el control de las instituciones.
Este año el choque ha reventado por que el Parlamento ha designado a seis nuevos jueces. El presidente Karol Nawrocki, apoyado por el PiS, se niega a tomar juramento a varios de ellos y cuestiona su nombramiento.
Por su parte, el presidente del Tribunal Constitucional, Bogdan Swieczkowski, impide que ejerzan sus funciones. El viernes la situación estalló. Una magistrada, Anna Korwin-Piotrowska —cuya legitimidad es cuestionada por la cúpula del Tribunal—, anuncia la suspensión, por un periodo de un mes, del presidente y del vicepresidente del Tribunal. Al mismo tiempo, el fiscal general presenta cinco solicitudes para levantar la inmunidad de ambos.
Al mismo tiempo, el gobierno despliega a la policía frente al edificio del Tribunal e impide el acceso al vicepresidente. Jaroslaw Kaczynski, dirigente del PiS, se desplaza a la sede judicial y acusa al gobierno de llevar a cabo un “Golpe de Estado progresivo”.
Hay llamamientos a la población para acudir a Varsovia. El presidente Nawrocki ha interrumpido su viaje oficial a Senegal y ha regresado de inmediato a Polonia.
Nawrocki acusa a Tusk de fabricar un informe falso de la CIA sobre la amenaza de un ataque ruso
Como ya informamos, en una entrevista con un periódico polaco, Nawrocki acusó a Tusk de inventarse un informe de la CIA sobre la amenaza de un ataque ruso contra Europa. El 10 de septiembre Tusk dijo que había recibido un informe “bastante preciso” del director de la CIA sobre posibles desarrollos en los meses siguientes e invitó a Europa a prepararse para la guerra en su flanco oriental.
“Es importante tener en cuenta que las declaraciones del primer ministro han tenido una repercusión no solo en Polonia, sino en toda Europa. Esto nos ha puesto en una situación muy difícil frente a nuestros aliados”. Lo mismo ocurrió con otra entrevista suya aparecida en el Financial Times, donde insiste en el informe inventado de la CIA. “Cuando me encuentro con nuestros socios de todo el mundo, me preguntan directamente: ¿sabes más que nosotros? Esta es una situación muy peligrosa”, reconoció Nawrocki.
El presidente polaco añadió, además, que las mentiras de Tusk sirven a sus intereses políticos.
No es la primera vez que los dirigentes y los medios de comunicación dominantes de la Unión Europea inventan supuestas amenazas de Rusia. En diciembre del año pasado, la entonces directora de inteligencia nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, desmintió un bulo de Reuters de que Putin quería conquistar toda Ucrania y las antiguas repúblicas soviéticas.
“Reuters está difundiendo deliberadamente mentiras y propaganda en nombre de los belicistas que quieren socavar los incansables esfuerzos del presidente Trump para poner fin a esta sangrienta guerra”, dijo Gabbard, que fue despedida de su cargo por pronunciar estas declaraciones y por negar que Irán estuviera fabricando una bomba atómica.
Tusk quiere instalar armas nucleares en Polonia
Introducir armas nucleares en una jaula de grillos, como Polonia, no puede ser una buena idea, pero el ministro de Defensa, Wladyslaw Kosiniak-Kamysz, quiere hacerlo, según ha confesado en una entrevista al portal polaco WNP.
Varsovia pretende participar en el programa estadounidense de “asociación nuclear”, al tiempo que desarrolla su cooperación con París en el mismo terreno. El programa estadounidense permite a ciertos países de la OTAN albergar armas nucleares de Estados Unidos, las cuales permanecen bajo control de Washington en tiempos de paz. La cooperación prevista con París se enmarca en una iniciativa distinta, cuyas modalidades aún están por definir.
Esta iniciativa da continuidad a los pasos ya emprendidos por Tusk, que anunció conversaciones con Francia sobre una posible participación en su dispositivo de disuasión nuclear. Asimismo, el año pasado el gobierno de Varsovia ya expresó su disposición a acoger armas nucleares estadounidenses.
Las conversaciones franco-polacas dieron lugar a unas primeras consultas bilaterales en el mes de julio. Entre las posibilidades planteadas figuran el intercambio de información, la organización de ejercicios conjuntos y un posible despliegue de fuerzas. Kosiniak-Kamysz precisó que estas cuestiones deben abordarse en consulta con los aliados, sin fijar un calendario.
La intención de Varsovia de integrarse en los dispositivos nucleares estadounidense y francés se produce en un momento en que Moscú denuncia el refuerzo militar de la OTAN cerca de sus fronteras. Responsables rusos han advertido sobre la multiplicación de las amenazas nucleares en Europa y los riesgos de una nueva carrera armamentística en el continente.
Análisis: La fractura de Varsovia y el asedio a los tribunales
PIA GLOBAL
La fachada democrática que las cancillerías occidentales suelen enarbolar para disciplinar a la periferia global ha terminado por quebrarse estrepitosamente en su propio seno.
Polonia, uno de los arietes geopolíticos predilectos del eje atlantista en el flanco oriental, atraviesa en estas horas el clímax de una crisis institucional terminal que expone el choque frontal entre el gobierno del primer ministro Donald Tusk, la presidencia de la República y la máxima judicatura del país.
Lo que se escenifica en las calles de Varsovia ya no es un diferendo administrativo o una pugna partidaria de transición, constituye mas bien una batalla abierta por el control del Estado bajo acusaciones mutuas de golpe de Estado y desacato constitucional.
El episodio detonante tuvo lugar el 30 de octubre, cuando el ministro de Justicia, Waldemar Żurek, presentó una moción formal para destituir y despojar de su inmunidad al presidente interino del Tribunal Constitucional, Bogdan Święczkowski.
La respuesta gubernamental no fue el debate jurídico, sino la militarización del conflicto, se desplegó un fuerte contingente de fuerzas policiales para acordonar y proteger el perímetro del edificio judicial, mientras manifestantes de la oposición intentaban derribar las vallas de seguridad levantadas por los uniformados.
El choque físico en el Tribunal Constitucional y el cerco informativo
La gravedad de la ruptura obligó al presidente polaco, Karol Nawrocki, a interrumpir de emergencia su vuelo oficial rumbo a Senegal para regresar de inmediato a Varsovia. En un intento directo por restablecer el orden institucional, Nawrocki se dirigió a la sede del Tribunal Constitucional, donde dirigentes de la oposición y manifestantes se concentraban en protesta.
El nivel de descomposición quedó registrado en grabaciones públicas, imágenes difundidas por el nuevo juez del Tribunal Constitucional, Maciej Berek, en la red social X evidenciaron cómo a Nawrocki se le impidió físicamente el ingreso al edificio. El mandatario fue bloqueado por una mujer identificada como la jueza a quien se le transfirieron unilateralmente las funciones de jefa interina tras el intento de remoción de Święczkowski; tras exigirle sin éxito el paso, el propio presidente forzó la entrada empujándola hacia el interior del inmueble.
En paralelo a la violencia física en las puertas de la judicatura, el gobierno activó un clásico libreto de censura y apagón informativo, el principal canal de televisión estatal, TVP Info, interrumpió pasada la medianoche su transmisión especial sobre los choques frente al Tribunal Constitucional, sustituyendo los reportes en vivo por la retransmisión de programas nocturnos enlatados para ocultar la insurrección institucional ante la opinión pública.
La cobertura en tiempo real de los hechos quedó restringida al canal Telewizja Republika —asociado a la fuerza opositora Ley y Justicia— y a transmisiones de texto en portales digitales independientes como Onet e Interia.
Ante lo que calificó como una “amenaza a la seguridad interna de Polonia”, el jefe del Gabinete presidencial, Paweł Szefernaker, anunció la convocatoria urgente de consultas de emergencia con todas las fuerzas parlamentarias con el fin de intentar estabilizar el escenario y restituir el orden constitucional vulnerado.
La deriva autoritaria continental: El “modelo ucraniano” como método
El intento del Ejecutivo encabezado por Donald Tusk de someter por la fuerza a la cúpula judicial y barrer con las garantías constitucionales no es un fenómeno aislado; es el síntoma inequívoco del quiebre estructural de una Europa que ha entrado de lleno en su más peligrosa deriva autoritaria.
Durante años, los discursos hegemónicos de Bruselas justificaron la persecución a la disidencia bajo el pretexto de la “defensa del Estado de derecho” y la “seguridad nacional”. Sin embargo, sobre el terreno se impone un patrón de gobernanza represiva que replica mecánicamente el escenario ucraniano, desarticulación por decreto de instituciones incómodas, judicialización abierta de la política (lawfare), criminalización de la oposición y normalización del control policial sobre los poderes independientes.
Este endurecimiento autocrático ha dejado huellas inequívocas a lo largo y ancho del continente, al igual que los recientes escándalos de injerencia judicial e ingeniería institucional vistos en las elecciones de Rumania o las persecuciones contra minorías y liderazgos territoriales en Moldavia y Gagauzia, el libreto consiste en neutralizar a los adversarios políticos antes o después del paso por las urnas mediante fallos exprés de tribunales cooptados.
La clausura del disenso se extiende desde la proscripción de facto de partidos soberanistas hasta la persecución selectiva contra líderes críticos del dogma atlantista. A medida que la subordinación económica y militar europea agrava la pérdida de legitimidad de las élites liberales, la coacción sustituye al consenso social.
La crisis en Polonia descorre el velo sobre la realidad de la gobernanza europea. Despojada de soberanía popular y atrapada en la intolerancia hacia cualquier contrapeso interno, la maquinaria institucional comunitaria recurre al asedio de los tribunales y a la censura mediática para sostener su hegemonía.
El choque en las puertas del Tribunal Constitucional de Varsovia confirma que el orden liberal europeo no se desmorona por presiones externas, sino por la implosión autoritaria que devora sus propios cimientos.
Análisis: Polonia es el síntoma y Europa es la paciente.
Larry C. Johnson
La trifulca nocturna en el Tribunal Constitucional de Polonia no es un problema exclusivo de Polonia. Es el brote local de una enfermedad continental. En toda Europa, cuando los votantes eligen al candidato equivocado, el establishment recurre a un juez, a un servicio de inteligencia o a la financiación de la UE, y justifica el resultado como una «defensa de la democracia». El Journal of Democracy escribió el manual. Varsovia es el hospital universitario.
El artículo
En diciembre de 2023, dos meses después de que la coalición de Donald Tusk derrocara a Ley y Justicia (PiS), Jarosław Kuisz y Karolina Wigura, de Kultura Liberalna, publicaron una guía práctica en la revista Journal of Democracy . El título lo dice todo: «Cómo desmantelar una democracia iliberal».
Consideremos su procedencia. En aquel entonces, la revista era la publicación insignia de la Fundación Nacional para la Democracia (NED), la organización que hace a plena luz del día lo que la CIA solía hacer de noche. Se separó de la NED este año después de que DOGE le recortara la financiación en 2025, y ahora es independiente y está asociada con el CDDRL de Stanford . Sin embargo, en 2023, era el establishment promotor de la democracia el que le decía a Varsovia cómo hacer limpieza.
El argumento, despojado de sus notas a pie de página:
  • Polonia necesita una “segunda ola” de justicia transicional para hacer frente a las “violaciones del estado de derecho” cometidas por el PiS.
  • Eviten las acusaciones vagas de traición. Enjuicien actos específicos: los nombramientos del Tribunal Constitucional de 2015, el intento de elecciones presidenciales por correo en 2020 y el escándalo de visas a cambio de dinero de 2023.
  • Jarosław Kaczyński es responsable, pero será difícil condenarlo.
  • Las comisiones parlamentarias de investigación son la principal herramienta.
  • Cabe esperar resistencia por parte de la presidencia, el Tribunal Supremo y el Tribunal Estatal, todos ellos alineados con el partido PiS.
  • Estabilizar el sistema sin romperlo.
Los autores concluyen con una advertencia que vale la pena destacar: “No existe una hoja de ruta clara… Por lo tanto, no hay que esperar milagros”.
La crítica
Los defensores de la democracia han escrito un manual para desmantelarla. No se dan cuenta de la ironía, y eso es lo más instructivo del ensayo.
Comencemos con la palabra «iliberal». No es una categoría legal. Es una etiqueta que les ponen a los gobiernos que les desagradan quienes cuentan con presupuestos para congresos. El PiS ganó las elecciones parlamentarias de 2015 y 2019 por amplia mayoría. Sin embargo, el artículo trata a sus dirigentes no como un partido derrotado, sino más bien como la nomenklatura comunista de 1989, necesitada de un proceso de «justicia transicional».
Para ser justos con Kuisz y Wigura, son más prudentes que su causa. Advierten contra los juicios farsa y las acusaciones vagas, y admiten que nadie sabe cómo hacerlo. Pero los manuales no se leen por sus advertencias. Los políticos se saltan las notas a pie de página y van directamente al capítulo sobre herramientas.
He aquí la contradicción fundamental. Se acusa al PiS de controlar los tribunales, ignorar las sentencias y llenar las instituciones con leales. La solución propuesta es purgar los tribunales, ignorar las sentencias e instalar a los leales adecuados. El pecado se convierte en sacramento cuando lo cometen las personas indicadas.
Polonia, tres años después: el manual en acción
Esta semana, el manual salió de la biblioteca y recorrió las calles de Varsovia, escoltado por la policía antidisturbios.
Desde 2023, el gobierno de Tusk se ha negado a reconocer al Tribunal Constitucional y ha ignorado sus fallos. A partir de marzo, el parlamento eligió a ocho nuevos jueces. El presidente Karol Nawrocki se negó a tomar juramento a cinco de ellos. Celebraron su propia ceremonia de juramento y enviaron los juramentos por correo al palacio presidencial, algo novedoso incluso para los estándares de Europa Central.
Luego llegó el 30 de octubre. Según Notes from Poland y ProtoThema :
  • La jueza Anna Korwin-Piotrowska suspendió al presidente del Tribunal Supremo, Bogdan Święczkowski, y se declaró presidenta interina del Tribunal.
  • El Ministro de Justicia, Waldemar Żurek, tomó medidas para despojar a Święczkowski de su inmunidad.
  • La policía antidisturbios impidió que Święczkowski entrara en su propio tribunal. Sus partidarios cortaron la valla con herramientas eléctricas.
  • Nawrocki dio la vuelta a su avión rumbo a Senegal y, alrededor de la 1 de la madrugada, se abrió paso a empujones entre los jueces hasta el edificio. Ambas partes se acusan mutuamente de agresión física. Los manifestantes que se encontraban fuera lo calificaron de golpe de Estado.
Según Euronews , la respuesta de Tusk fue: "En ciertos asuntos no puede haber concesiones". También advirtió sobre los bots rusos, porque ninguna crisis europea está completa sin ellos.
No todos en la coalición están de acuerdo. Szymon Hołownia afirmó que Polonia debería avergonzarse y que forzar una solución solo agrava el declive. Hołownia y el PSL participan ahora en las conversaciones de Nawrocki. Cuando tus propios socios empiezan a reunirse con la otra parte, la hoja de ruta se torna intransitable.
Kuisz y Wigura nos dijeron que no esperáramos milagros. Esto no es un milagro. Es un espejo.
La enfermedad, no el síntoma.
Polonia es simplemente el caso donde el paciente se debate con más fuerza. Si observamos el resto de la sala, la misma patología se repite por todas partes: las elecciones se tratan como meramente consultivas, y la decisión final se reserva para instituciones por las que nadie votó.
  • El 6 de diciembre de 2024, el Tribunal Constitucional anuló la primera vuelta de las elecciones presidenciales después de que Călin Georgescu, un candidato con escasas posibilidades de ganar según las encuestas, obtuviera el primer puesto. Los motivos fueron la desclasificación de información de inteligencia sobre "ataques híbridos rusos agresivos" y la supuesta financiación ilegal de la campaña. En marzo de 2025, la comisión electoral impidió que Georgescu participara en la repetición de las elecciones , a pesar de ser "el favorito en todas las encuestas", y el tribunal lo confirmó por unanimidad. Esa es una forma de manipular unas elecciones: repetirlas sin un ganador.
  • En marzo de 2025, un tribunal parisino condenó a Marine Le Pen por malversación de fondos del Parlamento Europeo y la inhabilitó para ejercer cargos públicos durante cinco años, con efecto inmediato. La favorita para las elecciones de 2027 quedó eliminada de un plumazo. En julio, el tribunal de apelaciones confirmó la condena, pero redujo la inhabilitación a 45 meses, 30 de ellos en suspenso, por lo que finalmente pudo presentarse a las elecciones. Los jueces dan y los jueces quitan. En cualquier caso, los jueces deciden.
  • En mayo de 2025, el BfV, el servicio de inteligencia interior alemán, calificó a la AfD como un partido de "extremismo de derecha confirmado". La AfD cuenta con un apoyo de entre el 24 y el 26 por ciento en las encuestas. En febrero, un tribunal de Colonia suspendió la calificación , dictaminando que "no se cumplen las condiciones para ello". Los legisladores siguen presionando para que el Tribunal Constitucional prohíba el partido por completo. Prohibir el partido que cuenta con el apoyo de una cuarta parte de los votantes es, sin duda, una forma de ganar una discusión. En mi anterior trabajo, a la agencia de espionaje que vigilaba al principal partido de la oposición la llamábamos de otra manera.
  • La chequera de Bruselas. La Comisión Europea congeló unos 137.000 millones de euros para Polonia bajo el gobierno del PiS. El 29 de febrero de 2024, once semanas después de que Tusk asumiera el cargo, liberó el dinero . Uno de sus propios funcionarios admitió: «Eso no significa que el Estado de derecho se haya restablecido por completo y que todo esté bien», y el plan de reforma era «todavía un borrador ambicioso». El Estado de derecho, al parecer, se mide por quién ocupa el cargo de primer ministro. Hungría recibió el mismo trato. Su nuevo primer ministro, Péter Magyar, prometió ir a Bruselas «para que se liberaran los fondos de la UE». Mensaje recibido en Budapest.
Si se comparan los casos, la enfermedad presenta un conjunto claro de síntomas. Los tribunales anulan o limitan las opciones en la papeleta electoral. Los servicios de inteligencia evalúan qué partidos son aptos para competir. Bruselas recompensa el buen comportamiento, definido como un gobierno íntegro. Todo esto se hace en nombre de la protección de la democracia frente a quienes la eligen por voto.
Por eso, el ensayo de Kuisz y Wigura tiene relevancia más allá de Polonia. No es un documento político polaco. Es un protocolo clínico para tratar a un votante que vota mal, escrito para un continente cuyas élites han llegado a la conclusión de que no se puede confiar en el electorado. Tusk es solo el primer cirujano en intentarlo sin anestesia.
¿Qué significa esto para la OTAN?
Una alianza es tan fuerte como los gobiernos que deben dar su visto bueno. En este momento, varios de los miembros europeos clave de la OTAN están demasiado ocupados lidiando con sus propios votantes, tribunales y presidentes como para emprender cualquier iniciativa en el extranjero. En algunos casos, ni siquiera podrían hacerlo aunque lo intentaran.
Comencemos con Polonia, el país que Washington presenta como miembro modelo de la OTAN y Estado de primera línea en los conflictos con Bielorrusia y Ucrania. Según la Constitución polaca, el presidente es el comandante supremo de las fuerzas armadas. El presidente y el primer ministro de Polonia se acusan mutuamente de golpe de Estado. Pregúntese quién da la orden de despliegue en esa situación. Luego, pregúntese si un soldado polaco sabe a quién obedecer. Un país con dos tribunales constitucionales y un comandante en jefe que ignora a los jueces a la una de la madrugada no se está preparando para proyectar poder. Está intentando mantenerse unido.
El resto de la sala no está mejor:
  • Alemania debate si ilegalizar al partido de oposición que cuenta con el apoyo de una cuarta parte de sus votantes, y que rechaza rotundamente una guerra contra Rusia. Cualquier gobierno alemán que envíe tropas al este le entregará a la AfD la victoria en las próximas elecciones.
  • Francia se enfrenta a las elecciones presidenciales de 2027, en las que Le Pen, cuyo partido se ha mostrado escéptico desde hace tiempo respecto al mando integrado de la OTAN, vuelve a figurar en la papeleta. Ningún presidente francés que se enfrente a esas elecciones se arriesgará a embarcarse en una aventura en el extranjero.
  • Rumania , sede de la base de la OTAN en Mihail Kogălniceanu, a orillas del Mar Negro, sigue gobernada bajo la sombra de unas elecciones que su propio tribunal anuló. Su clase política tiene un problema de legitimidad que no puede permitirse agravar con una guerra.
La OTAN funciona por consenso. Cada uno de estos gobiernos sopesa ahora el despliegue de tropas en el extranjero frente a un electorado interno al que ha dedicado años a controlar en lugar de persuadir. Cuando el control de la élite en el país depende de los tribunales, los servicios de inteligencia y el dinero de Bruselas, pedir a los votantes que envíen a sus hijos al este es la única petición que no se puede permitir. Tarde o temprano, las consecuencias de tratar al votante como enemigo llegarán.
La ironía es innegable. El proyecto se presentó como una protección para la democracia frente a los bárbaros que acechaban a las puertas. Lo que ha generado es una alianza cuyos miembros no se ponen de acuerdo ni siquiera con sus propios votantes, y mucho menos entre sí. Moscú no tuvo que mover un dedo. Los supuestos "defensores" de la democracia en Europa están haciendo el trabajo por ella.
Los globalistas se niegan a desaparecer.
Si eliminamos el vocabulario de «estado de derecho» y «justicia transicional», nos encontramos ante un proyecto dirigido contra el nacionalismo polaco en sí mismo. El verdadero delito del PiS no fue nombrar jueces afines. Muchos gobiernos lo hacen. Su delito fue anteponer la soberanía polaca, la identidad católica y el Estado-nación a los intereses de Bruselas.
El historial es consistente. Polonia rechazó las cuotas de reubicación de migrantes de la UE en 2015, y en abril de 2020 el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó que Polonia, Hungría y la República Checa habían infringido la legislación de la UE al rechazarlas. En julio de ese mismo año, la Comisión denegó subvenciones de hermanamiento a seis ciudades polacas por sus resoluciones que se declaraban «libres de ideología LGBT». Luego vino la congelación de 137.000 millones de euros. El mensaje de Bruselas nunca varió: la identidad nacional es bienvenida como folclore, no como política.
Para el ala globalista del establishment occidental, es decir, la NED, Bruselas y las fundaciones y centros de estudios que la rodean, el nacionalismo es una enfermedad que debe tratarse, no una postura que deba debatirse. Una nación que insiste en decidir en qué cree, a quién admite y cómo gestiona sus propios tribunales es, por definición, «iliberal». Kuisz y Wigura simplemente le dieron a esa actitud un procedimiento legal.
Ahora miremos hacia el este, porque la misma gente mantiene la misma actitud hacia Rusia, con menos tacto. La NED ha financiado a grupos de la sociedad civil rusa durante décadas, razón por la cual Moscú la convirtió en la primera "organización indeseable" según su ley de 2015. En junio de 2022, la Comisión Helsinki de Estados Unidos celebró una sesión informativa titulada "Descolonizar Rusia: un imperativo moral y estratégico". El título lo dice todo. El nacionalismo ruso, al igual que el polaco, no se trata como un hecho que debe abordarse, sino como una patología que debe curarse mediante sanciones, un cambio de régimen o, si el circuito de seminarios se sale con la suya, la partición.
He aquí la ironía que me resulta más deliciosa. Washington y Bruselas pasaron años aplaudiendo el nacionalismo polaco cuando este apuntaba a Moscú. La hostilidad de Polonia hacia Rusia era el activo predilecto de la alianza. Si ese mismo nacionalismo apunta a Bruselas, de repente se convierte en una amenaza a la democracia que exige la intervención de la policía antidisturbios. El patriotismo polaco, al parecer, es un arma que se utiliza, no una convicción que se respeta. Los polacos deberían darse cuenta de que quienes ansían desmantelar el sentido de identidad nacional de Rusia son los mismos que están desmantelando el suyo.
Esa es mi valoración, no la del artículo. Kuisz y Wigura presentan todo como un restablecimiento del estado de derecho e insisten en que el PiS inició esto. Sus nombramientos en el Tribunal Supremo en 2015 fueron una toma de poder, y en su sentencia de 2021 sobre el caso Xero Flor, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminó que un tribunal compuesto por un juez designado indebidamente violó el derecho a un juicio justo.
La negativa de Nawrocki a juramentar a los nuevos jueces también es una táctica intransigente. Ambas partes tienen argumentos legales sólidos. Precisamente por eso, recurrir a la policía antidisturbios a medianoche no es la solución adecuada.
Incluso dejando de lado por completo el motivo, juzgue el proyecto por sus efectos adversos: un país con dos tribunales constitucionales rivales y un presidente que pasa por alto a los jueces a escondidas.
Respecto a la OTAN, una salvedad. La inestabilidad interna reduce considerablemente la probabilidad de una ofensiva o expedición, pero esto no significa que estos países se nieguen a defender su territorio. Ambos bandos en Varsovia apoyan un elevado gasto en defensa, y un ataque directo contra un miembro tiende a unir incluso al parlamento más dividido. Mi argumento se centra en el afán de aventura, no en la disposición a luchar en la frontera.
Ninguna de estas salvedades altera el punto central. La lucha en Varsovia no gira realmente en torno a los jueces. Se trata de si una nación europea aún puede definirse a sí misma, o si ese derecho pertenece ahora a Bruselas, la NED y quienes escriben manuales sobre el desmantelamiento de democracias. Moscú obtuvo esa respuesta hace años. Varsovia la está obteniendo ahora.